Césareo Morales y Alberto Híjar evocan los años setenta, cuando se gestaba la insurrección

Haber presidido el jurado que examinó a Rafael Sebastián Guillén, quien según el gobierno es el subcomandante Marcos, le dejó al profesor en estética y crítico de arte Alberto Híjar zozobra y susto porque volvió a ser enjuiciado por su supuesta militancia en las Fuerzas de Liberación Nacional en 1974, pero también le permitió recordar a la “inolvidable generación de los años setenta”
A su vez, Cesáreo Morales, quien dirigió la tesis de Rafael Sebastián en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, considera que Luis Donaldo Colosio y el subcomandante Marcos coincidieron en algunas ideas; por ejemplo, en “Colosio una reflexión sobre el poder, que luego expresa en su propuesta de reforma política; en Marcos, su compromiso con la libertad, la justicia y la democracia”
PASION FILOSOFICA E IGNORANCIA DE LO CONCRETO
Híjar tiene fresca en la memoria la imagen de ese grupo de diez estudiantes, “hombres sabios en la discusión filosófica” y estudiosos de la filosofía de Althusser, pero que tenían una “ignorancia enciclopédica” sobre los problemas de México y América, entre quienes destacaba Rafael Guillén

A raíz de que en febrero último el presidente Ernesto Zedillo dio a conocer la identidad del subcomandante Marcos y de que se supo que Guillén fue alumno de Alberto Híjar, el catedrático de la UNAM vive hostigamiento policiaco y recibe llamadas telefónicas intimidatorias, además de que una de sus hijas sufrió un ataque del Grupo Zorros de la policía del Distrito Federal, quienes, metralleta en mano, dice, llegaron a amenazarla
El catedrático universitario señala que no debe mezclarse su supuesta participación en las Fuerzas de Liberación Nacional —en 1974 “fui sentenciado por el delito de conspiración, y yo suponía que esa condena ya la había purgado— con su presencia en el examen de Rafael Guillén
Explica que a este examen llegó por un procedimiento académico “La tesis exigía la formación de un jurado que supiera aquello de lo cual se estaba tratando Las presencias obligadas eran la de Cesáreo Morales, que le había dirigido su tesis, y la mía, por el conocimiento del tema y por antigüedad”
En la sala de su casa, cuyas paredes están tapizadas de cuadros, en su mayoría con motivos revolucionarios, el maestro Híjar aceptó la entrevista para hablar principalmente de la tesis del que se supone es el subcomandante Marcos
Pero también se refiere, de paso, al capítulo de Nepantla y a sus nexos con las FLN:
“El único indicio que conduce a mi aprehensión en 1974 es un papel manuscrito que aparece en Nepantla, donde fueron masacrados cinco miembros de las Fuerzas de Liberación Nacional A partir de ahí, entonces, se produce mi secuestro, la tortura, la desaparición y, en rigor, el hecho de que yo haya sido culpado sólo de conspiración, pues esto quiere decir que no hubo más participación que una supuesta decisión de actuar en concierto con un grupo”
Aclara que dicha participación fue “más bien intelectual: esta que tenemos ciertos profesores que no estamos ajustados a las rutinas académicas: producimos una convivencia con nuestros estudiantes que hace que nos tengan un especial afecto y una especial confianza, de modo que, cuando tienen algún proyecto que desborda los límites de la academia, nos lo platican, conversan con nosotros, y tratamos de orientarlos, para que las cosas se hagan de la mejor manera En este sentido fue la participación
“Yo no fui jamás un militante de tiempo completo, un profesional revolucionario, sino que tuve esta participación tangencial que, por supuesto, es magnificada por los delatores y, bueno, denunciada ahora por todo lo que ha ocurrido recientemente”
Para Híjar, quien reconoce “una historia de ascenso revolucionario que se concreta y se condensa en los Altos de Chiapas”, estos últimos sucesos deben distinguirse de lo ocurrido en los años setenta, pues allí, dijo, se produjo un “corte”
Hablar de los setenta, y de aquella generación, lo anima, y trata de explicar el contexto en que se daba el entusiasmo filosófico de los jóvenes universitarios:
