Escándalo, negocios y golpes a la teología de la liberación, en el historial del nuevo arzobispo de México

Encargado de clausurar el principal seminario adscrito a la teología de la liberación, y protagonista de un escándalo donde al parecer se disputaba el manejo de los negocios eclesiásticos en importantes empresas poblanas, Norberto Rivera Carrera, obispo de Tehuacán y hombre fiel a Roma, fue la pieza que colocó el Vaticano a la cabeza de la arquidiócesis de México
Con esa designación, Jerónimo Prigione, nuncio apostólico en México, logró imponer a uno de sus incondicionales en la principal arquidiócesis del país y, por lo tanto, desplazar al cardenal Ernesto Corripio Ahumada, anterior arzobispo de México que buscaba el mismo objetivo
Sin embargo, el nombramiento es mal visto por la mayoría de los cerca de 1,800 sacerdotes que componen el presbiterio metropolitano, los cuales no sólo propusieron a sus candidatos, sino que, mediante un representante, llegaron a pedir al nuncio que abandonara el país
“Prigione se salió con la suya No cabe duda de que es un diplomático muy hábil y astuto; nos ganó la partida”, reconoce el exapoderado legal de Corripio, Antonio Roqueñí Ornelas, quien personalmente le pidió a Prigione que se fuera

En sus oficinas de la colonia Roma, Roqueñí agrega:
“Ahora, al nuncio sólo le falta quitar al obispo Samuel Ruiz de la diócesis de San Cristóbal de las Casas Con eso coronará con broche de oro su trabajo en el país”
Asegura que el poder del representante papal, quien ha elegido a la mayoría de los obispos mexicanos, se debe en gran parte a su estrecha amistad con el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede:
“Prigione y Sodano son de la misma región de Italia Ambos coincidieron por un tiempo en sus estudios eclesiásticos Ahora llevan muy buena amistad Lograron apoderarse de la arquidiócesis Ni Hablar”
Sin embargo, advierte que el presbiterio capitalino adoptará una “resistencia pacífica” ante el nuevo arzobispo:
“Norberto Rivera debe demostrar en los hechos que está abierto al presbiterio y a la feligresía de la Ciudad de México Antes que nada, debe independizarse de Prigione De lo contrario, haremos todo lo posible para que lo remuevan”
—¿Es esto factible?
—Claro Ya ha ocurrido en otras diócesis de México y del mundo
Debido a su “cosmovisión marxista”, el Seminario Regional del Sureste (Seresure), ubicado en Tehuacán, fue cerrado a fines de 1990 por Norberto Rivera Allí confluían estudiantes de nueve diócesis del sureste del país
El Seresure había sido fundado 21 años atrás —en 1969— por los obispos de la zona que colegiadamente integraron un consejo episcopal encargado de dirigirlo Este consejo llegó a estar integrado por Samuel Ruiz García, obispo de San Cristóbal de las Casas; Arturo Lona, de Tehuantepec; Rafael Ayala, de Tehuacán; Ernesto Corripio Ahumada, de Oaxaca, y Bartolomé Carrasco, sucesor de Corripio en el cargo, entre otros
Todos ellos aplicaron en el seminario las directrices del Concilio Vaticano II sobre formación sacerdotal Aparte, dieron un gran impulso a la pastoral indígena
En 1989, Prigione realizó una breve visita al Seresure Platicó con el equipo de formadores y de maestros Después, a fines de ese mismo año, la Santa Sede envió a Emilio Berlié Belaunzarán, entonces obispo de Tijuana, y a Alberto Suárez Inda, de Tacámbaro, para que analizaran la disciplina y los planes de estudio del seminario Los dos visitadores enviaron sus conclusiones a Roma
Finalmente, el 9 de agosto de 1990, Pío Laghi, prefecto de la Sagrada Congregación para la Educación Católica, envió una carta a Rivera Carrera en la que le decía:
“En el seminario prevalece la identidad del sacerdote como un agente de cambio social, y esta mentalidad, caracterizada por una ideología particular, invade todos los aspectos de la formación Los visitadores (Berlié y Suárez Inda) constatan: `como actitud prevalente ante la Iglesia y la sociedad, los alumnos han asumido una posición comprometida con una actitud crítica que intenta transformar el contexto social; pero utilizando el método revolucionario de la lucha de clases y de cambio radical de estructuras opresoras`”
Con el protocolo número 1056907, el documento —en poder de Proceso— continuaba:
