Organizar la felicidad

Organizar la felicidad
Enrique Maza
La actividad política no se puede reducir a una denuncia permanente, efectuada por irresponsables, sino que es, entre otras cosas, la actividad propia del adulto que se atreve a emprender la conquista del poder, sin fingir, porque cree tener un programa y esté decidido a poner los medios para aplicarlo A este precio es como se pasa de la crítica del disgusto a la tentativa de organizar la felicidad
Al final del presente régimen, la tentativa de organizar la felicidad desemboca en una situación lamentable, en la que la inmensa mayoría somos más pobres, en la que todos estamos más divididos, más oprimidos, más reprimidos y tenemos menos confianza Y, por tanto, somos menos felices
Se nos dice, en todos los tonos, que el esfuerzo de todos los mexicanos es lo que ha de hacernos salir de la crisis Pero no fue el esfuerzo de todos el que nos puso en ella, sino la acción concreta de los dueños del capital —esa minoría del 3 por ciento que se reparte más de la mitad de los ingresos nacionales, que sacó sus capitales al extranjero, que no invirtió, y subió precios, y no creó empleos, y se defendió del alza de salarios, para proteger su concentración de la riqueza—, y de los dueños del poder, que gobernaron para esa minoría, y endeudaron al país y reprimieron a las mayorías La sola lista de las represiones violentas contra obreros, campesinos, estudiantes y otros, durante estos seis años —sólo las publicadas en los periódicos— llenaría varias páginas Se cuentan por cientos Guaridas blancas, policía, ejército, granaderos Despojos, quemas, robos, asesinatos, torturas, encarcelamientos, desaparecidos Todo está publicado y narrado Sólo que nuestra memoria es estratégicamente corta
Apelar ahora al esfuerzo de la mayorías, para salir de la crisis, pierde toda relevancia de operatividad y se repliega en la autosatisfacción y en el buen sabor de conciencia Es un traslado feminoide al desarrollo del país y a la acción política de las funciones tradicionalmente asignadas a la mujer Entiéndase, a una mujer sumisa al sexo fuerte, de cuya esclavitud quiso hacer virtud Ahí ha adquirido un indudable carácter masoquista, como todas las relaciones de la mujer al varón en la sociedad feudal y en la sociedad burguesa El alma bella y sumisa del pueblo disfruta masoquistamente, en la presunta desaparición de sí mismo, al servicio abnegado de los pocos que lo dominan y se enriquecen
Y todavía más Empresarios privados y poder público, no contentos con habernos conducido a la situación actual, cuyas consecuencias finales no nos alcanzan todavía, nos han dado el espectáculo de sus pleitos públicos, abiertos y moralizantes Se dedican a moralizar, esperando que toda clase de bienes vengan datos por añadidura Y fue Savonarola un ejemplo excelente de moralista metido a político Ilustra bien el despotismo de los que acaban en dictadores Y ambos, poder público y capital privado, más allá de sus pleitos y de sus moralismos verbales, nos dejaron hundidos en esa impresionante corrupción que el presidente electo —entonces candidato— se vio en la necesidad de calificar como un cáncer Acertada metáfora; porque el cáncer es la enfermedad que crece para sí misma a costa del cuerpo El resultado del sexenio, en una profunda corrupción, es que capital privado, nacional y extranjero, y poder político crecieron para sí mismos a costa del cuerpo social
Para que la actividad política sea tal, tiene que alcanzar, no sólo con el deseo y con la buena intención, sino con la efectividad de sus actos, a la sociedad entera Pero hemos estado jugando a la política de Romeo y Julieta, que testimonian la imposibilidad de la felicidad completa, en una ciudad dividida en Capuletos y Montescos
Lo que nos hemos estado jugando es el fin de la Revolución Mexicana, en su etapa política El camino de la humanización atraviesa la sociedad entera Es intrínsecamente imposible lograr el bien para uno, sin lograrlo al mismo tiempo para todos Lo colectivo forma parte de las determinaciones concretas de la Revolución Pero ahí, la libertad, la igualdad, la justicia, como procesos para la paz, no son un ideal de manos puras e inocentes Para realizarlas, es preciso muchas veces hacer daño Pero el daño se hizo al revés En los oprimidos, en los pobres, en los débiles, en las mayorías No se hizo donde era necesario hacerlo Y eso, continuado sexenio tras sexenio, es el fin de la Revolución Mexicana
Se dice y se dijo que es una revolución social En un primer momento pudo admitirse eso Pero, cuando la experiencia prueba que, desde hace casi 70 años, esa revolución, en su etapa política, no se ha mostrado suficientemente activa ni ha sido capaz de transformar la sociedad mexicana, debe concluirse que esa revolución es impotente, que no da la fuerza real ni la energía necesaria para las reformas sociales Es cierto que México ha crecido Materialmente Pero nada más La revolución se expresa en frases sentimentales, que no pueden suprimir las relaciones reales Después de 70 años, México es uno de los países del mundo con más concentración de corrupción y de injusticia
Estamos tocando el fin de la Revolución Mexicana Le quedan ya muy pocas oportunidades Quizá sólo una Antes de que México se hunda definitivamente en sus contradicciones sociales y tenga que emprender el ensayo de otra etapa histórica La militar, quizá, como el resto de América Latina Entre tanto, se intentan teorías de la Revolución Pero es imposible intentar teorías de la Revolución mientras México no se transforme revolucionariamente Primero son los hechos, y sobre los hechos se construyen las teorías
Por eso, ahí se vino abajo, como otra oportunidad gastada de la Revolución, la “apertura democrática”, cuya significación, ante los hechos, podemos apreciar hoy Fue abrirse, para institucionalizar Abrirse, para recaptar lo que se había salido de cauce Y reabsorberlo Abrirse, para sacar a la luz la oposición popular y clandestina, el volcán social —todavía callado, que deslegitimaba el poder—, para poder apagarlo, reabsorberlo y acabarlo Significaba la apertura, para la posibilitación y ampliación del control, lo que siempre ha hecho la Revolución Mexicana, en su etapa política Los innúmeros hechos de represión hablan por sí solos Fue poner al país en flotación política, para fijarle, finalmente, su precio político devaluado ¿Qué se puede oponer a las evidencias? Poder y palabras, Palabras y poder
Ya no basta la acción samaritana, misericorde y presidencial, que, cada sexenio, recoge unos pocos damnificados por el sistema Algún día habrá que rehacer por completo la carretera de Jericó, para que los hombres que viajan por ella no puedan ser asaltados y heridos La función curativa de la Revolución no se reduce a cubrir ciertas brechas abiertas contra la justicia Tendrá que construir, en otro orden, una justicia mejor Si no lo hace pronto, habrá llegado pronto a su fin

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