Esperar tiempos mejores

Esperar tiempos mejores
Heberto Castillo
Desde que el gobierno de Echeverría optó por continuar la política de hacer crecer al país basándose en el endeudamiento externo, señalamos, una y otra vez, el peligro que se cernía sobre México Hicimos ver que el crecimiento vertiginoso de la deuda externa, que el incremento sistemático del déficit comercial y del capital foráneo invertido en el país, anunciaban la inminente ruina económica nacional Pero el gobierno siguió por ese camino argumentando que la deuda externa era indispensable para hacer crecer al país, que los créditos foráneos bien empleados harían aumentar la producción y con ello las exportaciones para así abatir el déficit comercial
Los créditos obtenidos fueron a Pemex, a los Ferrocarriles Nacionales de México, a la Comisión Federal de Electricidad, a la Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas y a algunas obras de infraestructura que construye el gobierno “Debemos, sí, pero los créditos están ahí”, dijo el Presidente No hay tal
Una buena parte de los dólares que llegaron como préstamo fueron a parar a los bolsillos de los funcionarios deshonestos y de los contratistas mafiosos, esos que falsifican facturas para evadir impuestos —y para “justificar” las comisiones que dan a los funcionarios que “vigilan” las obras que construyen— Además, se sabe que Pemex, la CFE y los FFCC financian con tarifas preferenciales a las grandes empresas extranjeras a pesar de su crítica situación económica como la de la CFE que tiene un pasivo de 7 mil millones de dólares mientras su activo es de sólo 4 mil millones
En su sexto informe de gobierno, el Presidente dijo que la deuda externa era de 16 mil millones de dólares, y que el déficit comercial a 1975 era de 45 mil millones de pesos Si a esos datos agregamos que las inversiones extranjeras son del orden de los 4 mil quinientos millones de dólares, que crecen a un ritmo del 10 por ciento y que producen remesas al exterior del 20 por ciento, nos explicamos la necesidad de la primera devaluación Por si algo faltara, la ruina en el campo ha hecho que en cuatro años la importación de alimentos aumentara de mil quinientos millones de pesos a ocho mil quinientos millones Los pagos al exterior crecieron de tal manera que en el presupuesto federal de 1976 aparece una partida de 45 mil millones de pesos para el pago de la deuda (intereses y amortización)
Para salir de apuros el gobierno no contempló otra alternativa que imprimir billetes y solicitar nuevos créditos foráneos El circulante creció de 40 mil millones en 1971 a 114 mil en 1975 Es más fácil, ciertamente, imprimir billetes que producir riqueza Y más fácil pedir prestado hipotecando las riquezas naturales del país que realizar una auténtica reforma fiscal que permitiera obtener recursos del interior
Debe entenderse que devaluar el peso, para el Presidente, significaba perder imagen internacional de buen gobernante, con todo lo que eso implicaba para sus aspiraciones por alcanzar el premio Nobel de la Paz y la Secretaría General de la ONU Por ello, semejante decisión debe haber sido tomada como algo imposible de evitar ya Parece pues que la devaluación no fue decisión meditada del gobierno, sino que le fue impuesta desde el exterior Así puede entenderse que no se hayan tomado medidas adecuadas para aprovechar en lo posible tan drástica medida Y así puede explicarse también que se llegara una segunda devaluación sólo 55 días después
Por supuesto que del caos económico que priva en la nación, quienes han salido perjudicados, son como siempre, los trabajadores, y los miembros de la clase media Los poderosos hicieron el negocio del sexenio En Norteamérica, el Boletín de la reserva Federal dio a conocer que cuando se rumoraba que el peso se devaluaría, “los mexicanos” depositaron en los bancos de aquel país, en los meses de enero, mayo y a agosto, 1,899 millones, 2,218 millones y 1,824 millones de dólares, respectivamente, para hacer un total de 5,941 millones de dólares, casi el doble de la reserva nacional a esas fechas Esa revista (Federal Reserve Bulletin), ofrece dar los nombres de los depositantes si así lo solicita el gobierno mexicano Pero esos mexicanos seguirán en el anonimato, no hay duda Solidaridad de clase y esas cosas
Las medidas que tomó el gobierno el 31 de septiembre para consolidar el peso se redujeron a prometer al pueblo que se detendría la inflación, a informarle que aumentarían las exportaciones y que se nivelaría nuestra balanza de pagos Por otro lado se dio a buscar nuevos créditos foráneos logrando en un mes obtener préstamos por 1,800 millones de dólares de bancos extranjeros para la Nacional Financiera Azucarera y por 95 millones para la Siderúrgica Lázaro Cárdenas Otro crédito por 800 millones de dólares fue obtenido, pero los 18 bancos que lo otorgaron anunciaron que lo entregarían hasta enero de 1977 pues querían saber cómo se definiría López Portillo En un mes se concertaron entonces créditos por 2,865 millones de dólares en tanto que la deuda externa a 1970 —que tanto alarmó a Echeverría entonces— era de 3,280 millones
Cuando se puso a “flotar” de nuevo al peso —el tipo de cambio es ahora de 2550 pesos por dólar—, se anunció de inmediato que el Fondo Monetario Internacional otorgaba a México, para consolidar su moneda, un crédito de emergencia hasta por 1,200 millones de dólares La deuda externa es así, ahora de 20,065 millones de dólares, esto es, de 511,657 millones de pesos Y las medidas que ahora se toman, son las mismas que en agosto Más créditos, austeridad Nada de control de cambios, nada de nacionalizar la banca, ni las industrias básicas El Fondo Monetario Internacional aconseja congelar inversiones públicas, salarios y precios; también libre camino, libre especulación Y congelar salarios implica represión contra los trabajadores, los que en un par de meses han visto devaluado su salario a la mitad
Entre tanto los poderosos siguen comprando dólares y llevándolos al extranjero Y quienes tienen ahorros no quieren seguir perdiendo y compran dólares también Otras devaluaciones se avizoran
El caos económico que prevalece es el digno remate de un gobierno “tercermundista” Se puede afirmar que nunca antes en la era posrevolucionaria un gobierno constitucional hubiera hecho más por el subdesarrollo de México que éste Esperemos que vengan tiempos mejores Lucharemos porque el nuevo gobierno rectifique el rumbo Y porque México pueda salir del tobogán, del caos

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