El exguerrillero relata los preparativos de las FLN para iniciar la insurrección en Chiapas

“No soy Germán; yo haré política, y en mi corazón la única política que hay es la zapatista”: Fernando Yáñez Muñoz
Fernando Yáñez Muñoz, cordial y a ratos bromista, reconcentra el tono sin perder la compostura:
“¡Que me lo prueben! ¡El que no me crea, que me demuestre lo contrario!”
Machaca que no es el “comandante Germán”, pero rehuye el tema de los años en que no se supo de él, durante los cuales, según el gobierno, fraguó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
Terco, niega revelar el menor resquicio de su vida desde que, en 1978, abandonó Chiapas y el núcleo guerrillero de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), hasta que el 9 de febrero de este año Ernesto Zedillo lo descubrió al país como el máximo dirigente de la rebelión zapatista
—Lo que hizo en esos 17 años, de los que nada se conoce sobre usted, confirmarían que usted sí es el comandante Germán
—No, yo no confirmo nada Decirlo sería confesión de parte
—¿A qué se dedicó?
—Al ejercicio de mi trabajo, a la vida normal; habrá manera de probarlo cuando sea necesario
—Tan no fue normal su vida que ni siquiera a su familia vio
—Eso es lo que usted dice
—Es lo que dice su familia
—Eso hay que decirlo, entonces; yo tengo que protegerla No conviene en este momento involucrarme, dar la menor pista Mi familia está vigilada
Fernando Yáñez Muñoz, fundador de las FLN junto con otros ocho jóvenes, en 1969, habla con el reportero en la sala de la casa de la diputada Rosario Ibarra de Piedra, quien le ofreció alojamiento desde que abandonó el Reclusorio Oriente, el viernes 27
Cordial pero elusivo, el exguerrillero no cede El primero de enero de 1994, cuando se produjo el estallido de la rebelión zapatista, afirma, celebraba el fin de año con un grupo de amigos
—¿Dónde?
—Es ahí donde entramos al terreno de causar problemas a personas inocentes
—Podía haber estado celebrando la toma de San Cristóbal de las Casas
—Eso es tener una gran imaginación —ríe— No, si yo tuviera el ánimo de los años 70, a lo mejor me hubiera encontrado con el Ejército Zapatista en la Selva y hubiera estado con ellos, los anduviera siguiendo No hay gente de mi edad que diga que es la mejor edad para andar de guerrillero
—Quizá no para andar cruzando montes, pero sí para ser el cerebro
—No, no —se remueve en su asiento
Al arquitecto Yáñez le gustó la foto publicada en la portada de Proceso 991 De frente, apareció con la mano izquierda a la altura de la sien, igual que el saludo militar de la tropa y los mandos zapatistas “Se me hace una buena coincidencia”, dice, riendo
LA “HISTORIA VERDADERA”
Protagonista de una historia que supone pretenden escamotearle —a través, por ejemplo, del libro La rebelión de las Cañadas, de Carlos Tello Díaz—, Yáñez Muñoz cuenta su versión —la verdadera, dice— de los 10 años de las FLN, y da algunos datos sobre la gestación, el financiamiento, el entrenamiento, el reclutamiento, las acciones
Narra los episodios de las casas de seguridad de Monterrey y Nepantla, así como el golpe contra el núcleo guerrillero “Emiliano Zapata” de la Selva Lacandona, originado por una “delación” de Napoleón Glockner, ejecutado —afirma— no por las FLN, sino con los “típicos métodos” de la Brigada Blanca
“EL MARCOS QUE YO CONOCI”
Convencido de que Tello Díaz no dice la verdad en su libro, Yáñez Muñoz reconstruye partes de la historia de las FLN, uno de los grupos guerrilleros que operaron en la década de los 70, con el objetivo de instaurar en México el socialismo
