Los narcos, amos del Caribe y del canal de Yucatán

Los narcos, amos del Caribe y del canal de Yucatán
Martín Morita Cancino y Rosa Santana
Pese a los frecuentes “pitazos” que reciben de Estados Unidos, las autoridades mexicanas muy difícilmente consiguen detener algún cargamento de droga procedente de Colombia
Lo anterior se desprende de un informe confidencial de inteligencia elaborado por el propio gobierno de México, según el cual el problema se concentra sobre todo en las costas del Caribe y el Canal de Yucatán, por donde ingresa a territorio mexicano entre 70% y 75% de la cocaína enviada por los cárteles colombianos
Una vez que ambos países establecieron que los narcotraficantes de Colombia optaron por el mar para introducir la droga en Estados Unidos, se han estado emitiendo “alertas marítimas” para tratar de detener los cargamentos
Pues bien, de acuerdo con dicho informe, de las últimas 10 “alertas marítimas”, sólo en una tuvieron éxito, a medias, los operativos mexicanos
El informe de inteligencia lo registra así:
El día 01 nov 2000 a las 07:30 hrs “S” buque de la Armada de México, aseguró una embarcación del tipo Eduardoño con dos motores fuera de borda, sin tripulantes y sin carga, al garete a dos millas náuticas al sureste de Tulum, QR (Se recomienda a todas las autoridades que integran el plan “Sellamiento” intensificar la vigilancia y patrullaje Posible introducción del cargamento de droga esta madrugada)
Los litorales mexicanos del Pacífico y del Atlántico (mar Caribe, Canal de Yucatán y Golfo de México) son los puntos estratégicos para las nuevas operaciones marítimas del narcotráfico internacional Un menor movimiento se registra por vías terrestres en las fronteras con Guatemala y Belice
Además, en el informe se asienta:
Se ha detectado un importante aumento en el consumo local de estupefacientes, de modo que las tendencias indican que de la cocaína colombiana que pasa por el país, un tercio se queda en territorio nacional La droga se distribuye principalmente en destinos turísticos, como Cancún, Cozumel, Mérida, Oaxaca, Chiapas, Guerrero (Acapulco) y Baja California Sur
Los centros turísticos del Caribe mexicano se han convertido en importantes centros de distribución de estupefacientes Baste decir que mientras en Estados Unidos una dosis o grapa de cocaína se cotiza entre 150 y 200 dólares, en Cancún se vende en 20 dólares Muchos de los turistas que acuden a esos sitios turísticos lo hacen para surtirse de droga y en algunos casos regresan a sus países de origen con fuertes cantidades de estupefacientes, algo que va más allá de lo que se denomina “tráfico hormiga”
Se tienen informes de que en Cozumel hay un alto consumo de cocaína, debido a que vía cruceros llegan a ese lugar más de un millón de turistas al año, sin contar a los tripulantes de esas embarcaciones que son extremadamente adictos al consumo de drogas
Por lo anterior es que el Caribe mexicano y la Península de Yucatán representan hoy en día una de las plazas más importantes para los cárteles de la droga Es un mercado primordialmente controlado por el cártel de Juárez, aunque también tienen presencia otras organizaciones, como la del cártel del Golfo y la de los hermanos Arellano Félix (Tijuana)
Las rutas
Los cárteles colombianos han establecido una “delimitación geográfica” para el surtimiento de cocaína a sus mercados de México y Estados Unidos
El cártel de Cali -el más poderoso de todos- es el encargado de los cargamentos que salen hacia el Caribe y el Canal de Yucatán, a través de por lo menos seis rutas marítimas, con puntos de reabastecimiento de combustible
Tales rutas y “puntos de reabastecimiento” son: Jamaica, Cuba, Haití, islas de San Andrés (en el mar de Honduras), Belice, costas de Yucatán, Cozumel, Tulum y Banco Chinchorro (ubicados estos tres últimos en el estado de Quintana Roo)
Y aunque aparentemente menguado, el cártel de Medellín aún mantiene una importante presencia en la introducción de cocaína Su principal ruta marítima es el Pacífico, bordeando las costas de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México, cuyos “centros receptores” o de “acopio” son los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Nayarit, Michoacán, Sinaloa y Baja California
El cártel de Medellín también opera una ruta que cruza por el Canal de Panamá, hasta llegar al Mar de Honduras, desde donde tiene “afluentes” -en menor escala que el cártel de Cali- que le permiten introducir cocaína a México, a través del Caribe y la Península de Yucatán
Es así como los cárteles colombianos han reducido al máximo sus operaciones por tierra y aire Por ejemplo, entre 1990 y 1996 uno de los métodos más utilizados era el “bombardeo” de droga, o sea, el lanzamiento desde avionetas de cargamentos de cocaína sobre el mar, en lagos e incluso en zonas montañosas de difícil acceso, que eran recogidos por “peones” (generalmente pescadores y campesinos mexicanos bajo el mando de un “burrero” o “pasador”)
En la actualidad, se estima que del total de la droga que ingresa o pasa por territorio nacional, más de 90% llega en embarcaciones
Y de acuerdo con el informe, de cada 10 casos de transporte detectados por la DEA, sólo uno es interceptado en México Los demás llegan a un sitio de “resguardo” antes de su traslado a Estados Unidos
Las embarcaciones
Para el transporte de la droga se utilizan preferentemente naves fabricadas por la empresa Eduardoño, fundada en 1946 en Medellín, Colombia, aunque a partir de 1995 una empresa beliceña empezó a fabricar otras con características similares
Las embarcaciones Eduardoño, lo mismo deportivas que pesqueras, “están hechas a la medida de los narcotraficantes”, según el informe de inteligencia Y es que la mayoría tiene capacidad para transportar hasta tres toneladas de cocaína y cuatro tripulantes; utilizan dos motores Yamaha fuera de borda, de 250 caballos de fuerza, y tienen una capacidad de combustible -diesel y gasolina- de mil 500 litros, que les permiten navegar durante 30 horas antes de reabastecerse
Por ejemplo, una nave de este tipo puede salir de Barranquilla, Colombia, y llegar a las costas de Quintana Roo en menos de 50 horas
Los modelos de lanchas Eduardoño que más utilizan los narcotraficantes son: la E21-AOP, una embarcación liviana, “con amplio volumen de almacenamiento” y estabilidad frente a las corrientes; la E29B05-RQ, de tipo pesquero y que es la de mayor capacidad; la E315 AOX y la E25-BOP, deportivas, con capacidad de 15 hasta 25 toneladas y con “gran estabilidad frente a las corrientes que puedan afectar su parte posterior”
El informe de inteligencia precisa:
Las lanchas Eduardoño utilizadas por las organizaciones del narcotráfico tienen la característica de que están pintadas de color azul con rayas blancas, incluso hasta los bidones de combustible que utilizan para recargar; esto, como una estrategia de camuflaje ante un eventual avistamiento por parte de aeronaves o guardacostas; además de que siempre cargan con una lona, también de color azul, con la cual los tripulantes cubren su embarcación y hacen que, por sus colores, sea casi imperceptible a la vista de los aviones de reconocimiento y de intercepción que vigilan los litorales

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