A los exiliados en la isla los encerraban o los llavaban “de paseo”

A los exiliados en la isla los encerraban o los llavaban “de paseo”
Cuba no apoyó a la guerrilla mexicana de los 70, cuentan dos excombatientes
Homero Campa
LA HABANA- A diferencia de otros grupos armados, los guerrilleros mexicanos que llegaron a Cuba durante la década de los setenta nunca recibieron apoyo del gobierno de Fidel Castro

Por ejemplo, nicaragüenses del Frente Sandinista de Liberación Nacional, salvadoreños del Frente Farabundo Martí y colombianos del M-19 recibieron entrenamiento y asistencia técnico-militar en territorio cubano, pero a los guerrilleros mexicanos de al menos siete organizaciones que estuvieron exiliados en Cuba entre 1971 y 1979, además de que nunca recibieron ayuda de Cuba en México, se les impidió realizar actividades políticas que tuvieran que ver con su país de origen
Incluso, cuando algunos “visitantes importantes” —como Leonid Brejnev y el propio presidente mexicano Luis Echeverría— llegaron a La Habana en visitas oficiales, Seguridad del Estado de Cuba llevó “de paseo” a los guerrilleros mexicanos a otros lugares de la isla ó fueron “detenidos en casas de seguridad”
Era la época en que la lucha armada era reivindicada como vía de acceso al poder El gobierno de Fidel Castro apoyó el “desarrollo de las fuerzas revolucionarias” en el continente Excluido de la OEA y marginado políticamente por la mayoría de las naciones latinoamericanas, nada le obligaba a guardar prudencia con los gobiernos del área Salvo con México, cuyos sucesivos gobiernos mantuvieron con él estrechas relaciones diplomáticas y comerciales
El exilio mexicano en la isla, por tanto, también fue distinto Parte de esta historia es contada a Proceso por dos exguerrilleras mexicanas:
—Lourdes Uranga, licenciada en Trabajo Social y profesora de la Universidad Autónoma de Chapingo, miembro del extinto Frente Urbano Zapatista (FUZ), quien llegó a Cuba como parte del canje de prisioneros políticos por Terrance León Hardy, cónsul de Estados Unidos en Guadalajara, secuestrado el 4 de mayo de 1973
—Edna Ovalle, periodista, trabajadora administrativa en la Universidad Autónoma Metropolitana, miembro de la también ya desaparecida Liga de los Comunistas Armados, que llegó a Cuba en noviembre de 1972, tras el secuestro de un avión en el aeropuerto de Monterrey, Nuevo León
Se complementa, además, con otros datos obtenidos por el corresponsal en La Habana
La historia es la siguiente:
Los guerrilleros mexicanos llegaron a Cuba en tres grupos El primero llegó en noviembre de 1971 Eran ocho miembros de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), que encabezó Genaro Vázquez Con ellos vino también el director de la revista Por qué, Mario Menéndez Todos estaban presos en México y fueron liberados a cambio de la entrega de Jaime Castrejón Diez, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero y concesionario de la empresa Coca-Cola
El segundo grupo llegó el 8 de noviembre de 1972 Eran once guerrilleros, fundamentalmente de la Liga de los Comunistas Armados, que operaba en Monterrey Un día antes secuestraron un avión en el aeropuerto de esa ciudad y —ante cámaras de televisión— amenazaron con volarlo Aseguraron que en una maleta llevaban una bomba En realidad —según comentaron al corresponsal dos de los participantes— “la maleta iba vacía” Pidieron armas y dinero Llegaron a La Habana con uno de sus miembros gravemente herido Era Edna Ovalle, quien de inmediato fue hospitalizada y operada en el hospital militar “Carlos J Finlay” de La Habana Prácticamente le salvaron la vida
Edna Ovalle cuenta: “Tuvimos un accidente y me hirieron gravemente Una compañera estaba limpiando un arma y se le salió un tiro La bala me atravesó la cadera y me produjo peritonitis Necesitaba una intervención quirúrgica urgente Me llevaron a una clínica Ahí reconocieron a Germán Segovia, uno de los compañeros que se hizo pasar por mi esposo El ya era buscado por la policía Luego detuvieron a uno de los médicos y cayeron cinco compañeros, incluida yo Para liberarnos los compañeros que no estaban presos secuestraron un avión Fue una salida desesperada para liberarnos y para sobrevivir Pedimos ir a Cuba Mi familia me creyó muerta, incluso me hizo varias misas y homenajes”
