Carpetazo oficial a una historia de corrupción

Carpetazo oficial a una historia de corrupción
El lado oscuro de Serfin
Agustín Vargas Medina
Con la venta de Serfin al Grupo Financiero Santander Mexicano, que pagó al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), el 23 de mayo, los 14 mil 650 millones de pesos que ofreció por el 100% de las acciones, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el IPAB prácticamente dieron “carpetazo” a uno de los capítulos más negros de la historia del rescate de la banca

Aun cuando Eduardo Fernández García, presidente de la CNBV, y su equipo técnico-jurídico, encabezado por Pedro Zamora, vicepresidente de ese organismo, conocían las irregularidades y malos manejos en ese banco cometidos en beneficio propio por la familia Sada González y otros accionistas de Serfin, que derivaron en la quiebra del banco, nunca emprendieron acción legal para tratar de corregir la situación
Pero no sólo eso, las autoridades permitieron que la capitalización de Serfin se realizara al amparo de nuevos créditos, concedidos por la propia institución crediticia y el Banco Obrero
Documentos de la CNBV en poder de Proceso dan cuenta del círculo vicioso que generaron los accionistas de Serfin para la capitalización del grupo financiero Los informes de la autoridad bancaria detallan las irregularidades y beneficios crediticios que recibieron Adrián Sada González, sus familiares y algunos de sus socios
Aun así, la CNBV dejó correr el problema que derivó, finalmente, en que el gobierno le inyectara 120 mil millones de pesos para sacar a Serfin de la quiebra y para venderlo, posteriormente, en apenas 14 mil 650 millones de pesos, lo que representó una pérdida para el erario federal de 105 mil 350 millones de pesos
El senador perredista Mario Saucedo expuso ese tema en la tribuna de la Cámara de Senadores el 24 de mayo y afirmó que detrás del rescate de Serfin y su posterior venta “hubo una serie de corruptelas entre funcionarios y empresarios”
Saucedo insistió en que los malos manejos en ese banco permiten percibir que “en el gobierno algo está podrido, y no poca cosa” Sostuvo que la reciente operación que puso ese banco en manos del Grupo Financiero Santander Mexicano —filial del Banco Santander Central Hispano, la institución crediticia más grande de España— es un ejemplo de la manera en la que las autoridades ocultan información y los malos manejos en el rescate bancario
Y de eso dan cuenta justamente los documentos de la CNBV
El 11 de julio de 1995, Serfin International Bank Trust (SIBT) —filial del GFS—, a través de Banca Promex, otorgó créditos a la familia Sada González por 21 millones 550 mil dólares, a una tasa de 19%, recursos que fueron destinados a la capitalización del grupo en ese mismo mes
Dichos préstamos, a su vencimiento en septiembre de ese año, fueron liquidados con nuevos créditos otorgados por SIBT, por un total de 24 millones 5 mil dólares, renovándose a un rédito de 11% Ese monto incluyó el costo de una prima de un millón 480 mil dólares de una opción de tipo de cambio que no fue documentada o formalizada, registrando el SIBT como una comisión
Adicionalmente, Serfin International financió el 27 de octubre de 1995 con 20 millones 400 mil dólares a la familia, para liquidar préstamos adquiridos anteriormente con el Laredo National Bank, y 500 mil dólares al pago de crédito de Roberto César Treviño González, consejero de Serfin
Estos créditos fueron redocumentados durante octubre-diciembre de 1996, para lo cual la filial otorgó 40 millones 340 mil dólares a los acreditados, quienes vendieron los dólares a Banca Serfin entre 791 y 78 pesos por dólar, para adquirir 51 millones 840 mil dólares a un tipo de cambio de 6135 pesos por dólar, generando un quebranto para la institución y un beneficio para los accionistas de 90 millones 880 mil pesos
En esta renovación, SIBT obtuvo como garantía la caución bursátil de 9 millones 15 mil 628 acciones de la empresa vidriera Vitro, también propiedad de la familia Sada González
El 28 de enero de 1997, volvieron a redocumentar los créditos, esta vez con Banca Serfin, que prestó 320 millones 200 mil pesos para pagar los 40 millones 340 mil dólares adeudados al SIBT, manteniéndose la garantía, pero ahora sobre 8 millones 489 mil 628 acciones de Vitro, ya que 526 mil títulos fueron liberados del contrato de María Nelly González de Sada
