Dios como bandera

Dios como bandera
Gaspar Elizondo
Cualquiera que haya seguido, aún superficialmente, la última campaña electoral estadunidense, habrá podido notar que la religión fue un factor nada despreciable, principalmente por el hecho de que James Carter, quien en reiteradas ocasiones ha hecho pública manifestación de su fe y de la importancia que en su vida tiene la fe Con frecuencia, en actos públicos, ha citado trozos de la Biblia, de memoria y con soltura, mostrando así el conocimiento que de la misma tiene
En 1974, siendo gobernador de Georgia, en un congreso nacional de sus correligionarios, pronunció un discurso del que entresacamos algunas frases: “Soy político y cristiano Soy padre de familia y cristiano soy gobernador de un estado y cristiano soy un testigo activo de Cristo un hombre que, al servicio de Cristo, no ha vencido los obstáculos que marcan su propia vida, pero que, junto con ustedes, ora sin cesar para que podamos alcanzar esa realización última, ese nivel inconmovible de perfección del que nuestro Salvador nos dio ejemplo”
Un aspecto importante de la imagen que proyectó durante su campaña, es la de ser un hombre religioso y esto, sin duda, ha pesado mucho en la reciente contienda política en un país donde el 98% de sus habitantes declaran creer en Dios o en un Espíritu Universal Donde el 71% de la población pertenece a alguna iglesia Donde no hay discurso político importante o viaje de cosmonauta sin mención explícita de Dios En una nación cuyos primeros colonizadores fueron, en buena parte, hombres y mujeres perseguidos en su país de origen por motivos religiosos
Aunque desde la fundación de la República, la Iglesia y el Estado fueron separados, la religión se halla íntimamente entremezclada en la vida pública, el grado de que recientemente el senador republicano Mark Hatfield criticó acremente cierto concepto de “religión civil” en el que se incluye “la creencia de que Dios especialmente bendijo y eligió a los Estados Unidos como bendijo y eligió Israel, y que George Washington fue un Moisés que condujo a su pueblo de la esclavitud a la tierra prometida Aun cuando vamos a la guerra, nos consideramos irreprochables por la sencilla razón que nos sentimos involucrados en una misión divina”
Por su parte, y con motivo del Bicentenario, un comité interreligioso que incluía a católicos, protestantes y judíos, publicó una declaración en la cual, después de señalar que siendo los estadunidenses el 6% de la población mundial, consumen el 40% de los recursos de la tierra y se preguntaba si esto se debía a su ingenio y a su capacidad de trabajo o más bien a su codicia Hacía notar que para ser fieles a la herencia nacional y religiosa, deberían compartir más equitativamente las riquezas del mundo con el resto de la humanidad
Al contrario de lo que sucede en México, la religión desempeña un importante papel en la vida pública del vecino país, por lo que, después del fracaso de la guerra en Vietnam y del escándalo de Watergate, es comprensible que el pueblo haya vuelto los ojos hacia un hombre de profundas convicciones religiosas, en un intento por recobrar la confianza que le destruyeron tales acontecimientos
Los enemigos de James Carter han llegado a decir de él que es un fanático religioso con un programa esquemático de ideas piadosas, de esperanza, de fe, de amor, de perdón, de patriotismo, sin embargo, y sean dados los antecedentes lejanos y próximos y la crisis moral por la que atraviesan los norteamericanos, la religión habrá sido un elemento considerable en la contienda electoral

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