El cuarto ejército del mundo, la bomba atómica… y las desigualdades inmensas

El cuarto ejército del mundo, la bomba atómica y las desigualdades inmensas
La India celebra 50 años de vida independiente, con 350 millones de habitantes en la pobreza extrema
Sanjuana Martínez
NUEVA DELHI, INDIA- El 15 de agosto de 1947, tras una larga lucha, la India proclamó su independencia después de varios siglos de colonialismo
Sin embargo, los primeros 50 años de vida independiente han sido difíciles en un país sumido en el inmovilismo, la pobreza y la corrupción, con más de 4,000 idiomas y dialectos, y decenas de etnias, religiones y castas rivales
Aquí viven casi mil millones de habitantes, la sexta parte de la población mundial, y un tercio de la gente más pobre del mundo, en una extensión de tres millones de kilómetros cuadrados
La conmemoración del medio siglo de independencia ha tenido poco impacto entre la población, sobre todo entre las 350 millones de personas que viven en la pobreza extrema
En la avenida Rajpath se han realizado llamativos y ruidosos desfiles, verbenas suntuosas y muchas ceremonias; pero alrededor de la Jama Masjid, la mayor mezquita de la India, situada en la vieja Delhi, entre las angostas calles donde cada mirada es una comprobación de la miseria, las fiestas sencillamente no existieron
El caos en estas calles es total: gritos, frenazos de coches y motos viejas; vacas sin dueño que dificultan el tránsito; taxis de hojalata que se deshacen; carros tirados por bueyes, y, en el aire, cuervos, pajarracos y zopilotes a la espera de un muerto en cualquier terraza
Esqueléticos rickshwas (bicitaxistas), niños famélicos, viejos semidesnudos, mujeres con sus saris multicolores que llevan en brazos a bebés desnutridos de ojos negros enormes, eunucos en grupos y, en general, manos extendidas en busca de la supervivencia
Espesas multitudes deambulan sobre olores fétidos, aromas mezclados con el curry de los puestos de arroz, las flores y las heces humanas y animales Los pobres todo lo hacen en las calles: las aceras son su hogar, su centro de tertulia, su esperanza de existir
La India inmemorial sigue latiendo; respira, como en la Edad Media, con desigualdades inmensas, injusticias incalificables, escenas que producen impresiones desagradables e inolvidables
Nada importa, morir menos que nada, pues existe el ciclo de las reencarnaciones, que es infinito La resignación y la aceptación del sufrimiento es parte del estado de liberación
Poco ha cambiado en los últimos 50 años Los pobres siguen siendo pobres o más pobres, los parias continúan sin tener futuro —hasta la reencarnación—, los maharajás son multimillonarios y cada día tienen más palacios ostentosos, y los funcionarios, un nuevo linaje, incrementan la corrupción en todos los niveles
Además del imparable crecimiento demográfico, el analfabetismo (50% de la población), el desempleo, la mortalidad infantil (uno de cada tres niños en el mundo que mueren al nacer es indio) y el racismo impuesto por el sistema de castas aún vigente, son problemas sin solución
Los hombres están divididos en grandes castas y la estricta sumisión a ese orden es inamovible: los brahmanes (sacerdotes), la casta suprema; los kshatriyas (guerreros); los vaisshyas (comerciantes, agricultores, artesanos); los sudra (sirvientes), que son impuros y que con los intocables o parias constituyen 80% de la población
La paz que no llega
Después de medio siglo, la India esta lejos de los ideales pacifistas de Gandhi: posee el cuarto ejército del planeta, la bomba atómica y misiles intercontinentales; además, padece los estallidos de violencia del extremismo religioso y mantiene una lucha permanente con sus vecinos de Pakistán
Con la independencia también se produjo la partición de la India, con la creación del Estado de Pakistán Jawaharlal Nehru y Mohamed Alí Jinnah, presidentes de ambos países, fueron testigos de una gran ola de violencia, que se cobró medio millón de víctimas
Ahora el terrorismo aumenta con los independentistas sij, que buscan crear un Estado en la región del Punjab y que en 1984 asesinaron a la primera ministra Indira Gandhi
Otro grupo exige la independencia de Cachemira, donde desde hace varias semanas hay huelgas generales en protesta contra las celebraciones Desde 1989, los enfrentamientos con la guerrilla musulmana, que defiende la separación de esta región, han provocado 20,000 muertos
