“Uno más Uno”, rematado; “La Crónica” venderá acciones; “El Nacional”, ahora sí…

“Uno más Uno”, rematado; “La Crónica” venderá acciones; “El Nacional”, ahora sí
Reacomodos, alianzas y venta de medios de comunicación en México
Fernando Ortega Pizarro
A tono con las transformaciones en el país y en coincidencia con la prematura efervescencia por la sucesión presidencial, varios medios informativos se reacomodan internamente y establecen algunas alianzas externas

Mientras Televisa pretende recuperar la credibilidad de su principal noticiario nocturno —con la salida de Jacobo Zabludovsky y la llegada de Guillermo Ortega Ruiz—, en los medios impresos Manuel Alonso Muñoz, exvocero de Miguel de la Madrid, es el nuevo dueño de Uno más Uno; el diario La Crónica —cuya propiedad se atribuye a Carlos Salinas de Gortari— prepara una ampliación de capital, que muy probablemente significará un cambio de propietario, y el gobierno busca desprenderse, por tercera vez, de su periódico El Nacional
Y en la radiodifusión, Grupo Radio Centro, de Adrián Aguirre, se fortaleció al adquirir Radio Programas de México —Radio Red y Alpha 913—, de Clemente Serna, quien preside el Grupo Medcom que, entre otras empresas, tiene Infored, productora del programa Monitor que dirige José Gutiérrez Vivó Serna es socio de Televisa en Sky, el sistema de televisión directa
En el Grupo Acir, de Francisco Ibarra, muy probablemente la empresa estadunidense Clear Channel Communications se convierta en la accionista mayoritaria; actualmente, con una inversión de 575 millones de dólares, tiene ya el 40% de las acciones; Ibarra cuenta con otro 40%, e Inbursa, de Carlos Slim, dispone del 20% restante En este año, Inbursa colocará su paquete en la bolsa, y todo parece indicar que los estadunidenses asumirán el control
La política de Alonso
Manuel Alonso fue subdirector de Relaciones Públicas de la Presidencia en el gobierno de Luis Echeverría; su jefe inmediato era Fausto Zapata, entonces subsecretario de Prensa y ahora director el Mexico City Times
En el gobierno de Miguel de la Madrid, Alonso ascendió a director general de Comunicación Social de la Presidencia y trabajó estrechamente con Emilio Gamboa Patrón, secretario particular del entonces presidente de la República (Recientemente, Gamboa Patrón fue nombrado subsecretario de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación)
En el gobierno de Carlos Salinas, Alonso fue director de la Lotería Nacional y cónsul de México en Nueva York Después dirigió el periódico La Prensa y hasta hace pocas semanas ocupó la Vicepresidencia de Asuntos Institucionales de Televisa
Como nuevo presidente y accionista mayoritario de Uno más Uno, Alonso se propone denunciar las malas acciones del gobierno
Explica: “Creo que los funcionarios públicos también están muy conscientes de que este país ya cambió, que ya no se puede tapar el sol con un dedo Si uno dice las cosas con veracidad, nadie se espanta”
Cuando era director de Comunicación Social de la Presidencia, varias personas se quejaron por la actuación de Alonso:
—El guionista Adolfo Torres, fundador de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), lo denunció porque mutiló el 50% de un guión para el programa Viva México, del Canal 2, en septiembre de 1983, en el que se planteaban críticas sociales
—El director del periódico español Diario 16, Pedro J Ramírez, se quejó porque le impidió hacer preguntas a De la Madrid sobre el posible procesamiento penal de José López Portillo, el asesinato del periodista Manuel Buendía, el crecimiento del narcotráfico y la acusación del columnista Jack Anderson en torno a una transferencia de 162 millones de dólares que supuestamente hizo De la Madrid a un banco suizo
—Los corresponsales extranjeros se inconformaron con la cerrazón informativa del gobierno
“Unomásuno”, una ganga
En entrevista con el reportero, Alonso defiende a su antiguo jefe:
“De la Madrid es para mí uno de los seres humanos más excepcionales que he conocido en mi vida Es un tipo de una honestidad impresionante, de un amor a México increíble No renuncia a sus principios por nada del mundo Es un expresidente pobre, no tiene dinero Vive de su sueldo, y utiliza el coche y los ayudantes permanentes que les dejan a los expresidentes”
Acerca de la adquisición de Unomásuno, dice que lo compró “muy barato” debido a su difícil situación financiera Y prefiere no informar cuánto le costó y cuánto invertirá para modernizarlo, incluyendo un nuevo edificio
