Registra ante Derecho de Autor su propia imagen, para no ser incluido

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Germán Dehesa, en desacuerdo con la línea de “Hechos de Peluche”: Hay tocables e intocables, no verdadera crítica
Miguel de la Vega
Germán Dehesa reta a Televisión Azteca: “Si en Hechos de Peluche ponen al presidente Ernesto Zedillo y al arzobispo Norberto Rivera conmigo, entonces sí le entro y hasta hacemos un trío tropicalón

Y es que, luego de conocer las intenciones de los productores del programa de incluir su figura en el elenco de muñecos que aparecen en el noticiario Hechos, el popular periodista emprendió acciones legales para evitar que su figura sea caricaturizada
Reconocido por el estilo cáustico de sus escritos y espectáculos, Dehesa admite: “Quererme poner a salvo de una ironía que yo mismo ejerzo, sería absolutamente inconsistente y revelaría problemas mentales mayores, en mi caso”
Su rechazo a pertenecer al “pinchurriento Olimpo” de los peluches, dice, obedece a dos razones básicas:
Por un lado, “la trayectoria, por lo menos de su escritor más notorio, Marco Antonio Flota, es la trayectoria de Héctor Lechuga y de un dizque periodismo crítico, que en el fondo siempre se le ha visto una determinada línea y unos claros límites”
En segundo lugar, a que la supuesta libertad de expresión de que hace alarde el programa está marcada por la parcialidad de sus realizadores para escoger los personajes dignos de ridiculización: “Me gusta, por ejemplo, el programa que se hace en Francia, en donde de veras la sátira va a fondo y entra quien tenga que entrar: desde el presidente hasta el arzobispo, el nuncio, el Papa o el que haga falta Ahí sí hay un trabajo real de desacralización”
Lo que no se vale, señala, son los criterios selectivos en Hechos de Peluche, que establecen que hay “los tocables y los intocables; con los que se puede y los que no representan, aparentemente, peligro, a esos sí se les puede cargar la mano y a Guadalupe Loaeza le pueden poner Guadalupe la bobaesa Y todavía uno tiene que estar agradecido”
Por eso, dice: “Vamos todos para dentro Con ingenio, a fondo, con crítica deveras sangrienta, que deveras lastime, que deveras ponga en evidencia todo este gran teatro en que se ha convertido México Sería muy catártico y muy bueno”
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Dehesa enfrenta en este momento dos problemas, dice: dejar de fumar y su inminente “empeluchamiento” Para el primero, muerde todo el tiempo una boquilla de plástico con sabor a menta que le recomendó el poeta Jaime Sabines Para el segundo, acudió ante las sorprendidas autoridades del Instituto Nacional del Derecho de Autor para registrar, como si se tratara de un guión o una novela, su propia imagen
Cuenta que fue “deliciosa” la experiencia de “demostrar que yo soy yo, que yo soy propiedad de mí, que los que podrían reclamar, que son mis papás, ya no pueden hacerlo”
Para realizar el trámite se presentó a sí mismo de la siguiente manera:
Como personaje público, Germán Dehesa mide 167, es robusto, es francamente calvo, utiliza anteojos y se desempeña como conferenciante, como actor de comedia, conductor de radio y televisión, periodista y animador de tareas de servicio social
En su expresión emplea mucho las manos y la gesticulación facial En el tono de su comunicación se mezclan su formación como intelectual universitario y su vocación de antisolemnidad que proviene de su conocimiento y gusto por la cultura popular El tono de su voz es grave y apagado y suele revestir de falsa seriedad la ironía o el humor
Pecoso, de tez blanca, ojos verdes, Germán Dehesa proyecta una serie de facetas no necesariamente unitarias: desde el maestro de literatura, el conferenciante, el actor de sátira política y el escritor que comparte las peripecias de su intimidad con los lectores
Germán Dehesa no cree en el terrorismo verbal, ni en las solemnidades retóricas y se especializa en aguar fiestas, en detectar ridículos y se propone muy seriamente no tomarse nada demasiado en serio, no molestarse si pierde una discusión y preferir siempre la persuasión a la amenaza
Es irremediablemente tímido y despistado de tiempo completo, siempre está pensando en otra cosa aunque se esmera en estar de cuerpo presente y reivindica su mínimo derecho a ser dueño de su imagen, de su estilo y de su pensamiento Sus padres que son los únicos que podrían reclamar derechos de autor ya murieron
A sus 53 años, Germán Dehesa, veracruzano apócrifo nacido en Tacubaya, detesta a los tontos, a los abusivos, a los explotadores y odia con la misma intensidad el almidón, las corbatas, las juntas y a todos aquellos que se sienten con derecho a atropellar a su prójimo
