EXPOSICION BIOGRAFICA SOBRE CHABELA VILLASEÑOR

EXPOSICION BIOGRAFICA SOBRE CHABELA VILLASEÑOR
Raquel Tibol
En mayo de 1999 se presentará en el Antiguo Palacio del Arzobispado (hoy Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público) la segunda versión de la gran muestra dedicada a la obra y la vida de esa artista malograda y plurivalente que fue Isabel (Chabela) Villaseñor (Guadalajara, 18 de mayo de 1909—Ciudad de México, 13 de marzo de 1953) La primera versión estuvo basada exclusivamente en la colección y el archivo heredado por su única hija: Olinca Fernández Ledesma Villaseñor (Ciudad de México, 9 de agosto de 1944) Judith Alanís Figueroa, responsable de la investigación, la curaduría y la museografía de la primera versión, presentada en el Instituto Cultural Cabañas de Guadalajara (noviembre de 1996-abril de 1997), considera que la de 1999 deberá incluir obras de la dibujante, grabadora y pintora guardadas en otras colecciones
Quizás el Palacio del Arzobispado no podrá contener la gran cantidad de piezas artísticas, documentos y objetos que entraron en las amplias galerías del ex Hospicio Cabañas, en total 430, de las que sólo 78 eran creaciones de Chabela Villaseñor: 21 grabados en madera, ocho monotipos, nueve pinturas y 40 dibujos Si el proyecto de trabajo había sido desplegar visualmente su biografía, el título Exposición retrospectiva con que se presentó resultaba tan estrecho como inadecuado Habrá que cambiarlo

Muy importante fue la sección de retratos en pintura, dibujos, fotografía y escultura que se hicieron de su bellísima persona, tanto por su esposo Gabriel Fernández Ledesma (unos treinta en diversas técnicas), como por: Manuel Alvarez (catorce), Lola Alvarez Bravo (cinco), Alfredo Zalce, Angelina Beloff, Bulmaro Guzmán, Fernando Leal, José Chávez Morado, Francisco Días de León, Raúl Anguiano, Olga Costa, Juan Soriano, Jesús Escobedo, Francisco Zúñiga, y otros Como Frida Kahlo, con la que cultivó cariñosa amistad, Chabela Villaseñor tenía un particular instinto de modelo para la cámara fotográfica y también para la cinematográfica, como lo demostró al encarnar el papel de “María”, la joven novia del campesino “Sebastián”, en la película ¡Qué viva México!, dirigida por Sergei Eisenstein
En relación con esa célebre e inconclusa película se exhibieron reproducciones de dibujos preparatorios hechos por Eisenstein, fotos fijas de las tomas de la Hacienda de Tetlapayac, fotografías de Chabela en el sitio y de ella con el equipo (Eisenstein, Gregori Alexandrov, Eduard Tisse), así como los huaraches y el huipil oaxaqueño usado por “María” Unas 160 piezas de gran valor testimonial
La producción literaria de Chabela también mereció un espacio Se desplegaron textos mecanografiados de sus cuentos, ensayos, corridos, su pieza teatral en verso Elena la traicionera (1929), su guión para el ballet El maleficio, escrito en 1948, y que habría de estrenarse hasta 1954 con coreografía de Elena Noriega, música de Blas Galindo y diseños de Fernández Ledesma Tanto en el amplio estudio biográfico de Judith Alanís, como en la cronología de Sandra Contreras y en el catálogo propiamente dicho se repite un error: el corrido sobre los Sucesos de Bogotá se fecha en 1938, cuando en verdad los tumultos en la capital colombiana por el asesinato del político progresista Jorge Eliecer Gaitán ocurrieron una década después, como bien lo dice el corrido, impreso en una hoja que se reproduce en la página 149 del catálogo-monografía: “Año de mil novecientos/cuarenta y ocho bisiesto/ los hechos que se relatan/ quedaron de manifiesto” Y los hechos que se relatan se refieren a la frustrada exposición de pintura mexicana que había llevado Fernando Gamboa y que gracias a su arrojo pudo salvarse de desaparecer entre incendios y destrucciones
Otra fecha equivocada en la lista de obras (se pone 1951) es la del corrido dedicado por Isabel Villaseñor al Congreso Continental Americano por la Paz, el cual se celebró en la Ciudad de México del 5 al 11 de octubre de 1949, habiendo presidido el comité organizador Enrique González Martínez Este congreso, uno más dentro de la gran movilización mundial antibélica, no fue, como se asienta en la Cronología, una continuación del Congreso Mundial de Intelectuales en favor de la Paz, reunido en Wroclaw, Polonia, del 25 al 28 de agosto de 1948, y al que asistieron como delegados de México el arquitecto Raúl Cacho y el grabador Leopoldo Méndez
La cronógrafa se equivoca también al situar a Chabela compartiendo departamento con Angelina Beloff y Graciela Amador en 1929 la llegada de Angelina Beloff a México, en compañía de Lola y Germán Cueto, se produjo el 10 de mayo de 1931 Cuenta Angelina en sus Memorias (Textos de Humanidades, 1986): “A las tres semanas de haber llegado a México, en el departamento donde Graciela Amador me había rentado un cuarto, conocí a Chabela Villaseñor que entonces era novia de Gabriel Era una mujer pequeñita con rasgos indígenas () Cantaba muy bien las canciones populares mexicanas, que por desgracia hoy en día están siendo sustituidas por estribillo infames en los que se repite una y mil veces una palabra sin sentido”
Judith Alanís dividió su relato biográfico en ocho capítulos: “Esto que voy a contarte no se lo vayas a platicar a nadie”, “Que en la escuela que dejó hay mil cosas que hacer”, “Creo que la pintura es un idioma que debe ser entendido por todas las gentes del mundo”, “Ya no soy dulce ni amarga Un mar me ha poseído Soy salada”, “Regálame tus ojitos, vida mía, pos qué has de hacer”, “Es nuestro amor expresado en medio de este jardín pero los pájaros vuelan y las flores tienen fin”, “Este rebocito pardo y arrugado que está sobre la silla cerca de la ventana, sabe toda la historia” En la secuencia se insiste en el temperamento hipersensible y el natural enfermizo de Chabela Villaseñor, agravado por la frustración, casi a término, del primer embarazo en 1934, al año de haberse casado con Gabriel Fernández Ledesma Alanís logra que el lector atrape esa figura de una fortaleza singular dentro de su fragilidad, con una necesidad militante de apego a sus raíces entre las turbulencias del tiempo que le tocó vivir: muralismo, gráfica popular, escuelas populares de pintura, experimentos de un teatro para el pueblo, expropiación petrolera, Primera Guerra Mundial y la desconsolante Guerra Fría
Si se repite la monografía-catálogo para la exposición en el Arzobispado, sería aconsejable que cambiaran el diseño fúnebre y desproporcionado de la portada Isabel Villaseñor merece ser recordada con alegría

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