Comenta que para la adquisición utilizó gran parte de sus ahorros y los de sus hijos, y obtuvo un crédito del Bank of America, que respaldó con las acciones del periódico y las escrituras de su casa Sobre las deudas del diario, dice que son “lógicas y no son secretas Son cuestiones de impuestos, de papel, de tintas”
Unomásuno, dice, “tiene una credibilidad importante Es el sexto en importancia en el país Pero no tuvo buenos administradores No había gente que vendiera publicidad o consiguiera intercambios”
Al tomar posesión del periódico, el 15 de enero último, Alonso ratificó como director y subdirector a Luis Gutiérrez y Bernardo González Solano, respectivamente
Luis Gutiérrez sustituyó en marzo de 1989 al fundador y primer director de Unomásuno, Manuel Becerra Acosta, quien en septiembre de ese año aseguró al reportero Carlos Marín, en Madrid, que el presidente Carlos Salinas, a través del secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, lo obligó a vender al gobierno su parte accionaria en un millón de dólares en efectivo y a salir del país en condición de desterrado (Proceso 674) Aseguró que Angel Borja, hermano del presidente de ICA y expresidente de la Comisión de Financiamiento de la campaña electoral de Carlos Salinas, prestó su nombre para la transacción
También lo obligaron a que dejara un “sucesor”, y propuso a Luis Gutiérrez, a quien había nombrado gerente, aunque a la postre lo acusó de haberse convertido en el “personero del régimen en el diario”
Luis Gutiérrez obtuvo financiamiento de Banobras, por un millón de dólares, para comprar el periódico a Angel Borja En el sexenio pasado, Gutiérrez intentó vender el periódico al empresario Jacobo Zaidenweber
¿Ahora sí?
El Nacional fue fundado el 27 de mayo de 1929 como un órgano informativo del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y el presidente Manuel Avila Camacho lo convirtió en órgano del Estado mexicano en 1942
Su venta se planteó por primera vez en abril de 1992, dentro de un paquete en el que se incluyeron Imevisión, Compañía Operadora de Teatros y Estudios América
Sólo el director del diario, nombrado por el presidente Carlos Salinas, Pablo Hiriart Le Bert, y un grupo de periodistas, articulistas y editores de El Nacional manifestaron su interés por comprarlo En ese momento, el precio se calculaba en 100,000 millones de viejos pesos
La operación no se concretó y el periódico fue puesto en venta por separado, pero en julio de 1993 se declaró desierta la subasta
Una de las principales dificultades para venderlo fue su pasivo por 20 millones de dólares, que comprendía adeudos con PIPSA y las secretarías de Comunicaciones y Transportes y de Hacienda; y otra, que tendría que liquidar a 1,000 trabajadores para la firma de un nuevo contrato colectivo
En octubre de 1993 fue liquidada la mayor parte del personal para dejar al periódico en condiciones de venderse, y posteriormente cerraron las sucursales de Tijuana, Hermosillo y Monterrey
En entrevista con Proceso, la actual directora de El Nacional, Enriqueta Cabrera, considera que el periódico no se vendió en ese entonces, más que nada, por “una consideración de tipo político estructural, en el sentido de que el diario debería continuar siendo lo que era: el periódico del Estado mexicano, con su tarea vertebral de tener la mejor información posible de los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial El diario es un medio de referencia en cuanto al quehacer gubernamental”
Asegura que es un medio que ha estado involucrado en todos los cambios de la sociedad: “Hoy, la sociedad es más activa, participativa y plural, con partidos fuertes, y eso también se refleja en las páginas de El Nacional”
No está de acuerdo con los que piensan que El Nacional no tiene atractivo porque el público desconfía de las informaciones del gobierno:
“La prensa mexicana ha tenido un desarrollo muy importante a lo largo de los últimos 35 años De ser una prensa cerrada, es ahora una prensa abierta, plural En cada periódico se manifiestan distintas visiones, y eso es importante para la democracia El Nacional tiene su óptica, su visión de las cosas, su línea editorial Nosotros no hacemos propaganda oficialista en el mal sentido de la palabra Es una voz más y no se puede decir que no tenga derecho a expresarse No es un periódico en un Estado totalitario, no es el único con voz”
—¿Por qué ahora sí se vende?