Sus testimonios, salvo matices, coinciden con el libro de Tello Pero sólo hasta 1978
Reunidos el 6 de agosto de 1969, en una casa ubicada en la calle 15 de Mayo, casi esquina con Diego de Montemayor y —”rentada por mí”—, Fernando Yáñez (Leonardo) y su hermano César Germán (Pedro y Manuel) fundaron las FLN Con ellos estaban otros siete profesionistas: Alfredo Zárate Mota (Marcos y Salvador), Carlos Arturo Vives (Ricardo), Graciano Sánchez Aguilar (Gonzalo), Raúl Morales (Lucio), Raúl Pérez Gasque (Alfonso), Mario Alberto Sáenz (Abel y Alfredo) y Mario Sánchez Acosta (Benigno)
Comandados por César Germán y Alfredo Zárate, el puñado de guerrilleros comenzó el reclutamiento que, asegura, en 10 años de actividad llegó a reunir hasta 1,000 militantes en Nuevo León, Puebla, Distrito Federal, Tabasco, Veracruz, Yucatán y Chiapas, aunque con el paso del tiempo había cuando menos dos miembros en cada estado del país
El germen de las FLN se ubica en la época en que César Germán presidió el Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales de Monterrey “Fray Servando Teresa de Mier-José Martí”, un organismo que, afirma Fernand, con Cuba tuvo vinculación “completamente de hermanos”
“Nunca hubo ningún entrenamiento ni nos manifestaron ninguna indicación Nunca fuimos invitados por el gobierno cubano ni por el de Rusia, ni por ningún gobierno del campo socialista que había entonces Conscientes del internacionalismo proletario, pensábamos que el desarrollo de México debía descansar en las fuerzas de dentro, no en otro país, aunque fuera ejemplo”
Las FLN tampoco establecieron relación con ninguna de las organizaciones guerrilleras de entonces, ni de dentro ni de fuera del país, “por más que diga Tello que me entrené en la Huasteca y que fui a Rusia Puras mentiras No sé de dónde lo sacó No se pueden imaginar que hagan mexicanos un movimiento armado original”
Tello Díaz —dice, parafraseando a Marcos, el presunto comandante Germán— es un simple descendiente del dictador Porfirio Díaz, a quien “no de gratis le hicieron la Revolución”
Para financiar el movimiento —establece— no se recurrió a actividades ilícitas Los militantes, “colaboradores” y “de tiempo completo” daban cuotas y con ellas compraban armas “a los policías”
“No teníamos más que nuestra voluntad e ideales para hacer las cosas, y el plan de no forzar para nada la situación Había que hacer conciencia para que otros empuñaran las armas, proponiéndoles esa vía larga de convencimiento, no de tomar un arma y hacer un fetiche del arma y del dinero”
El reclutamiento comenzó en las ciudades, por medio de una triangulación que garantizaba la clandestinidad: el nuevo miembro conocía sólo a quien lo contactaba
Los planes de las FLN, revela Fernando Yáñez, consistían en establecer primero redes urbanas, para que después, “los de más capacidad política y buena condición física” se fueran a “la montaña” de Chiapas a explorar y tratar de engrosar las filas
LA INVITACION DE MENENDEZ
Meses antes de la constitución de las FLN, César Germán Yáñez, Alfredo Zárate y otros fundadores habían estado en Chiapas
Fue por invitación, dice Fernando Yáñez, del periodista Mario Menéndez, actual director del diario Por esto de Yucatán “Los citó en la Selva Lacandona, lugar adonde, creo, nunca asistió Se quedaron como las novias de rancho: vestidos y alborotados en la selva, pero con la idea de regresar Pensaron que era un buen lugar para prepararse y algún día comenzar la lucha armada en México”
De Mario Menéndez vuelven a saber en 1971, cuando fue detenido y se conoce la identidad de quienes habían estado en la selva
—¿El los delata?
