Las huellas de la nueva guerrilla llevan a su origen: el EPR

Las huellas de la nueva guerrilla llevan a su origen: el EPR
Pascal Beltrán del Río
En contraposición con las versiones de que la aparición de nuevos grupos guerrilleros es un mero intento de provocar el “voto del miedo” el próximo 2 de julio, la información con la que disponen las autoridades federales indica que se trata de escisiones del Ejército Popular Revolucionario (EPR), organización que irrumpió en la escena pública en 1996 y contra la que el presidente Ernesto Zedillo prometió usar “toda la fuerza del Estado”
De acuerdo con una investigación periodística, en la que se recurrió a diversas fuentes policiacas y gubernamentales, el EPR se ha fragmentado no tanto por acciones contrainsurgentes como por sus propias diferencias internas Las fuentes, que pidieron no ser identificadas, apuntan que el EPR ha sufrido al menos cuatro escisiones, mismas que han derivado en la creación de sendos grupos armados: Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), Comité Clandestino Revolucionario de los Pobres-Comando Justiciero 28 de junio (CCRP-CJ), Ejército Villista Revolucionario del Pueblo (EVRP) y Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP)

Según la información recabada por este semanario, algunos de los bloques que hace cuatro años se integraron en el EPR y cuyos orígenes se remontan a la lucha armada de los años setenta y ochenta, estarían ahora separándose para actuar cada uno por su lado Es el caso, por ejemplo, de la Organización Revolucionaria Armada del Pueblo (ORAP), uno de los grupos fundadores del EPR, y que ahora es la base del EVRP
La primera manifestación pública del EPR ocurrió el 28 de junio de 1996, en el poblado de Aguas Blancas, Guerrero, cuando se conmemoraba el primer aniversario de la masacre de campesinos a manos de policías estatales La irrupción de eperristas armados en el acto político —para leer un manifiesto— fue calificada como “pantomima” por el entonces secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet
Dos meses después, en vísperas del segundo informe presidencial, el EPR lanzó una fuerte ofensiva armada, contra instalaciones y puestos militares en Guerrero, Oaxaca, Puebla y el Estado de México En los ataques, los guerrilleros del EPR usaron armas de alto calibre, granadas y bombas El saldo fue de 15 personas muertas y más de una veintena de heridos
En su informe, Zedillo hizo una severa advertencia contra el EPR Hasta ahora, el gobierno federal ha capturado y procesado a más de un centenar de personas presuntamente vinculadas con el EPR —o con el ERPI—, de las cuales muchas han tenido que ser liberadas (Proceso 1203) El principal éxito de la campaña gubernamental contra la guerrilla ha sido la aprehensión del Comandante Antonio y de la Coronel Aurora, ambos del ERPI
Los desgajamientos del EPR comenzaron a finales de 1997, según ha documentado este semanario mediante escritos de discusión internos (Proceso 1200)
En la primera escisión, Antonio y otros dirigentes y combatientes se separaron del EPR para formar el ERPI Pese a que el desprendimiento se produjo a principios de 1998, la existencia de la nueva organización se hizo pública cuando una patrulla del Ejército Mexicano atacó a un grupo de erpistas y simpatizantes de éstos, que pasaban la noche en una escuela de la población de El Charco, en el municipio de Ayutla de los Libres, Guerrero, el 7 de junio de ese año (De acuerdo con la Procuraduría General de la República, lo que ocurrió en El Charco, donde hubo 11 muertos, fue un enfrentamiento)
Con base en información obtenida la semana pasada, de una fuente del gobierno federal, el ERPI se llevó, al escindirse, “60% del total de cuadros combatientes y medios del EPR” Esto fue posible, dijo la fuente, por el hecho de que Jacobo Silva Nogales, el Comandante Antonio, estaba a cargo del manejo y obtención de recursos económicos del EPR, así como de la adquisición, renta y utilización de casas de seguridad en Guerrero
Fue luego de que fracasó el cobro de un rescate que la policía pudo seguir la pista de Silva Nogales y aprehenderlo, agregó la fuente
