En el trasfondo, el fantasma de Salinas

En el trasfondo, el fantasma de Salinas
Gutiérrez Canet y su remoción como embajador en Irlanda en 1996: “Gurría mintió”
Homero Campa
El 13 de mayo de 1996, el entonces canciller, José Ángel Gurría, llamó por teléfono al embajador de México en Irlanda, Agustín Gutiérrez Canet, para decirle —”sin mayor explicación”— que le “había perdido la confianza”

Días después, Gutiérrez Canet fue removido subrepticiamente como embajador en Dublín Columnistas de varios diarios mexicanos comentaron su supuesto pecado: haber concertado una cita entre el politólogo mexicano Jorge G Castañeda y el exmandatario Carlos Salinas de Gortari, presumiblemente para “conspirar” contra Zedillo
Gutiérrez Canet regresó a México y guardó silencio sobre este hecho Esperaba una explicación de su supuesta falta por parte del canciller Gurría o del presidente Ernesto Zedillo Pero la explicación “nunca llegó” y —afirma— fueron en vano los intentos de aclarar con ellos los hechos y desechar los “infundios” de que fue objeto
Al cabo de tres años, el diplomático reflexiona sobre lo ocurrido en Irlanda y aventura las dos posibles causas de su remoción como embajador:
—Una conversación telefónica con el periodista Julio Scherer para confirmarle la estancia de Carlos Salinas en Dublín y proporcionarle el número de teléfono del exmandatario
—Haber hospedado en su residencia oficial de embajador en Irlanda a Castañeda quien, efectivamente, se reunió —sin conocimiento previo de Gutiérrez Canet— con Salinas en Dublín
Sostiene que ambos hechos no justifican su remoción, pues nunca intentó ser “canal de comunicación” con Carlos Salinas y fue completamente ajeno a la entrevista de Castañeda con el expresidente
“Asumo mi responsabilidad Si el presidente Zedillo me hubiera llamado y me dice: ‘señor embajador, esto no se hace, porque tiene que entender que el señor Salinas es tal o cual’, lo hubiera aceptado o discutido, porque puedo reconocer mis errores, pero que me digan cuál fue mi supuesta falta y que escuchen mis argumentos Pero al negarme el derecho de audiencia violaron hasta la Constitución”
Comenta que la actual secretaria de Relaciones Exteriores, Rosario Green, lo invitó a reincorporarse al servicio exterior cuando asumió la Cancillería hace dos años Declinó pues “hubiera sido una incongruencia aceptar cuando no se han modificado las condiciones que dieron origen a mi remoción”
Asegura que, en todo caso, esperará a que termine la administración de Zedillo para poder reincorporarse, cualquiera que sea el partido que llegue a la Presidencia “Por encima de los partidos está la institución del Estado Como funcionarios no debemos representar a un partido, sino al Estado Además, estoy en el servicio exterior no por el dedo de Zedillo o de Salinas, sino porque mi carrera la he hecho con mi propio esfuerzo”
Para el diplomático no hay duda: “Fui objeto de una injusticia”, cometida por Gurría, quien no sólo le impidió explicarse o defenderse, sino que —en aras de desacreditarlo como embajador— mintió al decir que había “satisfacción” en el gobierno irlandés por su cambio en Dublín “Eso —afirma— contradice la Doctrina Estrada y es una vergüenza para un canciller de México”
Explica: “Cuando se retira a un embajador, no se solicita la opinión de su actuación al gobierno del país respectivo Por tanto, la decisión de remover a un diplomático jamás debe depender de la ‘satisfacción’ de un gobierno extranjero”
Y apunta: “Gurría tiene algo que ocultar ante mí y ante la opinión pública, o bien no tuvo una verdadera razón que justificase mi cambio y éste se debió a una decisión personal caprichosa, a intrigas palaciegas”
“La conjura”
El 17 de julio de 1996, la Cancillería mexicana informó mediante un comunicado —el número B-186— que la remoción de Gutiérrez Canet obedeció al interés del gobierno mexicano de “reforzar” su embajada en Irlanda en vista de que ese país ocuparía la presidencia de la Unión Europea, bloque con el que México negociaba un acuerdo comercial
Por esos días, empero, Gutiérrez Canet fue señalado por columnistas de diarios mexicanos como partícipe de una supuesta “conjura” contra el presidente Ernesto Zedillo organizada desde Dublín por el exmandatario Carlos Salinas de Gortari
Según estos columnistas, Gutiérrez Canet fue “canal de comunicación” para concertar una entrevista entre Jorge G Castañeda y Salinas de Gortari En dicha reunión —afirmaban— se “conspiró” contra Zedillo De ella habrían partido los rumores sobre una eventual renuncia del mandatario mexicano Y más: Se habrían afinado detalles para organizar un nuevo partido político