“Esta mentalidad incide sobre toda la formación Así lo afirman los visitadores en su apreciación conclusiva: `todos los elementos confluyen para favorecer una carga ideológica de inspiración marxista que fácilmente deriva hacia compromisos políticos` Es cierto que en esa zona la estructura social está marcada por la injusticia; pero la misión del sacerdote no consiste en transformar las estructuras asumiendo un liderazgo político y tanto menos con la secreta esperanza de que la lucha de clases pueda lograrlo”
Laghi decía a Rivera Carrera que, según los visitadores, el Seresure impartía una enseñanza “impregnada de la cosmovisión marxista” y acorde con la línea “de la teología de la liberación que se maneja en América Latina”
Añadía:
“Aunque se presente en una forma aceptable, la teología de la liberación es una visión particular En la formación intelectual de los seminaristas, en que se trata de proveerles una base sólida, los profesores deben evitar, a toda costa, una enseñanza fragmentaria, polarizada en torno a algunas cuestiones de actualidad, o limitada a ciertas teologías modernas parciales”
Y le recordaba que la misión del sacerdote “consiste en convertir los corazones mediante la fuerza de la oración continua, de un testimonio creíble de las verdades sobrenaturales y de la formación de las conciencias de los fieles Esta misión requiere una formación exigente, una confianza ilimitada en la potencia salvífica de Cristo y un gran dominio de sí mismo”
Sobre las fallas en la disciplina, señalaba que, de acuerdo con la investigación de Berlié y Suárez Inda, “casi no existe control de las salidas los fines de semana; los alumnos participan frecuentemente en fiestas y bailes Existen algunos abusos en las bebidas embriagantes”
Por todo esto, la Santa Sede desplazaba a los demás obispos de la dirección del Seresure Y entregaba todo el control a Norberto Rivera:
“Nombramos, por la presente, a Vuestra Excelencia como responsable único del Seminario Regional del Sureste con plenos poderes para formular su reglamento interno, para nombrar a los formadores y profesores, para fijar los criterios de admisión al Pío Instituto y las causales de despido de un alumno, para revisar el currículum de estudios filosóficos y teológicos y el contenido de los cursos, para ordenar la práctica pastoral de los seminaristas y para decidir libremente acerca de todas las demás materias que interesen a la buena marcha del seminario Este nombramiento tendrá validez donec aliter provideatur (hasta que se provea otra cosa)”
Y le pedía que enviara a Roma “un informe anual sobre la vida del seminario y los diversos aspectos de la formación, indicando los pasos dados y las dificultades que persistan”
Concluía:
“Las observaciones y sugerencias que hemos formulado no tienen otra finalidad que procurar el bien de la formación sacerdotal en esa región”
Fiel a la Santa Sede, Norberto Rivera inmediatamente expulsó al profesorado y cambió radicalmente los programas y métodos de estudio
Anastasio Hidalgo, actual párroco de Coaxcatlán y uno de los profesores expulsados, cuenta que Norberto Rivera exigió que se llevara solamente un libro de texto para cada materia y redujo el tiempo que se dedicaba a la pastoral:
“Anteriormente, la mitad del tiempo se dedicaba a la formación académica y el resto a la pastoral social Esto se debía a que el sureste del país requiere pastores comprometidos con el pueblo pobre Rivera Carrera cambió todo”
Anastasio Hidalgo señala que los estudiantes, inconformes con los cambios que estaba haciendo el obispo, organizaron una peregrinación, en noviembre de 1990, que partió del seminario a la catedral de Tehuacán
“Molesto por la marcha, Norberto Rivera despidió a los cerca de 130 alumnos y cerró el Seresure Después abrió una convocatoria diciendo que quienes aceptaran sus normas podrían reinscribirse Sólo lo hicieron cinco alumnos de Tehuacán Los de las otras diócesis ya se habían ido Sin embargo, el seminario no podía funcionar con tan poco alumnado, y de plano se cerró Se reabrió dos años después, en 1992, pero ya como seminario diocesano de Tehuacán y con una línea claramente conservadora”
El sacerdote afirma que fueron falsas muchas de las acusaciones del Vaticano y los visitadores:
“Simplemente, a través del obispo, la Santa Sede acabó con el Seresure por su formación comprometida con los pobres Prigione tuvo mucho que ver en todo esto
“El Seresure fue un experimento sobresaliente Ha sido el primer y último seminario regional en México Estaba comprometido con la realidad concreta del Pacífico Sur Aparte de sacerdotes diocesanos, entre sus formadores había dominicos, jesuitas, misioneros del Sagrado Corazón todos salieron”
Hidalgo señala que, inclusive, Norberto Rivera relegó a los sacerdotes que simpatizaban con la teología de la liberación, con algunos de los cuales tuvo conflictos Alrededor de diez prefirieron emigrar a otras diócesis, como Virgilio Sánchez, párroco del Templo de la Preciosa Sangre, en Tehuacán; Trinidad Alonso, de San Gabriel Chilac; Nicolás Aguilar, párroco de Cuacnopalm
Resume Anastasio Hidalgo:
“Hasta la fecha, con Norberto Rivera vivimos un hostigamiento permanente Simplemente nos marginó en todos los sentidos”
Como premio por sus buenos oficios, el próximo 29 de junio, en el Vaticano, Juan Pablo II entregará el palio arzobispal a los tres prelados mexicanos que coadyuvaron al cierre del seminario: a Rivera Carrera como arzobispo de México; a Berlié, de Yucatán, y a Suárez Inda, de Morelia
En junio del año pasado, Norberto Rivera provocó un escándalo nacional al expulsar de su diócesis al religioso ecuatoriano Gonzalo Hallo del Salto, párroco de Chapulco, debido, al parecer, a una larga disputa por el control de las acciones que el clero tiene invertidas en el Grupo Romero, uno de los más poderosos del estado de Puebla
Acusado por la Secretaría de Gobernación de “encabezar una organización civil armada”, Hallo del Salto fue interceptado por dos patrullas con agentes judiciales, quienes lo encapucharon y lo trasladaron a las oficinas de Migración, en la Ciudad de México Tras su declaración, lo enviaron a Ecuador (Proceso 921)
La expulsión levantó protestas en las comunidades de Chapulco y Azumbilla La población bloqueó la carretera Tehuacán-Orizaba y mantuvo como rehenes, por varios días, a nueve personas, bajo la acusación de ser utilizadas por el obispo para extraditar al párroco
Hasta el momento, Gobernación no ha presentado ninguna prueba de que el sacerdote haya estado relacionado con grupos armados
“Todo fue una maniobra de Norberto Rivera, quien se valió de las autoridades migratorias para expulsarme del país Desde mucho tiempo atrás quería removerme injustamente de mi parroquia Fue una imprudencia de su parte; hizo públicos nuestros problemas internos”, dice Hallo del Salto
Norberto Rivera, por su lado, ha insistido en que nada tuvo que ver con la expulsión, que el sacerdote no había regularizado su situación migratoria:
“El asunto fue exclusivamente de competencia civil Yo le pedí, en primer lugar, que regularizara su situación con sus superiores de la Orden de San Agustín Le dije que para pertenecer a esta diócesis necesitaba contar con la debida autorización Y, segundo, que arreglara su situación en el país, porque los sacerdotes no debemos atenernos a privilegios”
Apoyado por organizaciones de derechos humanos de Ecuador, el sacerdote gestiona su retorno a México, donde quiere que se le juzgue por los delitos que se le achacan y, sobre todo, sostener un encuentro público con Rivera Carrera para ventilar sus diferencias
Para Alejandro Gallardo Arrollo, analista político local y quien participó como mediador en el conflicto entre el sacerdote y el obispo, “esta querella debió ventilarse en los tribunales eclesiásticos, ya que es exclusivamente clerical Sin embargo, la Iglesia se valió del corrupto aparato político para resolverla, incluso de la misma Secretaría de Gobernación”
Reveló:
“El anterior obispo de Tehuacán, Rafael Ayala Ayala, encomendó al sacerdote los negocios del clero con el Grupo Romero, dueño de las granjas avícolas más grandes de Latinoamérica, con avanzados laboratorios de biotecnología Durante varios años, Hallo manejó muy bien los negocios; es un administrador increíblemente inteligente, hábil Sin embargo, al morir Ayala, el nuevo obispo, Norberto Rivera, a mediados de los 80, no solo le pidió a Hallo que sacara las manos de las arcas de la Iglesia, sino también que dejara su parroquia Y el sacerdote se negó A partir de entonces empezó la lucha por el botín Todo esto me lo confesó el mismo Hallo del Salto”