La soberanía sobre esa región se la disputan India y Pakistán con tensiones bélicas frecuentes, mientras los tamiles, que asesinaron en 1991 a Rajiv Gandhi, todavía aspiran a la independencia de la región de Tamil Nadu
Ante este panorama, los atentados son asunto cotidiano La organización armada Rashtriya Swayan Sevak Sangh (RSS), uno de cuyos miembros asesinó a Gandhi, aún habla de los “territorios perdidos” de Pakistán y Bangladesh
Desde su independencia, India ha librado tres guerras En 1962, contra China en el Himalaya; tres años después se enfrentó con Pakistán, con el que volvió a pelear en 1971, cuando Bangladesh se independizó
Las religiones
El 83% de la población es hindú, con 760 millones de creyentes; después siguen los musulmanes (112 millones), cristianos (26 millones), sijs (2 millones), budistas, jainistas, judíos, zoroastrianistas, animistas
En este mosaico de etnias y religiones, el hinduismo es un modo de vivir, es el camino a la liberación o moksha, que se alcanza con el descubrimiento espontáneo del último secreto de la existencia Todo —comer, lavarse, defecar, hacer el amor— lo inunda con una dimensión ritual
Esté en contra de la secularización del Estado y de los derechos de la minoría musulmana
Actualmente, la religión esta por encima del Estado y los conflictos entre religiones abundan en todas partes, desde el Congreso hasta la aldea más pequeña
Octavio Paz, embajador en este país de 1962 a 1968, en Vislumbres de la India, explicó: “Lo primero que me sorprendió de la India, como a todos, fue su diversidad hecha de violentos contrastes: modernidad y arcaísmo, lujo y pobreza, sensualidad y ascetismo, incuria y eficacia, mansedumbre y violencia, pluralidad de castas y de lenguas, dioses y ritos, costumbres e ideas, ríos y desiertos, llanuras y montañas, ciudades y pueblecitos, la vida rural y la industrial a distancia de siglos en el tiempo y juntas en el espacio Pero la peculiaridad más notable y la que marca a la India no es de índole económica o política, sino religiosa: la coexistencia del islam y el hinduismo La presencia del monoteísmo más extremo y riguroso frente al politeísmo más rico y matizado es, más que una paradoja histórica, una herida profunda”
Y agregó: “Entre el islam y el hinduismo no sólo hay oposición, sino incompatibilidad”
El odio entre hindúes y musulmanes es un sentimiento tangible, sobre todo en las grandes ciudades En Benarés, la ciudad santa por la que cruza el río Ganges, el Templo de Oro —donde los hindúes creen que vive el dios Siva— está cubierto por una alambrada y custodiado por soldados, porque persiste la amenaza de los musulmanes de destruirlo
En esta ciudad, corazón espiritual del estado de Uttar Pradesh, los hindúes se congregan para purificarse y morir Los muertos son llevados en cestas, envueltos en sábanas blancas para los hombres y color naranja para las mujeres
La enviada presencia la cremación de una mujer, cuyos pies todavía no son consumidos por el fuego; sus cenizas serán echadas a las aguas color tierra del Ganges, para garantizarle una vida mejor en su reencarnación Toda la familia, tras la cremación, toma un baño, al lado de centenares de personas que vierten pétalos de flores y recogen agua para llevarla a sus hogares En los muelles permanecen gurús, sadhus, cuentistas, yoguis, ascetas, lavanderos, mendigos
Vyas Poljiwala, un brahmán de Jaisalmer, en el estado de Rajasthan, dice a la reportera que después de 50 años de libertad, siguen aprendiendo la lección de la democracia
Vestido con un “kurta”, blusón largo y un pantalón estrecho en los tobillos, ambas prendas de algodón blanco, el brahmán defiende el sistema de castas:
“En cualquier parte del mundo hay un sistema de clases: alta, media y baja En la India las castas funcionan de la misma manera Las peleas entre hindúes y musulmanes son naturales: de igual manera se pelean en Irán e Irak y en muchos lugares del mundo”
Profesor de bachillerato, Poljiwala se muestra extremadamente nacionalista: “Si alguien me dijera si quiero vivir en otro país, diría que no Yo creo en la India y en su futuro, soy afortunado por ser indio y estoy orgulloso de mi país; no lo dejaré, porque creo que pronto veré una India fuerte”
El día de la entrevista, en las calles de Jaisalmer había altares en honor a Krishna, porque celebraban su nacimiento: “Hoy no comemos Krishna reencarnó en Gandhi y por eso esperamos que pronto surja otro Gandhi”
Al brahmán se le asigna enseñar y estudiar el Veda, el libro sagrado; sacrificar en nombre propio y en el de otros; repartir dones y recibirlos
