Cocopa fue el correo; con maniobras y distorsiones, Gobernación obstruyó el proceso: Jaime Martínez Veloz

Cocopa fue el correo; con maniobras y distorsiones, Gobernación obstruyó el proceso: Jaime Martínez Veloz
En negociaciones secretas, Zedillo y Marcos acordaron firmar la paz, pero Chuayffet saboteó la “vía paralela”
Gerardo Albarrán de Alba
El protocolo de paz en Chiapas, entre el gobierno federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), iba a firmarse en marzo de 1997 Ese era el acuerdo entre el presidente Ernesto Zedillo y el subcomandante Marcos, luego de tres meses de intercambio directo de correspondencia personal, entre septiembre y diciembre de 1996 Fueron negociaciones secretas, con la única intermediación de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) Pero el exsecretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, saboteó la llamada vía paralela

Este es el testimonio de uno de los actores: Jaime Martínez Veloz, diputado del PRI a la LVI Legislatura, miembro fundador y presidente en dos ocasiones de la Cocopa, y actual secretario de organización y operación de la Coordinación Ejecutiva Nacional del Movimiento Territorial del PRI
En entrevista, Martínez Veloz recuerda cómo la Cocopa —creada el 11 de marzo de 1995 por acuerdo del Congreso de la Unión— se propuso adoptar en septiembre del mismo año una “premisa fundamental” que implicaba el reconocimiento del EZLN como un interlocutor importante en el diálogo nacional para la reforma del Estado “Esto —dice— le plantea la Cocopa al EZLN Está de acuerdo, y decide incorporarse a este proyecto que, desgraciadamente, ha quedado en una reforma de carácter electoral”
En febrero de 1996, se firman los Acuerdos de San Andrés, pero “en la medida en que dentro del debate se dan puntos de coincidencia y empezamos a llegar a acuerdos, van apareciendo cada vez mayores signos de provocación Por ejemplo, la detención de Fernando Yáñez; el desalojo de predios rurales en Chiapas; enfrentamientos”
Para la segunda mesa de discusiones, democracia y justicia —la primera había sido derechos y cultura indígenas—, “vemos que hay una actitud clara y abierta de obstaculizar el diálogo” Entonces, el gobierno ya no lleva asesores “Ya no hay diálogo, no hay debate La delegación gubernamental guarda silencio; sólo interviene para decir al orador que su tiempo se agotó Al mismo tiempo que se adopta esta actitud sumamente irresponsable, se dicta la sentencia a Javier Elorriaga por terrorismo, y, por extensión, al EZLN Otra provocación”
Para mayo del 96, continúa, “no tenemos ninguna duda de que en ese momento hay una estrategia de provocación (por parte de ‘sectores gubernamentales’) para abortar el diálogo Ante el riesgo de que los sectores y los grupos duros amplíen su capacidad de maniobra, la Cocopa acuerda tener una acción más definitiva y firme en la resolución de los problemas Nosotros llamamos a esta estrategia la vía paralela”
—¿Qué es la vía paralela?
—La vía paralela pretendía una serie de medidas para acelerar los acuerdos de paz No las teníamos determinadas de antemano, sino que las fuimos construyendo con las partes: gobierno y EZLN La vía paralela surgió ante las crisis recurrentes que estaba teniendo el diálogo
“Para entonces, Elorriaga había salido de la cárcel; había terminado la segunda mesa de negociación sin ningún resultado porque la delegación gubernamental hizo mutis, y el EZLN había declarado suspendido el diálogo, planteando públicamente una serie de condiciones: liberación de los presos presuntamente zapatistas, instalación de la Comisión de Seguimiento y Verificación, cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés y una delegación gubernamental con capacidad de resolución La Cocopa hizo una declaración de que todos estos puntos planteados por el EZLN eran atendibles; el gobierno aceptó todo, excepto el cambio de su delegación Expusimos entonces al EZLN la posibilidad de avanzar en todos los puntos donde no había mayor problema, y empezamos a trabajar en eso”
En cuanto a la vía paralela, “intentamos mantenerla en la más absoluta discreción, no porque creyéramos que debía ser secreta, sino porque sabíamos que los enemigos de la paz son muchos, que están en muchos lados, defienden intereses muy poderosos y harían hasta lo imposible por impedir que esto se pudiera concretar
“Esta vía paralela tenía como propósito acelerar la firma de un acuerdo de paz que permitiera al EZLN hacer vida política como organización civil, cumplir los Acuerdos de San Andrés y reducir el margen de maniobra de los sectores duros”
—¿Cómo la organizaron?
