Paz Alicia Garcíadiego y su adaptación de “El coronel no tiene quien le escriba”

Paz Alicia Garcíadiego y su adaptación de “El coronel no tiene quien le escriba”
El guión que hizo llorar a Ripstein: “El coronel soy yo”
Héctor Rivera J
Envuelto en la nube de humo azulgrís de su habano, arrellanado en el fondo de un sillón, Arturo Ripstein interrumpe desde un rincón oscuro de la sala de su casa: “El Coronel soy yo; así de viejo estoy”

“Sí”, asiente desde la luz Paz Alicia Garcíadiego, su esposa, su compañera, su cómplice: su guionista Esta historia “tan autobiográfica”, dice, les toca el corazón, tanto, que hizo llorar a Ripstein
Así lo encontró Paz Alicia una madrugada, después de leer de corrido durante toda la noche su adaptación cinematográfica de El coronel no tiene quien le escriba, conmovido, y le escuchó decirle entonces: “No sabía que me querías tanto”
Sí, regresa Ripstein: “El Coronel soy yo”
Recién terminada en escenarios veracruzanos, la filmación de esta pequeña historia que no llega a las 100 páginas, escrita por Gabriel García Márquez en París en 1957, Paz Alicia se remonta al origen de un proyecto que para cualquiera sería equiparable a una carrera de obstáculos, entre los que sobresalen la búsqueda de la autorización del Premio Nobel de Literatura, y la negociación de los derechos de la obra con su tenaz representante, la catalana Carmen Balcells
Una carrera que comenzó 30 años atrás, cuando Ripstein le pidió a García Márquez la historia de El coronel no tiene quien le escriba para llevarla al cine, y que terminó hace tres años, cuando, en Cartagena, el célebre Gabo le dijo al realizador: “Te la doy: ya aprendiste lo suficiente para hacer El coronel no tiene quien le escriba”
Lo demás, dice Paz Alicia, “fue como hacer un ejercicio de matemáticas, como un buen dulce, como una guayaba en almíbar que no necesita ni azúcar ni nada, que la pones en agua y queda deliciosa”
Educada en el Colegio del Sagrado Corazón por muy severas monjas, Paz Alicia conversó un día largamente con Ripstein sobre herejías y sectas milenaristas medievales para encontrar en él una suerte de alma gemela Desde entonces forman pareja y ella escribe sus guiones La última de las seis películas que han cocinado prácticamente al alimón desde hace 13 años, El evangelio de las maravillas, está por estrenarse en México
Coproducida por México, España y Francia a través de Producciones Amaranta, Gardenia Producciones, Tornasol Films, Dmvb y Fond Sud, la cinta que el propio Ripstein define como “una película en la que los dos personajes básicamente esperan a ver quién traiciona a quién y quién se muere primero”, tiene como protagonistas a Fernando Luján y Marisa Paredes, además de Patricia Reyes Spíndola, Rafael Inclán, Daniel Giménez Cacho, Odiseo Bichir, Ernesto Yáñez y Salma Hayek
Cálida y dulce como es, Paz Alicia ha descrito antes sus métodos de guionista (Proceso 1095):
“Cuando siento que un personaje se me está escondiendo, que no está siendo comprensible para el público, tengo métodos de cirujano sin anestesia, entonces hago una operación a corazón abierto y trato de escarbar en la tripa, y ahí es donde salen las escenas terribles Por decir un ejemplo, el niño que desvirga con un dedo a la muchacha en Principio y fin”
Ahora, sin embargo, en la que concibió como “una película de entrañas y de personajes”, no muere ni el gallo Esa fue la única promesa que le hizo a García Márquez
“Ya aprendiste”
En su voz, esta es la historia:
“Nos propusieron hace como tres años hacer El coronel no tiene quien le escriba, pero conseguir los derechos fue larguísimo, y también llegar a los acuerdos de la producción Y si no teníamos los derechos, no podíamos empezar la adaptación
“Llegó el momento en que pensé que nunca se iba a hacer Terminé El evangelio de las maravillas y siete días después me senté a escribir El coronel no tiene quien le escriba
“Es una película mucho más dulce y sencilla que las otras que he hecho; el cuento es muy, muy lindo, y yo pensé que no me iba a alcanzar para un largometraje de hora y media Es un cuentito que no es morboso, no es truculento”
—¿Fue idea de García Márquez hacer la adaptación al cine?