Al vencimiento, el 29 de septiembre del mismo año, en una supuesta dación en pago que autorizó la CNBV, que se realizó a través de un fideicomiso, Adrián Sada González vendió a Banca Serfin las acciones caucionadas, obteniendo 333 millones 400 mil pesos
El dinero lo invirtió en Operadora de Bolsa —la casa del GFS— a un día, obteniendo una tasa de interés anualizada de 391%, con lo que ganó 3 millones 600 mil pesos, que al lado de una cancelación de adeudos aplicada a Roberto César Treviño por 3 millones 300 mil pesos, dan 340 millones 300 mil pesos para liquidar el adeudo
Sin mediar modificación alguna, la aplicación de las acciones caucionadas se llevó a cabo de manera distinta, concentrándose el faltante en Roberto César Treviño, a quien le aplicaron la cancelación de adeudos, cuando si se hubiere aplicado de acuerdo con las cauciones firmadas, Federico Sada González, María Nelly González de Sada, Adrián Sada González y Tomás González Sada no hubieran podido cubrir su adeudo Todo ello lo sabía la CNBV y así lo relata en su documento interno
Pero no sólo eso, las obligaciones de pago derivadas de los créditos que SIBT concedió a Adrián Sada González fueron transferidas a deudores diversos
El 20 de junio de 1996, Banco Obrero, a través del ING Bank, otorgó un crédito a 25 de los principales accionistas de Grupo Financiero Serfin —incluido Adrián Sada—, para apoyar la capitalización del mismo Dicho crédito fue negociado con el apoyo del gobierno federal, de tal manera que capital e intereses se liquidarían al vencimiento La única necesidad de flujo se generaría por comisiones semestrales, así como por una comisión inicial
Para cubrir esos requerimientos de liquidez, SIBT otorgó un crédito quirografario —es decir, sin garantías— por 1 millón de dólares a Adrián Sada, renovado en diciembre de ese año por 2 millones, al amparo de una línea de 45 millones de dólares a plazo de cuatro años y medio y amortización de capital e intereses a su vencimiento
Las irregularidades en el manejo de Banca Serfin por la familia Sada González se remontan a la época de su reprivatización, en 1992:
El 28 de febrero de ese año, SIBT otorgó créditos a la familia Sada (Pablo González Sada, Tomás González Sada, Adrián Sada González, Irma Botellos de González, Laura Casas de González y Federico Sada González) por 22 millones de dólares, convertidos a 68 millones 400 mil pesos, los cuales fueron depositados en Operadora de Bolsa, en la cuenta número 526169, a nombre del Fideicomiso Banoro SNC F-100, figura que se utilizó para suscribir acciones del Grupo Financiero Serfin entre marzo y mayo de 1992, recomprando la institución al gobierno federal
Otra vez, la CNBV dejó correr el asunto, a sabiendas de los datos que ya conocía Y así lo documentó: “El que dicho fideicomiso haya sido creado para captar los recursos para la adquisición y capitalización de Banca Serfin, infringe lo establecido en el artículo 106, fracción V, así como el artículo 31, cuarto párrafo de la Ley para Regular las Agrupaciones Financieras”
Las transas de los socios
Además de las irregularidades y complacencias crediticias a favor de la familia Sada González, destacan las de sus socios y funcionarios de la institución:
—Capitalización del Grupo Financiero Serfin mediante préstamos otorgados por Banca Serfin por 281 millones de pesos y de SIBT por 767 millones de dólares, a Luis Flores Faz, Francisco Javier González Treviño (empleados de Vitro e identificados como prestanombres de la familia Sada González) y Jesús Cantú, entre otros Los créditos son autorizados por Abelardo Morales Purón, director en aquel entonces del GFS
—Los préstamos realizados a Luis Roberto Mazón Rubio (presidente del consejo de administración regional) y a Abraham Silverstein Toiv (consejero) nunca se recuperaron por la dificultad para su cobro
Entre la lista de los principales beneficiarios de la red de complicidades crediticias en Serfin, así como el monto de los préstamos, la mayoría de ellos en dólares, destacan los siguientes:
—Luis Enrique Flores Faz, 156 millones; Francisco Javier González Treviño, 106 millones; Luis Roberto Mazón Rubio, 10 millones; Jesús María Cantú Rodríguez, 20 millones; Isaac Saba Rafoul (Celanes), 96 millones de dólares y 234 millones de pesos; Abraham Silverstein Toiv, 4 millones de dólares; Inmobiliaria Lasago (David Peñaloza Sandoval, accionista también de Tribasa), 49 millones de dólares; José Kamel Nacif Borge (Jamil Textil y KN Overseas Corporation), 43 millones, y Alfonso Adame Barocio (integrante del consejo de administración), 400 mil dólares
—SIBT otorgó créditos por 100 millones de pesos, a sabiendas de que nunca serían pagados, a Claudio Luis del Valle Cabello, empleado de Vitro e identificado también como prestanombre, para la compra de acciones del Grupo Financiero Promex El crédito fue autorizado de origen, es decir, sin la intervención del comité de crédito, solamente con la firma de Abelardo Morales Purón, para luego ser quebrantado
—Crédito por 100 millones de dólares a Roberto González Barrera (Maseca) y a la empresa Yatamex, para la adquisición de acciones y capitalización de Banorte
—Kamel Nacif Borge fue beneficiario de otro crédito por 10 millones de dólares para la compra de acciones y capitalización de Banco de Oriente
—Compra de acciones de Bancrecer con recursos otorgados por Banca Serfin y SIBT a José Ramón Elizondo Anaya y Alejandro Portilla (ambos accionistas de aquel banco y acreditados de Serfin) por 39 millones de dólares
—Quitas de capital e intereses por 209 millones 80 mil pesos (48% del adeudo total en créditos otorgados a Roberto César Treviño González, quien fungió como consejero de Banca Serfin, Empresas Rocetre e Inmobiliaria Buen Vivir, empresas de su propiedad) y Grupo Argüelles (inmobiliaria propiedad de los hermanos Sergio Ramón y Sergio René Argüelles Gutiérrez), con responsabilidades conjuntas de 437 millones 200 mil pesos
—Complacencia en el otorgamiento y recuperación de los créditos de Javier Garza Sepúlveda (accionista de Serfin y de Vitro), de su hijo Javier Garza Calderón (consejero) y Corporación Transnacional de Inversiones, con responsabilidades crediticias por 427 millones 900 mil pesos
—Créditos otorgados a Jesús Vélez y Compañía Agrícola y Ganadera Canvel, con desviación de recursos por 25 y 26 millones de dólares, respectivamente Este último monto autorizado por los consejeros Luis Roberto Mazón Rubio y Francisco R Ceceña Los empréstitos están en cartera vencida, presentan capitalización de intereses, disminución de tasa de interés y no se ha ejercido acción efectiva de cobro, situaciones que reflejan trato preferente, de acuerdo con el documento de la CNBV
—Sustitución de deudores con el objetivo de evadir cartera vencida o acciones reales de cobro, incluso entre accionistas, como es el caso de José Kamel Nacif y sus empresas, con riesgos por 240 millones de pesos, y de la Inmobiliaria Camhya, propiedad de Carlos Ayala Muñoz, accionista de Banorte
—Créditos a empresas relacionadas en las que se desconoce su destino, como es el caso de 6 millones de dólares otorgados a Textiles KN de Oriente —empresa perteneciente al grupo Kamel Nacif— sin gestiones efectivas de recuperación y con disminución de tasa Otro crédito, por la misma cantidad a nombre de Textiles La Libertad, dispuesto por Celanese y empresas relacionadas (Grupo Sigma-Familia Saba), liquidados mediante sustitución de deudor con Distribuidora Textiles La Libertad
Además de estas irregularidades en el otorgamiento de créditos a accionistas, funcionarios y empresas de los socios, Serfin aplicó tasas de interés cero a créditos relacionados, destacando Vitro
En total, la CNBV detectó 2 mil 666 casos con responsabilidades conjuntas por mil 405 millones 900 mil pesos, a los que se aplicaron una tasa de interés igual a cero, contraviniendo las propias políticas de la institución y las sanas prácticas bancarias, lo que constituyó infracciones a la Ley de Instituciones de Crédito
A pesar de ello, Eduardo Fernández y su equipo de colaboradores fingieron no saber nada, porque Serfin, al final de cuentas, fue atrapado en una “bien tejida red simbiótica” de apoyos mutuos con el PRI y el gobierno, lo que quedó demostrado con el fideicomiso No 2939, instituido en 1993 en Banca Serfin, para apoyar —como lo hizo Carlos Cabal Peniche en Banco Unión— las campañas políticas de ese partido (Proceso 1182)

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