—Lo primero que hicimos fue planteárselo al gobierno federal, alrededor de septiembre de 1996
—¿A qué funcionarios?
—A la Secretaría de Gobernación y al presidente de la República
—¿A Chuayffet y Zedillo?
—Sí, a los dos
“Luego se lo planteamos a Marcos El EZLN nos dice que está de acuerdo, pero lo condiciona a que sea una línea directa entre Marcos —al que nombran responsable directo— y el presidente de la República, y en la que se empiecen a discutir asuntos que permitan que sobre el diálogo ya no penda la tensión de enfrentamientos de carácter militar”
—¿El presidente aceptó esta condición de Marcos?
—Aceptó, y empezamos a discutir aspectos muy generales, pero todos ya iban encaminados a firmar un protocolo de paz en Chiapas
—¿Fue entonces una negociación directa entre el presidente y Marcos a través de ustedes?
—A través de la Cocopa, así es Empezamos a trasladar posturas y posiciones del EZLN hacia el presidente de la República, y del presidente de la República para con Marcos
“Caminamos en dos vías: públicamente se discutía la forma de superar las condiciones mínimas que había planteado el EZLN para la reanudación del diálogo; al mismo tiempo, acercábamos los puntos de vista que permitieran la salida pública de al menos una parte del zapatismo hacia la política social, civil; otras cuestiones que tenían que ver con la cancelación de la declaración de guerra, y la posibilidad de agendar los temas pendientes en términos y plazos que permitieran incorporar a otros actores políticos, pero ya sin la preocupación de una guerra presente”
—Es decir, firmar primero la paz y, sobre esa base, negociar todo lo demás: democracia y justicia; bienestar y desarrollo; el tema de la mujer; reconciliación en Chiapas, y la amnistía
—Sí Y los temas se tendrían que discutir como estaban acordados, pero ya sin que la guerra estuviera presente en la mesa de negociaciones y sin el riesgo de que una ruptura del diálogo pudiera causar una confrontación de carácter militar
—Estas negociaciones secretas entre Zedillo y Marcos implican un diálogo directo entre ellos ¿Cómo se comunicaban?
—Se hacían documentos ciegos, es decir, que no estaban firmados, y que la Cocopa hacía llegar al presidente de la República y al subcomandante Marcos
—¿Eran documentos que redactaban personalmente Zedillo y Marcos?
—Sí, ellos los redactaban Bueno, tal vez los de Zedillo se hacían en Gobernación, pero con el aval del presidente de la República
—O sea que la Cocopa fue el correo entre el presidente y Marcos
—Exacto, pero con el aval moral de las partes y la representación que teníamos como organismo del Congreso de la Unión, cuyo propósito final era construir la paz en México
—¿Cuántas veces y durante cuánto tiempo hubo ese intercambio de correspondencia?
