Cómo hizo y perdió la familia Sánchez Navarro el latifundio más grande de América Latina, según el historiador Charles H. Harris III

Cómo hizo y perdió la familia Sánchez Navarro el latifundio más grande de América Latina, según el historiador Charles H Harris III
Fernando Ortega Pizarro
En menos de un siglo, a caballo entre la Colonia y el México independiente, la familia Sánchez Navarro constituyó en Coahuila el mayor latifundio que ha existido no sólo en México, sino en toda Latinoamérica
Con 7 millones 347,450 hectáreas, equivalentes a unos 66,766 kilómetros cuadrados, ese latifundio tenía una dimensión similar a la de Portugal Abarcaba prácticamente la mitad de Coahuila y porciones de Nuevo León, Zacatecas y Durango

Pero a raíz de que los Sánchez Navarro se comprometieron con Maximiliano, Benito Juárez se los expropió
En su libro El imperio de la familia Sánchez Navarro, Charles H Harris III realiza un recuento histórico y un análisis sobre la forma en que se formó el latifundio y el estilo con que la familia ejerció su consecuente poder económico, social y político
“Por virtud del esfuerzo perseverante, la astucia y la suerte, el surgimiento de los Sánchez Navarro fue espectacular, y su caída lo fue aún más Si la tercera generación no hubiera cometido el catastrófico error de aliarse estrechamente con Maximiliano, seguramente la familia hubiera retenido su latifundio hasta la Revolución de 1910 La caída de los Sánchez Navarro fue causada por la política y no por la indolencia o la mala administración
“Después de 1867, surgió en Coahuila una nueva élite de terratenientes, compuesta de hombres que habían apoyado a Juárez durante la intervención Y éste es el punto crucial: familias como los Sánchez Navarro pudieron surgir y caer, pero el sistema de haciendas continuó floreciendo Lo que ocurrió fue simplemente un cambio en los hacendados y no en el patrón de la tenencia de la tierra De hecho, todo el proceso de concentración de la tenencia de la tierra que se había venido desarrollando desde el siglo XVII llegó a su plenitud entre 1867 y 1910, después de lo cual la Revolución destruyó los latifundios”
Historiador por la Universidad Estatal de Nuevo México, Charles H Harris III estudió “los papeles de los Sánchez Navarro” que se encuentran en la Universidad de Texas, en Austin
“Este magnífico archivo, la mayor colección de materiales sobre la hacienda en USA, consta de 75,000 páginas de manuscritos que abarcan el periodo de 1658 a 1895 No sólo es un detallado diario, sino también incluye cartas personales, correspondencia de negocios, reportes o inventarios de la hacienda, testamentos, títulos de propiedad y registros judiciales”
El autor refiere que los Sánchez Navarro llegaron a Coahuila en 1575 El capitán español Juan Sánchez Navarro participó en la colonización de la frontera norte y fue uno de los fundadores de Saltillo Al iniciarse el siglo XVIII, disfrutaba de una buena posición social, como una de las primeras familias de hidalgos y nobles de Coahuila
De los descendientes del conquistador, fue el padre José Miguel Sánchez Navarro, nacido en Saltillo, quien empezó a dar forma al latifundio de la familia, a partir de 1765, en Monclova
“A pesar de ser muy competente como sacerdote, el interés real de José Miguel se centraba en los negocios” Creó un importante comercio de telas, comestibles, lencería, herramientas y mercancías en general Al mismo tiempo, fue adquiriendo lotes y casas cerca de la iglesia
Pero su mejor fuente de riqueza era el diezmo que pagaban los fieles a la Iglesia, el cual administraba “Recibía una comisión de 8%, y después, a esta ganancia agregaba las de la especulación con la venta de los diezmos que recibía en especie, particularmente cuando se trataba de ganado
“También utilizaba el ganado que adquiría por medio del diezmo para pagar algunas de las compras que efectuaba; por ejemplo, en una ocasión adquirió un esclavo negro por 200 pesos, pagando 25 pesos en efectivo y el saldo lo liquidó en especie con 350 ovejas y cabritos a razón de cuatro reales por cabeza”
El diezmo —continúa el historiador— estaba enriqueciendo a José Miguel, pero producía muy pocos ingresos para la Iglesia “Sin embargo, debe hacerse notar que las autoridades eclesiásticas en Guadalajara estaban al tanto de las actividades del cura y habían dado su permiso para que vendiera ganado”