La Cancillería ofreció a Gutiérrez Canet la embajada de México en Haití Declinó el ofrecimiento Pidió una “disponibilidad” (licencia sin goce de sueldo) en el servicio exterior y regresó a México Nada dijo sobre el tema, a pesar de que un año después empezó a publicar análisis sobre política internacional en El Universal y en las revistas Siempre! y Época
El jueves 2, empero, publicó una carta en El Universal —retomada el viernes 3 por The Irish Times, de Irlanda— dirigida al presidente Ernesto Zedillo La escribió en Dublín el 5 de julio de 1996, luego de —según explicó— infructuosos intentos por tener una audiencia con el mandatario Finalmente, nunca la envío Ahora la hizo pública por dos motivos coincidentes: La visita a México de Mary Robinson, alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y en ese entonces presidenta de Irlanda, y la noticia de la millonaria pensión del excanciller y actual secretario de Hacienda, José Angel Gurría
“Difundo la misiva ahora que el primer mandatario y Gurría están en el poder No después”, asienta En el texto, Gutiérrez Canet —actual director del departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana— rechaza las imputaciones de los columnistas “pagados por el gobierno”
Sostiene: “Mi contacto con el licenciado Salinas () se había limitado a tomar conocimiento de su presencia en Irlanda y ello fue a través del empresario irlandés Tony Ryan”
Y se queja con el presidente Zedillo de la actuación del entonces canciller Gurría: “no había comunicación, no pude entrevistarme con él para discutir, entre otras cosas, la futura presidencia irlandesa del Consejo Europeo”
Luego de que por teléfono Gurría le dijo que le “había perdido la confianza”, éste se negó a darle el motivo y “nunca me dio oportunidad siquiera de explicar o defenderme”
—¿Qué fue entonces lo que pasó? ¿Por qué se le perdió la confianza? ¿Por qué se le involucró en la reunión de Castañeda con Salinas?
En entrevista con Proceso, Gutiérrez Canet responde: “Eso quiero saber He esperado una explicación, porque no se vale que lo acusen de una supuesta falta sin explicar las razones”
No obstante, supone dos causas:
Primera: una llamada telefónica a Julio Scherer para confirmar la estancia de Carlos Salinas en Dublín y darle el número telefónico del exmandatario “Con Julio tengo una relación de admiración y amistad No tengo por qué ocultarla Si los teléfonos de Proceso están intervenidos por el Cisen (Centro Información y Seguridad Nacional) pues eso no me extraña No soy ingenuo Pero ése no debió ser el motivo Julio incluso me pidió que si le podía ayudar para concertar una entrevista con Salinas y le dije que no Me limité a proporcionarle el teléfono y de ninguna manera para ser intermediario entre Proceso y Salinas, porque ésa no es mi función como embajador de México No soy ni secretario ni jefe de prensa de Salinas y se lo dije a Julio con esas palabras”
Segunda: “Hospedar a Jorge Castañeda en mi residencia de embajador en Dublín (el día en que se entrevistó con Salinas) Pero Castañeda nunca me advirtió que su interés real para ir a Irlanda era entrevistarse con Salinas
—¿Se siente engañado por Castañeda?
—Engañado no, más bien usado, porque me envió un fax diciendo que iría a Londres a dar unas conferencias y que pasaría por Dublín para platicar conmigo Lo hizo invocando a la amistad
Cuenta que al saber la visita de Castañeda, promovió que diera una conferencia en el Trinity College sobre el “Neoliberalismo en América Latina” Durante su disertación, Castañeda se refirió a México en dos ocasiones Una para explicar cómo durante el salinismo la economía pasó de ser exitosa a un fracaso, y otra para decir que en Chiapas el gobierno había optado por la negociación para desgastar al movimiento rebelde, tal como lo había hecho con algunos sindicatos
“Fue un tono crítico, pero siempre respetuoso y animado por sus constantes llamados a la tolerancia y a la democracia No estimé que hubiera problema alguno en que pronunciara una conferencia”, dice Gutiérrez Canet en su carta a Zedillo
Y le cuenta al presidente: “Castañeda llegó a Dublín cuando yo me encontraba en Roma, de vacaciones con mi esposa Regresé de aquella ciudad el lunes 6 de junio a las 9:00 pm Al cenar esa noche, Castañeda me comentó que había comido con el licenciado Carlos Salinas de Gortari en un restaurante de Dublín y que habían ido a varias librerías Así mismo, me dijo que el licenciado Salinas le había dicho que no pensaba dar entrevistas, pero que estaba dispuesto a conversar y que no se iba a esconder de nadie”
—¿A estas alturas considera que fue un error haber recibido a Castañeda?