—Sí, sí, fue una iniciativa suya
“Hace tres años, estábamos en el Festival de Cine de Cartagena, en Colombia, y García Márquez vio ahí La reina de la noche, entonces llamó a Ripstein y le dijo que hace muchos años —y hablaba de 30 años— le había pedido El coronel no tiene quien le escriba, y que ahora, después de ver esta película, se la daba, porque ya lo consideraba en uso y comando de sus herramientas Era una cena, una noche en que se celebraba el cumpleaños de García Márquez; llamó a Ripstein a su mesa y le dijo: ahora sí te doy El coronel no tiene quien le escriba Sus palabras exactas fueron: Ya aprendiste lo suficiente para hacer El coronel no tiene quien le escriba Lo que fue difícil fue arreglar los derechos literarios”
—¿Hubo un acuerdo con García Márquez para supervisar el trabajo?
—No, él me dijo —y lo cumplió— que no iba a leer el guión, y que no iba a ver la película hasta que se proyectara en una sala, donde la viera como público En todo caso, yo le decía que soy una mujer muy terca, muy, muy terca en mis cosas, y que sé lo que me gusta, y creo que quedó muy bien el guión ya terminado
“A diferencia de El evangelio de las maravillas, El coronel no tiene quien le escriba fue un suspiro, facilísimo, delicioso Nada más tuve que ubicarlo en Santiago Tuxtla, en Veracruz, la tierra de mis mayores, la tierra donde nació mi abuela, y al momento que llegaron estos personajes de Macondo a Santiago Tuxtla y empezaron a hablar como la gente que yo conozco, como mi abuelo, mis tías, el viejito del estanquillo y demás, me los apropié, se los arrebaté a García Márquez y los hice míos, y se empezaron a mover en México como si fuera su casa
“El Coronel es un general retirado, de la Guerra Cristera, del ejército regular, pero la adaptación sigue la trama muy fielmente Adaptar es a veces mucho más difícil que inventar, es dificilísimo
“La literatura es antípoda del cine La literatura es centrífuga y el cine es centrípeto En la literatura, las subtramas van una tras otra, sin detrimento de la novela, pero en el cine hay que limpiar todo y dejar lo necesario para el final de la película Por ejemplo, en Principio y fin, que es una novela de Naguib Mahfouz de 400 páginas, hubo que quitar todas las subtramas y dejar sólo el esqueleto, de modo que se sostuviera por sí mismo, que tuviera un sentido y se entendiera Eso es muy difícil
“Y qué decir de adaptar a un general a unas guerras mexicanas, porque Macondo y las guerras utópicas en la literatura te las crees, pero al espectador del cine hay que decirle en cuáles guerras, en qué año El cine concreta todo
“La única cosa que me perturbaba era no utilizar flash-backs Sentía que era un complemento bastardo en esta película No quería salirme de la anécdota lineal, y lo logré Quería que fuera una película básicamente de dos personajes, donde las incidencias que les pasan son casi menores en su desarrollo emocional Y también quería contar la historia de amor de los dos viejos, que en la novela de García Márquez está muy pudorosamente contada
“El tema principal de la película es el amor entre ellos dos La que me pareció necesariamente con más fuerza es la mujer, porque el coronel es un personaje muy pasivo, es un hombre que espera durante 20 años Es un pelmazo, un pobre diablo finalmente: un hombre que espera durante 20 años y, lleno de dignidad, no se ha rebelado La mujer es el personaje activo
“Es una pareja de viejos que se tienen rencor por anticipado: Cabrón, te vas a morir antes que yo, y me vas a dejar la carga sola O al revés, porque la película termina, y los dejamos vivos, y no sabemos quién de los dos va a ganar la partida y se va a morir antes Me gustó mucho la relación de los dos viejos, muy seca, muy castellana, sin declaraciones de amor, sin caricias En ese sentido, es una película muy sobria, muy elegante Los personajes secundarios son realmente secundarios, son realmente tangenciales Son coro No son personajes, son el pueblo”
¿A quién mataste?
—¿Cuánto tiempo trabajó en la adaptación?