“Al Comandante Antonio le correspondió diseñar y participar en el fallido cobro de rescate del secuestro del ganadero Eduardo de la Cruz Serrano, perpetrado el 28 de junio de 1998, en el municipio de Tecpan de Galeana, donde fueron aprehendidos Salomé Aguirre Bahena, Capitán Claudio, y Joviel Rafael Ventura, José Luis”
A decir de la fuente consultada, la detención de los erpistas mencionados llevó a la captura de Gabriel Baena Armenta, Capitán Alan, y al descubrimiento de casas de seguridad en Chilpancingo, Guerrero Las autoridades dicen que fue en una de esas casas de seguridad —”acondicionada desde el año de 1996 por parte del EPR y que había quedado bajo resguardo del ERPI”— donde fueron aprehendidos Antonio y Aurora Esa versión, sin embargo, es desmentida por éstos, que han dicho en declaraciones procesales que se les detuvo en la Ciudad de México y San Luis Potosí, respectivamente
El siguiente hecho de “separatismo” en el EPR ocurrió, según fuentes oficiales, poco después de la creación del ERPI, “con el desprendimiento del autodenominado Comité Clandestino Revolucionario de los Pobres-Comando Justiciero 28 de junio”
Dicha organización emitió su primer comunicado el 28 de junio de 1998 y realizó su primera incursión, el 19 de julio del mismo año, en la población de Ahuacatitlán, municipio de Teloloapan, Guerrero, donde invitó a sus habitantes a sumarse a su movimiento
Posteriormente, un grupo de 15 combatientes del CCRP-CJ se presentó en el parque El Veladero, en Acapulco, donde realizó pintas y nuevamente invitó a habitantes de las colonias aledañas a sumarse al grupo armado En julio del año pasado, miembros de la organización volvieron a presentarse en Ahuacatitlán, y, en septiembre, poco antes de los comicios municipales en Guerrero, aparecieron pintas del grupo en Teloloapan De acuerdo con las autoridades, el presunto dirigente del CCRP-CJ se llama Miguel Ángel Mesino
Los grupos armados del 2000
Lo que quedó del EPR sufriría aún dos divisiones, según fuentes policiacas y gubernamentales En febrero de 1999, Roldán —uno de los cuatro comandantes originales del EPR— decidió separarse de la Comandancia General de la organización Ese fue, de acuerdo con las autoridades, el origen del Ejército Villista Revolucionario del Pueblo, que reivindicó acciones armadas contra las oficinas de la Policía Federal Preventiva, en San Jerónimo, y la base aérea militar de Santa Lucía, en el Estado de México
Los orígenes del EVRP se remontan, de acuerdo con la información recabada por Proceso, a la Organización Revolucionaria Armada del Pueblo —que actuó de 1979 a 1986—, el Comando Armado Francisco Villa y la Unión de Comandos Revolucionarios Las tres últimas organizaciones estuvieron entre las que fundaron el EPR y su filial, el Partido Democrático Popular Revolucionario (PDPR), según la página Internet del EPR
El resto de las organizaciones que dieron origen al EPR fueron el Partido Revolucionario Obrero Clandestino-Unión del Pueblo (PROCUP), Partido de los Pobres, Células Comunistas, Grupo de Autodefensa Francisco Javier Mina, Comandos Revolucionarios de México, Comando Morelos, Brigada Obrera de Autodefensa, Brigada Campesina de Ajusticiamiento, Brigada 18 de Mayo, Brigada Genaro Vázquez Rojas, Brigada Vicente Guerrero y Organización Revolucionaria Obrera Ricardo Flores Magón
Sobre la ORAP, una fuente gubernamental comentó:
“Históricamente, el área de influencia de la ORAP se situó en los estados de México, Guanajuato y Puebla, así como en el Distrito Federal, donde realizó acciones de autodefensa armada para manifestar su repudio a las supuestas agresiones de que fueron objeto organizaciones provenientes de los sectores estudiantil y popular Dichas acciones consistieron en ataques a ‘objetivos policiacos y capitalistas’ Este proceso de evolución culminó con su integración al proyecto del PDPR, el 1 de mayo de 1976”
La escisión más reciente que ha sufrido ese proyecto es el de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), que el pasado 8 de abril hizo una incursión nocturna en un poblado de la delegación Xochimilco, y que se ha atribuido un ataque, en febrero pasado, a las oficinas del Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional (Cisen), en Puebla El miércoles 18, el comisionado de la Policía Federal Preventiva, Wilfrido Robledo, declaró a la prensa que las FARP tienen su origen en el EPR y afirmó que no son guerrilla, sino un grupo armado que, como otros, “aquí han tenido sus casas de seguridad”
