Militarismo suriano: por añadidura, ineficaz

Militarismo suriano: por añadidura, ineficaz
Carlos Quijano
La dictadura brasileña se instala en 1964; la uruguaya comienza su curso en 1968; la chilena es de 1973; la más reciente pero con muy ilustres antepasados, es la argentina: después de Uriburu, Aramburu, Onganía y demás, renace en 1976
Cada proceso tiene sus modalidades propias: pero, aunque el estudio de las causas todavía no se haya completado, cabe afirmar que todos los procesos tienen características comunes que asoman en los métodos, las finalidades y, es obvio, en los resultados
Esta nota tiene un propósito muy modesto: examinar comparativamente algunos “resultados”:
1— Estos gobiernos que tienen todo el poder en la mano y manejan a su antojo el terror, la tortura y la muerte —la muerte civil y la simple muerte física de los opositores— no han podido dominar a la inflación Viven en ella, viven con ella o, en parte, viven de ella
Cepal —y por razones bien conocidas no puede creerse que sus cifras estén infectadas por el morbo izquierdista— distingue según los países, tres tipos de inflación en América Latina (Estudio Económico 1975, volumen I, página 70)
a) predominio de inflación importada
b) combinación de inflación importada y factores internos
c) predominio de factores inflacionarios internos
Lo primero que “sorprende” es que dentro del tercer grupo están incluidos y sólo ellos están incluidos, tres de los países en manos dictatoriales: Chile, Uruguay y Argentina
Luego también “sorprende”, que esos tres países y además Brasil, encabecen la tabla de posiciones En 1974 el promedio de inflación en América Latina fue 415 y la tabla de los veintidós países tuvo este orden:
Chile
3759
Uruguay
1072
Argentina
401
Bolivia
389
Barbados
366
Brasil
341

En 1975, el promedio subió a 609 y la tabla tuvo este encabezamiento:
Chile
3407
Argentina
3403
Uruguay
668
Brasil
294