—El primer borrador salió en dos meses En realidad trabajé alrededor de un año en la historia
“Yo normalmente procuro no estar en la casa cuando Ripstein lee los guiones, sobre todo cuando es la primera versión, cuando voy sobre territorio desconocido Como El coronel no tiene quien le escriba es una novela que los dos conocíamos previamente, no discutimos mucho hacia dónde íbamos, no explicitamos mucho ciertas cosas Entonces, cuando le presento la primera versión, me voy a cualquier lado, pero en este caso estábamos en La Joya, en Estados Unidos, y ahí a las once de la noche está todo más cerrado que un cementerio Me acosté a las nueve a dormir y lo dejé leyendo; al día siguiente, cuando me levanté, como a las siete y media de la mañana, él estaba despierto, estaba terminando de leer el guión y estaba llorando La primera cosa que me dijo fue: yo no sabía que me querías tanto Es muy autobiográfica La historia de García Márquez es muy bonita, y se nos olvida lo muy limpiamente que está construida la anécdota, de manera que permite que se escriba sola, que sea un placer trabajar sobre ella
—¿A quién le tocó hablar con Carmen Balcells?
—A Jorge Sánchez, el productor mexicano Tuvo además la generosidad de nunca contarnos pormenorizadamente sus cuitas con ella Sólo fueron dos años de espérense, ya casi está Durante esos dos años, viajé con El coronel no tiene quien le escriba a todos lados Lo tenía en el escritorio, en mi maleta, junto a la cama Lo había leído a los 17 años, y luego lo volví a leer a los 19 Se lee en 40 muy religiosos minutos, por eso pensé en un principio que a lo mejor daba para un cortometraje, y por eso hablaba de la necesidad de los flash-backs, pero curiosamente me dio para una hora con 54 minutos, que es perfecto Y es una película absolutamente sin artificios, aunque no estoy juzgando los artificios negativamente, ni estoy hablando peyorativamente de las construcciones intelectuales
—¿No cuenta cosas horrorosas?
—No muere ni el gallo Eso sí se lo prometí a García Márquez Me dijo: ¿a quién mataste? Y le dije: ni el gallo murió Muere un rosal, pero eso sí se puede permitir
“Pero, sobre todo, es una película de dos viejos que sienten que se mueren y no les pasa prácticamente nada, y es un lujo poder filmar una película donde no le preocupa a uno que pasen cosas, y que creo que, sin embargo, fluye, se va contando, y va jalando al espectador Ese es el arriesgue de esta película”
—Pero hay otro riesgo con García Márquez: que parece muy fácil de adaptar al cine, y no lo es
—Yo no creo que nadie en su sano juicio piense que Cien años de soledad es adaptable El realismo mágico es muy tentador y muy riesgoso; no se puede filmar Pero en El coronel no tiene quien le escriba, como en Crónica de una muerte anunciada, no hay elementos de realismo mágico que dificulten la adaptación El realismo mágico y el cine están en un duelo de esgrima No sé si en algún momento ese duelo se resuelva y uno de los dos gane, pero por el momento va ganando el realismo mágico y va perdiendo el cine Sin embargo, a lo mejor un día un espadachín del cine logra vencer al realismo mágico En El imperio de la fortuna había elementos de realismo mágico, y costaron un trabajo loco, pero lo que hicimos fue disfrazarlos para quien quiera descubrirlos, y no predominan en la pantalla, sino que están en el rincón izquierdo
“Además, el realismo mágico está basado en las palabras hiperbólicas más que en imágenes: la belleza radica en la construcción de la frase, no en un cuarto lleno de 12,000 mariposas Incluso, aunque tuviéramos ese cuarto lleno de 12,000 mariposas, no sería hermoso Lo que es hermoso es leerlo Como son atmósferas construidas con palabras, que suponen imágenes, creemos que están creando imágenes y no es cierto Remedios la Bella yendo al cielo no es una imagen, es un concepto, un estado de ánimo Cuando leí Cien años de soledad, se me llenó el alma de la emoción estética, del gozo estético, y eso no lo va a dar ni los efectos de Hollywood más elaborados del mundo, ni hoy ni dentro de 100 años, porque no está en la imagen, es un truco, y el truco es hacernos creer que estamos pensando en imágenes, mientras estamos pensando en conceptos La hipérbole no puede concretarse, es necesariamente abstracta

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