EN LA INAUGURACION DE LA MEXICO-ACAPULCO, EMILIO GAMBOA VEIA “HORIZONTES PROMISORIOS” QUE NO LLEGARON

EN LA INAUGURACION DE LA MEXICO-ACAPULCO, EMILIO GAMBOA VEIA “HORIZONTES PROMISORIOS” QUE NO LLEGARON
Fernando Ortega Pizarro
Era el penúltimo año de gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari Por el país se multiplicaban los actos de reconocimiento a su labor, y la inauguración de la Autopista del Sol, primer punto de sus “giras camineras” por el país, fue una ocasión propicia
El escenario fue el monumental puente Mezcala-Solidaridad, de 882 metros de altura, el más alto de América Latina A las siete de la mañana del 29 de julio de 1993, el gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Alcocer, ya había movilizado más de 60 camiones con acarreados de Acapulco, Chilpancingo, Tixtla, Chichihualco y sus alrededores Catorce helicópteros transportaron a la comitiva presidencial, formada por los integrantes de los gabinetes legal y ampliado Decenas de camiones foráneos de lujo transportaron a cientos de invitados, representantes principalmente de la iniciativa privada En total, se congregó a cerca de 5,000 personas
Salinas de Gortari llegó en helicóptero a Puente de Ixtla y ahí se subió a una Suburban con sus hijos, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Emilio Gamboa Patrón, y el general Arturo Cardona, y manejó una hora por la supercarretera, a una velocidad de 120 kilómetros
Comentó entonces: “Esa es la velocidad con la que avanzamos en la integración plena de la República”
Al llegar al Puente Mezcala, el presidente cortó el listón inaugural de la Autopista del Sol, que une a la Ciudad de México con Acapulco, en tres horas y media Recorrió a pie los 300 metros del puente El atuendo de Pedro Aspe fue notable e inusual dentro de su estilo sobrio: paliacate al cuello, guayabera blanca y un sombrero campesino
Dos ausencias: José Francisco Ruiz Massieu, quien había sido antecesor de Figueroa Alcocer, y Andrés Caso Lombardo, quien había sido removido de la SCT el 29 de marzo de 1993
Se escucharon las porras del Frente Juvenil Revolucionario del PRI acapulqueño: “¡Salinas ya llegó y a Guerrero le cumplió” y “¡Un hecho salinista, la bella autopista!”
Luego vinieron los discursos Figueroa Alcocer dijo: “Los guerrerenses viviremos eternamente agradecidos por esta incomparable vía de comunicación, que nos unirá más y nos acercará al país y al mundo de nuestros días Le entregamos a Salinas nuestra gratitud porque la autopista resolverá definitivamente el problema de ocupación turística en Acapulco”
Siguió Emilio Gamboa Patrón: “Hoy nuevos y ágiles vientos soplan por los caminos de México y el horizonte, desde aquí, en este puente, se avizora más amplio y promisorio”
Aseguró que las carreteras son medios de unión y justicia social entre los mexicanos y que con las nuevas y modernas autopistas se tiene un nuevo rostro, “el rostro de la nación del siglo XXI”
Y añadió: “Vamos a seguir avanzando con unidad, sin exclusiones, porque deseamos una patria donde la equidad nos acerque a una mayor fraternidad social Unidos hay que estar para que la libertad y la justicia prevalezcan, como nuestros valores más preciados y la defensa de nuestra soberanía nos distingue del concierto de las naciones”
Le tocó finalmente al presidente Salinas, quien informó que el gobierno federal había concesionado 48 proyectos en obras carreteras, con una inversión de alrededor de 30,000 millones de nuevos pesos, es decir, unos 10,000 millones de dólares, con los que se habían construido 36 autopistas, con una longitud de más de 4,000 kilómetros
Agregó: “Para apreciar la magnitud del esfuerzo, recordemos que en cuatro décadas sólo se habían construido 1,000 kilómetros Quiere decir que en estos seis años construiremos juntos más de cuatro veces el número de autopistas”
Explicó: “La reforma del Estado ha permitido la posibilidad de emprender obras de la magnitud de esta formidable supercarretera y de otras que similar calidad en el país, al abrir el sistema de concesiones a nuevos e imaginativos proyectos financieros para construir en cinco años lo que de otra manera nos hubiera tomado décadas”
Aclaró: “El Estado no se repliega, sino ratifica sus responsabilidades Estas concesiones, terminado el periodo de su concesión, se revierten plenamente a favor del Estado, mejor dicho, a favor de la nación”

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