—Varias Fue entre septiembre y diciembre de 1996
La cordialidad
Mientras la vía paralela avanzaba, en el escenario público “a cada paso se nos presentaban dificultades, producto de los intereses que había en juego y de actitudes irresponsables y maniqueas que trataban de minimizar el conflicto”
Fue el caso de la instalación de la propia Comisión de Seguimiento y Verificación Martínez Veloz recuerda que la delegación gubernamental propuso como sus representantes a funcionarios “de un perfil muy menor, que evidentemente no tenían capacidad de decisión”
La Cocopa tuvo que reaccionar “A mí me tocó la responsabilidad de ir por el subcomandante Marcos a La Realidad Marcos se había enterado por la Conai de quiénes serían los delegados gubernamentales El subcomandante estaba enfadado por su bajo perfil Yo le dije que un día antes habíamos hablado con el presidente de la República y que la Cocopa, en pleno, estaba convencida de que la delegación gubernamental en la Comisión debía tener capacidad de resolución para que funcionara Le pedí que me dejara hablar otra vez con Zedillo
“Marcos aceptó, pero me pidió que no instaláramos la Comisión esa misma tarde, como estaba programado, y que tratáramos de arreglar esto con el gobierno Por la noche, en la Ciudad de México, había una reunión entre los diputados priístas y el presidente de la República, en el Campo Marte Lo consulté con el presidente en turno de la Cocopa, Juan Guerra, y él y los demás compañeros aceptaron Volé a México y platiqué con el presidente Le hablé del enojo de los zapatistas y de que yo lo compartía, porque así no podríamos avanzar El presidente me dijo que no me apurara, que hablaría con Chuayffet para enviar a esa Comisión a miembros de un alto perfil Así pasó al otro día
“En esa misma ocasión, el presidente de la República me pidió que, de manera muy afectuosa, le saludara de su parte a los muchachos del EZLN Testigo de eso fue el diputado Carmelo Soto Correa Ese saludo fue devuelto por el subcomandante Marcos, también de forma cordial Eran momentos en que se tenía la esperanza de darle una salida política y rápida al conflicto en Chiapas
“En la pista pública, logramos la liberación de los presos presuntamente zapatistas —parece que todavía queda uno—, instalamos la Comisión de Seguimiento, y diseñamos una estrategia para la reconciliación en la zona norte de Chiapas, donde el nivel de enfrentamiento es dramático”
La iniciativa, y la guerra de papel contra Cocopa
Según Martínez Veloz, la Cocopa se resistía a participar en la elaboración de la iniciativa de reformas constitucionales, “porque creíamos que esa era responsabilidad de las partes” Sin embargo, cuenta, ante la falta de acuerdo, Luis H Alvarez (en ese momento, presidente en turno de la Cocopa) obtuvo la autorización personal de Chuayffet y de Marcos para que la Cocopa elaborara una iniciativa que se presentaría al Congreso de la Unión “Don Luis nos informó que ambos estuvieron de acuerdo Incluso nos contó que Chuayffet dijo —palabras más, palabras menos— que ‘el gobierno no puede estar por debajo de lo que ustedes han acordado con el EZLN'”
Y así lo hicieron “Tomamos un documento que nos dio Gobernación, en el que estaban sus observaciones y su nueva propuesta, así como las del EZLN En el documento de Gobernación se planteaba cuál debía ser el nuevo texto, pero no había señales de rechazo Confrontamos las propuestas de ambas partes, y donde tuvimos dificultades para llegar a un acuerdo, recurrimos literalmente a lo que habían firmado No le pusimos nada de nuestra cosecha, y esto era difícil porque en la Cocopa había representantes de cuatro partidos El consenso en la Cocopa era trasladar ‘literalmente’ los Acuerdos de San Andrés, no interpretar lo que quisieron decir Por lo demás, esa era una condición de Marcos
“Estábamos en Chiapas cuando terminamos la iniciativa, y pensamos que con quien íbamos a tener problemas era con el EZLN Se la entregamos a Marcos y, al mismo tiempo, la mandamos por fax a Gobernación Al otro día, el EZLN nos dijo que en la iniciativa no estaban consideradas todas sus expectativas, pero que en aras de solucionar el conflicto la aceptaba Marcos nos dijo, textualmente: ‘Lo que hemos ido avanzando en la vía paralela, podemos concretarlo y firmarlo a más tardar en marzo de este año'”
—¿En qué habían avanzado?
—Para firmar el protocolo de paz, habíamos acordado aprobar la iniciativa, establecer un procedimiento para elaborar la ley reglamentaria del artículo 4¼ constitucional y un programa de atención social a los pueblos indígenas de Chiapas
“Para llegar a esto, concretamente, Marcos tuvo una exhaustiva discusión con nosotros y con sus compañeros dirigentes zapatistas La intransigencia nunca vino de Marcos, y yo estoy convencido de eso porque lo viví Marcos sentó a todos los comandantes zapatistas delante de nosotros y, haciendo un esfuerzo didáctico, les explicó qué era lo Cocopa, qué era el Poder Legislativo, cuáles eran las posibilidades de trabajar con nosotros
“Marcos puso el corazón en la mesa El tenía la intención de que esto terminara lo más pronto posible y con una respuesta favorable a los pueblos indígenas Jamás puso por delante un planteamiento de carácter económico o material La reivindicación era el reconocimiento de los pueblos indígenas en la Constitución, como parte de este país”
La paz estaba tan cerca, cuenta Martínez Veloz, que uno de los temas en las negociaciones paralelas era la incorporación del EZLN a la vida pública, incluyendo al propio subcomandante Marcos, quien planteó la necesidad de salidas legales para varios miembros del EZLN, “desde el cambio de nombre hasta el de personalidad, pasando por la cirugía plástica”
E insiste: “Marcos estaba dispuesto a firmar la paz La intransigencia vino de los funcionarios del gobierno federal”
—¿La Cocopa hizo del conocimiento del gobierno el ofrecimiento de Marcos para firmar la paz en marzo de 1997?