De la información gubernamental se desprende que el principal dirigente de lo que queda del EPR es el Comandante José Arturo, también conocido como Roberto, mientras que en el ERPI, luego de la aprehensión de Antonio, ha quedado a cargo el Comandante Hermenegildo, también conocido como Miguel
En el caso de los villistas, es Roldán quien aparece como el líder, y, según las fuentes gubernamentales, el Comando Justiciero 28 de Junio sería encabezado por Miguel Ángel Mesino Las FARP han firmado sus dos comunicados —enviados por correo electrónico, el 9 y 15 de abril— simplemente con el nombre de su organización, y las fuentes consultadas no proporcionaron mayor información sobre su dirigencia
“Ambiente de terror”
En los dos comunicados de las FARP y en el del EVRP, esas nuevas organizaciones guerrilleras se refieren a los comentarios que han hecho políticos opositores en el sentido de que sus apariciones son impulsadas desde el gobierno para provocar el “voto del miedo”, así como a las opiniones de funcionarios federales que desestiman su fuerza
“Ya sabíamos que de algo se nos iba a acusar y por eso no nos sorprende ver cómo coinciden la Policía Federal Preventiva (PFP), el gallo (o más bien gallina) priísta Francisco Labastida Ochoa; los diputados tricolores o blanquiazules; expertos militares y polis de la SSP en acusarnos de ser un montaje propagandístico que tiene la intención de generar miedo entre la ciudadanía”, dice el comunicado de las FARP, del sábado 15
Y agrega: “Al gobierno le conviene generar confusión y promover el voto del miedo, haciendo un manejo manipulado e intentando desvirtuar el sentido político de nuestras acciones, y en eso coinciden la PFP, el Ejército, algunos panistas y Labastida Ochoa Estamos de acuerdo con que el gobierno realiza una campaña de terror, colocando explosivos en diferentes lugares públicos del DF, buscando alarmar a la población Pero también sabemos que, en el actual contexto, nuestra presencia revolucionaria no induce al voto del miedo, sino promueve la participación activa y consciente de las masas en la lucha por el cambio democrático
“No compartimos la idea de que nuestra aparición pública pueda afectar electoralmente a algún partido Tampoco compartimos la visión excluyente de que sólo las organizaciones electorales tengan derecho a manifestarse públicamente Respetamos, pero no compartimos el enfoque de apostarle todo a la vía electoral para lograr los cambios económicos y políticos que el país requiere”
Por su parte, los villistas se deslindan del EPR en su comunicado y dicen ser “una organización revolucionaria nueva, que tiene una estrategia, un programa, una metodología y objetivos políticos propios” Afirman que el gobierno federal “quiere negar la realidad de un movimiento social que poco a poco está despertando y que tiene expresiones legales, pacíficas, electorales, armadas y clandestinas”
El comunicado, fechado el 10 de abril, agrega: “Por desgracia, esa actitud del gobierno federal es reforzada por las declaraciones erráticas de algunos funcionarios del gobierno del Distrito Federal, que también minimizan y desdeñan los objetivos políticos de nuestro accionar militar Tal pareciera que les preocupa demasiado el hecho de tener que afrontar la realidad de la existencia de un accionar revolucionario armado en esta entidad”
Sobre la reciente aparición de granadas en lugares públicos de la Ciudad de México, los villistas afirman: “No acostumbramos andar dejando regadas las armas y explosivos que utilizamos La proliferación de hallazgos de granadas y artefactos explosivos, que se han presentado casualmente en las últimas semanas en la capital del país, obedece esencialmente a la guerra psicológica que ha desatado el Estado mexicano, responsabilizando a organizaciones revolucionarias de tal hecho La intención es crear un ambiente de terror y zozobra en la población para inducirla a rechazar a las organizaciones revolucionarias y aceptar el despliegue represivo que realicen los militares y los cuerpos policiacos, supuestamente para conjurar el peligro”

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