Mientras el PRI-gobierno, dice, combinaba la represión brutal con la propaganda ideológica, y supuestos guerrilleros eran asesinados en el campus universitario y en las calles aledañas, surgían nuevas instituciones como el Colegio de Ciencias y Humanidades, o la Universidad Autónoma Metropolitana, con expectativas pedagógicas y didácticas novedosas
Estos fenómenos, recuerda, “no era fácil explicarlos Había que encontrarles un sentido”, de modo que esa generación buscó respuestas en la filosofía, y el grupo que creyó hallarlas en Althusser centró su atención especialmente en dos profesores de la Facultad de Filosofía y Letras:
“Uno de ellos fue Cesáreo Morales, recién desempacado de París y que llegaba con el conocimiento directo de la obra de Althusser, de Michel Foucault y de todo ese grupo de teóricos franceses Y el otro fui yo, considerado como el primer profesor que impulsó el pensamiento althusseriano en México”
El enlace que se produjo entre Cesáreo Morales y Alberto Híjar se originó en este grupo de muchachos, “que eran brillantísimos, estudiosísimos” De tiempo en tiempo, ellos les llevaban fotocopias de los más recientes ensayos y artículos de Althusser, “y a mí llegaban a ponerme un plazo de tres días para leerlos y posteriormente discutirlos”
Se niega Híjar a proporcionar los nombres de los otros nueve compañeros de Rafael Guillén —”no los diré para no convocar la investigación policiaca”—, pero, “sí, en cambio, me interesa hacer precisiones políticas del significado de todo esto”
El marxismo-leninismo tradicional, rutinario, parecía no servir para explicar lo que estaba ocurriendo, dice el catedrático “Insisto: Lo mismo morían masacrados en las calles y en el propio campus universitario supuestos guerrilleros, que se hablaba de apertura democrática y algunos de los exreos del 68 se incorporaban a los aparatos de Estado”
Muchas propuestas althusserianas fueron asumidas por esa generación Pero se trababa también de una facultad de estudiantes “analfabetos en lo concreto”: la mayoría llegaba ahí porque evitaban estudiar las llamadas ciencias positivas, y no les interesaba practicar alguna disciplina práctica
En general, los estudiantes de la facultad no sabían nada incluso de historia de México “Podían hablar —asegura— todo el tiempo que quisieran sobre Althusser y Foucault, pero no aguantaban un round sobre liberalismo mexicano o sobre los héroes de la Independencia, o sobre cualquier situación que tuviera que ver con México Eso fue una alerta, porque se proclamaba que la filosofía no tenía objeto, y daba lugar a un discurso que no aterrizaba jamás”
Fue esto lo que hizo que, entre otros, “Rafael Guillén se ocupara de llevar la filosofía hacia un objeto concreto: la educación En su tesis profesional, ‘Filosofía y educación’, aborda el problema de la educación en México en términos generales y toma como casos concretos los libros de texto de la educación primaria Este era, pues, un camino, una línea abierta Había que darle sentido, darle objeto a la filosofía”
Los de esa generación, dice Híjar, eran hombres “muy sabios en la discusión filosófica, especialmente en lo que ocurría en Francia Pero eran de una ignorancia enciclopédica respecto de lo que ocurría en América y en el resto del mundo, especialmente en México”
—¿También el grupo de Rafael Guillén?
—Sí, sí, esa era su característica Y esto hizo que buscaran concretar su capacidad de reflexión filosófica en campos específicos Hubo, por ejemplo, quien se metió al cine Ahí está la tesis de Guillén, en la educación Pero estos fueron los menos La mayoría quedaron como una especie de discutidores de la filosofía con las tesis althusserianas, pero con una gran incapacidad de aterrizarlas en lo concreto Alguna vez que me encuentro a algunos de ellos, me percato de que siguen estando al día en la filosofía abstracta, lo cual no revela más que una profunda incapacidad práctica Y esto era contradecir al propio Althusser
—Se podría decir que Rafael Sebastián Guillén finalmente pudo completar estas teorías althusserianas en Chiapas?
