Prensa y Constitución

Prensa y Constitución
Genaro María González
En la historia política de México no siempre se ha hecho el análisis ecuánime y la valorización objetiva de la actuación de los diversos regímenes Razones de suma prudencia o de cómoda seguridad lo han impedido De todos modos, no existe un modo más idóneo para ello que la prensa Ya en el Constituyente de Querétaro el célebre periodista Rafael Martínez, “Rip-Rip”, decía que “el periodista, por su misión, tiene que estar muy frecuentemente frente a los hombres con poder El periodista ha de increparlos, ha de convertirse en vocero de los oprimidos” (Diario de los Debates del 20 de diciembre de 1916)
Claro que el análisis de un sexenio puede ser enfocado desde el punto de vista radical de una oposición permanente y sistemática, como la que han venido realizando ciertos sectores empresariales Obviamente, no se trata de ello
No se discute la necesidad de la ley y del Estado Pero toda necesidad es una insuficiencia La actuación del Estado, entendido como necesaria insuficiencia del ser humano, evidentemente debe ser objeto de valoración crítica
Es posible encontrar en ciertas autoridades del Estado alguna dosis de “perfeccionismo” que podría verse lastimado por la censura que se hiciese Pero aun cuando así sucediera, la prensa no podría renunciar “a priori” a su labor esencial
Resulta evidente que todo Estado, en la medida en que es necesaria expresión de nuestra insuficiencia, realiza aciertos y comete errores No hay excepciones
El texto de la Constitución consagra, además, en su artículo 7o la libertad de escribir y publicar artículos sobre cualquier materia
Puede darse el caso —y de hecho se ha dado— de que algún funcionario haya violado la Constitución, especialmente en lo relativo al capítulo de garantías individuales: torturas, detenidos sin proceso, procesos puniblementes alargados, ejercicio de presiones sobre los medios de comunicación Ante tal circunstancia, que no es del todo difícil imaginar, nos gustaría tener presente aquella frase que Benito Juárez pronunció en su discurso del 9 de mayo de 1861, cuando dijo: “Acepto ante mis conciudadanos todos y ante la posteridad, la responsabilidad de todas las medidas dictadas por mi administración y que no estaban en la estricta órbita constitucional”
Juárez habló con sinceridad Tan digna virtud no siempre ha sido cualidad fácil de encontrar en muchos de los posteriores gobernantes
Es cierto No existe el régimen ideal que no incurra en yerros ni viole en mayor o en menor grado la Constitución Reconocerlo es un principio de dignidad y de hombría Negarlo es escatimar un hecho que se sabe, se comenta públicamente y no produce beneficio alguno a quien incurrió en él Ningún funcionario del presente régimen podrá argumentar razones que frenen la crítica o disimulen las equivocaciones La época del escamoteo va resultando objeto de vitrina de museo
Porque desgraciadamente, la Constitución ha sido violada, y aun la mayoría de la prensa, que debió gritar su protesta, ha enmudecido frecuentemente, en un alarde de increíble prudencia
O fue silenciada por imprudente gesto de arbitrario temor

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