—Yo no sé si él o algunos otros que, con él, fueron aprehendidos, pero lo cierto es que comienzan a buscar a nuestros compañeros, sin que se supiera que ya habíamos fundado la organización
Recuerda que las FLN continuaban creciendo, “formando una pirámide” En julio de 1971 se produce un enfrentamiento con la policía en Monterrey, la cual confunde a los militantes con traficantes de droga No registran bajas, pero la organización es descubierta
Perseguidos, huyeron ese mismo mes a la ciudad de Puebla, donde los recibió Julieta Glockner En esa ciudad permanecen unos tres meses En el domicilio donde se encontraban, a menudo eran visitados por Julieta Glockner y otras personas encapuchadas Supone que alguna de ellas era Napoleón Glockner
En esas semanas, los mandos de las FLN, César Germán Yáñez y Alfredo Zárate —”el Marcos que yo conocí”— planeaban ya el traslado de una franja de las FLN a la selva de Chiapas para preparar el terreno de la insurrección
Militantes como Fernando Yáñez sólo se desplazaron a Veracruz y Tabasco para abastecer de víveres a los que se hallaban en “la montaña” Según Fernando, él no tuvo jamás un cargo en las FLN
En febrero de 1972 iniciaron lo que se llamó el Núcleo “Emiliano Zapata” en un terreno que compró en Ocosingo uno de los hermanos Guichard, Juan, a quien se conocía con el sobrenombre de Miguel
Ahí, en El Chilar, comenzaron el adiestramiento militar y la exploración de la zona Los mapas topográficos eran elaborados por Fernando Yáñez, radicado en Cárdenas, Tabasco, según cuenta él mismo
“Yo era el dibujante del grupo A mí me pasaban los datos, y yo les pasaba el papel, sacaba copias y se las regresaba Hacía levantamientos topográficos con brújula y a ojo”
No comenzaba aún el reclutamiento de campesinos e indígenas De lo que se trataba era de que los militantes de las FLN probaran si su formación política les permitía soportar la dureza del campo, para iniciar la lucha armada
Trataban de establecer amistad con los nativos y aplazar la labor de reclutamiento “No se llegaba a invitar a campesinos; quizá hubiera sido bueno, por rápido, pero muy riesgoso para el grupo, porque no había una conciencia de qué era lo que se quería”
GLOCKNER, “DELATOR”
Hasta 1974 las FLN habían ido creciendo, relata Pero el 14 de febrero, es descubierta la casa de seguridad de Nepantla, Estado de México, a raíz de la detención, en Monterrey, el 2 de febrero, de Napoleón Glockner y su pareja, Nora Rivera
En Nepantla se encontraban, entre otros, y “contra lo que era la norma, el compañero segundo responsable, Alfredo Zárate, y muere en el enfrentamiento con el enemigo Y de alguna manera se encontró alguna pista para llegar al grupo en la montaña Para allá fueron los soldados y los policías”
—En la casa de seguridad de Monterrey estaban Napoleón Glockner y Nora Rivera Supuestamente él delata la casa de Nepantla
—Yo no puedo constatar eso Pero después la hermana de Napoleón, Julieta, me dijo más o menos eso Me dijo que cuando llegaron los soldados a Nepantla tuvo conocimiento de que había pasado algo Se presenta a los presos en esa acción, y entre ellos estaban Napoleón, Nora y otros Ella dijo que primero fue Monterrey, luego Nepantla y días después llegan a la Selva Seguramente él o ella dijeron, pero de todos modos, de ahí viene la primera delación
—¿Julieta dijo delación?
—Bueno, no pida que me acuerde de una palabra
—¿Pero así se interpretó?
—Sí Nosotros no podíamos, en nuestras órdenes, hacer nada en contra de la causa revolucionaria Si uno tenía el arma en la mano era para pelear, para escaparse o para morirse Si por alguna de las circunstancias no se lograba escapar o morir peleando, no había más que aguantar Ahí no había duda, pues
—¿Aunque fueran torturados?
—Para nuestro código, sí Había que aguantar la tortura o morirse en la tortura, pero convertirse en un delator, nunca Eso no estaba contemplado, no se podía hacer
“FUE LA BRIGADA BLANCA”
Napoleón Glockner y Nora Rivera fueron asesinados en la colonia Roma de la Ciudad de México, el 5 de octubre de 1976, casi tres meses después de haber salido bajo fianza de la penitenciaría de Lecumberri
—Un comunicado atribuido a las FLN, fechado en 1976, señalaba que los dos habían sido ejecutados por traidores
—No, nosotros no utilizábamos esos métodos Eso fue obra de la Brigada Blanca Una cosa era castigar; otra, asesinarlos
—¿Cuáles eran los castigos?
—El desprecio público, señalarlos como traidores Nada más
—Entonces, ¿a Napoleón Glockner y a Nora Rivera los mató la policía?
