Rius, un humorista sin partido que sigue siendo marxista, un marxista vegetariano que descree de soluciones para el mundo, se retira del periodismo

Rius, un humorista sin partido que sigue siendo marxista, un marxista vegetariano que descree de soluciones para el mundo, se retira del periodismo
Ximena Ortúzar
SANTIAGO DE CHILE – Estuvo ocho años en un seminario, pero quería estudiar arquitectura No fue sacerdote ni arquitecto Se afilió al Partio Comunista Trabajó en la funeraria Gayosso y allí se descubrió dibujante: la caricatura terminó siendo su forma de ser y de subsistir Abandonó la militancia partidista Quiere alejarse del medio periodístico y abocarse a hacer libros y pintar, en espera del nacimiento de su hijo, para enero Es Eduardo del Río, Rius
En breve visita a Chile, en ocasión del Festival Internacional del Comic, Rius conversó con Proceso e informó que actualmente, con otros cuatro caricaturistas mexicanos, hace la revista El Chamuco, sucesora de El Chahuistle, que apareció en febrero de 1994 y circuló con ese nombre hasta el número 41

—Febrero del 94, ¿alguna relación con el con el alzamiento de los zapatistas en Chiapas en enero de ese año?
—El 31 de diciembre de 1993, entre los propósitos esos que se dicen con la copa en alto, yo incluí el de retirarme del quehacer periodístico, para dedicarme a hacer libros y a pintar Pero al día siguiente —el primero del nuevo año— irrumpen en escena el subcomandante Marcos y muchísimos indígenas diciendo: “Aquí estamos” Decidí que no los podíamos dejar solos y es así como nació El Chahüistle
—¿Cómo definiría a Marcos en un dibujo?
—Yo veo a Marcos como la resurrección de Calzontzin, mi indio de Los Supermachos, y así lo pinté
—La crítica de esa revista a Salinas fue dura y permanente ¿Temían censura o represalias?
—Sí, pero nos encontramos con la sorpresa de que los afectados respondieron con una indiferencia total Después, reflexionando, comprendimos que si a Proceso no la acallaron ni le mataron varios periodistas, tampoco arremeterían contra nosotros Ahora sé que si algo me ocurre no será por mi actividad pública: nunca sabré si el agresor fue un carnicero —porque soy vegetariano— o alguien de la Iglesia o un fanático de Pro Vida o un médico —jamás los consulto, ya que quiero morir de muerte natural— o muy probablemente un marido ofendido
—Entonces no es usted totalmente vegetariano
—Bueno, ese tipo de carne sí la consumo, en lo posible Volviendo a su pregunta, hemos llegado a la conclusión de que si no nos pasa nada es porque al gobierno le vale madres lo que se diga Hay un grado de cinismo enorme en esos personajes
—¿El actual gobierno es generador de chistes para ustedes?
—Sí, por contraste, porque este presidente es tan gris, que es tema inagotable
—¿No reaccionan ante su trabajo?
—Hace unos días alguien de Gobernación llamó al editor para pedirle que por favor la presencia del presidente Zedillo no fuera tan fuerte en las portadas
—Si Chiapas lo instó a iniciar El Chahüistle, ¿el resultado de las recientes elecciones les inspiró algo?
—La campaña nos dio muchísimo trabajo y creo que contribuimos bastante al triunfo de Cuauhtémoc (Cárdenas) y al crecimiento del PRD en toda la República Y todo esto, sin duda, es como ver una lucecita allá, al final del túnel
La siembra
Rius es considerado un maestro, dentro y fuera de México Los entendidos afirman que pocas veces se ha dado un caso tan claro y tan efectivo de humor y docencia Citan como pruebas las colecciones de Los Agachados y Los Supermachos y, por cierto, el ya clásico Marx para principiantes
—¿Usted está consciente de que fundó una escuela?
—¡Calumnias! Bueno, he conocido testimonios al respecto Cuando el New York Times entrevistó a Marcos, le preguntó a quién había leído primero, si a Carlos Marx o a Carlos Monsiváis Y él respondió: “No, primero leí a Rius” No niego que fue una gran emoción, que tenía un antecedente: en Nicaragua, donde trabajé de voluntario después del triunfo sandinista, conocí a Tomás Borge, quien me abrazó y dijo, ante todos los presentes: “Por tu culpa nos volvimos todos marxistas”, y me contó que los miembros del Frente Sandinista presos en tiempos de Somoza, recibían entre las tortas y la ropa que les llevaban sus familiares, copias en papel cebolla de Los Agachados o de Marx para principiantes Según Borges, yo había sido maestro de los sandinistas
—¿Gratificante?
—Sin duda, no puedo negarlo
—¿Cuál fue su primera aproximación a Chile, desde cuándo se interesó en este país?
—Soy filatelista Mi primera aproximación a Chile fue a través de timbres, los que no coleccioné porque son espantosos, los peor diseñados del mundo Pero esos timbres me enseñaron algo de Chile: dónde estaba, cuáles eran sus héroes, cuáles sus principales ciudades Después hubo una aproximación política: cuando yo hacía Los Agachados y Los Supermachos, Salvador Allende era presidente de Chile Y recibí una carta de Editorial Quimantú —estatal— en la que me pedían permiso para publicar historietas de educación popular al estilo Rius Respondí que podían hacer uso de ese estilo, del cual no tengo patente, si lo consideraban útil
—¿No lo invitaron a venir?
