Un poeta en la Cámara

Un poeta en la Cámara
Jaime Sabines presta su cara a la política
Elías Chávez
En su curul de la última fila —junto a la entrada a la sala de sesiones— Jaime Sabines confiesa que aceptó ser diputado casi contra su voluntad, para luchar a favor de quienes tienen “la barriga llena de hambre”
Aunque en alguna ocasión censuró a los políticos y a los “poetas uniformados”, ahora le “sorprende la sorpresa de los demás” por el hecho de que un poeta, él, se dedique a la política como diputado
Señalado entre los tres mejores poetas de México —hay quienes lo consideran el número uno—, Sabines explica:
—Cierto: nunca pensé hacer política militante Al principio titubeé, pero desde el momento en que acepté ser diputado asumí totalmente la responsabilidad de serlo
Y porque se declara “enfermo de esperanza”, niega que haya “riesgo de contaminarse” de demagogia o que “pertenecer al PRI sea vergonzante”
—Pienso que la política, después de todo, me hará mucho bien: va a enriquecer mi actividad poética
—¿Cuál será la aportación de usted, como poeta, a la política?
—Deberá ser una aportación ética, moral, congruente con uno mismo
Sabines demanda que la participación de un poeta o de un intelectual en general, en política, sea siempre humilde:
—Ningún intelectual o poeta debe gozar de privilegios El poeta es un hombre más, común y corriente Jamás debe sentirse un ente superior, aunque se encuentre entre “inteligentes podridos o imbéciles de buena voluntad”
—¿Qué opina de los escritores, poetas y pintores que se van al extranjero porque dicen que el país les “queda chico”?
—Asumen la actitud del intelectual vanidoso, endiosado, que se cree muy superior al ambiente en que nació y ha crecido y lo ha alimentado Uno se nutre de las vivencias diarias, de lo cotidiano, de la sociedad en que vive Y en este sentido, México es tan bueno para crear arte, como cualquier otro país
También censura a los “intelectuales elitistas” que forman “sociedades de elogios mutuos” para buscar fama y se olvidan de lo principal: trabajar
—A mí —dice—, como poeta, más me interesa ser que parecer Antes que la apariencia en los cocteles, en las reuniones, lo fundamental es escribir e intentar hacer una obra más o menos perdurable
Señala que así como a nivel nacional hay “capillitas” de artistas e intelectuales, también existen organizaciones más amplias como el llamado boom latinoamericano
—No son más que puntas de lanzas publicitarias, con un punto de vista editorial de consumismo
Aunque ciertamente, dentro de él, hay escritores de enorme valía como García Márquez, por ejemplo Pero no todos los que se han integrado son escritores de primera fila o tan geniales como se había pensado
Contradictorio, se describe a sí mismo como un Jano, un hombre de dos caras: una íntima, absolutamente insociable, y otra que es “la que se presta a la vida” No obstante su retraimiento, se burla de los que piensan que es triste, como si la soledad o su zapato le apretaran el alma
Sin pensar en el prestigio o la fama, Sabines se retrata —desde que tenía 19 años— en un poema de Baudelaire, Las Tentaciones, en el que el poeta francés narra cuando era estudiante y vivía, muerto de hambre, mal vestido, en una buhardilla:
Una noche —dice Baudelaire— se le presentó una mujer, una diosa bellísima que le dijo: “Ven, levántate ¿Qué haces aquí, postrado en su soledad? Vamos a la calle, yo soy el Amor” Pero el estudiante la apartó y la despreció A las pocas noches apareció otra diosa que le decía: “Ven, yo soy la Fortuna”, y le ofrecía riquezas Pero el joven también la apartó Quería llevar una vida dedicada al encuentro de sí mismo y de Dios Y otra noche llegó otra diosa que tenía una larga trompeta y le decía: “Ven, yo voy a pronunciar tu nombre a través de esta trompeta y tu nombre va a ser escuchado en todos los rincones de la tierra” Pero el estudiante contestó: “Vete de aquí Tú eres la Fama no me interesas Tu trompeta está prostituida”
Y después de despreciar al amor, la fortuna y la fama, y al cabo de 15 días en los que se sintió generoso, noble, espléndido consigo mismo, Baudelaire empezó a desear a las diosas e inclusive las llamó, pero nunca más volvieron
Yo —dice Sabines— he pensado siempre en la trompeta prostituida de la Fama y nunca me ha interesado realmente
—¿Y el amor y la fortuna?
—Al amor nunca lo he despreciado —”a los quince ya sabía deletrear una mujer”— A la fortuna tampoco la despreciaría, pero jamás me he dedicado a hacerla ni a encontrarla
En realidad, uno se dedica a sí mismo Pienso que lo fundamental en la vida es el amor

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