—¡Claro!
—¿A quién?
—A Chuayffet
—¿Al presidente no se lo dijeron directamente?
—Sí
—¿Cuál fue la respuesta?
—Chuayffet nos dijo que él pensaba que lo que le habíamos planteado (en aquella reunión con Luis H Alvarez) era que redactaríamos un documento base, no la iniciativa que se presentaría al Congreso Habló de una serie de apreciaciones sobre la iniciativa, y nos pidió que fuera revisada por algunos constitucionalistas Le replicamos que modificar los acuerdos en aras de tecnicismos jurídicos era muy delicado, porque ya había un acuerdo entre las partes Chuayffet insistió, y nos dijo que ya lo había consultado con el presidente y que esa era la posición
“Regresamos a Chiapas Marcos y la dirigencia zapatista tuvieron una reacción muy fuerte, de desconcierto Fue un momento difícil Hubo grandes discusiones al interior de la Cocopa, pero acordamos que una comisión nuestra acudiera con el presidente a discutir esto Fuimos designados Heberto Castillo (PRD), Luis H Alvarez (PAN), José Narro (PT), Juan Roque (Congreso local de Chiapas) y yo (PRI)
“En la Ciudad de México, primero hablamos con Chuayffet, con quien tuvimos una discusión fuerte El alegó diferencias de matiz Como constitucionalista que es, Juan Roque —algunos pensaban que era un peón más— discutió muy duro con Chuayffet Los priístas de la Cocopa habíamos asumido la postura de que el Congreso no podía ser una mera oficialía de partes, y que la iniciativa debía discutirse allí”
Los representantes designados por la Cocopa fueron a ver al presidente de la República el 6 de diciembre de 1996 “Yo le planteé al presidente que, si no mandaba la iniciativa, él pagaría una cuota de desgaste muy fuerte e innecesaria Chuayffet intervino en la reunión y dijo que tenía diferencias de matiz con la iniciativa El presidente intervino: ‘Mira, Chuayffet, tú eres del altiplano y dices las cosas a medias; yo soy del norte y me gusta decir las cosas claras No son diferencias de matiz, son diferencias de fondo, y yo no estoy de acuerdo con esta iniciativa No pasa’
“Le dije al presidente que la presentara en el Congreso para discutirla Respondió que bajo ninguna circunstancia aceptaba eso, y que si nosotros lo hacíamos, él la iba a descalificar públicamente Pese a lo ríspido de la reunión, fue el empuje de los demás miembros de la Cocopa, ahí, lo que hizo que el presidente se abriera y ofreciera buscar una solución El presidente nos dijo: ‘¿Qué les parece si yo le mando una carta a Marcos, exponiéndole mis razones y mis puntos de vista, y que nos den 15 días para hacer las observaciones pertinentes?’ Pero Chuayffet se negó El secretario de Gobernación dijo: ‘No, señor presidente No sería recomendable, bajo ninguna circunstancia, que el presidente de la República le mandara una carta a una persona como Marcos'”
—¿Esta carta ya no sería un documento ciego, sin firma, sino que sería un documento oficial del presidente de la República al subcomandante Marcos?