—Podría decirse esto de manera muy forzada Porque este acento que le ha puesto a la sociedad civil es profundamente antialthusseriana, antimarxista y contrarrevolucionaria Si alguna discusión tiene en principio el marxismo para fundarse, es la crítica del Estado de Hegel, y con ello la crítica al concepto de sociedad civil como esa contraparte del Estado que, a fin de cuentas, hace que el Estado sea considerado como eterno, universal y como una institución de instituciones sin la cual no puede haber ninguna perspectiva de justicia, libertad, paz y democracia
“En este sentido, la sociedad civil pues simplemente presiona, replica, procura corregir, pero no tiene ninguna propuesta de poder, y no tiene ningún proyecto histórico: eso sólo lo tiene la Razón de la Historia que se concreta en el Estado Esto es profundamente antimarxista y antialthusseriano, y es la línea ideológica que me parece sustenta ahora el subcomandante Marcos A la par de todo esto, está el llamado al pluralismo, a nada que tenga que ver con una posición radical, es decir, que vaya a la raíz de los problemas y que supere el voluntarismo y las líneas de solución moral, sólo moral, pues es algo que hace que se prescinda de la crítica de la economía política Creo que en este sentido el subcomandante Marcos no tiene nada que ver con el Rafael Guillén althusseriano
—En aquella época de las tesis althusserianas, ¿qué lugar ocupaba la lucha armada?
—Un lugar principal Diariamente salían en los periódicos las acciones de la Brigada Blanca y de la Liga 23 de Septiembre Varios grupos guerrilleros realizaban acciones, pero sin duda la Liga era la más activa A todos nos impactó en esos años el asesinato de algunos supuestos guerrilleros mientras había un concurso de perros: en medio de la gente que asistía al concurso, la Brigada Blanca disparaba sobre los supuestos guerrilleros En ese tiempo, la lucha armada era noticia cotidiana
—¿Es el movimiento armado de Chiapas resultado de una teoría marxista?
—No es antimarxista, pero no es marxista ni tampoco althusseriano Nada tiene que ver el subcomandante Marcos con el estudioso de Althusser, Rafael Guillén, en los años setenta Es totalmente otra cosa, y probablemente esto tenga que ver con el accionar en comunidades rurales, indias, monolingües, donde los problemas parecen ser otros Parecen ser muy distintos a los problemas planteados por una corriente filosófica formulada y desarrollada en el centro de Europa Ciertamente, en la obra de Althusser no hay una sola mención a lo que pasa en el mundo, no hay alguna mínima reflexión histórica
—¿Lo que está sucediendo en Chiapas es algo único?
—Yo creo que no es absolutamente original Esto se parecería a lo que ha ocurrido en Africa o a lo que ocurrió en China Evidentemente, la formación del ejército popular revolucionario en China es una larga marcha en la que una problemática irreductible a los dogmas escolares y academicistas del marxismo va sufriendo profundas modificaciones Desde luego, la glorificación o sacralización de la clase obrera tendría que modificarse, pues allí no está, no hay desarrollo industrial Bueno, lo mismo ha ocurrido en Africa con los proyectos socialistas que ahí se han erigido, especialmente el de Mozambique o de Angola Incluso, con experiencias menos radicales como las de otros lugares de Africa Yo creo que esto mismo permitiría explicar, estudiar lo que ha ocurrido en Los Altos de Chiapas
Dice Híjar que él había olvidado el examen de Rafael Guillén “Lo he recordado ahora Se le otorgó mención honorífica porque la réplica fue muy brillante; la tesis también”
Es claro para él que, pese a la seriedad que Rafael Guillén podía adoptar para hablar de filosofía, siempre tuvo un carácter festivo, el cual lo condujo a apodarse él mismo El Cachumbambé
—¿El se decía así?