“La independencia ha sido lo mejor que nos pudo haber ocurrido La libertad no sólo es buena para mí, sino para los animales y la naturaleza Ahora yo puedo expresar mis ideas”
Ganesh Sarda, un exportador de textiles que tiene su tienda en el centro de Jaisalmer, considera que los conflictos entre hindúes y musulmanes no tienen grandes dimensiones porque están más ocupados tratando de ganar dinero
“La guerra llegará cuando no tengamos trabajo y tengamos tiempo de decirnos lo que cada uno piensa En Bombay o en Delhi sí hay conflictos entre las religiones, pero aquí nuestros problemas sólo son sanitarios: hay malaria y otras enfermedades”
Ganesh cree en el futuro de la India: “Si algún mes no tengo exportaciones, vendo en el interior; nuestro país es muy grande y pronto será fuerte económicamente”
En Jodphur, al límite con el desierto de Thar, ciudad dominada por fortalezas medievales de color arena, Mohanlal Verhomal, vendedor de especies nacido en Cachemira, se muestra pesimista sobre las futuras relaciones entre Pakistán y la India
Su padre lo trajo a esta ciudad después de la partición de la India hace 50 años: “En Pakistán están nuestros hermanos, tenemos familia allí, pero todavía siguen luchando por lo mismo, hay mucha violencia, por eso preferimos alejarnos Aquí todos somos hermanos y no hay problemas entre musulmanes e hindúes”
Satur y Mohamed son amigos, uno es hindú y el otro musulmán, viven en Udaipur, en el estado de Rajasthan, donde entre vacas, camellos, elefantes y un tránsito infernal se ganan la vida como taxistas
“Somos amigos desde hace diez años, ambos respetamos nuestras creencias Los mayores problemas entre musulmanes e hindúes sólo existen en la clase política Los partidos utilizan la religión como arma y se pelean entre ellos Nosotros, en cambio, somos hermanos”, comenta Mohamed, que tiene 28 años y sus padres ya le han escogido a su futura esposa
Satur se muestra contento con su vida: “Soy afortunado, gano cinco dólares al día; no sé qué es eso de la independencia; a mí lo que me importa es tener trabajo para llevar comida a mis dos hijos y a mi mujer”
Corrupción endémica
Desde el Fuerte Rojo de Nueva Delhi, el primer ministro Inder Kumar Gujral, el primero de la casta paria, un “intocable”, el último entre los hombres que ocupa ese puesto, al conmemorar la independencia invocó a Gandhi para lanzar una campaña de desobediencia civil contra la corrupción endémica que “devora como una plaga de termitas los cimientos de la nación”
Y agregó: “Tenemos que construir un movimiento de masas al que todos puedan sumarse en la lucha para acabar con la corrupción en la política y la vida pública”
El famoso escritor indio Salman Rushdie, en un artículo periodístico, señaló: “La magnitud de la corrupción pública es tan enorme, que llega a ser cómica”
En su novela El último suspiro del mono, uno de los personajes da una definición de lo que es la democracia india moderna: “Un hombre, un soborno”, y explica la “teoría india de la relatividad”: “todo para los parientes (relatives en inglés)”
En 1996, el Partido del Congreso perdió las elecciones, debilitado por casi medio siglo de poder y numerosos escándalos de corrupción La última “víctima” fue el primer ministro Narasimha Rao En menos de un año la India tuvo cuatro primeros ministros
En el último proceso electoral, el hindú Bharatiya Janata Party (BJP, Partido del Pueblo de la India) obtuvo el mayor número de votos, pero su sectarismo le cortó la oportunidad de gobernar, por lo que se formó la coalición Frente Unido para hacer gobierno, una heterogénea unidad de partidos de base regional, que van desde el centro hasta el comunismo
Rakesh N Sharma, sociólogo de Udaipur, explica que desde hace 15 años no hay un gobierno estable en la India, el primer gobierno de la actual coalición duró trece días “Hay una gran inestabilidad y nuestra joven democracia tiene grandes fallas, como la corrupción; además, graves problemas de educación, que hacen que la gente no reclame sus derechos, pues no los conoce y por eso es víctima de los funcionarios sin escrúpulos”
Dice que en un país que sufrió seis siglos de colonialismos la celebración del 50 aniversario de la independencia lamentablemente no se ha vivido en su justa medida
“La gente no quiere participar; está apática y descontenta Durante todo este año, la prensa y la televisión del gobierno han hecho campaña, pero en realidad hay mucha indiferencia entre la población Muchos ni siquiera saben de qué se trata”
—¿La religión es una buena base para la democracia?