—Es un acuerdo entre el Legislativo y el Ejecutivo, que está plasmado en una ley, y entonces habrá que seguir todo el procedimiento que sea necesario para llevar adelante la desincorporación Creo que será para El Nacional y su personal de base un reto grande, una adecuación más del periódico Los lineamientos de la privatización se darán a conocer en los próximos días
—¿Esta vez habrá compradores?
—Yo pienso que puede haber compradores Por qué no Este es un medio sano, bien implantado, que se ha fortalecido a lo largo de los últimos años Su oferta informativa es mayor que la que tenía hace tres años Se ha recuperado y tiene lectores
Reconoce que la competencia es muy fuerte y que los diarios son caros: mientras en México el precio promedio de un ejemplar es de 13 a 16% del salario mínimo, en países desarrollados como Estados Unidos o Francia está entre 3 y 5%
“En virtud de la crisis de 1995, el público empezó a dejar de comprar periódicos Todos los medios vieron brutalmente desplomada su circulación La publicidad también cayó, porque los sectores público y privado redujeron sus gastos Los medios electrónicos se llevan la gran parte de la publicidad oficial y privada y sólo dejan a los impresos el 3% Por el lado de la maquila, muchas imprentas cerraron; la competencia se incrementó y hoy las ganancias son inferiores a las de hace cinco o seis años En los periódicos vivimos una etapa muy difícil Todavía no recuperamos los ingresos publicitarios de antes de la crisis”
Nuevos accionistas
Pablo Hiriart fue reportero de Proceso y La Jornada antes de formar parte del equipo de comunicación del gobierno
En vísperas de echar a andar el periódico La Crónica, el 17 de junio de 1996, explicó que había obtenido una línea de crédito del grupo financiero estadunidense Merry Linch
A raíz de su amistad con Carlos Salinas de Gortari —cubrió su campaña electoral y luego se incorporó a su equipo de comunicación social—, surgieron versiones de que el verdadero dueño era el expresidente de México Sin embargo, Hiriart lo negó (Proceso 1020):
“Hubo una cercanía con él durante su campaña política, principalmente, no obstante que mis crónicas siempre tuvieron un contenido crítico bastante alto Después, fui subdirector y director de Notimex; un par de meses estuve en Información de la Presidencia, y fui director de El Nacional, de donde salí sin que se me diera una explicación; pero esto no me da motivo para que reniegue o hable mal del expresidente Tengo por él afecto, respeto y estoy muy satisfecho humana y profesionalmente de esa relación”
En entrevista con el reportero, explica que a causa de la competencia, para “hacer más grande la empresa” y permitir la participación accionaria de “sectores de la iniciativa privada”, La Crónica realizará una ampliación de capital
Agrega: “Nos vemos en la necesidad de fortalecernos porque vivimos un momento de una competencia muy dura, en todos los terrenos, entre las distintas empresas El mercado publicitario tiene límites, y los medios con mayor despegue y solidez empresarial son los que están en mejores condiciones para afrontar esta competencia”
—¿Con todos los periódicos, o en especial con alguno?
—No quisiera nombrar a ningún periódico en particular Todos tienen su público, todos tienen algo importante que aportar, pues por algo existen
Dice que aún no hay fecha para que el periódico convoque a una asamblea de accionistas y se amplíe el capital con la entrada de nuevos socios, ni parece inminente Tampoco puede dar los nombres de los socios que probablemente tendrán la mayoría de las acciones y, por lo tanto, el control del periódico
“Se van a dar a conocer públicamente, al momento de integrar el consejo de administración No pudo adelantar nada porque están en negociaciones los cómo, los plazos, los montos, todo ese tipo de cosas”
—¿Quiénes son los socios actuales?
—Hay una lista muy larga de periodistas y aportantes, pero no tenemos a ningún socio fuerte
—¿Usted es el dueño?
—Sí, yo tengo las acciones del periódico
—¿Es el accionista más importante?
—Sí, mediante una serie de préstamos
—¿Lo podría dejar de ser?
—Por supuesto que sí´

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