—Sí Aunque sus compañeros y también yo a veces le decíamos Cachumbabé Pero él siempre ejerció ese ingenio característico de la irreverencia heredada del 68 Si hubo alguien que asimilara esta irreverencia y que le diera un sentido fue Rafael Guillén
“El ingenio que él tenía, lo hacía especialmente destacado Y eso le daba una relativa independencia Era como muy separado de todos los demás, que eran muy serios y tenían otro sentido de las cosas”
En la Dirección de Averiguaciones Previas de la PGR, interrogaron a Híjar en febrero sobre su relación con el subcomandante Marcos Señala que después de sus encuentros en la UNAM, no coincidió con Rafael Guillén “en ningún lugar, ni en la UAM —donde ambos dieron clases— ni en Nicaragua Estoy diciendo la verdad Si nos cruzamos, probablemente fue una casualidad, en un pasillo, en una calle o algo así Pero no coincidimos ya realmente De modo que esta primera parte de mi supuesta participación en las Fuerzas de Liberación Nacional significa un corte histórico con la fase en la que Rafael Guillén supuestamente participa Y esto todavía habría que averiguarlo”
LUIS DONALDO Y MARCOS SE HUBIERAN ENTENDIDO
Luis Donaldo Colosio y el subcomandante Marcos se hubieran entendido bien, dice convencido Cesáreo Morales, quien en 1980 fue profesor y director de la tesis profesional de Rafael Sebastián Guillén y, años más tarde, coordinador de asesores de Colosio
De hecho, en la entrevista prefiere hablar de su exalumno en referencia, sobre todo, con el candidato asesinado
Dice que el haber estado cerca de ambos se debe a que “las circunstancias son muy extrañas Fue el destino o simples contingencias”
Piensa “de una manera sumamente hipotética, que Colosio y Marcos se hubieran entendido bien en el ánimo de establecer vías de diálogo y la posibilidad de acuerdo
“Algunos amigos de Colosio o algún amigo, de extracción de izquierda, que en algún momento estuvo vinculado con la guerrilla, le propuso que me autorizara a ir a Chiapas a iniciar algunos contactos, pero ya no supe más de eso”
Dice que cuando Rafael Sebastián Guillén, estudió en Filosofía y Letras, entre 1977 y 1980, el marxismo era considerado un pensamiento serio, contemporáneo “Había distintas interpretaciones La althusseriana empezaba a tener la simpatía de los estudiantes Pero había otros, como Foucault Existía una sensibilidad, una atmósfera, una manera de pensar, no era tanto el problema de acciones concretas Era la manera de pensar a la sociedad, de analizarla, de buscar los puntos de transfusión, pero no se estudiaba a Lenin, por ejemplo Después de Marx no venía Lenin Eso ya era una cuestión política Fundamentalmente Marx, Foucault eran métodos para pensar Y ya a partir de ahí cada quien escogía su propia opción
“Aunque hay una diferencia de años entre Colosio y el subcomandante, si es que es Rafael Guillén, esa atmósfera, esa sensibilidad, hace que ambos tengan puntos comunes en términos de cultura Y alguna vez he pensado que aunque quizá Colosio debió conocer a Foucault, Guillén sí lo estudió mucho, mientras que Colosio estudió a Wittgenstein, y éste y Foucault comparten muchos puntos de vista acerca del lenguaje Una sensibilidad muy especial en torno al lenguaje Por el lenguaje nos entendemos, vemos las cosas, a partir del lenguaje hacemos la realidad, etcétera”
Considera que también había otros puntos de coincidencia entre Marcos y Colosio: “La ironía, un buen sentido del humor Yo no sé si también compartirían ambos una actitud ante el poder”
Cuenta que cuando el gobierno dio a conocer la identidad de Marcos, “en una charla con Liévano Sáenz (secretario particular del presidente Zedillo), haciendo memoria, dije que yo le había dado clases a Rafael Sebastián Guillén en la Facultad de Filosofía y que había dirigido su tesis, pero que finalmente había sido una circunstancia que otros muchos compartíamos, como profesores de la talla de Sánchez Vázquez o Carlos Pereyra”
Después, Cesáreo Morales habla de cómo se relacionó con Colosio y lo que sucedió en su equipo de campaña después del 1º de enero de 1994
“En 1988 no conocía personalmente a Luis Donaldo Sabía que era el coordinador de la campaña de Salinas de Gortari En ese tiempo yo estaba totalmente consagrado a la academia Era secretario general de la Facultad de Filosofía y Letras, colaboraba en Excélsior y mi interlocutor, de corte académico fundamentalmente, era de vez en cuando, en esos meses de campaña, Manuel Camacho”
Posteriormente, después de las elecciones de julio de 1988, Colosio se reunió con los “filósofos políticos de la UNAM, porque existía la inquietud de cómo acercar la reflexión política en la academia a la política real” Morales participó en varias reuniones, en las que se analizó la situación política poselectoral, la perspectiva del país y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y aceptó colaborar con Luis Donaldo
Más tarde, cuando Colosio fue nombrado presidente del PRI, su colaboración fue todavía más estrecha: “Fue un proceso en el que me fui involucrando cada vez más Y a partir de 1989 me convertí en su asesor”
