SOL BLANCO

SOL BLANCO
Víctor Hugo Rascón Banda
Bienvenido al engaño, a la mentira, al descrédito, a la orfandad Pero no se preocupe, usted está ante una ficción, que aunque espejo, se disolverá en su memoria, ante la primera ráfaga de metralleta que escucha en su televisor
A sí da la bienvenida el director Octavio Trías a los espectadores que asisten a Sol blanco de Antonio Zúñiga, en el teatro del IMSS de Ciudad Juárez y en la Casa del Teatro, de Coyoacán, donde esta obra forma parte del nuevo Ciclo de Teatro Clandestino que se inició el pasado 21 de noviembre

La tesis del nuevo ciclo sigue siendo la misma que la de los anteriores, reflexionar sobre la pesadilla que viven y padecen los mexicanos, aunque la novedad es que no se ha convocado a conocidos y reconocidos dramaturgos para que escriban sobre el presente imperfecto, sino que muestra ahora la ópera prima de nuevos dramaturgos que se están formando en el taller de dramaturgia que coordina en la Casa del Teatro Vicente Leñero La piel en el cielo de Enrique Rentería, Nada justifica la violencia de Ana Rebuelta, Somos diferentes de L F Kormin, Sol blanco de Antonio Zúñiga, y Activo fijo de Fernando León, son las obras que integran esta temporada, dirigidas por Morris Savariego, Ignacio Escárcega, Octavio Trías y Rogelio Lazcano
Sol blanco, de Antonio Zúñiga, actor del grupo Al borde que dirige Octavio Trías en Ciudad Juárez, es una obra de amor, contrabando y traición, como reza el corrido de Los Tigres del Norte El tema del narcotráfico es un asunto obligado en muchos de los escritores de la frontera norte En su primer texto, Zúñiga cuenta la historia de Blanca, una mujer que utilizada como burro (transportadora de drogas a través de retenes) lleva sus productos de Casas Grandes a Ciudad Juárez dentro de muñecas barbies, aunque intenta escapar de esa actividad, en la que es exportada por Chepo, un traficante que la prostituye
Es una historia de violencia, de desamor, de frágiles amistades, una denuncia de la cadena delictiva entre policías y narcotraficantes y un imposible amor entre mujeres que se rebelan a sus dominadores
Octavio Trías es uno de los grandes talentosos directores de la frontera norte Díganlo si no sus conocidos montajes Amsterdam Bulevard, Médico a Palos, y Las preciosas ridículas (en el programa de teatro escolar del INBA), Homicidio calificado, Dulces compañías, Ley fuga (esta última, dentro de otro ciclo de Teatro Clandestino), obras que se han representado a ambos lados de la frontera
Sol blanco es quizá el más arrebatado y tosco montaje que se le haya visto a Octavio Trías Cosa inusual en este inteligente director, ahora estamos frente a un montaje tosco, exacerbado, poco sutil, en donde hace obvio lo que es evidente al ilustrar en forma elemental algunas de las propuestas del texto Mezcla estilos, hay a veces un falso realismo y ciertas convenciones que no convencen, como la televisión que sólo ven los personajes o una mujer descuartizada que cabe en una pequeña maleta
Trías ha hecho a un lado los subtextos, las imágenes, las atmósferas que se desprenden del texto, y para mostrar el rostro de la violencia todo lo resuelve a base de tirar sillas al piso, azotar objetos o gritar El desnudo de la mujer es abrupto, e innecesario en su brutalidad La violencia la viven los personajes por dentro, no sólo por fuera
En el caso de Sol blanco, a Octavio Trías se le pasó la mano en la intensidad exigida de los actores Desde la primera escena, los actores irrumpen intensos y tensos en tono altísimo, difícil de sostener durante todo el tiempo que dura la obra Quizá este registro no se note tan alto en el Teatro del IMSS de Ciudad Juárez, donde fue estrenada la obra, pero en el pequeño teatro de cámara de la Casa del Teatro, con dimensiones de un salón de clases, los actores parecen gritar innecesariamente
Al término de la obra, dos espectadores comentaban que salían con la impresión de haber estado frente a un diamante sin pulir
Conmueve ver a este grupo de actores de Ciudad Juárez, Gabriela Beltrán, Eréndira Astivia, José “Chato” Gómez y Marco Antonio García, que hacen sentir la energía que se desprende de sus presencias Irrumpen en escena decididos a entregarse al público, actitud que puede observarse en muchos actores del teatro que se hacen en los estados, quienes a la hora de aparecer en el escenario acumulan tal energía por su compromiso, que aparecen a corazón abierto, a darlo todo, como si fuera la única función que habrán de dar Es una actitud noble de entusiasmo, pero le toca al director matizar sus emociones, controlar las tensiones, dosificar la intensidad para que aquello no se convierta en un teatro gritado, exacerbado que recuerda el teatro de antes
Sol blanco de Antonio Zúñiga, nueva y vigorosa voz del teatro fronterizo, es un texto negro y sórdido sobre la miseria humana, y acerca de la imposibilidad de escapar de las redes del narco, que encaja perfectamente en los objetivos del Teatro Clandestino, texto que los espectadores logran leer, no obstante el atropellado montaje

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