Protección mágica del ombligo

Protección mágica del ombligo
Gutierre Tibón
Ha quedado aclarada la creencia del ombligo como asiento del alma, de la inteligencia y del juicio; nos hemos enterado gracias a Frazer que los indígenas de Célebes consideran el ombligo como el orificio por el cual el alma puede abandonar el cuerpo: peligro que debe prevenirse, colocando un anzuelo entre los dos bordes umbilicales No hay duda acerca de la necesidad de cuidar y proteger el ombligo: la sienten los más distintos pueblos, por la sacralidad del punto central del cuerpo, estrechamente vinculado con el destino del hombre y el centro del cosmos, donde residen los dioses
El tratamiento mágico del ombligo se lleva a cabo en nuestros días, por fidelidad a una tradición milenaria, en un país europeo; Estonia, poblado por una estirpe ugrofinesa emparentada con los finlandeses y más lejanamente con los húngaros No olvidemos que estonios, fineses y húngaros proceden del Asia y que un pequeño grupo humano establecido allende los Urales, en la región de Tobolsk, los vogüles, hablan un idioma tan parecido al magiar que un budapestino de hoy puede entenderse sin mucha dificultad con su primo siberiano El padre campesino estonio usa para el rito mágico un disco acanalado de piedra negra —evidentemente sagrado— y lo apoya delicadamente en el ombligo de su hijito de un año; la madre asiste al acto
Entre los Kwale-Ibo, tribu africana que mora al oeste del río Niger, la protección —o sacralización— del ombligo se realiza mediante unos discos que cuelgan de collares y que lo cubren ritualmente En una triple representación en barro, destinada a un altar doméstico, tres personajes, un hombre entre dos mujeres, están sentados en tronos
La rueda de la ley, dharma chacra para los hindúes, se volvió símbolo de budismo por la feliz inspiración del emperador Asoca (273-232 aC) y figura actualmente en la bandera india Según la filosofía budista, mantiene todas las cosas en movimiento En una famosa imagen japonesa del Gran Buda Solar, Dainichi Nyoray —personificación de la luz, del universo, que se admira en Kyoto— la rueda de la ley cubre exactamente el ombligo del Iluminado El ombligo tiene el más íntimo parentesco con la rueda, ya que su pieza central, el cubo donde encajan los rayos es, en el concepto de los antiguos indoeuropeos, el umbílico, centro y eje del movimiento En sánscrito nabhí es tanto ombligo como cubo de rueda: al igual que la voz nabis del antiguo prusiano, de idéntica derivación y ambivalencia El inglés moderno nave, cubo, es cognado de navel, ombligo Esta rápida incursión en la lingüística nos ayuda a comprender por qué la rueda de la ley cubre tan fielmente el ombligo del Buda de Kyoto
Debido a las tendencias orientalizantes de muchas personas que buscan el nuevo soma en el yoga y el hinduismo, como antídotos a los males que achacan a la sociedad de consumo, hemos visto en los últimos años raros connubios entre drogas psicotrópicas y religión india Una pintura inspirada por las alucinaciones sicodélicas, que hace pocos años hizo sensación en Nueva York, presenta a Shiva, el dios destructor de la trinidad bramánica Su energía manante es simbolizada por una luz central, un gran ombligo blanco, del cual irradian líneas hacia todos los rumbos
Una concepción parecida a la del Shiva sicodélico se encuentra —¿quién lo pensaría?— entre los africanos de las altas culturas de Nigeria En un soporte de altar plasmado en Igbo hace tres siglos aparece un personaje femenino con un ombligo radiado: cuatro veces cuatro rayos que miran a todas las direcciones

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