Hua, admirable orquestador

Hua, admirable orquestador
Hua Kuo-feng, semidesconocido hasta hace unos meses y ahora heredero de Mao Tse-tung, ganó una sorda y después espectacular batalla contra la rebelde Chiang Ching, ex actriz de cine y viuda del gran líder chino
Hua, apoyado por el ejército y por todo el Comité Central del Partido Comunista chino que ahora preside, organizó marchas de millones de chinos en Pekín y Shangai y las hizo trasmitir, vía satélite, a veintenas de naciones para demostrar al mundo —sorprendido por una crisis que no se adivinaba— que el paciente y resignado pueblo de China lo acepta y apoya mientras repudia a la señora Mao Hua encabezó inclusive la principal manifestación en la capital
La campaña de carteles y propaganda contra Chiang Ching y su “pandilla de tres pillos” provocó en el pueblo primero cautela y después euforia Los cuatro —Chiang Ching y Wang Hung-wen, vicepresidente del PC; Chang Chunchiao, viceprimer ministro, y Yao Wenyuan, miembro del Comité Central— fueron acusados de “bandidos”, “gusanos” y “traidores”, entre otros epítetos Los cuatro fueron arrestados el 7 de octubre, entre versiones de que en realidad habían sido ejecutados, que luego fueron desmentidas
Con la que fuera alumna y compañera de armas de Mao se llegó más lejos Se la acusó de haber practicado la prostitución en Shangai en los años treinta y de matar a Mao al desobedecer las órdenes médicas en los últimos días de vida del líder
El triunfo de Hua es absoluto No ha habido un solo sindicato, un solo grupo, un solo obrero que haya hecho el mínimo gesto para defender a Chiang Ching y sus tres “cómplices”, quienes pretendieron convertirse en protectores del proletariado de Shangai Por lo contrario, trabajadores de ese puerto y de todo el país enarbolaron carteles con las caricaturas de la “camarilla de los cuatro”, mantas con acusaciones y demandas como: “Destruyan a los cuatro demonios” y “Despedacen a Chiang Ching”, todo ello a los gritos desesperados de “Abajo Chiang Ching”
Fiel seguidor de la doctrina maoísta, Hua Kuo-feng demostró que, aunque no es un líder de la magnitud de Mao, es un admirable orquestador La posición de China ante su enemigo número uno, la Unión Soviética, sigue invariable Por el momento, Hua no ha dado la pauta sobre qué pasará ahora en China

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