—Así es
—Y Chuayffet se opuso
—Sí Chuayffet lo convenció de que no sería conveniente
“Entonces, el presidente nos pidió que, por nuestro conducto, le hiciéramos saber a Marcos su intención de consultar a constitucionalistas, y que para eso se necesitaban 15 días En esa reunión también estaba Arturo Núñez (el actual coordinador de la fracción del PRI en la Cámara de Diputados, entonces subsecretario de Gobernación), y quiso intervenir, en el mismo tono en que lo había hecho Chuayffet La respuesta del presidente nos hizo concebir esperanzas Le dijo: ‘No, Núñez Ni tú ni yo somos constitucionalistas; vamos a preguntarle a los que saben'”
Acordado esto, Gobernación recordó a la Cocopa que “no divulgáramos nada, que las negociaciones eran privadas y que ya los resultados serían públicos”
Los legisladores volvieron a Chiapas y comunicaron todo a Marcos, quien aceptó el plazo gubernamental para esperar las observaciones “Pero en ese ínter aparece Burgoa Orihuela descalificando la iniciativa con una sarta de barbaridades” Y sin saberse entonces de las negociaciones privadas, su fracaso fue público
Martínez Veloz sostuvo un debate público con Burgoa Orihuela, y entonces el presidente Zedillo le mandó decir, a través de Luis Mario Fuentes (director del DIF, “un amigo común”), que viera a Chuayffet El diputado priísta le habló “varias veces”, pero nunca lo recibió
“Para mí, queda muy claro que, en la lógica de Chuayffet, no están las preocupaciones del presidente El presidente dice una cosa y Chuayffet hace otra Pero bueno, si eso lo acepta el presidente”
Las declaraciones de Burgoa desataron una guerra de papel contra la Cocopa y contra su iniciativa, “y esa guerra no pudo haber surgido más que de las oficinas de la Secretaría de Gobernación”, denuncia Martínez Veloz, y sostiene: “Era claro que lo que se intentaba era abortar la firma de la paz en Chiapas”
Según el exintegrante de la Cocopa, los argumentos técnicos de Gobernación para cuestionar la iniciativa “no son más que pretextos”, y reta: “¿Quieren decir que es un documento peligroso? Que revisen lo que firmaron La Cocopa no inventó ni interpretó ni tradujo los Acuerdos de San Andrés” Y da más datos:
“En noviembre de 1996, Chuayffet nos dice que apenas está leyendo los Acuerdos de San Andrés Es decir, en noviembre, Chuayffet no sabía lo que el gobierno había firmado, o por lo menos así nos lo dice” Peor aún, cuando se cumplieron los 15 días que pidió el presidente, Gobernación no hizo “observaciones”, sino otra iniciativa “No cuidaron ni las formas”, se queja Martínez Veloz, y cuenta que, de todos modos, llevaron el nuevo texto a Marcos “Y todavía, ingenuamente, el subcomandante dice: ‘Bueno, que se reúna un grupo de asesores nuestros con un grupo de asesores del gobierno para ver esto'”
—¿Ingenuamente?
—Sí, porque se trata de otra iniciativa totalmente diferente, que cancela todo, que tiene candados por donde quiera, que es una burla Gobernación la envía con una actitud de cuentachiles para tratar de cambiar las circunstancias de la negociación, como si estuvieran en una verdulería
La “razón de Estado”
El 11 de marzo del 97, la Cocopa se reunió con Marcos, y éste les pidió aclarar su posición públicamente Esto fue aprovechado por Gobernación
“Hasta ese momento, el gobierno no había juntado a los priístas de la Cocopa para darnos línea Entonces nos citaron en Gobernación Ahí, frente al subsecretario Fernando Franco, el senador López Velarde nos entregó una propuesta de respuesta de la Cocopa al EZLN Yo la leí y vi que era un documento inocuo Lo fundamental para la Cocopa era sostener la iniciativa, y en ningún lado lo decía ese documento El subsecretario Franco nos dijo que, ‘por razón de Estado, esa debe ser la postura priísta en la Cocopa’ Yo respondí que, ‘por razón de Estado’, si no iba implícito que sosteníamos la iniciativa de la Cocopa, yo no avalaba ese documento, y entonces redacté el punto número tres Días después se discutió fuertemente ese texto dentro de la Cocopa, pero finalmente, con el apoyo fundamental de Heberto Castillo justo al punto tres, se aceptó Marcos declaró que el documento era contradictorio, y tenía razón Pero con todo y eso, se sostuvo la iniciativa de la Cocopa, y eso es lo que la mantiene viva hoy en el debate político”
Para Martínez Veloz, esos fueron “días muy difíciles”, porque para el sistema “la disidencia interna, la priísta, es la peor; esa es perseguida, acosada”
La “soberanía” de Chiapas
En abril se recrudecieron los enfrentamientos en la zona norte de Chiapas Los muertos se contaban por docenas Mucha gente estaba en la cárcel bajo acusaciones falsas Los saqueos y las violaciones eran muy frecuentes Crecía el número de desplazados
La Cocopa se reunió en Gobernación para exigir la instalación de una mesa de coyuntura que atendiera esa situación específica “Y Gobernación nos contestó que nosotros no podíamos meternos en esos asuntos, porque ello atentaría contra la soberanía de ese estado ¡Como si alguna vez ellos hubieran respetado a los chiapanecos para decidir quiénes los gobernaban! Gobernación se puso enmedio e impidió que nosotros abriéramos un proceso de reconciliación en la zona norte, cuando nosotros ya habíamos hablado con los zapatistas, con los perredistas, con los priístas, con los evangélicos, con los católicos, con todos los grupos, y ellos están dispuestos a sentarse para arreglar sus diferencias”
—¿Otra vez Gobernación? ¿Me está diciendo que Chuayffet es quien obstruyó el proceso de paz?
