Carter, una crisis de santos

Carter, una crisis de santos
Enrique Maza
James Earl Carter ha sido electo presidente de los Estados Unidos Una nación que ha estado enferma, desde hace 16 años, en sus propios presidentes
John F Kennedy, en circunstancias aún misteriosas, fue asesinado Su muerte violenta sacudió a la nación y la dejó de tal manera herida, que no se ha recuperado desde entonces El sueño de Camelot despertó en sangre

Lyndon B Johnson vio a Vietnam estallar en sus propias manos El asco social de sus compatriotas contra la guerra lo intimidó, hasta el punto de no querer postularse para la reelección Su “nueva sociedad” fracasó en sangre y en miedo
Richard M Nixon fue echado de la Casa Blanca por corrupto Un día antes de anunciar su renuncia a la presidencia, mandó llamar a Henry Kissinger, su secretario de estado Recordaba acontecimientos; viajes, decisiones El presidente bebía “¿Me tratará la historia con más bondad que mis contemporáneos?” Kissinger le aseguraba que sí Nixon lloraba “Henry —decía Nixon—, tú no eres un judío muy ortodoxo y yo no soy un ortodoxo quáquero; pero necesitamos orar” Nixon se hincó Kissinger no tuvo más remedio que hincarse también El presidente oraba en voz alta Pedía ayuda, descanso, paz, amor ¿Cómo era posible que un presidente y una nación se desgarraran por cosas tan pequeñas como simples robos, asaltos, sobornos y mentiras? Nixon lloraba Sollozaba Se echó al suelo y daba de puñetazos en el tapete Gritaba: “¿Qué he hecho? ¿Qué ha pasado?” Kissinger trataba de consolar al hombre, que, como un niño, yacía enroscado sobre la alfombra El presidente de los Estados Unidos El premio Nobel de la Paz Nixon se sentó en su silla y siguió bebiendo El secretario de estado bebía también Once de la noche Al regresar a su oficina, Kissinger decía a sus ayudantes: “Ha sido la más dislocante escena que he pasado en mi vida: apapachos” Días antes, el yerno de Nixon, Edward Cox, visitaba al senador Robert Griffin: “El presidente estuvo despierto toda la noche, caminando por los corredores, increpando a los retratos de antiguos presidentes, echando discursos y hablando con los cuadros de la pared”
Gerald R Ford fue derrotado en las urnas Sólo había sido presidente desde el 9 de agosto de 1974 Dos años Perdonó a Nixon y conservó a Kissinger Dejó a la nación igualmente confusa, y dividida
Los últimos cuatro presidentes Esa es, sin duda, una historia que pesó en las elecciones Una nación que quiere sanar en su presidente Superar su pasado, su cansancio, su confusión y su hastío
Pero ese intento se mezcla con otros dos hechos Pasada su muerte y disecado su mito, Kennedy empezó a aparecer en la verdadera luz de sus escándalos personales, sus aventuras amorosas y su laxa moral Johnson era un hombre altanero, duro, vulgar, que, cuando quería humillar a alguien, lo llevaba a tratar sus asuntos en el excusado Nixon, corrupto Ford, borroso La sucesión de escándalos era ya un asco moral MyLay, “Boinas Verdes”, CIA, FBI, Watergate, Papeles del Pentágono, bombardeos secretos, sobornos electorales, escándalos de diputados, de senadores, de funcionarios, de presidentes, mafias de poder, mentiras El ideal de la moral puritana individualista se había hecho pedazos Y Carter se presentaba como el hombre religioso y limpio, sin pasados turbios, moralizante y apegado a las reglas Y ese hecho influyó en las elecciones Tanto que las declaraciones de Carter a la revista Play Boy —por ser a Play Boy y por hablar de sus propias tentaciones de pureza— le restaron popularidad y le quitaron votos
La moral no acaba de pasar del ámbito privado al público Es su versión intimista Nixon no fue obligado a renunciar por los bombardeos secretos de Camboya ni por toda otra serie de crímenes internacionales Fue echado porque dijo mentiras, porque no obedeció las órdenes de un juez, porque impidió un proceso legal, porque escondió evidencias legales, por usar mal las oficinas federales de investigación, no en el extranjero, sino en casa y al margen de la ley “El amor de uno sólo es una forma de barbarie, pues se ejerce a expensas de todos los demás”, había dicho Nietzsche Moral intimista e individual Lo malo de Kennedy no es Bahía de Cochinos, sino sus amoríos personales Esa moral individualista es impracticable en Biafra, en Vietnam, en Bangladesh, en Netzahualcóyotl; en donde la represión y el hambre se compensan con la pornografía y el erotismo; en cualquier sociedad que no reúne condiciones mínimas; en las situaciones sociales que corrompen al hombre y hacen irrisorios su amor y su moral En la paz por la fuerza y por las armas, de Kennedy, de Johnson, de Nixon, de Ford Y de Carter
La moral es concreta en plural y abstracta en singular La moral no puede consistir en la moderación o en el virtuoso justo medio Hay en ella un extremismo inherente que consiste en llegar a las últimas consecuencias en la lógica de la acción
Pero, en una sociedad puritana, individualista, legalista y apegada a las reglas, moralizadora en el sentido más enajenante de la moral y, por tanto, más hipócrita y autocomplaciente —la tiranía de la virtud—, Carter, el virtuoso personal, llevaba las de ganar Y ganó, en la ingenuidad de pensar que los pueblos prosperan rectificando las costumbres, al dictado de una ideología moral Como si la crisis de Estados Unidos fuera una crisis de santidad presidencial y fueran santos lo que hiciera falta para salir de ella Suponen vigentes los modelos tradicionales de santidad y de virtud, cuando son precisamente tales modelos los que hoy están en quiebra
El segundo hecho fue el voto que llevó a Carter al triunfo Pobres, negros, chicanos, puertorriqueños No se trata de un viraje de Carter a la izquierda Al contrario Sus deslices en ese sentido también tuvieron que ser corregidos y le restaron popularidad y votos Se trata, otra vez, de la lucha individualista interna, en contra de las grandes concentraciones de riqueza que monopolizan el bienestar, el despotismo, el soborno, la explotación y, por tanto, la política No se trata de acabar con ellas o de transformarlas Se trata de entrar a formar parte de ellas y participar en sus beneficios No se trata de acabar con el colonialismo capitalista, que subsiste gracias a que el imperialismo actual, al mismo tiempo que succiona el excedente económico de otros países, les suministra los principales medios para su llamado desarrollo, por lo que la subsistencia del imperialismo está sujeta, a su vez, a que se mantenga la dependencia en que consiste su relación otros países De eso no se trata Para nosotros no hay esperanza ni cambio Los votantes, al elegir a Carter, no votaron por el fin del imperialismo, sino por su participación en él Es la misma moral del tiempo de Nixon Y Carter fue explícito al respecto, por ejemplo, en lo del Canal de Panamá
No fue un voto contra un mundo en que hay amos y esclavos Fue un voto de los amos —tienen razón los chinos, fue el voto de los burgueses, aunque sea de los burgueses pobres—, en favor de su propia dominación, sólo que con un rostro más humano Votaron, en Carter, por darle la mano al mundo No importa lo que luego vayan a hacer con esa mano

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