Según Morales, Colosio tenía “un talento político natural, una mente estratégica, con mucha sensibilidad de los tiempos, de los ritmos, pero al mismo tiempo enraizado en una profunda sobriedad, en una especie de serenidad natural Siempre en la mesa de trabajo inspiraba tranquilidad Tenía una gran vocación de poder y no hay talento político sin vocación de poder”
Recuerda que se impuso tareas fundamentales: en el PRI, por ejemplo, “tener mecanismos para escoger a los mejores candidatos y tener un partido organizado para la competencia Siempre alimentándose de muchas y nuevas lecturas, sobre teoría política, sobre partidos políticos, liderazgo Leía de todo”
Entrevistado en una oficina provisional del Senado de la República, Morales, da detalles de como enfrentaron Colosio y su equipo el estallido armado en Chiapas:
“Estuvo muy consciente de que Chiapas cambiaba todo Que la campaña tenía que modificarse y atender a un nuevo diseño Antes del 1º de enero, había tomado la decisión de que su campaña arrancaría en Chiapas Quería con ello mostrar su compromiso con la justicia social, que también surgía de su propia sensibilidad En agosto de 1993 había estado en la zona del conflicto Conocía bien el lugar
“Cuando estalla el movimiento, en una reunión de trabajo en la que estaba Ernesto Zedillo en su carácter de coordinador de la campaña, se analizó la situación La pregunta era si la decisión de ir permanecía Hubo distintos puntos de vista y finalmente se ratificó la decisión Había que empezar en Chiapas, más que nunca, precisamente para mostrar que la campaña tenía que recoger las demandas de las comunidades indígenas, pero también de la transformación democrática de México Que Chiapas se convirtiera en una convocatoria
“Finalmente recibió la indicación de no mezclar la campaña y el conflicto, de mantener los dos ámbitos alejados Entonces, consideró que disminuían sus márgenes de acción”
—¿Fue el presidente Salinas el que dio la indicación?
—Sin duda Así es Esa era una situación política a la que había que dar una respuesta política Colosio no se perdía ni en rumores, ni en interpretaciones, ni en suposiciones, sino que de inmediato iba a la realidad política Se estudió una alternativa Esa fue Huejutla
Y la campaña comenzó el lunes 10 de enero, el mismo día que el presidente Salinas anunció cambios en la Secretaría de Gobernación y el nombramiento de Camacho como comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas
Según Morales, Colosio fue informado sobre los cambios antes de que se anunciaran, pero “le llamó la atención la designación del comisionado Entendió que Chiapas estaba atrayendo de tal manera la opinión pública, que la campaña enfrentaba presiones y tensiones muy peculiares Esa primera semana, en términos de presencia de la campaña en la opinión publica, fue muy dura, la más dura, según concluyó Colosio
“Hizo ajustes en su campaña Enfrentó las cosas con madurez Otro de los grandes principios que siempre observó durante el proceso sucesorio y la misma campaña, aun en ese contexto de tensiones y de funciones nuevas, fue el de la lealtad al presidente Sin la lealtad no existía la posibilidad de la política”
Y la campaña, dice Cesáreo, fue creciendo y cumpliendo sus metas Así llegó al discurso del 6 de marzo, y con ello su principal propuesta al país, convertida en una gran convocatoria
“Siempre tuvo la urgencia de ir a Chiapas La última vez que lo intentó, ya de manera muy directa, muy precisa, muy concreta, fue el 4 de marzo, el mismo día de su registro legal Ahí el plan era que una vez hecho el registro, a las 10 de la mañana, se dirigiría a Chiapas La logística estaba lista Todo estaba preparado para ir a Chiapas El proyecto era ir a Ococingo, a Las Margaritas, al centro mismo del conflicto y hacer ahí su propuesta Reconocer la legitimidad de las demandas, pero al mismo tiempo afirmar que la agenda de la reforma era de todos los mexicanos y entonces había que conciliar voluntades, propósitos Pero no fue No se le permitió ir en esta perspectiva de mantener separados la campaña y el conflicto”
Explica que esa postura era muy defendible, pues “mezclar una campaña nacional con un conflicto al que se le quiere dar un carácter local, por ejemplo, finalmente contamina a ambos Desde ese punto de vista era defendible; también era evidente que los instrumentos que se adoptaron para buscar una solución eventualmente rápida al conflicto de Chiapas, como la designación del comisionado, también eran defendibles, pues se necesitaba mandar ahí a un negociador con fuerza Esa situación creaba enormes tensiones al candidato Colosio llegó a aceptar esa necesidad como un hecho que le había tocado vivir y que finalmente debía servir para que el conflicto pudiese encontrar vías de solución a partir de las negociaciones Sobre todo, decía, `para que el presidente mantuviera siempre su perfil y no le afectara'”

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