—El error fue de Castañeda, porque abusó de la amistad Soy transparente y no tengo por qué estar adivinando las intenciones ocultas que los otros tienen
—¿Rompió con Castañeda?
—Hay una distancia Lo respeto como intelectual pero no como amigo
Consultado por Proceso, Jorge Castañeda reconoce que no le avisó a Gutiérrez Canet sobre la cita con el expresidente, pero por dos razones “irrebatibles” La primera, “porque no sabía que iba a ver a Salinas Aunque ciertamente me propuse buscarlo antes de salir de México hacia Londres y hablé con gente cercana a él, no fue sino hasta uno o dos días antes de ir a Dublín cuando supe que estaba allí y que lo iba a ver Por tanto, no tenía sentido advertirle (a Gutiérrez Canet) de algo que no tenía conocimiento que iba a suceder
La segunda: “No le pude avisar de la cita porque al llegar a Dublín él no estaba Como él recordará, en su ausencia nos extendió de manera generosa la hospitalidad de su casa”
Comenta que ante las preguntas de por qué vio a Salinas, la respuesta está en los 170 mil ejemplares vendidos de su libro La Herencia, donde incluye entrevistas con el exmandatario mexicano
Para Castañeda, no fue su estancia en la residencia del embajador lo que ocasionó la remoción del embajador en Irlanda De manera escueta señala: “Las cosas que sé sobre la remoción de Gutiérrez Canet las he guardado para mí y para quien también las sabe”
El pacto de no agresión
Gutiérrez Canet comenta que al regresar a México se enteró de un supuesto “pacto de no agresión” entre Castañeda y Gurría, que consistía en que Castañeda se abstendría de criticar a Gurría como secretario de Relaciones Exteriores A cambio, éste pediría al gobierno de Cuba que facilitara a Castañeda el acceso a los archivos del Che Guevara, pues el politólogo mexicano preparaba un libro biográfico sobre el mítico guerrillero Asegura que en una comida el propio Castañeda reconoció dicho pacto
Castañeda comenta que “hay un trecho” entre lo que dice el diplomático y la realidad Cuenta: “A raíz de su regreso de Irlanda, Gutiérrez Canet estaba, con toda razón, muy molesto con la Cancillería En varias ocasiones me preguntó por qué no había mostrado la misma ferocidad crítica frente a Gurría como en los dos sexenios anteriores Le comenté mi decisión de establecer una relación distinta con el entonces canciller por varias razones
“La primera, tanto Gurría como el presidente Zedillo habían explorado conmigo la posibilidad de que colaborara con el régimen Yo decliné Pero lo tomé como un gesto muy atento y me parecía que debía ser correspondido en parte con no dedicarme a calificar la política exterior
“La segunda, cuando se tienen objetos de investigación fuera del país, este gobierno —a cuyo funcionamiento se dedican mis impuestos— puede apoyar el trabajo de los académicos En efecto, hice la petición no sólo para Cuba, también para Bolivia, Rusia y Alemania El personal de sus embajadas me ayudó enormemente y así consta en los agradecimientos del libro La vida en rojo La ayuda que solicité al gobierno mexicano para acceder a los archivos cubanos no fue posible concertarla
“Y tercera, la razón más importante y de fondo, es que me pareció que la política exterior mexicana había perdido peso en el gobierno de México y ya no valía la pena ni era pertinente centrar críticas sobre ella Y es que, desgraciadamente, la Cancillería dejó de pintar y no hay mucho que decir al respecto, ni en un sentido ni en otro Prefiero en cambio opinar sobre otras cosas que me parecen más importantes”
El 17 de junio de 1996, luego del escándalo provocado por la reunión entre Castañeda y Carlos Salinas y de los rumores que ocasionó, Castañeda contó a Proceso (1024) que su conversación con el expresidente fue “privada y no pertenece al ámbito público” No obstante, para desechar las acusaciones en su contra, dijo sobre lo que no se habló en esa reunión: ni de la renuncia del presidente Zedillo, ni de los rumores que entonces proliferaron en México, ni de la gestión del mandatario Sólo esbozó el enojo de Salinas con su antiguo colaborador, Manuel Camacho Solís
—¿Puede contar ahora lo que se habló en esa reunión con Salinas?
—No, sigue siendo off de record Lo que sí puedo subrayar es que una de las razones por las que Salinas accedió a darme las entrevistas para La Herencia y a cooperar como lo hizo —cosa que agradezco— es que comprobó que el off de record era y es real y para siempre No es como las medicinas: con plazo de vencimiento

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