La dictadura argentina puede argüir que no es responsable de la inflación de 1975 y menos de la de 1974 Esperemos los resultados de 1976 Desde ya sabemos por las cifras correspondientes a los nueve primeros meses, que esos resultados no serán muy promisorios
El señor Pinochet quizás también se atreva a afirmar que todavía está poniendo orden en el país que tomó por asalto en 1973
Pero ¿qué pueden esgrimir en su descargo la dictadura uruguaya y el “modelo brasileño”?
2— El endeudamiento externo de América Latina ha crecido vertiginosamente en 1975 y, por lo que se sabe, lleva el mismo ritmo en 1976
Recurrimos a las cifras del Banco Mundial, que como las de Cepal, o más aún, son insospechables: no están “inficionadas” Por desgracia, dicho Banco publica esas cifras con atraso de dos años No conocemos, a través de él, todavía las cifras del 75
En 1973, la deuda externa total de América Latina —excluida Cuba— llegó a 35,404 millones de dólares (21 países)
En 1974 (incluidos tres países más, Haití, Bahamas y Barbados, cuya deuda sumaba 192 millones) la deuda total de América Latina llegó a 44,834 millones Deducidos, para que la comparación sea más ajustada, los 192 millones señalados, nos quedan 44,642 millones O sea que entre 1973 y 1974 la deuda externa de nuestro continente subió un 261% Todavía corresponde otro ajuste; a fin de conocer con mayor precisión el fenómeno: excluir del cálculo a los países “exportadores de petróleo” (Bolivia, Ecuador, Trinidad y Tobago, Venezuela) favorecidos por el alza de precios del producto, cuyas deudas fueron en 1973, 3,403 millones y descendieron en 1974, 3,361 millones
La deuda de los países “no exportadores” de petróleo fue así en 1973 32000 millones y en 1974, 41281 Porcentaje de aumento 29% Ahora bien, y siempre de acuerdo con los datos del Banco Mundial: la deuda de Brasil, pasó de 9,296 millones a 12704 Porcentaje de aumento de 366%
—La deuda de Chile de 3,327 millones a 4,461 Porcentaje de aumento del 34%
—La deuda de Uruguay de 4533 a 605 millones: 334% de aumento
Esos países de América del Sur están, en cuanto al crecimiento de su deuda externa, por encima del promedio de aumento correspondiente a todos los países “no exportadores de petróleo”
Cabe agregar que en 1975, la deuda externa de Brasil, pasó a 22,000 millones de dólares (Cepal op citada pág 245), dato concordante con las estimaciones del Banco Central de Brasil y de la Fundación Getulio Vargas (22,345 millones), y la deuda externa de Uruguay según fuentes gobiernistas llegó a 1,1156 millones
Entre el 74 y el 75, sí se trabaja con las cifras de Cepal para los dos años, cifras que no coinciden con las del Banco Mundial porque no comprenden los mismos rubros, la deuda de Brasil habría tenido un aumento del 30%, (17,166 millones para 1974) y la deuda de Uruguay, tomando como base las cifras del Banco Central, (847 millones para 1974 —Indicadores— junio 1975), habría crecido 316%
3— En el primer trimestre de 1974 el tipo de cambio de dólar era en Chile 0423 pesos por dólar; en el cuarto trimestre del mismo año, 1,377; y en el cuarto trimestre de 1975, por el dólar había que dar 7 pesos 493
A fines de diciembre de 1968, el dólar se cotizaba en Brasil a 3,805 cruzeiros; a fines de diciembre de 1975 a 9020
Cuando el señor Bordaberry sube al poder, por el dólar había que dar 250 pesos Con más la comisión (120 pesos) que se le cargaba, 370 Al 25 de octubre de 1976, última devaluación hasta ahora cumplida, la cotización —pesos viejos— había subido a 3,820
Indices para Chile: cuarto trimestre de 1974 – 100; cuarto trimestre 1975 – 544 Para Brasil: fin diciembre 1968 – 100: fin diciembre 1975 – 2371 Para Uruguay: marzo de 1972 – 100; diciembre de 1975 (2,800 pesos por dólar) 7567; octubre de 1976 -1,0324
4— Inflación, endeudamiento externo, devaluación He ahí algunos frutos característicos y comunes, en el plano económico, de los regímenes del sur Destaquemos otros más, todos relacionados entre sí: baja del salario real, concentración del ingreso, desocupación, emigración De todos ellos habrá que hablar con mayor detención; pero adelantemos, entre tanto, algunas cifras que descubren la entraña del proceso
Chile— En diciembre de 1975, el porcentaje de desocupación en el Gran Santiago (datos del Instituto Nacional de Estadísticas, reproducidos en Cepal op citada), fue del 156%
Carlos I Valenzuela (“El Nuevo Patrón de Acumulación, etc” Comercio Exterior Septiembre de 1976) reproduce las estadísticas del Instituto de Economía de la Universidad, y da otras cifras La tasa de desocupación en el Gran Santiago, fue en diciembre de 1975, 187% y sobre la base 100 en 1971 los sueldos y salarios reales no agrícolas, habrían bajado a 56 en 1975, y los sueldos y salarios reales en las industrias de transformación, a 59
Brasil— En marzo de 1976, el Departamento Intersindical de Estudios Económicos, estimó el salario mínimo en 1 300 cruzeiros Ese salario era por esa época, sin embargo, de 53280 cruzeiros Llega ahora a 768, pero la inflación marcha a un ritmo anual superior al 40% (Instituto Brasileño Geográfico y Estadístico) Anotemos por otra parte, que Brasil es país de gran concentración del ingreso En trabajo hace poco aparecido (abril 1976), Jorge P Graciarens (“Tipos de Concentración del Ingreso y Estilos Políticos en América Latina”), señala que Brasil tiene un tipo de concentración en la cima de la cúpula (5% superior), que se produce a expensas de los grupos del centro y la base de la pirámide distributiva” (subrayados nuestros)
He aquí la estimación de la distribución del ingreso hecha por el Ministerio de Hacienda sobre la base de los censos de 1960 y 1970 Al 40% más pobre de la población le correspondió en 1960, el 116% del ingreso y al 5% más rico, el 277
En 1970, seis años después de implantada la dictadura, la situación siempre de acuerdo con las cifras oficiales del Ministerio de Hacienda, había variado así:
—el 40% más pobre, en lugar del 116% recibía el 10% del ingreso
—y el 5% más rico pasaba del 277% al 349%
Argentina— Entre enero y junio de 1976, “de acuerdo a datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el poder adquisitivo de los trabajadores en situación de dependencia ha descendido un 434%”
“Un estudio de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, señala que entre junio de 1975 y junio de 1976 se registró una contracción del 67% de las remuneraciones” (Daniel Muchnick —La Opinión— edición semanal —No 6— 8 a 15 agosto 1976)
Uruguay— Sobre la base (100, 1968) el salario real para todo el país, baja a 9589 en 1972, a 9429 en 1973, a 9348 en 1974, a 8522 en 1975 Pero Uruguay tiene un privilegio El de haberse convertido en un país de emigración Como Irlanda Esa emigración enmascara el proceso y sirve de “válvula de escape”
El censo de 1963 registró 2,595510 habitantes Con la tasa de crecimiento de 12 —la más baja de América Latina— la población del país debió ser en 1975, superior a los 3 millones 60 mil habitantes En el censo de marzo de 1975, sólo aparecieron 2,763964 De Uruguay emigraron 300 mil personas, aproximadamente el 12% de la población Algo así como si México perdiera más de siete millones de habitantes
Inflación, a veces “encorsetada” pero que al tiempo estalla y siempre está en avance; endeudamiento externo y paralelamente acentuada dependencia, sin pausa y con mucha prisa; devaluaciones en cadena a un trote que deviene galope y, coronando la fábrica, baja del salario real y desocupación y concentración del ingreso y en algunos casos, emigración forzada por la carencia de trabajo o por el terror Estos regímenes llevan la represión en sus entrañas, como, para usar la imagen, la nube lleva la tormenta Pero ¿hasta cuándo esta contradicción esencial?

Comentarios

Load More