ARTE ESPAÑOL CONTEMPORANEO EN MEXICO (I)

ARTE ESPAÑOL CONTEMPORANEO EN MEXICO (I)
Raquel Tibol
Nunca antes se presentó en México una exposición colectiva de arte español del siglo XX del volumen variedad e importancia como la que desde el lunes 20 de octubre se podrá apreciar en el Palacio de Bellas Artes, seleccionada por la muy destacada experta Ana Beristáin entre los ricos fondos del Centro de Arte Reina Sofía de Madrid: 128 obras de 41 artistas Pero muestras afines, que se han sucedido a lo largo de medio siglo, han ido preparando al público mexicano para poder apreciar las calidades específicas de un conjunto muy rico que recorre las vanguardias y las transvanguardias, la nueva figuración y los aformalismos, el surrealismo y el arte conceptual, los constructivismos y el pop art, el arte óptico y el neoexpresionismo
Exposición seminal fue la de Picasso, organizada por la Sociedad de Arte Moderno de México en junio de 1944 Era la primera exhibición organizada por esa sociedad que habían fundado, entre otros, Manuel Alvarez Bravo, Inés Amor, Fernando Gamboa, Frances Toor, Alfred H Barr, Xavier Villaurrutia, Carlos Chávez, José Chávez Morado, Manuel Toussaint, Alfonso Reyes, Carlos Mérida, Jorge Enciso, Luis Barragán, Miguel Covarrubias, Luis Cardoza y Aragón, Carlos Pellicer, Juan Soriano, Renés d’Harnoncourt y Alfonso Caso Prestaron obras los siguientes museos de Estados Unidos: Toledo Museum of Art, Museum of Modern Art de Nueva York, Philadelphia Museum of Art, la Albright Art Gallery de Búfalo, la Salomon R Guggenheim Foundation y el Smith College Museum También se contó con la colaboración de varios coleccionistas de Estados Unidos y de quienes en México poseían alguna obra suya: Juan Larrea, Alfonso Reyes, Salomón Hale, Benjamin Péret, Justino Fernández, José Moreno Villa, Manuel Rodríguez Lozano, Wolfgang Paalen y la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma De las 75 obras expuestas, 16 eran propiedad del propio Picasso Seguramente no fueron traídas desde Europa, sino que él debe haber dado su anuencia para que salieran de Estados Unidos hacia México Se expusieron 40 pinturas, 20 dibujos, 14 gráficas y un facsímil de aguafuerte

