1968 y el Salón Independiente

1968 y el Salón Independiente
La historia del mural que los artistas pintaron e CU en apoyo de los estudiantes
Raquel Tibol
En el Salón de la Plástica Mexicana (entonces ubicado en Havre 7) se presentó durante agosto y parte de septiembre de 1968 la exposición colectiva Obra 68 En ella participaron, cada uno con una pieza, los siguientes pintores, grabadores y escultores: Gilberto Aceves Navarro, Ernesto Alcántara, Raúl Anguiano, Gustavo Arias Murueta, Rolando Arjona, Héctor Ayala, Alfonso Ayala Díaz, Sofía Bassi, Arnold Belkin, Angelina Beloff, Roberto Berdecio, Angel Boliver, Celia Calderón, Susana Campos, Federico Cantú, Gerardo Cantú, Pilar Castañeda, Enrique Echeverría, Arturo Estrada, Alfredo Falfán, Byron Gálvez, Vicente Gandía, Arturo García Bustos, Silvia H González, Xavier Guerrero, José Hernández Delgadillo, Miguel Hernández Urbán, Francisco Icaza, Rina Lazo, Julia López, Amador Lugo, Maka, María Marín, Mary Martín, Eliana Menassé, Benito Messeguer, Guillermo Meza, Francisco Mora, Nicolás Moreno, Nefero, Luis Nishizawa, Isidoro Ocampo, Froylán Ojeda, Carlos Olachea, Mario Orozco Rivera, Trinidad Osorio, Xavier de Oteiza, Feliciano Peña, Angel Pichardo, Fanny Rabel, Antonio Ramírez, Mario Reyes, Antonio Rodríguez de la Serna, Adriano Silva, Helena Tolmacs, María Teresa Toral, Cordelia Urueta, Luis Vizuet, Feliciano Béjar, Fidencio Castillo, Rosa Castillo, Elizabeth Catlett, Germán Cueto, Tomás Chávez Morado, María Elena Delgado, Alberto de la Vega, Augusto Escobedo, Dina Frumin, Gastón González y Francisco Marín