—Sí, y ese hecho es impresionante: el 11 de septiembre de 1973 yo partía a Moscú, invitado por la agencia Novosti para hacer un libro Al salir de mi casa en Cuernavaca recogí la correspondencia y encontré un sobre proveniente de Chile, con un sello oficial, que contenía una invitación del periodista Augusto Olivares para que yo montara una exposición en Santiago Rumbo al aeropuerto del Distrito Federal, mi esposa y yo escuchamos por radio las primeras noticias del golpe militar Hoy, cuando lo pienso, me impresiona saber que mientras yo leía la carta de Olivares, él moría en La Moneda, junto a Allende
—¿De ahí la inspiración para hacer Ya te vimos, Pinochet?
—Así es En México conocí a Palomo, caricaturista chileno exiliado, y nos surgió la idea de hacer ese libro, que fue el primero de su tipo y se agotó
—Casi 24 años después llegó usted a Santiago ¿Qué impresiones ha tenido?
—La verdad, no sabía qué iba a encontrar aquí Llegué muy temprano y lo primero que vi, ya en el centro, fue La Moneda y traté de encontrar esa puerta de la calle lateral por donde entraban y salían los presidentes
—No existe más: los militares la tapiaron
—Eso ya es una imagen de Chile, ¿no? Lo que me ha impresionado de Santiago es su tristeza, no sólo por sus edificios grises o porque sea invierno, sino por la expresión de la gente Veo en sus caras una gran tristeza y un gran desencanto, como si aún no hubiera lugar para el optimismo Y me ha impresionado terriblemente que no hay perros, y un mexicano no puede concebir una ciudad sin perros Tampoco hay música y la prensa es pobrísima: ¡no existe una sola revista de humor! Como caricaturista, me llama la atención ver tanta gente de traje y corbata, y llego a la conclusión de que en Chile se encuentran los pobres mejor vestidos del mundo
Proyecto de vida
Ahora sí, asegura Rius, se retirará del periodismo para dedicarse a los libros y a pintar Vive en Tepoztlán, Morelos, junto a su mujer, Micaela, que dará a luz
—¿Cuántos hijos tiene?
—Que yo sepa, ninguno Es decir, tuve dos, pero murieron, ambos el mismo año: mi hija Raquel, de 26 años, murió en un accidente, y un hijo que venía en camino nació muerto Cuando eso ocurrió me sentí solo en la vida, sin familia, y decidí recomenzar, formando otra
—La vida se renueva
—Sin duda Y estoy muy emocionado por ello
—¿Los libros que hará serán como los anteriores?
—Tengo uno en mente acerca de un tema que, creo, no se ha explotado nunca: la filatelia y la política Hay detalles desconocidos de la relación que existe entre ambos Por ejemplo, en Uruguay se editó un timbre para honrar, por así decirlo, a Dan Mitrione, agente de la CIA que los Tupamaros mataron En Dominicana hubo una serie de timbres que se llevó 30 años, con todos los integrantes de la familia de (Rafael Leónidas) Trujillo El tema es casi inagotable
—¿Cuándo supo que sería caricaturista?
—La historia es ésta: mi madre nos mandó a estudiar —a mis dos hermanos y a mí— a un seminario saleciano, para evitar la contaminación socialista del gobierno de Lázaro Cárdenas del cual, por cierto, ella era pariente Estábamos tan jodidos económicamente que no podíamos entrar a una escuela particular y el seminario era barato
—¿Pensó en ser sacerdote?
—Claro, era la idea, porque era un buen negocio: siempre había chamba, lana y hasta mujeres Pero me corrieron a tiempo: a los 16 años
—¿Por qué?
—Por descreído: cuestionaba los dogmas, quería explicaciones Por ejemplo, acerca de la Santísima Trinidad y del Espíritu Santo en relación a María, que nunca entendí Me decían “esto es cuestión de fe” Pero cómo iba yo a transmitir la fe si no la tenía Me corrieron
—¿Qué quería hacer?
—Estudiar Arquitectura, pero mis estudios del seminario no eran válidos fuera, de manera que me quedé técnicamente con quinto de primaria Revalidar el resto de los estudios era tardado y caro, así es que me puse a chambear en una cantina, lavando vasos Después me establecí en la funeraria Gayoso, como telefonista Estuve allí tres años, entre teléfonos y periódicos de los que recortaba las esquelas Para matar el tiempo hacía dibujitos
—Y se descubrió caricaturista
—Un día llegó a la funeraria el director de una revista de humor, llamada Ja-Ja Vio los dibujitos y me dio su tarjeta, invitándome a colaborar con él Una semana después le llevé unos 20 cartones Y así empecé como caricaturista Y al año de estar en esa revista haciendo chistes mudos, Abel Quezada dejó el diario Ovaciones y a mí se me hizo fácil acercarme a él y pedirle una recomendación para reemplazarlo Con esa recomendación comencé en Ovaciones, haciendo cartones políticos, sin tener la más puñetera idea del tema Y ya cumplí 42 años en esto
—Pero usted fue militante
—Sí, del Partido Comunista, que dejé en 1968, a raíz de la invasión de Praga Hoy no tengo partido, pero sigo siendo marxista
—¿Esperanzas en lo político?
—Presumo de ser humorista y los humoristas somos muy pesimistas Creo que ni México ni Chile ni ningún país del mundo tiene ya solución
—¿Qué más espera de la vida, aparte de su nuevo hijo?
—Que algún día me hagan un monumento con una zanahoria en la mano, por mis aportes en la difusión del vegetarianismo
—¿Contento con la vida?
—Sí, como Violeta Parra, agradecido Creo que he administrado bien mis talentos

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