Desde siempre, su familia (real o inventada) ha sido una reserva inagotable de anécdotas, refranes y locuras verbales Germán Dehesa tiene otra familia formada por todos los escritores que ha leído y conocido, desde Salgari hasta Borges En la escritura y en la expresión oral de Germán Dehesa estas dos familias conviven y frecuentemente se confunden
—Su solicitud apenas está en trámite, ¿es posible que prospere? —se le pregunta
—Los tengo pariendo chayotes a los de propiedad intelectual porque es un caso totalmente insólito El jefe de Derechos de Autor está francamente entre consternado y estupefacto Quiere platicar conmigo, porque dice que no entiende qué onda Sin embargo, mi abogado me dice que hay maneras de poner a resguardo y reserva de la ley ciertos bienes
Rechaza que su negativa a entrar al elenco de peluche sea un atentado contra la libertad de expresión —”seguramente van a usar una crestomatía de mi persona”—, pero, insiste, “si pretenden meterme a mí, sería bajo determinadas condiciones, no con ese libretista, no con las babosadas que a ellos se les ocurren”
Sintetiza: “Olvidémonos de los peluches, en lo que no quiero convertirme es en un subproducto de Elektra Es decir, ese nivel de calidad y ese nivel de vulgaridad es lo que me da miedo Además, querer hacer un peluche de Germán Dehesa es un pleonasmo: ya soy de peluche Es como si al osito Luis Téllez (jefe de la Oficina de la Presidencia de la República) quisieran hacerlo de peluche, ¿ya que más le ponen?”
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Dehesa dice que recibió “un mensajito” de Televisión Azteca para invitarlo a integrase al equipo creativo de Hechos de Peluche, lo que en otras épocas “hubiera sido la delicia” Sin embargo, actualmente lo que busca es quitarse alguna de sus ocupaciones
El oficio le viene de cuando tenía cuatro años y comenzó a leer y escribir, narra, “pero a esa edad ningún periódico me aceptaba mis colaboraciones” Realizó diversos periódicos estudiantiles —El ácido sulfúrico y El electrón ruge, entre otros—, todos de corte “agresivo, burlón, peleonero” y “con los que hasta dinero ganaba”
Sin embargo, se hizo periodista por la crisis, cuenta: “Yo tengo formación de maestro universitario, que era a lo que me dedicadaba, pero gracias a López Portillo pude cambiar de giro La devaluación y la carestía me hicieron ver que el gerundio de Tirso de Molina nomás no me alcanzaba para vivir”
Su primera oportunidad, expone, “me la dio Miguelito Alemán”, quien lo invitó a colaborar en Novedades Al mismo tiempo, comenzó a realizar guiones para Eduardo Manzano, coprotagonista de Los polivoces Tiempo después trasladó sus colaboraciones a El Norte, que simultáneamente se publicaban en El Financiero, mismo que dejó para irse a Reforma
“Si al país le hubiera ido bien, lo que es la más grande utopía, yo seguiría en Ciudad Universitaria en un cubículo de profesor, revisando tesis, que para mi timidez natural era lo ideal”
Pero la historia fue otra, dice: “Me encanta ser famoso; jamás lo he utilizado como medio de atropello No soy de esos que llegan a un restaurante a quitar gente para que me den la mejor mesa Es mejor ser saludado mientras espero Que la gente me conozca y me quiera, me encanta”
No obstante, “cuando apareció Reforma las acosas adquirieron una dimensión que ya ahorita no alcanzo a mesurar, y mejor Yo sigo pensando que sigo escribiendo para mis tías y que ahí muere el asunto”
Informa que duerme apenas cinco horas al día, luego de que se dio el tiempo para escribir su Gaceta del ángel, dar clases, escribir el guión de su nueva obra —Cardeneus—, trabajar en sus programas de radio y televisión, presentar su espectáculo en La Planta de Luz, y leer un par de horas
—No para en todo el día
—Es que no hay que presentar blanco fijo Eso se aprende después de un infarto y una operación de corazón
—Al maestro Hugo Argüelles su médico le dijo que tuviera cuidado, porque escribir es más desgastante que hacer el amor
—¿Pues con qué escribe Argüelles? La verdad yo sí me canso más haciendo el amor que escribiendo Pero cada quien tiene sus terapias La mía es de actividades, a lo mejor en diez minutos me caigo muerto, pero me siento mejor que nunca Aprovechando mi tiempo y disfrutándolo, saboreándolo No en un afán obsesivo No trabajo bajo presión Sé que tengo que hacer muchas cosas, pero también sé que haré estrictamente lo que pueda
Pese al ajetreo diario, Dehesa confiesa que comúnmente para poder dormir necesita recurrir a algún medicamento: “Alguna vez tomé Dormicum, que tanto bien le hizo a Amado Carrillo A mí no me hizo el menor efecto, o a lo mejor estoy enterrado en el Guamuchilito y estás hablando con un clon”
—¿El Dormicum es un inductor del sueño?
