MOVIMIENTO DEL 68, UNICA REVOLUCION MUNDIAL DEL SIGLO XX, POR LA DEMOCRACIA Y CONTRA EL AUTORITARISMO

MOVIMIENTO DEL 68, UNICA REVOLUCION MUNDIAL DEL SIGLO XX, POR LA DEMOCRACIA Y CONTRA EL AUTORITARISMO
Enrique Semo
Preocupados por establecer las raíces nacionales de un movimiento que en su tiempo fue acusado de ser obra de la CIA o del comunismo internacional, olvidamos frecuentemente la dimensión internacional de los sucesos de 1968 Y, sin embargo, algunos de sus significados sólo se vuelven inteligibles si los consideramos en su más amplio contexto Lo de 1968 fue una revolución mundial, la única en el siglo XX No sólo hubo el “Mayo francés”, la “Primavera de Praga” y el “Octubre mexicano” Las acciones comenzaron en Berlín Occidental, en junio de 1967, cuando el asesinato del estudiante Benno Ohnesorg por la policía provocó una ola de manifestaciones que se propagaron rápidamente a toda la República Federal de Alemania En octubre del mismo año, protestando por la guerra de Vietnam y exigiendo la ampliación de los derechos civiles, 100,000 estudiantes estadunidenses llegaron a las escalinatas del Pentágono, y en esos mismos días se iniciaron las grandes huelgas en las universidades italianas que duraron más de cinco meses Luego, el movimiento prendió en todo el mundo, desde Varsovia hasta Tokio, y de Pekín a Londres Cuando los estudiantes mexicanos se lanzaron a la calle, la revolución cumplía ya un año de edad
Alimentados por la eficaz labor de los medios de difusión masiva, ejemplos, valores y esperanzas dieron la vuelta al mundo, reproduciendo lemas, modas y patrones de conducta con una velocidad y una eficiencia sin precedentes Los estudiantes mexicanos —más sensibles a ese tráfico de ideas e imágenes que otras capas de la población— se movieron inspirados no sólo por las realidades verdaderas o imaginarias de nuestro país sino también por las de otras latitudes En su tiempo, Revueltas, Fuentes, Paz y muchos otros comprendieron y comentaron el fenómeno Si bien en México, como en todos los demás países, la ola rebelde tomó formas diferentes y planteó demandas propias, el ambiente en que se movía era universal y algunas de sus propias aportaciones y aspiraciones dieron la vuelta al mundo

