SALON INTERNACIONAL ¿DE PINTURA? EN EL MUSEO DE LA CIUDAD

SALON INTERNACIONAL ¿DE PINTURA? EN EL MUSEO DE LA CIUDAD
Raquel Tibol
La colaboración de la artista plástica Marta Palau con el actual gobernante de la Ciudad de México se inició cuando Cuauhtémoc Cárdenas fue gobernador de Michoacán Su apoyo irrestricto le permitió a Palau organizar durante cinco años consecutivos (1982-1986) el Salón Michoacano Internacional del Textil en Miniatura, donde artistas de México se fueron confrontando, sucesivamente, con colegas del Japón, el Caribe, Escandinavia, Argentina-Brasil, España-Polonia, en presentaciones que se caracterizaron por la calidad y la congruencia
Ahora, con presupuesto generoso, Palau orquestó para el Museo de la Ciudad de México (en proceso de restauración) un Salón Internacional de Pintura de título desmedido y altanero: Cinco continentes y una ciudad Ella actuó como directora e invitó a cuatro curadores de otros países y dos de México a dar forma a un proyecto más ambicioso que claramente definido, salvo el número de participantes que se fijó en 15 para México y tres por continente La sección mexicana fue curada por Rita Eder y Silvia Pandolfi La de Asia y Oceanía por Yu Yeon Kim, nacida en Corea del Sur, con residencia en Nueva York y Seúl La de América por Gerardo Mosquera, cubano, actual curador del New Museum of Contemporary Art de Nueva York La de Africa por Okwui Enwenzor, nacido en Nigeria, con residencia en Nueva York y Johanesburgo La de Europa por la española Rosa Olivares que vive en Madrid

En el catálogo de 370 páginas en papel cuché (con deficiencias en créditos, traducciones, fichas y corrección de pruebas) los cuatro curadores extranjeros expresan con argumentos teóricos y personales las razones de sus selecciones, no así las mexicanas que nada explican en su texto irrelevante firmado por Rita Eder, donde la superficialidad llega al colmo en los 15 párrafos correspondientes a los artistas
Los otros curadores notaron la falta de claridad en la propuesta Okwui Enwenzor, por ejemplo, al relatar sus tribulaciones por no exotizar el envío de Africa, o africano (según se aprecie), expresa que a él le preocupaba “complicar más allá el cuadro de un proyecto que estaba ya definido con bastante imprecisión” Al enfrentarse al hecho de colaborar para dar forma concreta a un Salón Internacional de Pintura, Gerardo Mosquera no pudo dejar de señalar que “la pintura nunca ha tenido menos peso en los circuitos de legitimación del arte” Ante la preestablecida cantidad de participantes, Yu Yeon Kim declaró su desconcierto: “Podría parecer absurdo proponer una muestra de la pintura contemporánea de Asia y las regiones del Pacífico con los trabajos de sólo seis artistas” Rosa Olivares prefirió no complicarse y como de un salón de pintura se trataba decidió, con cierto desparpajo, proclamar a la pintura como la madre de todas las artes visuales: “Los artistas han empezado a trabajar desde la pintura hacia otros campos plásticos El auge de la fotografía, del video, de la instalación, de una nueva corriente objetual y conceptual así lo demuestran Para mí es evidente que en la mayoría, por no afirmar categóricamente que en todos, de estos nuevos caminos el origen está en la pintura” Las organizadoras mexicanas deben coincidir plenamente con este enfoque pues el Salón Internacional de Pintura del Museo de la Ciudad quedó integrado por pintura, instalaciones, videos, fotografías, gráficas, escrituras por computadora, animación cinematográfica y objetos
La distribución museográfica es en general bastante limpia y adecuada, aunque en tal sentido dos artistas han sido severamente castigados: el chileno Arturo Duclós y la colombiana Beatriz González Las seis mixtas sobre tela pintadas en 1996 por Duclós, enviadas por la Galería Tomás Andreu de Santiago, se colgaron en las paredes de la escalera y en pasillos, lo que dificulta la lectura de los textos siempre protagónicos en sus pinturas emblemáticas de contenido crítico histórico-político
Fuera de dos obras sin fecha, la del sudafricano William Kentridge, que no pude ver pues el aparato de proyección estaba descompuesto, y las caligrafías del chino Xu Bing, lo demás fue realizado en los años noventa, excepto la gran serigrafía industrial, Decoración de interiores (3 X 10 metros), de Beatriz González, elaborada en 1981 Este trabajo lo comenté ampliamente en Proceso del 9 de agosto de 1982 en el artículo “Turbay se va; queda la cortina” En 1981 fueron estampados 120 metros, expuestos simultáneamente en galerías de Bogotá, Medellín y Cali Los diez metros que llegaron ahora a México están bien puestos Por representar a un grupo gobernante de polígamos y poliandrias intercambiables, quizás la imagen repetida muchas veces tenga familiaridad con el caso Clinton ¿Esto explicaría su presencia en un salón 98-99? La otra pieza de Beatriz González, el políptico Las delicias (1997), constituido por diez módulos en carboncillo y pastel de 25 x 25 cm, fue desmembrado y las partes repartidas de la manera más arbitraria por escaleras, salas permanentes y otros rincones, degradándola al máximo
Entre los 125 trabajos expuestos no es bajo el número que ofrece calidades sorprendentes y originalidad en las soluciones El conjunto más coherente, armado sin atender a criterios dominantes ni a modas hegemónicas es el correspondiente a Oceanía y Asia Claro es el planteamiento de Yu Yeon Kim, como lo demuestra el párrafo final de su muy bien pensado texto: “Los trabajos de los artistas en esta exposición son tan diversos en forma como en inquietudes Cada uno incluso crea una intersección entre los dominios políticos, espirituales y sociales de sus culturas que sirven para dirigir nuestra atención a las diferencias fundamentales de las culturas no occidentales y occidentales, también por su interconexión y las problemáticas de origen, influencia y autoría Sería deseable que la exposición pudiera aliviar la noción de que la sustancia del arte contemporáneo ha sido creada exclusivamente por Occidente, donde la posteridad revelará realmente el material del tejido de ideas prestadas, robadas, asimiladas o transformadas, desde dispares y lejanas culturas llevadas hacia una proximidad a través de siglos de colonialismo y comercio”

Comentarios