—Sí, está por encima de todo, del Estado Por ejemplo, los musulmanes no quieren ir a la escuela, prefieren enviar a sus hijos a sus colegios, donde sólo les enseñan el Corán, y esto lo fomentan los líderes políticos musulmanes, porque en realidad les conviene la falta de educación, así obtienen más fácilmente su voto a través de la religión Esto es lo peor que estamos viviendo, porque son ellos los que utilizan la religión y las castas para fines electorales, por eso hay peleas entre musulmanes e hindúes, siempre hay conflictos
Comenta el escándalo Maruti, en los años setenta, cuando desaparecieron enormes cantidades de dinero público en un proyecto de “coche popular” encabezado por Sanjay Gandhi, hijo de Indira y líder de las Juventudes del Congreso; han seguido otros, como el caso “Bofors” de los años ochenta, cuando se perdieron grandes sumas de fondos públicos en un negocio internacional de venta de armas que perjudicó seriamente la reputación del primer ministro Rajiv Gandhi
Según una encuesta publicada en la revista India Today, 41% de los interrogados consideró que los indios son “muy corruptos”, mientras que 40% señaló que sólo “algunos” lo son Y 46% dijo que los políticos son deshonestos
Sharma señala que “el burocratismo es inmenso; la administración funciona igual que hace 50 años, en eso no ha habido reformas En la justicia sólo funciona el Tribunal Supremo; en los juzgados, aunque los jueces son honestos e inteligentes, el resto del personal es corrupto, no hay suficientes tribunales y para la celebración de los juicios hay que esperar años”
Explica que en la India existen 32 estados, 26 autonomías y seis territorios centrales, y que el sistema sigue fallando en las zonas rurales, donde no hay alcaldes, sino representantes del gobierno
—¿Qué significa la independencia para usted?
—Es ser tratado como ser humano Los ingleses explotaban a los indios, se llevaban todos los materiales de aquí para producir en Inglaterra, cargaban con el algodón hacia Manchester y luego lo traían para venderlo a los indios ¡Malditos ingleses! Explotaron a nuestro pueblo y mataron a los que quisieron El colonialismo fue posible porque aquí la clase alta representa 20% de la población, mientras que el resto es la casta baja Ese pequeño porcentaje explotaba al otro; por eso cuando vinieron los mongoles, musulmanes e ingleses no hicieron nada, prefirieron seguir con ese sistema de castas, ayudados por los rajás Por eso la India perdió tantas guerras contra los invasores
Considera que otro problema de la personalidad de los indios es su sentido de la resignación: “Los de arriba tratan muy mal a los de abajo y los intocables lo aceptan por la religión, como resultado de los karmas y las vidas anteriores Este es un país muy grande, un subcontinente, y para cambiar las cosas tiene que pasar mucho tiempo; los cambios son lentos en el país más religioso del mundo”
Concluye: “Desde hace 25 años han aumentado nuestros problemas, sobre todo en las zonas rurales; la pobreza crece sin que exista la esperanza de mejorar la vida de esos millones de personas”
La esperanza
Las estadísticas tristes de la India: 68 millones de niños sin escolarizar; quienes asisten a la escuela lo hacen un promedio de 35 años si son niños y 15 las niñas; invierte apenas 14 dólares por persona al año en educación y sanidad, y hay un médico por cada 2,211 personas La mortalidad infantil es de 711 por cada mil habitantes, en Estados Unidos es de 83 por cada mil
Las cifras positivas: la India es la quinta economía mundial, será la cuarta en el 2020, con un crecimiento anual de 7%; y es el país que dedica más recursos a la investigación científica y técnica en Asia; es líder en informática por sus exportaciones de software, y la inversión extranjera es diez veces superior a la de hace cinco años
Es el primer productor mundial de té y películas, el segundo de arroz y el tercero de tabaco y leche
Por otra parte, conserva y fomenta su rica cultura, que se manifiesta a través de cerca de 64 artes
Surendra Singh, de la casta más alta, entrevistado en Jaipur, conocida como la “ciudad rosada”, explica que después de tantos siglos de colonialismo, la India necesita otro siglo para “levantar cabeza Ahora es muy pronto ¿Qué son 50 años en un país inmenso como éste, después del sometimiento que hemos sufrido? Es muy poco Claro que no hay resultados, pero los habrá; la India será una potencia asiática”
Y cita a Rudyard Kipling, quien escribió en el siglo XIX: “Los elefantes no galopan Avanzan a distinta velocidad Si un elefante quisiera atrapar a un tren, no galoparía, pero igualmente lo atraparía”

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