Autenticidad, una exigencia

Autenticidad, una exigencia
Alejandro Avilés
La propaganda del régimen, en este fin de sexenio, está principalmente orientada a demostrar que su política económica ha sido acertada Y que, gracias a ello, gozamos de un bien ganado crédito internacional, los problemas internos están en vías de resolverse y las devaluaciones mismas son favorables a nuestra economía
Signos ostensibles de ese propósito fueron la semana pasada: la difusión masiva de un cuaderno de 96 páginas, a guisa de suplemento en los diarios, donde la SEPANAL pretende mostrar las excelencias de esa política, y su titular, Francisco Javier Alejo, afirma que se han puesto las bases para asegurar el desarrollo estable y acelerado del país; grandes inserciones pagadas en los periódicos, tratando de probar que los precios se han mantenido estables; extensas gacetillas, presentadas a ocho columnas, en las que se anuncia una gran producción de acero que, unida a la petrolera y a la eléctrica, debiera conducir a un desarrollo industrial independiente; informaciones continuas, de primera plana, en las que se muestra una progresiva recuperación del peso

Nosotros bien quisiéramos contagiarnos de entusiasmo y creer que se ha iniciado una restauración a fondo de la economía nacional Mas no podemos, pese a la revaluación transitoria y al aumento registrado en las citadas áreas de producción Y no podemos, porque la crisis es inocultable Las amas de casa comprueban, en cada mercado o tendajón, que los precios ascienden cada día Campesinos, obreros, hombre de clase media, constatan cada mes, que los ingresos ya no les alcanzan Las empresas medianas y pequeñas, ven reducidas sus ganancias, cuando no se convierten en pérdidas, y muchas de ellas tienen que cerrar Industrias de posible exportación, sigue sin alcanzar niveles competitivos Pequeños propietarios agrícolas y ejidatarios, se sienten inseguros y ya no trabajan como antes Y, lo que es más grave, los empleos se reducen cada día, en los sectores privado y público, de manera que la desocupación ha cundido, engendrando pobreza y angustia —a veces miseria y desesperación— en millones de familias mexicanas
Ante estos hechos, y sin desconocer que el gobierno debe hacer propaganda para alentar en alguna forma a los gobernados y combatir rumores ominosos, creemos que la estrategia está equivocada cuando se exageran los factores positivos y se soslayan los negativos, máxime cuando éstos son ya de dominio público Consideramos que una propaganda eficaz debe basarse en hechos reales y en una planeación efectiva de recuperación económica De lo contrario no alcanzará credibilidad, sino que aumentará la desconfianza, dando pábulo a que los rumores causen daños irreparables
López Portillo suele practicar la autocrítica, sobre todo en el área económica Mas la autocrítica no basta: hay que tomar medidas consecuentes Habrá que instaurar una política de austeridad y eficacia —lejos del despilfarro y la ineptitud—, tendiente al aumento de la producción, a la nivelación de la balanza comercial, a la supresión del déficit presupuestario, al progresivo desendeudamiento, al rescate de toda nuestra economía
El nuevo gobierno podrá contar con el apoyo de fuerzas económicas amigas, y aceptarlas en la medida en que no se comprometa la dignidad nacional ni la futura economía de México Podrá contar, sin duda, con la generosidad de nuestro pueblo, que nunca pierde la esperanza y ahora espera un cambio positivo
Mas aún esto será insuficiente si no se parte de la autenticidad en todos los actos del poder público Autenticidad que es, ante todo, congruencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se planea y lo que se realiza —por ejemplo, entre el presupuesto y el gasto—; entre las promesas de democracia y libertad, por una parte, y por la otra el respeto a la voluntad popular y a la libre expresión de las ideas

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