En todos lados hubo deseos de paz, antiimperialismo y reforma universitaria Pero sin duda el impulso más profundo, y quizá el más generalizado, fue el afán de democracia y de participación; la afirmación de la soberanía individual y popular frente al Estado; el rechazo a las autoridades establecidas “Prohibido prohibir”, decía el lema parisino; “Nosotros somos la gente contra la cual nuestros padres nos previnieron”, afirmaba un estudiante estadunidense Y la estudiante italiana Elsa Gili escribía: “teníamos la idea de que la revolución social tenía que comenzar con la vida cotidiana Debíamos comenzar con los pequeños e inaguantables aspectos de la vida cotidiana, como llevar una corbata o maquillaje; con hacer nuestras relaciones diferentes de las existentes ahora Había que comenzar por tomar de nuevo las cosas en nuestras manos, apropiarnos de lo que nos había sido expropiado”
Las demandas oficiales del movimiento mexicano de 1968 pertenecen, todas, al campo de los derechos ciudadanos: libertad de los presos políticos; extinción del cuerpo represivo de los granaderos; eliminación del delito de disolución social, utilizado para reprimir toda oposición política; indemnización a las víctimas de la represión, y deslinde de responsabilidades en los excesos en el uso de la fuerza represiva Sin embargo, son sólo un pálido reflejo de la profundidad y diversidad de los impulsos democráticos y antiautoritarios presentes en el movimiento Son más bien testimonio patético de la espontaneidad y brevedad del movimiento
Para descubrirlos, es necesario hurgar en todas las manifestaciones culturales y políticas que lo acompañaron y sucedieron Manifestaciones que, afortunadamente, han sido reflejadas en numerosísimas obras de arte, literatura y cine, así como en una montaña creciente de testimonios inapreciables Sólo el gobierno —como dice la Comisión de la Verdad— sigue callando obstinadamente Están también, esas manifestaciones, en la alegría desbordante por el “principio de la autoridad” vulnerado (“¡No que no, sí que sí, ya volvimos a salir!”); la oposición violenta a los arreglos palaciegos (“¡Que la negociación con el gobierno sea pública y abierta a la prensa y a la televisión!”); las interminables discusiones sobre procedimiento en las asambleas universitarias, verdaderas escuelas de democracia; la autogestión académica propugnada por el Comité de Filosofía y Letras y Revueltas; los cogobiernos erigidos por mis compañeros de las escuelas de Economía, Ciencias y Arquitectura Están, por fin, en la rebelión contra los padres y la elaboración de un discurso juvenil propio e irreverente, enfrentado a los tabúes establecidos; en el “arte en las calles”, y en la furia de los admiradores de los Beatles, de Bob Dylan, el bardo de la rebelión juvenil, y de los Rolling Stones
Este afán de democracia, de participación, de respeto a los derechos individuales, de rechazo a las autoridades establecidas, estuvo presente también en París y en Berlín, en Estados Unidos y en Italia, en Polonia y en Checoslovaquia Por eso, por sus causas, su mensaje y sus consecuencias, el 1968 mexicano es nacional y universal a la vez Cambiando de formas, escenarios y exponentes, el democratismo fue permeando lentamente todos los poros de la sociedad mexicana durante el último cuarto de siglo Pero este mismo afán se constituiría también en la idea unificadora, en el concepto fundador de las luchas sociales de todo el mundo, desplazando los planteamientos y discursos de la izquierda de la posguerra
Las transformaciones políticas de los últimos años en Latinoamérica, el movimiento feminista de Estados Unidos, la revolución antiburocrática en los países del Este de Europa, las luchas de los ciudadanos negros de Africa del Sur, tienen un mismo lenguaje, se inspiran todos ellos en un principio común: el de los derechos democráticos Es un discurso que se vuelve contra los bastiones del privilegio, inspirado en la declaración de los derechos del hombre; en el liberalismo avanzado y la reivindicación de la democracia, más que en la revolución socialista y la abolición de la propiedad privada
Y, sin embargo, este nuevo-viejo lenguaje de los movimientos de protesta, de los sujetos emergentes, apenas si logra disimular la línea de continuidad que existe entre ellos y los movimientos socialistas y de liberación nacional de los cincuenta y los sesenta Por otra parte, la extensión del nuevo discurso al campo de la economía se transforma pronto en tensión insoluble para la tradición liberal, preocupada únicamente por la igualdad política El reto democrático que a través del movimiento de 1968 electrizó a la cultura mexicana ayuda a universalizarla, la pone al día, la imbuye del Zeitgeist, el espíritu del tiempo de la nueva era
Atendiendo el reclamo democratizador del movimiento, la izquierda mexicana se instaló en el proceso fundador y el elemento unificador de la nueva izquierda que ha comenzado a constituirse en todo el mundo en el último cuarto de siglo
En París, Varsovia, Praga y las montañas de Bolivia, 1968 se volvió también contra la vieja izquierda Sus voceros criticaron duramente la ineficiencia de sus estrategias (comunistas y socialdemócratas) Señalaron su corrupción, derivada de la complacencia con las posiciones conquistadas y los privilegios que les eran inherentes Denunciaron su conservadurismo, expresado en su resistencia a reconocer la legitimidad de los nuevos agentes de cambio y los intereses de los sectores marginales de la sociedad La acusaron del pecado de soberbia, fincado en su dogmatismo ideológico y su vanguardismo autocomplaciente
En México todos estos síntomas se manifestaron también, pero de una manera propia y original: rechazando el jergón ideológico de las organizaciones marxistas-leninistas establecidas, el movimiento y sus brigadistas produjeron su propio discurso, más cercano y comprensible al pueblo del Distrito Federal, que si bien no los secundó activamente, aprovechó varias ocasiones (recuérdese el “mitin del desagravio”) para manifestarles su simpatía En las marchas, la figura del Che, crítico de los partidos comunistas latinoamericanos, desplazaba a todas las demás Se denunció la intervención de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en Checoslovaquia y la connivencia del Partido Popular Socialista (PPS) con la política represiva del gobierno Algunos dirigentes del movimiento hicieron todo lo posible por excluir a los comunistas de su dirección
Las reacciones de la izquierda existente fueron muy heterogéneas El PPS condenó al movimiento Se hizo además eco de las acusaciones que lo identificaban con una conspiración reaccionaria inspirada por el imperialismo y dirigida contra las fuerzas progresistas dentro y fuera del gobierno Defendiendo a Díaz Ordaz, sostuvo que el movimiento estaba orientado no contra los aspectos negativos de su gestión sino, precisamente, contra todos aquellos que coincidían con el ideario de la Revolución Mexicana Si bien antes del 2 de octubre criticó la represión policiaca y la intervención militar, reprobaba la intransigencia del movimiento e insistía en la presencia de agentes de la CIA y el FBI en sus filas Aun cuando se produjeron serias diferencias entre sus dirigentes, la mayoría del Partido Popular Socialista acabó apoyando, en la Cámara de Diputados, la política represiva de Díaz Ordaz
La reacción de otros sectores de la “vieja izquierda” fue, en cambio, completamente diferente Heberto Castillo, proveniente del Movimiento de Liberación Nacional, se transformó en uno de sus principales dirigentes y el hombre más perseguido por la policía Revueltas, fundador de la Liga Espartaco, se instaló en Filosofía y Letras y acabó también por transformarse en uno de sus dirigentes Los trotsquistas se solidarizaron rápidamente con el movimiento, y el Partido Comunista Mexicano no nada más lo apoyó sino que le proporcionó algunos de sus principales dirigentes y cientos de activistas aguerridos En nuestro país el movimiento de 1968 y su democratismo sirvieron no para acelerar la decadencia del sector mayoritario de la vieja izquierda sino para renovarlo Antes que en otros lugares, en los cuales esa izquierda estaba en el poder, contaba con grandes burocracias parlamentarias o controlaba poderosos sindicatos, la mexicana se abrió a los aires renovadores de la rebelión estudiantil Condenada por el autoritarismo priísta a vegetar en los márgenes del sistema político mexicano, la izquierda se internó por sendas de cambio que habían de darle una fisonomía completamente diferente de la de otras naciones

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