—Cuando menos, en la práctica Te he contado los hechos evidentes que así me lo dicen a mí Hay una gran frivolidad: Son indios, qué importa No, lo que pasa es que Marcos quiere magnificar las cosas El tiempo se va a encargar del problema Al rato, una acción divina u otro problema nacional va a hacer que se desvíe la atención
“Ahí hay un problema que, ciertamente, no nace con la presidencia de Ernesto Zedillo, pero que Zedillo debe resolver de fondo Desgraciadamente, se rodeó de gente con intereses diferentes Todos tenemos una responsabilidad, y el presidente tiene la suya, pero ahí hay gente que pone sus propios intereses por encima de la paz en Chiapas Chuayffet, en lugar de haber sido un ministro del Interior, como lo hay en cada Estado, fue un ministro de su interior, de sus propias preocupaciones Hay hechos graves que así lo demuestran”
Y a las pruebas se remite: Siendo presidente del PRI, Santiago Oñate quiso entrevistarse con Marcos Los arreglos los hizo Martínez Veloz Había fecha, hora y lugar La víspera, Oñate llamó a Martínez Veloz para decirle que siempre no “Yo tengo la impresión de que alguien se lo impidió”
Más: Antes de que se redactara la iniciativa de la Cocopa, “al presidente Zedillo le dijimos que era necesario que un grupo de diputados priístas se reuniera con Marcos y discutiera de frente con él los pros y contras de la cuestión indígena Ahí estaba Roque, quien dijo que eso era algo que debía establecerse con Chuayffet Hablé con Chuayffet, y hasta le propuse que el grupo fuera encabezado por Héctor Hugo Olivares Ventura No se produjo”
Otra: “Durante todo el proceso, han intentado minimizar al EZLN, fragmentarlo, dividirlo, atomizarlo, quitarle sus bases sociales Es decir, todo el poder del Estado contra Marcos y contra el EZLN Pero el resultado de esto ha sido que el gobierno ahora no sabe con quién negociar; en lugar de tener un interlocutor que aglutine a fuerzas opositoras al gobierno y con las cuales se pueda llegar a acuerdos, ahora tiene que negociar con Máscara Roja, con Mira, con Paz y Justicia, con lo que queda de la Arepei, con el propio EZLN y hasta con la Iglesia, luego de que Justo Mullor abre otro frente, y con el Ejército, que aparece como aval de Paz y Justicia En el pecado llevaron la penitencia: ahora tienen un problema para cada solución Crearon un monstruo de mil cabezas”
Las dobles cartas
Ante la clara postura del EZLN de que se cumplan los Acuerdos de San Andrés, el gobierno mantiene “una terquedad absurda Ahí está lo que firmó el gobierno; que le diga a la nación que no quiere cumplir los acuerdos, pero que se lo diga de frente, que no juegue dobles cartas”
Martínez Veloz se pregunta: “¿Por qué sabotear? ¿Por qué el encono? ¿Por qué ubicar a Marcos como enemigo del presidente, cuando ambos tienen muchos puntos de coincidencia en temas muy concretos? Yo creo que Marcos y el presidente, en corto, podrían entenderse”
—Respóndalo usted mismo
—Lo que pasa es que la Cocopa se había convertido en el interlocutor entre el EZLN y el presidente de la República Algunos asesores de Gobernación han dicho que no nos iban a dar a nosotros la gloria de firmar la paz en Chiapas Y por supuesto que eso no era lo importante, sino darle a este país las bases para un desarrollo democrático Ese grado de mezquindad solamente puede aparecer en gente que no ama a su país
Martínez Veloz ilustra: “Desde hace un año, el presidente de la República no se ha vuelto a reunir con la Cocopa; el secretario de Gobernación apenas ha visto dos veces a la nueva Cocopa, y la última fue obligado por la gravedad de los hechos ocurridos en Chiapas”
Hasta aquel 6 de diciembre de 1996, el testimonio de Martínez Veloz es que “nunca” hubo presión del presidente de la República, “pero a partir de ahí, empieza el hostigamiento, y funcionarios de Gobernación tratan de maniobrar al interior de la Cocopa”
—¿Estuvieron a un paso de firmar la paz con el EZLN y fue Chuayffet quien hizo lo necesario para evitarlo?
