Flotación política

Flotación política
Froylán M López Narváez
Correspondiente a la devaluación económica, pero con otros antecedentes sociales, los cuadros políticos priístas han entrado en una crisis política no menos desaforada y agobiante Jalisco, Nuevo León, Guerrero y sobre todo, el enfrentamiento directo de los dueños de los capitales privados evidencian una ruptura con las reglas de juego y control sociales vigentes desde hace cuatro décadas, por lo menos
Colima también manifiesta el desgaste enorme de los poderes centrales frente a las oligarquías de los estados Por más que han habido las movilizaciones acostumbradas para derrocar a un disidente regional, hasta el fin de semana pasado no había sucumbido el gobernador denostado y combatido abiertamente
La anarquía en Jalisco ha llegado al punto de la violencia irrefrenada y sin solución en todo el estado y el actual gobernador es árbitro secundario y dependiente de fuerzas añejas, arraigadas, armadas, irreverentes ante toda ley y personaje El asunto se agrava, pues el nepotismo político involucra a familias que deberían tener otras conductas cuando son vecinas al poder central de la República
En Nuevo León el combate en contra de la dirección federal ha llegado al punto de irritar a Echeverría que no ha vacilado en incurrir en confrontaciones verbales sin eficacia
En Guerrero la represión marca constantemente el derrotero de la administración El repliegue de la inconformidad es circunstancial y habrá de manifestarse tan pronto se instauren las deseadas formas de apertura democrática, legal y no sólo vociferada
Pero el desgaste priísta más oneroso y patente es el descrédito vasto que embarga a los pronunciamientos oficiales Las contradicciones hacendarias y los resultados de una administración que sólo en la superficie, y en algunas escasas zonas políticas y económicas, pudo calar en el reformismo social, han propiciado la infidelidad, la impaciencia y el hartazgo desesperanzado de todas las clases sociales
Las devaluaciones —no existe tal cosa como la flotación eufemismo para enmascarar la pérdida atroz de paridad, más de un cien por ciento, hasta ahora— son producto no sólo de una política financiera errónea, sino también fruto de una maquinación, de una exhibición de poder de los dueños del dinero, la industria y el comercio en el país
La única flotación que existe es la política Desilusionados, los cuadros del actual gobierno y los aspirantes a ingresar al siguiente, se dejan llevar por las circunstancias y sólo confían en un reconocimiento de presuntas bondades o eficacias La discreción y sigilo en la selección de los nuevos administradores federales, la ignorancia amplia de lo que habrá de sobrevenir, ha llevado a los militantes tradicionales y nuevos, a sujetarse, por el momento, a la espera sumisa
La devaluación social es el fenómeno generalizado La incertidumbre, el desengaño son las expresiones de todos los grupos sociales de México La lucha de clases se ha evidenciado y abierto La unidad nacional es necesidad que sólo habrá de forjarse con palabras cumplidas verdaderamente y con el señalamiento preciso de metas nacionales que de ninguna manera tienen especificidad con ambigüedades como la convocatoria de soluciones de todos para todos
Violencia mortal, verbal y económica, por todo el país Ganas de volver a creer y a confiar y sobre todo a tomar un rumbo En la misma Europa se ha vaticinado un quebrantamiento económico tan fuerte que se espera ya el cambio de las estructuras sociales
México no ha escapado, ni escapará, a estas definiciones No se darán, sensata y pacíficamente, con represiones, mentiras y vaguedades La continuación de las luchas sociales, su respeto y seguimiento, forzarán la puerta para un nuevo camino en la nación, ahora atrozmente envilecida por la bancarrota económica, el acoso derechista y la desorganización popular

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