En ese entonces, José Miguel realizó fuertes inversiones en propiedades rurales y se hizo ayudar por sus hermanos Construyó una red de representantes de negocios e informantes “De hecho, ya se había lanzado a una política que combinaba la lealtad familiar y la planeación de negocios en gran escala al enviar a sus sobrinos más talentosos al colegio”
Sus hermanos Manuel Francisco y José Gregorio acrecentaron el latifundio José Melchor, hijo del primero, continúo con más ímpetu la obra de sus parientes
Con su gran capacidad financiera, la familia prestaba dinero a hacendados con problemas económicos, y cuando éstos no podían pagar, reclamaba las propiedades dejadas en garantía, y agrandaba sus dominios
El escritor hace un largo y detallado recuento de las propiedades que los Sánchez Navarro adquirieron de este modo, pero también refiere cómo las uniones matrimoniales permitieron incrementar su territorio
Aunque la Independencia entusiasmó inicialmente a la familia, pronto se desilusionó por la inestabilidad económica, política y social que le siguió
José Melchor Sánchez Navarro “no solamente preservó lo que la familia había amasado en el periodo colonial, sino que también desde 1821 había doblado el tamaño del latifundio Prácticamente toda la expansión fue resultado de juicios hipotecarios, lo que no era una acción indigna: simplemente trataba de cobrar deudas”
Los juicios se llevaban en Guadalajara Pero en una ocasión, ante la posibilidad de perder uno de ellos, José Melchor movió sus influencias para que la legislatura de Coahuila creara una Suprema Corte en el estado “El hacendado pasó muchos meses en Saltillo con sus amistades políticas, apoyando el proyecto”
Finalmente lo logró y, con una corte más manejable, ganó un juicio importante sobre la propiedad de la Hacienda de las Sabinas
“Para proteger los intereses de la familia, el hacendado había efectuado un impresionante trabajo tanto en la política como en otros asuntos Cambiando oportunamente su fidelidad durante los últimos 25 años —del realismo al iturbidismo, del federalismo al centralismo—, había conducido a salvo a la familia a través de uno de los periodos más inestables de la historia mexicana”
La herencia pasó a manos de Jacobo y Carlos Sánchez Navarro, hijos de José Melchor, quienes eclipsaron las anteriores adquisiciones de la familia: compraron el Mayorazgo del Marqués de Aguayo, que en ese momento contaba con 6 millones 540,847 hectáreas
Una compañía minera inglesa había adquirido el Marquesado de Aguayo, pero después fue decretada su expropiación, porque los extranjeros no podían poseer terrenos Carlos Sánchez lo compró muy barato y sólo pagó una parte ínfima de impuestos
Con esto último, “los Sánchez Navarro habían alcanzado una victoria parcial, mientras que el verdadero perdedor lo fue, como siempre, el estado de Coahuila”
La situación del país cambió con la guerra de Estados Unidos contra México El ejército norteamericano había ocupado el noroeste de México, y los Sánchez Navarro estaban experimentando grandes dificultades para manejar sus negocios
La familia tuvo que vender algunas propiedades para pagar adeudos y, siguiendo los aires de la política, viró Jacobo y Carlos Sánchez Navarro apoyaron por igual a Santa Anna que al ejército norteamericano
Los Sánchez Navarro eran pragmáticos: estaban con los gobiernos que garantizaban estabilidad Su estilo era la discreción Rechazaban los cargos públicos, pero mantenían una efectiva influencia política tras bambalinas, sobre todo a través de su gran red de conexiones familiares Algunos de sus parientes llegaron a ser presidentes interinos, gobernadores, alcaldes y legisladores, así como eclesiásticos y abogados de renombre
El historiador señala que la familia ejercía una especie de “nepotismo político”, y agrega: “Dado su poder económico, sus conexiones políticas, militares y eclesiásticas a mediados del siglo (pasado), Coahuila semejaba un feudo de los Sánchez Navarro”
Cuenta que, en 1859, la legislatura decretó que los peritos valuadores de los municipios levantaran un catastro de las propiedades, las cuales serían gravadas con una tasa anual de 30 reales por cada 1,000 pesos