—Para que no se firme la paz
—¿Por qué?
—Ojalá algún día tenga la respuesta Gobernación le puso obstáculos más grandes a la iniciativa de la Cocopa que todos los requerimientos que hay para firmar la paz en México Hasta ahora, el único resultado objetivo que vemos de que haya impedido la firma de la paz, son cada vez más muertos
—Pero si Marcos y el presidente estaban negociando, y el presidente encabeza al gobierno, ¿qué la Secretaría de Gobernación no es parte de ese mismo gobierno?
—Ahí te diría que, dentro de la Cocopa —y mis compañeros no me dejarán mentir—, yo siempre intenté fortalecer la figura del presidente, porque para una negociación de esta naturaleza necesitamos un presidente fuerte, sólido, con autoridad moral La información que Gobernación le hizo llegar al presidente fue totalmente distorsionada, y esto con el propósito indudable de intentar aislar al presidente de todos aquellos que pudieran permitirle tener un acuerdo congruente en la circunstancia de Chiapas
“El gobierno está sujeto a presiones, y hay una serie de intereses y hasta de mafias que están incrustados en el gobierno, y que van a hacer hasta lo imposible por impedir que haya una solución pacífica en Chiapas Y en la medida en que puedan orillar al presidente a reprimir y a enfrentar militarmente a los zapatistas, en esa medida lo van a convertir en su rehén A eso le han apostado”
A su vez, “el presidente debe saber muy claramente que se enfrenta a una circunstancia muy difícil: o se da cuenta de que la gente que tiene a su alrededor le está jugando las contras, y entiende que Marcos puede ser un aliado en la construcción de una nueva gobernabilidad democrática en Chiapas y en el país, o se lo van a llevar entre las patas los grupos oligárquicos de Chiapas y de México”
—¿Cómo puede el presidente convertir en aliado a quien le declaró la guerra?
—Entendiendo sus causas Un dirigente está para entender, no para que lo entiendan Marcos no le declaró la guerra al presidente Zedillo, sino a un sistema injusto, que tiene su expresión más dramática en Chiapas, donde la jornada de ocho horas y el Seguro Social son reivindicaciones comunistas para muchos de los finqueros El presidente Zedillo todavía puede pasar a la historia como un reformador responsable si reconoce que las causas de esa gente que hoy lo enfrenta son justas y si les da respuesta
—Para muchos, Zedillo más bien ha dejado pasar cuanta oportunidad ha tenido para eso
—Creo que todavía tiene una última oportunidad, si bien con un margen de maniobra cada vez más estrecho De él depende si la acepta o la rechaza
—Pero entonces, más que la posibilidad de que el presidente sea un rehén de intereses, lo que me dice usted es que el presidente está solo
—Pues casi está solo Pero él no puede olvidarse de que es un gobernante, y de que toda decisión suya afecta intereses Ojalá que los intereses que afecte no sean los del pueblo, porque entonces la historia va a ser muy cruel con él
Advierte que, efectivamente, el problema de Chiapas no se resolvería con el mero cambio de gobernador, sino que se requiere de un gobierno interino “capaz de reconstruir las instituciones para que los chiapanecos puedan someterse a su arbitraje”

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