—No lo puedo saber, pero los métodos empleados eran típicamente los de ese grupo, la Brigada Blanca
EXPLORACION Y ENTRENAMIENTO
Recuerda que los golpes en las casas de seguridad de Monterrey y Nepantla no logran desarticular el grupo, aunque lo obligan a replegarse “Nunca hubo el plan de disolverse, porque no había tampoco ningún cambio en la situación política del país”
En la selva, enterados por radio de los golpes contra las FLN, César Germán Yáñez y su grupo trataron de huir “Tengo entendido que emboscaron al Ejército, causándole bajas, y se escaparon por las sendas que ellos conocían Se fueron a la montaña Hasta ahí es lo que yo leí en esa época, que ellos estaban con vida y que andaban por ahí”
De la batida contra las FLN, Fernando Yáñez dice que se enteró en Cárdenas, Tabasco, donde residía Hasta ahí llegaron también, perseguidos, otros militantes, como Julieta Glockner, conocida como Aurora o Paz
Un año más tarde, ella también murió, con Graciano Sánchez Aguilar, en un enfrentamiento en Cárdenas después de que fueron detectados por soldados Julieta era para entonces una de las responsables nacionales de las FLN Al caer Alfredo Zárate en Nepantla, Mario Alberto Sáenz ocupó el segundo sitio en la jerarquía de las FLN y cambió —en honor del asesinado— su sobrenombre de Abel por el de Alfredo Su segunda era Julieta
Luego de los descalabros, recuerda Fernando Yáñez, Alfredo dispuso que se iniciara la búsqueda en Chiapas de César Germán en la selva, donde tenían el rancho que usaban para entrenamiento militar
Hubo una segunda expedición, de la que Fernando Yáñez dice que no regresó sino cuatro años más tarde La búsqueda se produjo de manera discreta, cuenta Yáñez Dormían en la montaña y bajaban a los pueblos sólo a preguntar Ahora, dice, entiende que el Ejército los dio por eliminados
NI VIO NI OYO
Yáñez asegura que, durante los años que estuvo en la selva, no supo de la celebración, en 1974, del Congreso Indígena en San Cristóbal de las Casas; tampoco se enteró de que al año siguiente llegaron a la región los dirigentes de la maoísta Línea Proletaria, de Adolfo Orive
“No, no, no supimos de la llegada de nadie; ni sabíamos que existiera una diócesis que estuviera organizada con catequistas, ni tampoco que hayan llegado como usted lo afirma Nosotros estábamos en un trabajo completamente distinto”
Además, replica, no confiaban en la Iglesia “En Monterrey, es cosa de informarse —cosa que no dice Tello Díaz, porque no le interesa investigar—, mi familia no tenía inclinación religiosa; al contrario, éramos el anticristo, el antiméxico, los vendepatrias
“Si me hubieran dicho que nos fuimos a la Selva Lacandona con la idea de convertir a los religiosos en revolucionarios, me hubiera reído Hoy no me río, porque veo que es posible”
Fernando salió de Chiapas en 1978, gracias a la amnistía de ese año Supone que en la selva permaneció el resto del grupo que llegó con él, aunque dos de sus integrantes murieron en las prácticas militares que efectuaban
Asegura que no hubo “combates contra el enemigo, aunque estábamos dispuestos a pelear”, y niega que se hubiera efectuado reclutamiento de indígenas y campesinos de la zona “Eran nuestro amigos los líderes de los pueblos, pero no eran reclutados propiamente para la guerrilla En ese momento no”
—¿Hasta cuándo?
—Esa iba a ser otra etapa Pero no cuando se clausura esa etapa de exploración, en 1978, y hasta ahí llega mi conocimiento Yo parto para la ciudad, porque yo ya tenía cuando menos una amnistía
De su vida posterior a 1978, Fernando Yáñez no quiere hablar Niega, incluso, haber oído mencionar el ejido Tierra y Libertad, donde según el gobierno se originó el alzamiento del “comandante Germán”
“Nuestra línea no era andar creando ejidos, sino haciendo conciencia para que el pueblo chiapaneco y el mexicano, por supuesto, hiciera algo por quitarse el
—Pero si ustedes andaban concientizando, y había una etapa posterior
—Había una etapa posterior, pero a mí no me toca contarla, porque yo no la viví Yo no puedo ser Yo no soy Tello Díaz para arrogarme el derecho de hablar de lo que no conozco
—¿Pero qué hace después de 1978?
