Tabío, director de “Guantanamera”: “Es una película revolucionaria”

Tabío, director de “Guantanamera”: “Es una película revolucionaria”
El debate a puerta cerrada de Fidel Castro con intelectuales sobre los filmes “hipercríticos” de la Revolución
Homero Campa
LA HABANA – Ante escritores, intelectuales y artistas, el presidente de Cuba, Fidel Castro, precisó su postura sobre el cine cubano de la última década:

Existe una tendencia “desbalanceada” en la producción reciente de películas cubanas por el predominio de filmes “críticos” e “hipercríticos” de la realidad de la isla, sin ofrecer otras opciones a la sociedad
No obstante, mostró disposición para escuchar criterios distintos al suyo:
“Si Alfredo (Guevara) y los compañeros del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica) nos persuaden, podríamos cambiar de opinión”
Fue una reunión a puerta cerrada Se efectuó el lunes 2 en el Palacio de las Convenciones en esta ciudad A ella asistieron los miembros del Consejo Nacional de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)
En el encuentro Fidel apaciguó ánimos y despejó dudas provocadas por las críticas que él mismo hizo a filmes cubanos durante su discurso del 24 de febrero, día en que fue reelegido presidente de Cuba
En esa ocasión, dijo que películas realizadas aquí, “con recursos de la revolución y del pueblo”, “no son una llamada a la lucha y a la resistencia de los héroes del país”
Señaló que este tipo de cintas olvidan “todos los sacrificios que nos han impuesto los reaccionarios y los imperialistas”
Peor aún, “hacer morbo de las tragedias, brindar esa imagen de este pueblo heroico en medio de su mayor gloria y de su mayor heroísmo, de hacer burla, realmente no tiene nada de patriota”, señaló Castro
“Por ahí anda una película que no se cómo se llama, pero que trata del traslado de un cadáver”, añadió el mandatario cubano en obvia referencia a Guantanamera, dirigida por Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea, Titón, el más prestigiado cineasta cubano —muerto hace dos años—, y uno de los personajes mas queridos por la población de la isla, cinta protagonizada por el también popular actor Jorge Perogurría
Guantanamera ganó el segundo Coral en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en 1995, y al año siguiente fue premiada en los festivales de Viña del Mar, Chile, y Cartagena de Indias, Colombia
Cargada de humor e ironía, la película relata las vicisitudes de una hija para trasladar el cadáver de su madre desde la provincia occidental de Guantánamo hacia La Habana El viaje se realiza bajo las penurias del Periodo Especial En medio de una trama amorosa, la cinta muestra algunos vicios del socialismo cubano: la ineficiencia, el burocratismo, el oportunismo político, etcétera
Dicha película —que, señaló Castro, no había visto— “no expresa ninguna sensibilidad humana, ni el menor sentimiento de solidaridad hacia los millones de personas que tienen que separarse de la familia para cortar caña o para recoger papa”
Y refirió que son precisamente este tipo de películas las que “premian en el extranjero”
No es Guantanamera la única película que muestra los problemas y vicios que trajo aparejado el llamado Periodo Especial Otras también lo hacen, como Reina y Rey (Julio García Espinosa); Adorables mentiras (Gerardo Chijona); Madagascar (Fernando Pérez); Pon tu pensamiento en mí (Arturo Soto), y Fresa y Chocolate (también de Gutiérrez Alea y Tabío)
Esta última —que de manera tierna llama a la tolerancia y a la no discriminación hacia los homosexuales— fue galardonada en los festivales de Cine de La Habana, de San Sebastián, España, y de Cannes, Francia, y fue nominada en 1996 al Oscar como mejor película extranjera
Actualmente se exhibe en los cines cubanos Amor vertical, de Arturo Soto, una comedia llena de absurdos que trata del encuentro amoroso de una pareja en un imaginario país en guerra (todo mundo sabe que es Cuba), y donde se muestran escenas de burocratismo, la falta de vivienda y otras penurias de la crisis económica de la isla
Tras el discurso de Fidel, intelectuales y artistas pasaron de la sorpresa a la preocupación Muchos temían que se cerraran espacios y se iniciara un regreso a la intolerancia en el arte y la cultura Había incertidumbre y cierta desazón en el medio cultural de la isla En ese contexto, Juan Carlos Tabío declaró:
“No sabemos si esto va a traer un ajuste en la política del ICAIC, o sólo son criterios personales de lo que el presidente Castro sabe o de lo que le contaron”
Entrevistado por Proceso, comentó que como cineasta “mi suerte está echada con la revolución”, y calificó a Guantanamera como “una película revolucionaria hecha dentro y para la revolución”
—¿Cómo se mide lo revolucionario en una película?
—No es algo que se pueda medir Pero es evidente que en las cintas hacemos nuestros los principios de la revolución: el amor, la ternura, la solidaridad, la lucha contra la injusticia y contra nuestros propios errores, precisamente para erradicarlos
Y añadió: “Dentro de la unidad necesaria en Cuba cabe la diversidad Es más: es ésta necesaria para profundizar dicha unidad No veo problema en ello”
El viernes 27 de febrero se realizó una “conferencia de prensa” con Alfredo Guevara, presidente del ICAIC Esta fue convocada semanas atrás por otro motivo: conmemorar el 39 aniversario de la fundación de este instituto Guevara se presentó junto con los directivos del ICAIC para leer una declaración escrita
“Desgarrada el alma, pero más firme que nunca en mis convicciones revolucionarias, orgulloso de estar rodeado en la dirección del ICAIC por revolucionarios que admiran, respetan, acatan y siguen al Jefe de la Revolución, Comandante Fidel Castro”, declaró de entrada Guevara
