Sigilo y cautela de Carter

Sigilo y cautela de Carter
En una de sus primeras entrevistas después de su victoria sobre el republicano Gerald Ford, James Carter —presidente electo de Estados Unidos— mencionó a México como uno de los países —junto con la URSS, China y las principales naciones europeas— con los que establecerá contacto inmediato
También hizo hincapié en que no tratará a Latinoamérica, ni a ninguna otra región, en forma de bloque sino individualmente, de acuerdo con las necesidades y las condiciones de cada país
Una misión de senadores mexicanos —Roberto de la Madrid, Eliseo Mendoza Berrueto, Adolfo de la Huerta y Rodolfo Landeros— viajó a Estados Unidos presuntamente para iniciar contactos con los asesores de Carter Días después de la llegada del grupo, el embajador mexicano en Washington, José Juan de Olloqui, se entrevistó con un asesor de Carter y un periódico estadunidense anunció una visita de José López Portillo a la capital norteamericana para entrevistarse con Jimmy Carter el 22 de enero de 1977 Ya antes se habían reunido Carter y López Portillo, durante el viaje de este último a la capital norteamericana en septiembre pasado

Carter reconoce su limitado conocimiento de política exterior, y así entre sus más inmediatos planes está el de reunirse con sus asesores en esa materia y estudiar cuáles han sido los errores y los aciertos de la política externa seguida por los anteriores gobiernos norteamericanos
Entre esos asesores, no hay que perder de vista a Zbig Brzezinski, Samuel Huntington y Paul Nitze Según ha puntualizado Robert Scheer, autor de la famosa entrevista con Carter publicada en Playboy, los tres tienen puntos de vista temibles sobre cómo deben resolver los Estados Unidos sus problemas con el exterior En la propia entrevista, Scheer sugiere que Carter fue impulsado a la candidatura demócrata por David Rockefeller y su club de magnates de la política y las finanzas agrupados en la Comisión Trilateral donde hay representantes de Europa, Japón, Canadá y los Estados Unidos y que, según refiere Scheer, “se formó para aportar una posición conveniente de negociación unificada entre las naciones industriales capitalistas”
En apariencia cauteloso, sin embargo, Carter comenzó a mostrar ya cómo y en qué dirección dará los primeros pasos de su administración
Algunas de las promesas que hizo durante su campaña electoral han sido reiteradas después del triunfo del candidato demócrata Mantuvo, por ejemplo, se posición proisraelí y calificó a un nuevo embargo petrolero por parte de los árabes como una “declaración de guerra” contra los Estados Unidos
Sin embargo, la incertidumbre en las esferas petroleras es palpable: se teme que Carter conduzca a una mayor dependencia externa en materia de energéticos
En el terreno nacional, Carter habló ya de reducir y reorganizar la burocracia federal, estructurar una administración comprometida a servir al país y libre de intereses particulares, dar atención especial a la industria de la vivienda —sobre todo a la construcción de casas para ancianos—, efectuar un acercamiento a los problemas del transporte, energía y seguro social y atacar la inflación y desempleo, a los que describió como “males gemelos” Para este último problema, Carter mencionó una solución a largo plazo: la creación de empleos en el sector privado
Otros planes enunciados por Carter siendo ya presidente electo incluyen reuniones con los líderes laborales e industriales con el fin de establecer un marco adecuado para restricciones voluntarias a precios y salarios y entrevistas con los líderes del Congreso
En opinión de Carter, el pueblo norteamericano no quiere cambios radicales sino “programas prudentes” para resolver los graves problemas sociales y económicos que aquejan al país Una cosa es cierta: tendrá que tomar importantes y difíciles decisiones económicas a nivel tanto nacional como internacional
Carter declaró que en su gobierno habrá asesores republicanos, ya que espera el apoyo de este partido a sus programas y metas
Pero el triunfo de Jimmy Carter no sólo fue considerado como la derrota de Gerald Ford sino como el fin de la carrera del doctor Henry Kissinger, quien para antes de Navidad será reemplazado por un nuevo secretario de estado, obviamente demócrata

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