Abogado litigante, profesor de la Escuela Libre de Derecho y colaborador de varios medios periodísticos, Gallardo Arrollo siguió muy de cerca los enfrentamientos entre el grupo del párroco y el del obispo: los anteriores intentos de éste por expulsarlo, las tomas de catedral hechas por los simpatizantes de Hallo, las balaceras y su saldo de muertes Dice:
“Finalmente, el obispo consiguió su propósito: la expulsión del sacerdote Y enmascaró muy bien los verdaderos motivos”
Estos antecedentes pesaron mucho tan pronto se supo el nombramiento de Rivera Carrera, dado a conocer en la edición de L’Osservatore Romano del pasado martes 13
El hombre de Prigione no figuró entre las preferencias del clero capitalino: El 21 de octubre del año pasado, en la parroquia de Milpa Alta, alrededor de 45 directivos de la arquidiócesis realizaron una votación para elegir a sus candidatos al arzobispado Cuatro fueron los escogidos:
Sergio Obeso Rivera, arzobispo de Xalapa y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM); Abelardo Alvarado, obispo auxiliar de la arquidiócesis de México; Ricardo Watty Urquidi, obispo de Nuevo Laredo, y Luis Morales Reyes, obispo de Torreón
Sin el consentimiento del nuncio, el presbiterio capitalino envió su lista de candidatos al cardenal Bernardin Gantin, prefecto de la Sagrada Congregación para los Obispos Tenían esperanzas de bloquear así al candidato de Prigione
No les valió la maniobra
Norberto Rivera, ya en la recta final, dejó atrás a los otros candidatos del nuncio: Javier Lozano Barragán, obispo de Zacatecas; Luis Reynoso Cervantes, obispo de Cuernavaca y Emilio Berlié, arzobispo de Yucatán
Lozano Barragán comulgó en un tiempo con la corriente progresista del clero mexicano, a la que ahora ataca De gran capacidad intelectual, no tiene sin embargo la simpatía de sus sacerdotes
De Reynoso Cervantes se pensaba que recibiría el arzobispado, debido sobre todo a que desbarató en Cuernavaca la labor de Sergio Méndez Arceo y a que ya antes, en tiempos del cardenal Miguel Darío Miranda, trabajó en la arquidiócesis
A Berlié Belaunzarán se le considera un excelente diplomático con gran capacidad para coordinar equipos Pero estas mismas prendas al parecer lo llevaron a relacionarse con los hermanos Arellano Félix, jefes del Cártel de Tijuana Por intermediación de uno de los sacerdotes a cargo de Berlié, Prigione sostuvo encuentros con los capos del narcotráfico Como premio de consolación, a Berlié se le acaba de trasladar de la diócesis de Tijuana a la arquidiócesis de Yucatán
La nominación de Rivera Carrera es a todas luces una victoria del nuncio, quien trata de hacer cumplir al pie de la letra las directrices vaticanas, sobre el cardenal Corripio, quien promovió una Iglesia más autónoma
Las diferencias entre ambos también se reflejaron en la posible división de la arquidiócesis, la cual aún se analiza en Roma Mientras el nuncio quiere que se divida, y sobre todo que la Basílica de Guadalupe se erija en diócesis autónoma, Corripio siempre argumentó que el principal santuario del país era el que daba sentido de unidad a la arquidiócesis
Oriundo de La Purísima, municipio de Tepehuanes, Durango, donde nació en junio de 1942, Norberto Rivera Carrera fue ordenado sacerdote en julio de 1966 por el Papa Paulo VI
Del 66 al 67 trabajó en la parroquia de Río Grande, Zacatecas Después fue profesor de teología dogmática en el seminario mayor de Durango A principios de los ochenta, impartió clases de eclesiología en la Universidad Pontificia de México
Nombrado obispo de Tehuacán en 1985, Norberto Rivera ocupó también la presidencia de la Comisión de Pastoral Familiar del Episcopado Mexicano
Hoy, para aplacar los ánimos en su contra, niega que el nuncio haya influido en su nombramiento Y jura que será respetuoso con quienes difieren de él Hasta les da la razón:
“Yo no estoy capacitado ni soy digno de este nombramiento Yo no era el indicado”
Pero, dice, no tiene más remedio que acatar la decisión del santo padre

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