El tercer grupo llegó a La Habana el 6 de mayo de 1973 Eran 30 presos políticos de diferentes cárceles de Chihuahua, Monterrey, Sonora y el Distrito Federal Los liberaron a cambio de la entrega de Terrance León Hardy, cónsul norteamericano en Guadalajara, secuestrados dos días antes por un comando de las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo(FRAP)
Lourdes Uranga relata: “Ahí íbamos gente de las FRAP, del FUZ, del MAR (Movimiento Armado del Pueblo) y del Ejército de Liberación Nacional de Sonora Esta selección de personas se hizo bajo el supuesto de crear una especie de comandancia en el exilio para continuar el desarrollo de la lucha armada en México La intención era regresar para continuar la lucha La realidad no fue así”
De acuerdo con la Cronología México-Cuba, escrita por Oscar Cornelio Silva y Rogelio Sierra, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba, los 30 guerrilleros mexicanos “fueron saludados a su llegada en el aeropuerto José Martí por el comandante Manuel Piñeiro Lozada a nombre del gobierno de Cuba” Piñeiro era jefe del Departamento América del Partido Comunista de Cuba y, a decir de Jorge G Castañeda en su Libro La Utopía Desarmada, el responsable de los vínculos entre el régimen cubano y las organizaciones armadas en América Latina
—¿Por qué Cuba?
Ovalle y Uranga coinciden: Era el país de sus “simpatías” Pero no tenían relación con su gobierno Saben que los cubanos se sorprendieron cuando solicitaron ir para allá Dicha solicitud fue parte del pliego petitorio y lo negoció el gobierno mexicano directamente con el gobierno de Fidel Castro Este, por su parte, los recibió, aseguran, por “humanidad”
Al grupo que secuestro el avión se le hizo un juicio en Cuba por entrada ilegal al país El 14 de noviembre el gobierno mexicano pidió su extradición La ratificó un mes después El 7 de diciembre el gobierno de Cuba anunció que regresaría a su homólogo de México las armas y el dinero, pero que otorgaría asilo político a los autores del secuestro Estos fueron absueltos por un tribunal cubano Unos meses después el régimen de Fidel Castro y la administración de Echeverría llegaron a un acuerdo para evitar la piratería aérea
Durante varios meses, los guerrilleros mexicanos realizaron trabajo voluntario en un plan lechero experimental en Valle de Picadura (a unos 40 kilómetros de La Habana) Trabajaron primero en la construcción y después en la crianza de ganado vacuno traído de Canadá Este plan estaba a cargo de Ramón Castro, hermano mayor de Fidel
Cuando llegó el tercer grupo, en mayo de 1973, todos fueron reunidos en La Habana Vivieron primero en el hotel El Nacional Luego, a solicitud de los propios mexicanos, los cambiaron al hotel Régis, en las calles de Prado y Colón, en la Habana Vieja Eran ya 54 Se habían agregado cuatro miembros más del Partido de los Pobres, de Lucio Cabañas
Ovalle: “El gobierno cubano siempre nos garantizó la vivienda, la comida y un pequeño estipendio de 45 pesos para nuestros gastos personales Aunque algunos también trabajaban y otros estudiaban”
Uranga: “Aunque nos trataron bien, la relación con la revolución cubana fue muy marginal Mas bien atendían nuestras necesidades materiales pero las cuestiones políticas eran difíciles de atender, porque la revolución cubana siempre dio prioridad a su relación con el gobierno de México En el trato nunca hubo un reconocimiento oficial a nuestra calidad de opositores al régimen mexicano”
Ambas coinciden en que los 54 guerrilleros se agruparon en tres grupos distintos Salvo los de Guerrero —que se mantuvieron unidos—, los miembros de las FRAP, del FUZ, del MAR y de la Liga de los Comunistas Armados se dividieron y formaron dos grupos Uno lo encabezaba Francisco Pizarro y Héctor Lucero (este último hermano de Diego Lucero, asaltante del cuartel de Madera en Chihuahua) y otro lo integraban algunas gentes del FUZ, del MAR y de la Liga de Comunistas Armados Ninguno se constituyó formalmente ni creó un nombre o sigla