—Sí, cuando lo de Amado Carrillo yo leía en los periódicos que era un analgésico No es cierto Tiene densosdiasepina, con un radical variado para que sea inductor del sueño
—¿Ya se aprendió el vademecum médico?
—Ah, claro Desde que me dio el infarto me leo todos los libros de medicina que me encuentro No hay lectura más deliciosa que las revistas sobre todas la nuevas medicinas
“No soy hipocondriaco, más bien soy medio irresponsable: ando haciendo loquera y media, tengo cierto sobrepeso para lo que debería de pesar, no tendría que estar a estas alturas pensando en dejar de fumar Tendría que haber dejado de fumar desde el infarto”
—¿Por qué tardó tanto en hacerlo?
—Porque es a toda madre fumar Pero pienso en mis hijos No porque piense que mis hijos sin mí no prosperarán, porque a ellos les consiguen papá rápido Es al revés: yo soy el que quiere más tiempo para ver a mis hijos
—El infarto le cambió la vida
—Sí, ahora tengo un disfrute que no tenía antes Antes era inmortal y ahora soy mortal La mortalidad, por más que tiene una veta trágica, tiene también una veta muy gozosa: es saber que este día es único, que esta oportunidad es irrepetible, que es una maravilla haber sobrevivido hasta el 6 de julio y votar y ver que comenzaba la esperanza, después de que protagonicé tantas esperanzas mexicanas Entonces, soy un transeúnte mucho más atónito, mucho más agradecido y mucho más gozador de todo lo que pasa
—Hace rato dijo que es tímido, ¿cómo puede usted decir algo así?
—Lo sigo siendo y quizá el humor es parte de la defensa Me reconozco muy vulnerable, me gana muy fácilmente la ternura Supongo que al pasar los cincuenta años no sé si estés cerca de tan gran momento, se le relajan a uno los esfínteres lacrimales y te da por llorar por todo: Porque tu hijo se graduó de karate te parece como la llegada del hombre a la luna
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—¿Cree que ese humor que tanto pregona, le hace falta a la sociedad mexicana?