Para el catálogo escribieron José Moreno Villa, Agustín Lazo, Carlos Mérida y José Renau Se reprodujo una cronología elaborada por Hohn McAndrew, así como unas declaraciones hechas en 1935 y publicadas en París en Cahiers D’Arts, y una entrevista que el mexicano Marius de Zayas le hiciera para la revista neoyorkina The Arts en 1923 Fue en esta entrevista donde Picasso expresó ideas que después se repitieron muchas veces “No puedo comprender la importancia que se da a la palabra investigación en relación con la pintura moderna A mi modo de ver, buscar no quiere decir nada en pintura Lo importante es encontrar A nadie interesa seguir a un hombre que, con la mirada puesta en el suelo, se pasa la vida buscando la cartera que la suerte puede ponerle en el camino El que encuentre algo, sea lo que fuere, aun sin buscarlo, despierta al menos nuestra curiosidad, si no nuestra admiración Entre los varios pecados de que me acusan ninguno tan falso como el de que mi objetivo fundamental de trabajo sea el espíritu de investigación Mi objeto al pintar es mostrar lo que he encontrado, no lo que estoy buscando En el arte no basta con intenciones, y como decimos en español: obras son amores y no buenas razones”
Conocida es la deuda de Rivera con Picasso, a quien durante toda su vida llamó “mi maestro” Menos se han divulgado las opiniones de José Clemente Orozco El 4 de enero de 1928, tras una visita al Museo Hispánico de Nueva York, le escribe a su amigo Jean Charlot: “Más cuadros de Picasso, desconcierta, inquieta, hiere, apasiona, rechaza y luego atrae con fuerza No se olvida” Y el 20 de marzo siguiente, después de pasar por la Galería Wildenstein, comenta: “Nuevos dibujos de Picasso: después de recorrer galerías de pintura cansada y mediocre, un dibujo de Picasso es como un vaso de agua fresca y pura, pero ¡qué deseada!, preferible a los hartazgos de los banquetes elaborados”
Cuando Picasso iba a cumplir 80 años en 1961, la revista La Nouvelle Critique, de París, formuló a personalidades de la cultura, la política, la ciencia y las artes en el mundo entero la siguiente pregunta: “¿Qué evoca usted cuando es pronunciado el nombre de Picasso?” En su respuesta David Alfaro Siqueiros decía: “Podemos afirmar que en la base de nuestro movimiento mexicano, por lo que respecta a la forma, está la obra de Pablo Picasso Para nosotros, pintores y revolucionarios mexicanos, el nombre del maestro Pablo Picasso evoca la libertad del arte y la lucha del artista liberado en favor de la libertad del hombre Evoca la libertad del arte porque Picasso le abrió al mundo de la creación en plástica el campo infinito de sus posibilidades de todo orden, objetivas, metafísicas y concretamente políticas, que habían sido ahogadas y estuvieron ocultas durante siglos El nombre de Picasso evoca la lucha del artista libertado en favor de la libertad del hombre, porque demostró desde sus primeras obras, en París, el interés por temas sociales dramáticos, tales como sus planchadoras, sus saltimbanquis, etcétera; y más tarde, en forma política más directa, su Guernica, sus Guernicas, su Sueño y mentira de Franco y sus Masacres en Corea, que corroboran la determinación indudable de entregar ese servicio, el servicio político dentro de la belleza del arte”
Tras la muerte de Picasso el 8 de abril de 1973, el Instituto Nacional de Bellas Artes decidió festejarlo al siguiente 13 de abril en un acto —Picasso entre nosotros— de reafirmación de su obra y celebración de su impar personalidad Poetas, pintores, escultores, críticos, dibujantes, compositores, ensayistas, cantantes, cineastas, fotógrafos y jóvenes contestatarios colaboraron con tal generosidad que aquello se convirtió en una expresión colectiva de entusiasmo humanista, compartida por un público numerosísimo, constituido por gente de las más diversas edades y condiciones sociales e intelectuales En mamparas dispuestas en el primer piso y en la planta baja del Palacio de Bellas Artes, los artistas fueron colgando sus obras; llegó un momento en que ya no había espacio para más y seguían llegando con cuadros, esculturas o grabados bajo el brazo En el abigarrado conjunto sobresalió la instalación La modelo está de luto, que habían inventado con escaso tiempo y muchísimo ingenio Arnaldo y Arístides Coen y Luis López Loza En una cámara oscura con luces negras, una modelo desnuda observaba taciturna un caballete enlutado, frente al cual, en vieja mecedora, estaba sentado un minotauro Cerca una mesa con un frutero, vasos, taza, candelabro, pescado, cabeza clásica, manzana mordida y otros elementos frecuentes en los bodegones picassianos, todo vijado con yeso y pintado en los rosas y azules que caracterizaron su paleta Desparramados por el piso modelos en escayola de la vieja academia, y más allá un cajón de muerto hecho de vidrio, repleto de reproducciones, estudios y comentarios sobre el malagueño Cuatro altos cirios encendidos y un mariachi tocando en la corneta el anuncio de la muerte taurina
Otra composición (obra de Víctor Muñoz, José Antonio Hernández y Jorge Reygadas) estaba constituida por un ataúd de vidrio en cuyo interior, de una figura encogida por la muerte, se erguía, con la fuerza que suele encontrarse en la escultura prehispánica, un falo monumental A un costado una ofrenda de veladoras y corazones de latón, y en placas acrílicas poemas a Picasso escritos por los propios instaladores Jorge Hernández Campos, jefe de Artes Plásticas del INBA, expresó: “Si bien lo supimos desde siempre, apenas en este momento advertimos que la insaciable mirada del malagueño no era de él sino de todos Mirémonos pues todos Mirémonos a la cara Descubriremos que nos estamos viendo con los ojos de Picasso El ojo que ve continúa en cierto modo siendo el mismo ¿El mismo de cuándo? El mismo del instante en que el hombre desprendió de la naturaleza su propia naturaleza humana, el mismo de la naturaleza humana que pretende ser absoluta y para siempre Y ahí tenemos a Picasso plantado en el centro de las civilizaciones, en la encrucijada de todos los mitos, exigiendo que nada acontezca que no le rinda cuentas a él y a quien se le ocurra levantar la mano” Hernández Campos ligó a Picasso con Hispanoamérica, con México, “es un hombre de nuestra estirpe —dijo— y esto nos revela de qué puede ser capaz esa estirpe, de lo que podemos aportar a la humanidad, y de qué vigor moral debemos echar mano para ejercer plenamente nuestras universales capacidades El arte mexicano respondió en pleno a estos estímulos Los fundadores de la escuela nacional se echaron sin vacilaciones por los libres senderos que la mano picassiana contribuyó a trazar”
Sosteniendo un laúd y con negra levita subió al tablado el poeta Juan José Arreola y ardorosamente confesó: “Yo acepto que todas las revoluciones del mundo han fracasado, pero creo en todos los movimientos revolucionarios del mundo y Picasso lo creyó así también”, y agregó: “Aquí no me repugna aceptar la imagen que estamos en un banquete totémico, pero por fortuna no somos el hijo que ha matado al padre, somos los hijos que bendicen y comen el espíritu del padre en el pan de su carne con toda la violencia pasional, y hablo aquí del Picasso polémico y doméstico, del Picasso sádico y naturalmente masoquista, porque nadie puede ejercitar el sadismo sin destrozarse con los bisturíes de la conciencia, la propia persona y propia alma Picasso nos demuestra que un hombre puede hacerse con sus manos; Picasso ha brotado de sus dos manos metódicas y aplicadas a la materia; el gran artesano, el pastor deslumbrado que pudo haberse perdido en una caverna de Altamira y al ver que la silueta del bisonte es eterna la deja allí para siempre, como bestia telúrica y tauromáquica Puede haber un hombre que esté totalmente invadido por la grandeza y por la facilidad cotidiana de manifestar a los otros moviendo los dedos de sus manos, aplicados a pinceles o cinceles, o simplemente los pulgares poderosos del escultor ¿Cómo pedirle cuentas a un hombre que lo tiene todo y al que se le viene el mundo encima? Démosle gracia y honra, honra en el sentido festival de la palabra ¿Cómo vamos a pedir cuentas a este hombre que se echó el mundo a cuestas como un Atlas y nos lo dio repartido en maravillosos pedacitos de colores?” (Continuará)

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