Bayonetas y prestamistas

Bayonetas y prestamistas
Carlos Quijano
En 1968 —diciembre— de acuerdo “con lo resuelto por las Quintas Reuniones del CIES (Viña del Mar, Junio 15-24 de 1976)”, la Unión Panamericana, sí, la Unión Panamericana, publicó un largo estudio —”Preparado por la nómina de expertos”— que lleva por título “La Brecha externa de América Latina 1968-1973”
“El concepto de una brecha externa en las relaciones económicas y financieras —comienza diciendo ese estudio— entre un país en desarrollo y el resto del mundo proviene del hecho de que ciertos objetivos de política económica —dada la existencia de algunos parámetros que en el corto plazo no pueden cambiarse o solamente se pueden alterar dentro de límites muy reducidos— no se alcanzarán sino con una cierta cantidad adicional de recursos externos Es decir, el monto de dichos recursos que el país precisa, sobrepasa los que puede procurarse con los bienes y servicios que a su vez proporciona al resto del mundo”

Como se ve, tal afirmación no se caracteriza ni por su hondura, ni por su originalidad Y además las proyecciones formuladas en el estudio, como tantas otras que llenan páginas y páginas de muy diversos informes ya olvidados, no se cumplieron; pero vale la pena destacar algún concepto “Puede verse —decía el aludido trabajo— que en 1956, el servicio de la deuda representaba el 58 por ciento del total de las exportaciones del área, que este porcentaje ha crecido en forma ininterrumpida y en el año 1965 representaba el 155 por ciento de dichas exportaciones A juzgar por el desarrollo que han tenido las autorizaciones y los desembolsos de préstamos a la América Latina, este porcentaje dentro de muy poco sobrepasará el 20 por ciento de las exportaciones que el Banco Mundial ha considerado, en el caso de la India, como un porcentaje límite por encima del cual el servicio de la deuda no debería pasar”
¡Oh, conmovedora inocencia de los tecnócratas y los prestamistas! A fin de poner coto a tanto desenfreno como el que se había desparramado por nuestra América, vinieron, en el Sur, las dictaduras militares
Veamos su proceder y cuáles fueron —para mayor tranquilidad de prestamistas y tecnócratas— los frutos de su accionar
Brasil En 1974, la deuda externa (Cepal, Estudio Económico 1975), llegó a 17166 millones de dólares En 1975, subió (estimación del Banco Central de Brasil) a 22345
Como las exportaciones totales de bienes y servicios sumaron 8,738 y 9,631 millones de dólares en 1974 y 1975, respectivamente, aquella deuda significó el 1965 y el 232 por ciento de las correspondientes exportaciones O sea, en un caso, la “ratio” fue, 196 y en el otro 232
Por su parte, los servicios de amortización e intereses de las deudas ascendieron en el primer año a 1,758 millones de dólares y en el segundo a 1,846 Vale decir, representaron el 283 por ciento de las exportaciones en 1974 y el 345 por ciento en 1975
Chile Deuda externa en 1974, 4,088 millones de dólares; en 1975, 4,467 (Cepal, Op cit)
Exportaciones de bienes y servicios: 2,261 y 1,654 para los mismos años
Deuda sobre exportaciones en 1974, 1808 por ciento; en 1975, 270 por ciento
Servicios de intereses y amortizaciones: 297 millones (el 13 por ciento en 1974), y 471 millones (el 29 por ciento en 1975)
Uruguay Deuda externa en 1974, 1,0069 millones de dólares; en 1975, 1,1156 millones de dólares (datos de fuentes gubernamentales)
Exportaciones totales de bienes y servicios, 468 y 481 millones de dólares para cada uno de esos años La deuda significó en 1974 el 215 por ciento de las exportaciones; en 1975, el 232 por ciento No conocemos las cifras exactas de los servicios Señalamos, sólo a título ilustrativo, que en 1972 el “coeficiente del servicio de la deuda pública, respecto al valor de las exportaciones de bienes y servicios” de Uruguay, era 373 por ciento, el más alto de América Latina (Banco Mundial —Informe Anual 1974)
Otra constancia La deuda es más gravosa, por razones comprensibles, cuando hay que pagarla en plazo más corto Un último informe del Banco Interamericano de Desarrollo señala que los cinco países que tienen una mayor concentración de los vencimientos a corto plazo son: Uruguay, Venezuela, Argentina, Chile y Brasil
En los próximos años, Uruguay tendrá que pagar el 706 por ciento de su deuda; Venezuela el 591; Argentina el 569; Chile el 521; Brasil el 517
Recordemos, por otra parte, que la situación de Venezuela no es comparable con la de los otros cuatro integrantes de la nómina, porque Venezuela es país petrolero, porque posee las mayores reservas monetarias de América Latina y porque su balanza comercial y su balanza en cuenta corriente tienen saldos positivos
En resumen: tanto Brasil como Chile se han alejado largamente del límite “tolerable” señalado por la Unión Panamericana y sus expertos En 1972 también lo hizo Uruguay Y hay motivos fundamentales para creer que, todavía, los servicios de su deuda son superiores al 20 por ciento de las exportaciones
La brecha es cada vez más ancha y también más honda
Ya lo hemos dicho: endeudamiento externo acelerado y baja constante del salario real, son dos de los perfiles más característicos de las dictaduras militares del sur Para poder aplicar una política que persiga objetivos semejantes o rinda tales frutos, esas dictaduras tienen que recurrir necesariamente a la represión Están respaldadas Con su conmovedora inocencia intacta, los mismos organismos internacionales o así llamados y los mismos bancos, también hipócritamente internacionales, que años atrás se hacían cruces frente a la brecha externa de América Latina y marcaban la infranqueable frontera, ahora no vacilan en acordar solícito apoyo a quienes han sumido a los pueblos en la ruina y han pasado por encima de límites, valladares y cercas
Bayonetas y prestamistas marchan de consuno A contramano de la historia

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