—Muchísimo Somos una sociedad muy esquizoide, porque tú y yo, en plan de cuates, nos la pasaríamos cotorreándonos y haciéndonos bromas pesadas Pero en cuanto pasamos al otro plano, al de la vida publica, nos viene como una erección del cuerpo, un rigor mortis muy anticipado y empezamos a hablar con una solemnidad, con almidón, con rebuscamiento Y en cuanto nos quitan el reflector, otra vez volvemos a alburearnos y a echar desmadre Lo que quiero decir y que busco es la integración de esas dos vertientes del mexicano En mí las reconozco también: ya cuando empiezo a subir la ceja y hablar —Dehesa engola la voz— de la importancia de Sousure ¡chin!, ya estoy empezando
Hay dos figuras que se ubican en el entorno de Dehesa, en polos opuestos: Carlos Salinas de Gortari y Cuauhtémoc Cárdenas Del expresidente dice que su relación con él fue “la relación avasallante, acaparante, seductora, que siempre quiso tener Salinas con los grandes, con los medianos y con los chiquitos Había una necesidad de tener todos los hilos”
Coincidió que en el periodo de Salinas de Gortari, la popularidad de Dehesa en el teatro y de su trabajo periodístico —actualmente recibe miles de cartas al mes de sus seguidores, asegura— comenzó a crecer
“El punto importante en mi relación con Salinas es cuando él, que nunca se enteró que su hermano se llevaba hasta los tenedores de las fiestas, me dice que está enterado de que tengo un problema cardiaco y que necesito una revascularización
“Por eso se me hace tan cuesta arriba creerle Porque si sabe que este señor de la décimo cuarta fila tiene un problema cardiovascular, pero no sabe que su hermano se está cargando Conasupo completa, ahí es donde se me atora el asunto Entonces Salinas, en un caballeroso y muy higiénico acto de seducción, me dice que me opere con cargo a la Presidencia de la República que porque aquí en México no me van a operar bien Es decir, es un presidente de México manifestando su desconfianza por la medicina mexicana Que tú y yo la podemos tener, injustificada además, pero un presidente no la juega así
“Y el punto de quiebre es decirle que no, que no lo puedo aceptar, que de ninguna manera, que me operaré en México Porque, finalmente, si este es un buen lugar para vivir también es un buen lugar para morir Pero que, además, hay una institución que se llama la cuatitud y el médico que me va a operar es tan mi cuate que no me puede fallar, está matemáticamente calculado Es más, me juró que toda la semana anterior a mi operación no se iba a echar ni un trago de whisky para que no le fallara el pulso y mi esposa lo estuvo marcando a presión para cerciorarse que no se acercara al pomo Me fue a todo dar Entonces a partir de ahí hubo una relación respetuosa y distante con Salinas y se acabó Ahí me gané el derecho a mentarle la madre”
—Pero Carlos Salinas fue su testigo de boda
—Eso viene por el lado de mi esposa, esa sí es familia política de vieja y dinosáurica tradición Aunque he de reconocer que mi dinosuegro, Rodolfo Landeros (exgobernador de Aguascalientes), que por mucho tiempo tuvo mucha injerencia en la prensa mexicana, jamás ha intentado, ya no digamos darme un chayote, sino darme línea Yo sabía que para él era importante un acercamiento con Salinas De todas maneras, con la boda no se logró ese acercamiento entre ambos Lo que sí se obtuvo fue un video maravilloso en el que el noventa por ciento de los invitados ya está en Almoloya
Del jefe de gobierno electo del Distrito Federal, Dehesa dice: “Lo quiero muchísimo, lo respeto mucho Ahí sí no hay las distancias que había que tener con Salinas Estar demasiado cerca de Salinas siempre me pareció lo más peligroso de este mundo”
—¿Y por qué no es peligroso estar cerca de Cuauhtémoc?
—Porque tiene otra textura humana Como él ya lo comprobó, lo único que puedo hacer es criticarlo, es mi única manera de ayudarlo No le voy a pedir Ruta 100 Y debo tener cuidado porque tampoco me voy a aliar con aquellos que quieren que a fuerza lo haga mal Quiero que lo haga bien Y trataré que la crítica le sea útil, aleccionadora Creo que Cuauhtémoc puede ser un buen catalizador y un buen encauzador de este entusiasmo ciudadano que el 6 de julio se manifestó de manera tan visible y tan alegre Ya recuperamos la sonrisa
Para Dehesa, la amistad y el periodismo no están reñidos, ya que los que se han alejado de él por su trabajo, por las críticas que les ha hecho, “realmente no eran mis amigos”
Inclusive, advierte, la amistad no es incondicional:
“La amistad mexicana, quién sabe porqué maneja la estúpida condicionante de que tiene que ser absolutamente sumisa y absolutamente cómplice Y eso no es cierto La buena amistad es peleonera, es decir `no estoy de acuerdo’, es exigir lo mejor del otro, es estarle picando en la herida Eso yo lo aprendí de Julio Scherer El me lo ha hecho, yo se lo hago, y la amistad, lejos de empobrecerse, se enriquece”
Elemento central de su temática cotidiana en el periodismo, su familia acapara sus ideas Tanto con su esposa, Adriana Landeros, como con su exmujer lleva, según dice, una excelente relación: “Es que tengo mucha capacidad de negociación Y el humor es un gran lubricante de este tipo de cosas Si uno logra que a la mujer encabronada le gane la risa, ya está uno del otro lado”

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