Ansia de los que esperan

Ansia de los que esperan
Francisco José Paoli
Hay múltiples temblores en el dintel del campo sexenal Tiemblan de ansias los que no han llegado Los que van a salir también se estremecen ante la inminencia de quedar desvestidos de poder Ahí están los que todo lo tienen en potencia y los que por delante sólo tienen unos cuantos actos, que no por altaneros, exagerados o extemporáneos, dejan de ser efímeros
Como te ves me vi, como me ves te verás, dicen sentenciosos los que se van, como tratando de frenar por anticipado las críticas venideras, como humanizando previsoramente la socorrida “ruptura con los emisarios del pasado” Otros hacen lo indecible por “repetir”, por quedarse aunque sea donde están Después de todo, ellos saben cómo se hacen las cosas Y cómo se omiten
Los que aún no se sientan a la mesa del gobierno, pero ya huelen sus apetitosos humores, reciben halagos, sugerencias inéditas para todo; preparan sus discursos correctores del rumbo, sus mejores sonrisas para la opinión pública, su serena comprensión, su capacidad para restañar heridas y restituir la confianza
Pero los que se van no están tan mal, pensamos desde afuera Porque como dijo Monsiváis, “el político de este sexenio es la iniciativa privada del siguiente” Claro que la banca política es fría y neurotizante No es que peligre el estómago, es que se acaban las decisiones indiscutidas e indefectiblemente alabadas por coros enormes de ayudantes y consejeros Finalizan las sesiones en las que los auditorios escuchaban largas lecciones con respetuosa solemnidad y pendiente interés por los comunes lugares Ahora vendrán tiempos de comentarios sin micrófono ni entrevista televisada
Si el congelamiento político es seguro y no hay ninguna esperanza de ser rescatados por el nuevo gobierno —duda acariciada optimistamente—, hasta se pueden escribir artículos críticos e irónicos y pronunciar conferencias realistas
Largos se hacen los días de los gobernantes en potencia Su espíritu crítico se desarrolla especialmente en las dilatadas horas-desayuno y horas-programa Los que se van están metiendo demasiadas patas —piensan—, nos están haciendo más difícil el ya de por sí duro paquete Y sin embargo, nada se puede hacer —reflexionan—
Es una etapa en la que se acumulan resentimientos en los presuntos poderosos Eso hace más natural y espontánea —casi obligada— la ruptura con los que se van Por otro lado, hay quienes piensan que las rupturas coyunturales de cada sexenio, siempre que sean conducidas con retórica e imputaciones abstractas e impersonales, son, en el largo plazo, factores de estabilidad
Paralelamente al escenario sucesorio ocupado por la burguesía burocrática, corren insistentes rumores entre el público que resuenan en los oídos de gobernantes actuales y potenciales Rumores de bayonetas, que para unos suenan como amenaza de que la sopa se caiga del plato a la boca, y para otros, son sólo deseos improbables de minorías reaccionarias El pueblo política y económicamente devaluado no puede siquiera comprar boleto para esta función

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