Ninguna escultura, ningún cuadro en esa muestra, denotaba conflicto social alguno, aunque se había inaugurado poco después de la violentas y trágicas represiones a los estudiantes de los días 26 de julio y subsiguientes, cuando ya David Alfaro Siqueiros, por ejemplo, había pintado a un estudiante consternado al que picotea feroz e hiriente un loro-granadero-gorila Pero por aquello de que nunca es tarde, lo que no habían expresado plásticamente, algunos decidieron sustituirlo por palabras Icaza había presentado una cuadrícula de sentido constructivista y sobre ella escribió: “apoyamos a los estudiantes”, y junto a su firma aparecieron las de Aceves Navarro, Hernández Urbán, Muñoz Medina, Lorenzo Guerrero, Carlos Olachea, Artemio Sepúlveda, Susana Campos, Roberto Berdecio, Fanny Rabel y otras firmas que luego fueron tachadas La cuadrícula de Francisco Icaza, en vez de funcionar como pintura, sirvió de superficie para ser escrita Otros artistas decidieron voltear sus obras y convertir el revés en cartel de protesta Algunos lo hicieron el jueves 5 y otros el sábado 7 de septiembre Hernández Urbán escribió: “Agresión ¡no!” Mario Orozco Rivera puso: “estoy en contra de la agresión a la inteligencia, por eso volteo mi cuadro ¡Vivan los estudiantes revolucionarios!” Fanny Rabel tomó la frase del presidente Gustavo Díaz Ordaz: “la cultura es el fruto magnífico de la libertad”, y agregó: “apoyamos las demandas justas de los estudiantes” La protesta de Aceves Navarro decía: “donde hay represión no me puedo expresar Cuando hay agresión, no me puedo callar” Alfredo Falfán puso: “¡protesto por las agresiones del gobierno! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los estudiantes!” Byron Gálvez reclamó: “¡respeto a la libertad de expresión!” Hernández Delgadillo dijo: “mi solidaridad con las mejores actitudes revolucionarias ¡Viva la libertad de expresión, de opinión, de reunión!” Las frases de Carlos Olachea fueron: “viva la lucha por la democracia! ¡Viva México libre! ¡Cultura sí!” Antonio Ramírez inscribió en su letrero: “mi solidaridad al movimiento estudiantil”
Actitudes generosas las de estos artistas, demostrativas de la muy amplia resonancia nacional de la lucha iniciada por los estudiantes y profesores universitarios y politécnicos Este acto de solidaridad colectiva cobraba especial importancia en un grupo de artistas que pocos años antes habían seguido no sólo el pulso del medio artístico sino, también —y algunos de ellos solían hacerlo con bastante fuerza, agudeza y fantasía—, el del cuerpo social en su conjunto Lo paradójico fue que volteando al derecho los cuadros de los protestantes y poniéndolos uno junto al otro, cualquier espectador inadvertido pudo haber dicho que eran consecuencia de situaciones si no deleitosas por lo menos aceptables, sin las profundas insatisfacciones que salieron a la luz por la fractura que abrió el movimiento estudiantil
Poco después, también en septiembre, un grupo de pintores demostró su solidaridad con el movimiento estudiantil por medio de un mural improvisado y colectivo que fue pintando durante varios domingos en los festivales populares que organizaba el Comité Nacional de Huelga en la explanada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sobre las láminas acanaladas de cinc que cubrían las ruinas del monumento a Miguel Alemán
Azarosa fue la existencia de ese monumento El 18 de julio de 1952 se colocaba en la Ciudad Universitaria, entre los edificios de la Rectoría y del Instituto de Ciencias, la primera piedra de lo que sería un cuerpo escultórico de 14 metros de altura El escultor Ignacio Asúnsolo había terminado el original en barro para ser vaciado en bronce El peso total sería de 114 toneladas Presidía el comité pro monumento Alberto Trueba Urbina El 18 de noviembre de aquel año fue inaugurada la estatua que al fin se resolvió en talla de piedra y no en bronce Asistieron al acto el secretario del Trabajo, Manuel Ramírez Vázquez; el secretario de Relaciones Exteriores, Manuel Tello; el rector de la UNAM, Luis Garrido; el presidente del Patronato de la Ciudad Universitaria, Carlos Novoa, y el secretario general de la Universidad Nacional Autónoma de México, Raúl Carrancá y Trujillo El mismo día Asúnsolo debió informar al Senado de la República sobre las modificaciones que haría a la estatua del presidente Alemán para eliminar cualquier semejanza que pudiera tener con el líder soviético José Stalin, pues varios senadores habían protestado por el parecido
En 1960 el monumento sufrió graves daños en un atentado con dinamita Para restaurarlo, Asúnsolo pidió 90 bloques de piedra del Popocatépetl Los trabajos quedaron concluidos en abril del año siguiente, pues se reforzó la base con un colado ciclópeo hasta una altura de tres metros para impedir la introducción de barretas La cabeza fue retrabajada y se le quitó el bigote y se intensificaron los efectos de claroscuro en el pelo En 1952 el original había costado 40,000 pesos Para la restauración se gastaron 60,000 En 1965, tres años después de la muerte de Asúnsolo, el gran bloque escultórico recibió una carga explosiva lo suficientemente fuerte como para dañarlo de manera definitiva
Sobre las láminas de cinc que lo cubrían pintaron: José Luis Cuevas, Benito Messeguer, Guillermo Meza, Lilia Carrillo, Fanny Rabel, Manuel Felguérez, Pedro Preux, Jorge Manuell, Roberto Donís, Mario Orozco Rivera, Hernández Urbán, Electa Arenal, Alfredo Cardona Chacón, Gustavo Arias Murueta, Ricardo Rocha, Carlos Olachea, José Muñoz Medina, Francisco Icaza, Adolfo Mexiac y Manuel Pérez Coronado, entre otros En la pintura predominaban los trazos y colores de fuerte expresión y, si bien los ejecutantes eran casi todos pintores con larga experiencia, no lograron integrar una unidad El conjunto daba la impresión de un collage de cuadros, algunos de los cuales no hacían referencia alguna a los acontecimientos cuya gravedad iba en ascenso cada día, aunque otros sí rescataban los sucesos de manera muy elocuente Arias Murueta, por ejemplo, colgó una muñeca deshecha, de cuyo vientre destrozado saltaban cordones de colores; con ese pequeño objeto rendía homenaje a la joven que había fallecido por estallamiento de vísceras el 28 de agosto en la represión ocurrida en el zócalo capitalino Entre los pocos que supieron vencer la insólita dificultad de pintar en una superficie acanalada destacaron Fanny Rabel y Guillermo Meza; sus estilos personales resultaron reconocibles
Si alguien desentonó en el grupo de pintores de la explanada de la Ciudad Universitaria fue Francisco Icaza Después de varias semanas de luchas políticas fundamentales para el desarrollo del país, de manifestaciones impresionantes, de pedimentos concretos, de una verdadera guerra de manifiestos y desplegados en contra del delito de disolución social, Icaza subió al andamio y sólo se le ocurrió pintar una caricatura de Siqueiros con un letrero que decía: “Presidente de la Zona Rosa” ¿Cómo podía explicarse aquello? ¿Acaso Siqueiros estaba en contra del movimiento estudiantil? ¿Había puesto reparos a los seis puntos del petitorio de la Coalición de Maestros y del Comité Nacional de Huelga? ¿Se había negado a tender su mano y su prestigio en favor de esa causa que desde el primer momento había contado con su más serio y profundo apoyo? Cuando todo el país vibraba por debates esenciales, por protestas concretas, por confrontaciones ideológicas, nada podía explicar un exabrupto tan mezquino Al dar curso a un encono personal, Icaza, de hecho, había usurpado la tribuna de la explanada universitaria, levantada para que cada quien, con su manera habitual de representación, expresara algo relacionado con los acontecimientos Otro de los pintores había escrito: “¡despierta, pueblo!”, y quizás Icaza pensó que el pueblo despertaría cuando comprendiera que Siqueiros no era uno de los artistas más sobresalientes de México sino que apenas llegaba a “Presidente de la Zona Rosa”
En junio de 1968 el Instituto Nacional de Bellas Artes y el comité organizador del programa cultural de la XIX Olimpiada lanzaron la primera convocatoria para la Exposición Solar, en la que podrían participar pintores, escultores, dibujantes, grabadores y acuarelistas Se había elegido el tema del Sol o lo solar, “como símbolo de fuerza vital y lucidez” Quienes vinieran a participar o presenciar los Juegos Olímpicos podrían observar, “entre otras conquistas pacíficas, esta demostración de luz y de fuerza creadora” Estaba considerado el otorgamiento de primeros, segundos y terceros premios para pintura, escultura, arte gráfico y acuarela El 9 de agosto de 1968 un grupo muy destacado de artistas hizo públicas sus objeciones a la convocatoria

Comentarios