“En la práctica, los valuadores cuidaban no ofender a los Sánchez Navarro, aceptando dócilmente su declaración de lo que valían sus propiedades Para propósito de impuestos, sus pertenencias valían 413,500 pesos Los Sánchez Navarro, por lo tanto, debían 1,550 pesos, pero traspasaban 826 pesos a sus arrendatarios En resumen, mientras poseían la mitad del estado, los Sánchez Navarro pagaban en 1851 nada más 724 pesos como impuestos prediales”
En Zacatecas tenían una propiedad denominada “Bonanza”, en el límite de Coahuila Como no querían tener tratos con las autoridades de ese estado, hicieron que Santa Anna emitiera un decreto para que “Bonanza” quedara dentro de Coahuila
Recompensó así el apoyo de Jacobo Sánchez Navarro “El dictador, según se afirma, en pago de un importante soborno, estaba más que contento de complacerlo”
Luego vino la Guerra de Reforma, entre liberales y conservadores La familia tuvo problemas con el gobernador de Coahuila, que era liberal La posibilidad de perder sus propiedades la llevó a inclinarse por los conservadores “Los Sánchez Navarro veían la invasión francesa como su mejor esperanza”
Entre los primeros que comieron en la mesa imperial estaban Carlos y Jacobo Sánchez Navarro Carlos se convirtió en una figura familiar en la corte Lo nombraron “chambelán” de Maximiliano
Luego, el régimen de Juárez decretó la confiscación de todas las propiedades de aquellos que colaboraran con los franceses, y las propiedades de la familia empezaron a correr esa suerte
“En la Ciudad de México, Carlos se encolerizaba más a medida que iba sabiendo el grado de desastre que había llegado a la familia Sus honores y condecoraciones —había recibido la Orden Sueca de la Estrella del Norte y Comendador de la Orden Imperial de Guadalupe— eran una escasa compensación por la inhabilidad de Maximiliano de proteger el latifundio de los Sánchez Navarro Aun el hecho de haber ascendido a gran chambelán, era un honor sin valor, ya que la corte se estaba desintegrando”
Maximiliano fue fusilado, y Carlos fue arrestado por los republicanos Después se exilió en París Regresó a México con un indulto de Juárez, e intentó recuperar parte de la propiedad familiar, pero fue inútil
“El latifundio de los Sánchez Navarro pasó a la historia en 1866, no así la familia, que en el siglo transcurrido desde la intervención, ha hecho un impresionante regreso al mundo financiero, y actualmente los Sánchez Navarro se encuentran una vez más entre las familias más distinguidas de México”
Sobre el libro de Charles H Harris III y las propiedades de sus antecesores, el empresario Juan Sánchez Navarro, vicepresidente del Grupo Modelo, comenta: “Yo ahora tengo un rancho de 100 hectáreas, y me quisieron invadir muchas veces las gentes de Luis Echeverría, diciendo que era un latifundista No pudo conmigo, no me dejé”
Relata que su familia logró recuperar unos cuantos bienes raíces que no estaban bien delimitados en los títulos de propiedad Así, les devolvieron las tierras de Coahuila donde había carbón, como las de Palau, Nueva Rosita y Sabinas
“Yo, entonces, era un chamaco A mi abuelo le devolvieron esas tierras, que eran explotadas por la American Smelting, que es Asarco, una compañía norteamericana Y fíjese usted cómo da vueltas la vida: Curiosamente, ahora soy el consejero decano del Grupo México, que es una compañía minera que le compró a Asarco la mayor parte de sus acciones Hoy Asarco es minoría en el manejo de las minas de carbón”
Salvo esas devoluciones, continúa, la expropiación de Benito Juárez “dejó a mi familia totalmente arruinada No tenía manera de sobrevivir bien”
Cuenta que su padre, un general de la revolución maderista, “se metió a la bola, le pasaron una serie de cosas terribles y no le devolvieron nada Cuando la Revolución se estabilizó, compró tres haciendas en Silao, Guanajuato: Mezquite Gordo, San Clemente y El Zapote Eso sí lo viví yo Y a pesar de que era un general con muchos títulos, en la revolución agraria se las expropiaron y nos quedamos en la ruina A tal grado, que mi familia tenía problemas de sobrevivencia en México Sobrevivimos porque había una casa que no pudieron expropiar, donde estuvo La Flor de México, en la esquina de Bolívar y Capuchinas, ahora Venustiano Carranza, y las rentitas de esa casa nos permitieron sobrevivir miserablemente”
Remata: “Ahí terminaron todas las aspiraciones de latifundistas que tuvimos los Sánchez Navarro”

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