—Yo me comunico con mi familia, con mis padres Me dicen que hasta ese momento seguían vigilando y molestando a mis hijos A mí no me hacían nada, pero a ellos sí les hablaban y les decían que los iban a matar, etcétera
—¿Y usted qué hace?
—Yo lo que hago es no acercarme a mi casa una buena temporada, y empiezo a ejercer fuera de Monterrey
—¿En dónde, por ejemplo?
—Pues en todas partes Eso no era importante para mí Incluso tuve amistades, constructores de otros países, que me ofrecieron que les ayudara, en fin
Yáñez Muñoz reconoce haber viajado, sin pasaporte, a otros países, dedicado —insiste— a su trabajo como arquitecto En México, asegura, vivió con sus padres y en varias ciudades Incluso supervisó la edificación de construcciones
—¿Dónde y con quién?
—No se lo digo, porque eso sí me afecta, y a las personas que actualmente me ayudan Cómo voy a mencionarlos a ellos
—Con su silencio, parece que da la razón al gobierno de que usted es el comandante Germán
—Confirmo que no es verdad, porque no estaba yo ahí Es fácil decir de cualquiera que es organizador o cualquier cosa Eso lo tienen que probar ellos, el gobierno
Fernando Yáñez no reniega de su pasado Cauto, dice que no salió de Chiapas en un acto de rechazo a la lucha armada: “En todo caso se da la oportunidad a otras generaciones de que hagan lo que completa en ese momento Yo ya nada tenía que hacer ahí Las cosas que hice en esos 10 años, para mí fueron suficientes No logré encontrar a mi hermano
—Pero dejó un núcleo guerrillero
—Eso yo no lo puedo afirmar, yo no sé si ellos tomaron la misma determinación que yo
—Pero se estaban entrenando para una etapa posterior, dice usted
—A lo mejor algo les pasó, yo no lo puedo saber, entiéndame —se desespera
“QUE HAYA MUCHOS GERMANES”
Fernando Yáñez admira al subcomandante Marcos como estratega militar: “El sí logró lo que nosotros, con nuestra sangre y nuestra vida, no pudimos”
Lamenta que el gobierno lo haya considerado el cerebro del EZLN, “pero si existe ese Germán y ha hecho lo que ha hecho con Marcos, qué bueno Yo voy a hacer política, y en mi corazón la única política que hay es la zapatista Entonces, si este señor Germán existe y piensa y actúa igual que Marcos, qué bueno que haya Germanes y que haya Marcos y que haya comandantes Tachos y que haya todos los personajes, porque esos sí son personajes actuales”
—¿Usted hubiera estallado la guerrilla el primero de enero de 1994?
—Yo pienso que sí, también, porque la situación política general del país lo ameritaba
Estima que el EZLN cuenta con suficientes hombres armados para hacer frente al Ejército Mexicano Además de estar en sus terrenos, el número de zapatistas sumaría tres divisiones, algo así como 12,000 hombres en la zona de las Cañadas, calcula Y sospecha que hay otros lugares del estado donde “también tienen fuerza y que no se mencionan, pero que están armados”
Sin embargo, dice que lo mejor es que se resuelvan las causas que originaron el alzamiento y que haya una paz duradera en Chiapas
—¿Qué piensa del PAN?
—Fue un partido de oposición Podría ganar la Presidencia en contubernio con el Estado, con los arreglos que les convenga hacer Su programa, sus dirigentes, sus métodos, para mí son fascistas
Del PRI, critica que haya “crecido a la sombra del Estado mexicano” y exige su separación, no su destrucción: “eso será decisión de quienes militan en él El PRD es un partido relativamente nuevo, que apenas se está organizando Yo no tengo elementos para decir que trataron de convertirse en el brazo político del EZLN Yo creo que no”
Fernando Yáñez tiene tres hijos: Alfa, de 30 años; Fernando, de 28, y Java, de 25
No los ve desde que, en junio de 1971, se dedicó “de tiempo completo” a la guerrilla Su esposa, Beatriz Yáñez, declaró el sábado 28 al diario Reforma: “volvimos a vivir el infierno” de la década de los 70
“A veces —reflexiona Yáñez Muñoz— se tienen que hacer sacrificios; depende de cuál sea el objetivo que se persigue Si quieres un cambio para tu patria, tienes que hacer un sacrificio Tal vez sea tu vida, como mi caso”

Comentarios

Load More