Electra, un espíritu subversivo

Electra, un espíritu subversivo
Esther Seligson
Si toda obra es resultado de las corrientes de su época y todo artista es testigo y juez de la problemática social que la caracteriza, las creaciones de Eurípides serían espejo de las transformaciones que tuvieron efecto en la sociedad ateniense, tanto por los años de lucha con Esparta, como por las contradicciones que planteaba una democracia donde empezaban a enfrentarse las fuerzas conservadoras del Estado y el reclamo individual de una libertad de palabra y de pensamiento, que fue el caso de la retórica y de los sofistas Sin embargo, la función del arte no se limita a una simple traducción de la realidad o del momento histórico El verdadero artista es un visionario, y como tal recoge en su creación síntomas anunciadores de algo que aún no se evidencia El artista es un precursor Así, al hombre amparado por la religión, al profundo respeto hacia la tradición que mostraron Esquilo y Sófocles por ejemplo, va a sustituirlos el hombre que cuestiona su dependencia del Hado, el hombre que sabe que su destino depende del poder de sus propias pasiones y contradicciones y, en última instancia, de los caprichos de la Fortuna Dentro de los antiguos moldes mitológicos donde germinó el género trágico Eurípides va a verter una nueva concepción del hombre como medida de todas las cosas y un nuevo enfoque racional y crítico del mundo Aspiración a la libertad, sentimiento de justicia, afán de felicidad es lo que mueve a los personajes de Eurípides, excépticos, no obstante, puesto que reconocen a nivel intelectual y experimentan en carne propia la imposibilidad de vivir según su albedrío Se dice que Eurípides fue el primero en sondear la irracionalidad de los sentimientos, los conflictos del alma humana, en describir los meandros de la subjetividad Pero Electra no es sólo un vehemente deseo de venganza o esa búsqueda insaciable del cumplimiento de una justicia que la empuja al crimen; Electra es también un espíritu subversivo (en tanto víctima privilegiada), no una hija que se rebela contra su madre como símbolo materno, sino contra la representante del poder y de su arbitrariedad Electra es un ciudadano que desenmascara los móviles que se esconden tras las “razones de Estado”: codicia y orgullo Los antiguos ideales políticos de justicia e igualdad, de lealtad y patriotismo son ya palabras huecas, y el pueblo, confinado al silencio, inclina la cabeza agobiado por la tiranía y la pobreza Rebelión contra la mentira e hipocresía del culto, contra la palpable indiferencia de los dioses, contra una religión que se ha convertido en un instrumento más de opresión
Es difícil determinar la forma en que se representaban originalmente las tragedias griegas Y es difícil, por tanto, juzgar si una representación ha permanecido fiel o no al espíritu de la época o, ni siquiera, del texto Quizá lo importante para el espectador contemporáneo estriba en la fuerza con que le es transmitida la esencia de una concepción del hombre que no sólo lo incluye dentro de su momento histórico, sino que lo proyecta intemporalmente con toda su problemática existencial A fin de cuentas, las interrogantes relacionadas con el ser humano siguen siendo las mismas Dejemos de lado la presentación tendenciosa que aparece en el programa (puesto que no es la primera vez que se traduce a Eurípides directamente del griego) y la bastante libre versión de la obra (especialmente en lo que respecta al final y a la ambigüedad con que se envuelve el acto de Orestes), para detenernos en el hecho teatral escueto: la representación escénica de “Electra” en el Teatro Xola de la ciudad de México
La acción de “Electra” se desarrolla de principio a fin dentro de un marco escénico del que surgen los personajes y los hechos a un ritmo cuyo poder de evocación no decae un instante La escena se va poblando de relatos, sentimientos, gestos que forman cuerpo con la luz, la música, el vestuario Todo en los movimientos y en la actuación tiende a crear una atmósfera dramática donde no sólo sea el texto lo que pese, la palabra la que cargue con la fuerza expresiva Son las voces de Electra principalmente y del coro, la relación del mensajero, las actitudes de Orestes, del campesino, las presencias de Clístenes y, sobre todo, de Clitemnestra, lo que nos hace partícipes y mantiene nuestra atención hasta más allá del final, pues, de hecho, no es sobre el escenario donde ha comenzado y terminado la obra Es evidente que esta puesta en escena ha ido adquiriendo coherencia y perfección gracias al trabajo de los actores principales, y a la creación que de Electra hace Susana Alexander

Comentarios

Load More