Hablando a nombre de todos ellos, aseguró que “la información al Comandante en Jefe no ha fluido de modo adecuado” Pero ésta, añadió, “quedará restablecida de modo más preciso”, por lo que “serán mejor situados los títulos (sic), responsabilidades y matices (sic) ante quien nos importa”, dijo en clara referencia a Castro
“Por el respeto y admiración que a él (Fidel) nos une y que resulta el vínculo más auténtico, desgarra el alma”, dijo Guevara
Pero, agregó en seguida, “seguros de la pasión de justicia que ha probado con su vida y sacrificio, optamos a partir de este instante por el silencio”
Recordó que tuvo el privilegio de conocer a Fidel Castro desde sus 19 años, “cuando éste se graduó y comenzó a ejercer la abogacía” Señaló que entonces “sus compañeros de bufete y otros amigos comentábamos que nunca podría vivir de su carrera, pues se apasionaba tanto en la defensa de los desamparados que mas invertía que cobraba Su pasión siempre ha sido y es, lo sé bien, la justicia”
Advirtió: “Al que quiera entender estas palabras, baste”
Refiriéndose a sí mismo, apuntó: “El diálogo del revolucionario socialista, Alfredo Guevara, sólo tendrá lugar en el estricto marco de la revolución”
Y pese a que no despejó las dudas de los periodistas, concluyó: “Sobre este tema, no se dirá una palabra más”
En los dos días siguientes corrieron los rumores y especulaciones sobre cambios en la política cinematográfica de la isla Incluso, la agencia ANSA publicó que Alfredo Guevara “renunció luego de las severas críticas hechas por parte del presidente Fidel Castro” Unos días después el diario Miami Herald transmitió igual información Sin embargo, personal de la oficina del propio Guevara desmintió rotundamente las versiones
Sabedor del revuelo que sus palabras provocaron, Castro se presentó el lunes 2 a la reunión del Consejo Nacional de la UNEAC, convocado para preparar el Congreso de esta institución que se celebrará en noviembre próximo En la reunión, Carlos Martí, viceministro de Cultura, fue elegido como responsable del Comité Organizador, quien —según la tradición— sería el nuevo presidente de la UNEAC
Varios asistentes al encuentro privado en el Palacio de las Convenciones, comentaron a Proceso la siguiente versión:
En horas de la tarde, alrededor de ocho intelectuales y artistas expusieron su preocupación y hasta su alarma por las repercusiones de las declaraciones del mandatario cubano Casi todos coincidieron: la información proporcionada al presidente Castro no se corresponde con la realidad Las películas cubanas son revolucionarias y abordan como tal la situación de este país
Más aún: defendieron el derecho a la existencia de estas películas y el derecho a la crítica como necesaria en el proceso revolucionario
Sobre Guantanamera dijeron que era una sátira divertida que ciertamente criticaba errores de la revolución para enmendarlos y que, en todo caso, no iba más allá de provocar cierta catarsis en el público Y llamaron la atención de que se atacara ahora a Guantanamera cuando ésta se exhibió hace dos años en las salas de la isla sin que hubiera problema alguno
Castro escuchó atentamente los planteamientos Luego preguntó si alguien discrepaba de ellos Nadie levantó la mano
Entonces, Fidel releyó algunos fragmentos de su discurso del 24 de febrero para precisar su intervención Dijo que no acostumbra mentir ni cambiar sus palabras para congraciarse con alguien, por lo que aseguró que en ningún momento pensó en Titón cuando pronunció su discurso Expresó que lo consideraba un revolucionario, que había tenido con él relaciones cordiales e, incluso, habían platicado en algunas oportunidades
Castro recordó que cuando murió Jorge Mas Canosa (líder anticastrista del exilio duro de Miami) él hizo declaraciones neutrales por respeto a una persona que había muerto Si eso ocurrió con Mas Canosa —dijo— cómo voy a ofender la memoria de Titón
Luego, en tono conciliador, señaló que existe una tendencia “desbalanceada” en la producción reciente de películas cubanas por el predominio de filmes “críticos” e “hipercríticos” de la realidad de este país Expresó que no se ofrecen otras opciones a la sociedad cubana en la producción de películas nacionales
Comentó que su criterio está basado en apreciaciones e informaciones que le han hecho llegar y que la unanimidad mostrada durante esta reunión para defender este tipo de películas no la había en personas que se habían acercado a él:
“Hay otros sectores que no piensan igual”, les dijo
No obstante, mostró disposición a escuchar otros criterios:
“Si Alfredo y los compañeros del ICAIC nos persuaden, podríamos cambiar de opinión”, dijo
Quedó claro para todos que Fidel abrió la puerta a un diálogo directo para analizar de manera abierta la producción del ICAIC Fue —a decir de estas fuentes— el aspecto más positivo de la reunión
Igualmente, los escritores y artistas quedaron con una impresión alentadora: no había, como temían, un rediseño en la política cultural de la isla que en los años recientes ha ganado en tolerancia y espacios para la creación
A su decir, el objetivo de Fidel se cumplió: apaciguó los ánimos, despejó las dudas y abrió un canal de debate directo con los intelectuales del país
Según estas fuentes, casi para concluir su intervención —que, para variar, terminó en la madrugada del siguiente día—, Fidel mismo comentó que estaba preocupado por la reacción a su discurso y que ahora se iba más tranquilo

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