EL PEÑON DEL AMARANTO

EL PEÑON DEL AMARANTO
Florence Toussaint
Uno de los estrenos más publicitados de Televisión Azteca fue la telenovela coproducida por Víctor Hugo O’Farril y Telemundo, El Peñón del Amaranto Luego de varios cambios de horario que buscaban el mejor sitio para competir con Televisa, hoy se difunde a las 20:30 por Canal 13
El melodrama inició con un perfil interesante Grabada en locaciones exteriores de un pequeño pueblo de pescadores en el estado de Veracruz, el encuadre se llenó de río, mar, selva, calles de tierra, palmeras, palapas y casas de teja El elenco, conformado por caras nuevas y actores consagrados como Claudio Obregón, resultaba fresco, aun cuando el desempeño de algunos fuera muy elemental Sin embargo, la tónica era el escaso artificio, la naturalidad desprendida de escenarios y arreglo de las mujeres Algunos personajes de pueblo se lograron bien

La trama se desarrollaba en un lugar aislado, lejos de la civilización Microcosmos en donde las pasiones de un hombre pusieron en jaque la supervivencia misma de la comunidad La naturaleza exhuberante constituyó el mudo testigo de acciones criminales
Pero conforme avanza el desarrollo de la historia, ésta va perdiendo el encanto inicial La solución a los conflictos no proviene de adentro, del pueblo mismo Tuvo que llegar un extraño, marino para mayores señas, desde la capital del estado, para permitir el escape de la protagonista al acoso de su perseguidor La trama principal se trasladó al puerto, ahora se desenvuelve con un entorno urbano
Pasaron los años y la protagonista cambió De nada pasó a ser dueña de restaurantes en Veracruz De hija del pescador, ingenua y hermosa, a señora respetable de chongo y traje sastre De la fogosidad de su juventud sólo le queda el deseo de venganza, volver a Amaranto a saldar cuentas con el pasado
El maquillaje, los interiores de set, las escenas sobrecargadas de diálogo, las transiciones mal resueltas y el pésimo manejo de los movimientos de actores en lugares reducidos están echando a perder lo mejor de la telenovela: la atmósfera asfixiante de una sociedad cerrada en contraste con los amplios espacios del campo y la belleza de sus parajes Escenario en donde los hombres se debaten por el poder hasta llegar al exterminio
Es evidente que el guionista no se atrevió a llegar a situaciones límite, ni buscó salidas inéditas El relato se volvió convencional y apunta hacia un desenlace decepcionante, semejante a los que abundan dentro de la puesta en escena televisiva del género melodramático La imagen se volvió plana con escasos destellos de tomas estéticamente pensadas
En esta circunstancia destacan los defectos del guión, antes atenuados por la imagen Diálogos cortados, insustanciales, falsos Es evidente que así no habla la gente de Veracruz También se nota que el director de escena no sabe cómo mover convincentemente a sus actores en interiores Los hace salir antes de tiempo, de la manera y por el lugar menos adecuado La continuidad sufre por ello y la acción avanza a tumbos, a tropezones
El Peñón del Amaranto le falta soltura para asemejarse, por ejemplo, a las brasileñas Tieta y Roque Santeiro

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