Este último grupo —formado por trece miembros— fue el que tuvo divergencias con la Revolución Cubana Uranga, de este grupo, explica: “Nos unimos bajo el objetivo de regresar a México a continuar la lucha armada Ese había sido el origen de nuestra salida: armar un comando en el exilio para apoyar y volver a la lucha Además, reivindicabamos un criterio sobre la situación en México distinto e independiente del que tenía el gobierno cubano Queríamos que se nos respetara esa diferencia, porque al momento de discutir sobre los problemas de México nuestra opinión era distinta a la cubana
“Eso ocasionó que cuando llegó a La Habana el presidente de la entonces Unión Soviética, Leonid Brejnev, nos llevaran a casas de seguridad por un supuesto antisovietismo, cosa que era cierta, pero no por ello íbamos a intentar algo en el país que nos dio asilo Luego, cuando llegaron unos empresarios argentinos, también nos pidieron que fuéramos a esas casas de seguridad”
Edna Ovalle también recuerda: “Cuando llegaban algunos personajes, sobre todo mexicanos, se nos explicaba que ellos (los cubanos) tenían que garantizar la seguridad de estas personas y también nuestra seguridad Se nos hacia entonces una invitación para salir de La Habana Tres veces en el caso nuestro se nos invitó a estar en otro lugar Esos lugares eran de ensueño: nos llevaban a la playa y a hoteles de lujo, con muy buena alimentación y diversiones”
Los “visitantes importantes de México” abundaron por esa época en La Habana Algunos ejemplos: Horacio Flores de la Peña, secretario de Patrimonio Nacional, vino el 6 de junio de 1973; Emilio O Rabasa, secretario de Relaciones Exteriores, el 18 de marzo de 1974; Víctor Bravo Ahuja, secretario de Educación Pública, el 23 de septiembre de 1974; María Esther Zuno de Echeverría, el 3 de enero de 1975; y “para culminar un proceso de estrechamiento y el inicio de una etapa más sólida y constructivas entre México y Cuba —según expresó un comunicado conjunto— el presidente Echeverría vino del 17 al 25 de agosto de 1975 y recibió de manos del comandante en Jefe, Fidel Castro, la Orden Nacional José Martí, la mas alta distinción que otorga el Consejo de Estado Cubano”
Uranga recuerda: “Cuando llegó Echeverría se nos pidió a todos que no intentáramos nada Nos dijeron que nos iban a llevar de paseo a Santiago de Cuba El argumento: razones de seguridad Nuestro grupo no aceptó y nos llevaron a Isla de Pinos En realidad no pensábamos organizar ninguna manifestación Entendíamos que hubiera sido una actitud equivocada ante la hospitalidad de La Habana Se pensó entonces en hablar con algún corresponsal de una agencia de prensa extranjera, pero nunca se hizo contacto”
Ovalle también recuerda que por la visita de Echeverría los llevaron a Isla de Pinos Para ella esto era “un reconocimiento de que éramos opositores de los representantes del gobierno mexicano” Además, “siempre entendimos que los cubanos tenían la obligación de garantizar la seguridad de la gente que llegaba a visitarlos, sobre todo porque su situación internacional siempre ha sido muy difícil” Además, apunta, Cuba siempre fue muy clara con nosotros: “Su situación internacional exigía una comprensión amplia sobre sus compromisos Ellos nunca generaron expectativas con nosotros de ningún tipo de apoyo mas que la asistencia material que nos daban”
Ante la imposibilidad de regresar a México desde Cuba, un grupo empezó a presionar para hacerlo desde otro país Uranga: “El plan era salir clandestinamente con ayuda del gobierno de Cuba hacia otro país y de ahí regresar a México No resultó El gobierno cubano negoció con el mexicano para que se nos diera un pasaporte condicionado a un sólo país y con fecha de vencimiento”
“Salimos de Cuba en 1975 y 1976 y lo hicimos por episodios, uno a uno, separados, para reunirnos en Italia También allá nos fue difícil Reflexionamos mucho y a la luz de un análisis intenso y sereno se fue diluyendo la idea de regresar para continuar con la lucha armada”
La amnistía decretada en noviembre de 1978 por el gobierno José López Portillo sorprendió a estos guerrilleros: unos en Italia y otros en Cuba La mayoría se acogió a la amnistía y regresó a México a fines de los setenta y principio de 1980 En Cuba no queda ya ningún miembro de esos grupos, salvo Paquita Calvo, del FUZ, que vino después a la isla para buscar a su hijo y tras la desaparición del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), del que fue fundadora y dirigente se quedó a vivir aquí

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