En el fondo, millonarios negocios

En el fondo, millonarios negocios
El oscuro túnel del sindicato del Metro
Raúl Monge y Fabiola Zamorán
A ocho meses de llegar a su trigésimo segundo aniversario, el Sistema de Transporte Colectivo (Metro) entró en una ruta crítica al chocar frontalmente empresa y sindicato
Decidido a acabar con la coadministración que de facto ejercía el sindicato hasta hace unas semanas, las actuales autoridades del sistema, encabezadas por Javier González Garza, comenzaron a recuperar espacios dejados por anteriores administraciones a la agrupación sindical y a desmantelar los principales bastiones de su dirigente, Fernando Espino Arévalo
Y la respuesta del sindicato se hizo sentir de inmediato, con paros escalonados y la amenaza frontal de paralizar por completo el servicio, de continuar, según ellos, las “agresiones”
“Es la guerra entre quienes buscan sanear la administración y los que pretenden mantener prebendas y negocios personales a costa de la empresa”, dice Raúl Montero Zepeda, dirigente de una de las tres corrientes opositoras a Espino Arévalo dentro del Sistema de Transporte Colectivo (STC)
Después de tres días de negociaciones sin llegar a ningún acuerdo y molesto por las embestidas oficiales, el miércoles 24 Espino Arévalo terminó por reventar: “Si el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, quiere guerra, que nos ponga un ring y hasta con la mano amarrada le doy una madriza”
Bajo el liderazgo formal e informal de Espino Arévalo, el Sindicato Metropolitano del STC repitió el esquema de control utilizado por Joaquín Hernández Galicia, La Quina, en el sindicato petrolero y, con la anuencia y complicidad de las autoridades capitalinas, llegó a montar prácticamente una administración paralela
Por ejemplo, durante los gobiernos priistas, se posesionó de áreas estratégicas de la empresa, como la Subgerencia de Finanzas y las jefaturas de Ingresos, de Capacitación y Desarrollo, de Personal, de Almacenes, de Nómina, de Archivo y del Servicio Médico, entre muchas otras
Montero Zepeda dice que, gracias a eso, Espino Arévalo llegó a ser un contrapeso real de poder en el STC y, al mismo tiempo, pudo ejercer un férreo control sobre la base trabajadora y someter cualquier brote de disidencia
La fuerza del sindicato no decayó con la llegada del PRD al poder Cuando el primero de los dos directores que tuvo el STC en el primer gobierno perredista, Pedro Luis Benítez Esparza, pretendió quitarles algunos espacios dentro del área técnica, con el despido de tres funcionarios al servicio del sindicato, Espino Arévalo y su grupo reaccionaron y, como en anteriores ocasiones, terminaron por echar a Benítez Esparza
Con Raúl González Apaolaza, el segundo director del STC en la administración Cárdenas-Robles, Espino Arévalo amplió las “conquistas laborales” y recibió cuanto quiso:
El 3 de marzo de 1999, obtuvo de la empresa 700 mil pesos para la celebración del XIV Congreso General Ordinario Un mes después, el 27 de abril, la dirección del STC le entregó 647 mil pesos “como complemento de gastos” de los convivios de fin de año y la celebración del Congreso General Ordinario El 23 de diciembre hubo una entrega más, de 422 mil pesos, para la fiesta de fin de año
En el 2000, la empresa mantuvo su generosidad con “la clase trabajadora” El 3 de febrero, otorgó 975 mil pesos para sufragar los gastos del primer Congreso General Ordinario del ya para entonces Sindicato Metropolitano de Trabajadores del STC y, el 12 de junio, le extendió un cheque por 1 millón 320 mil pesos, bajo el concepto de apoyo a “actividades varias”
El 3 de agosto, en su calidad de secretario general del sindicato, Espino Arévalo recibió 6 millones 311 mil 200 pesos para costear la fiesta del trabajador del Metro, según consta en el oficio CEG 430/2000 En el documento, se detalla que el dinero se utilizaría en: alimentos, renta de salón, sonido, contratación de grupos musicales, alquiler de plantas de luz, placas conmemorativas, relojes, anillos y aparatos electrodomésticos
Para la realización de campañas preventivas de salud, programas educativos, capacitación sindical, impresión de propaganda, material de cómputo y didáctico y fomento deportivo, la empresa otorgó, el 13 de junio, 1 millón 320 mil pesos al sindicato
Establecidas o no en las condiciones generales de trabajo, la última entrega fue de 5 millones 150 mil pesos, según consta en el oficio DA/5803/506 del 27 de noviembre
Por esa misma fecha, Espino logró arrancarle a la dirección saliente un acuerdo para que la empresa pusiera en manos del sindicato 401 plazas La actual dirección del STC no reconoce tal convenio, bajo el argumento de que debe tramitarse con el estudio y justificación correspondientes
Según estimaciones de Montero Zepeda, el sindicato recibió no menos de 332 millones de pesos entre 1995 y 2000
Las ambiciones del líder
Desde que Espino llegó a la Secretaría General del sindicato, en 1979, comenzó a preparar el terreno para convertirse en director del STC Apoyado en un sólido grupo de incondicionales, primero borró del mapa a los grupos disidentes y, después, puso candados a los estatutos para impedir el ascenso de dirigentes ajenos a su grupo y cerró el círculo dando forma a una empresa casi familiar
Integrado por 14 trabajadores, entre sindicalizados y de confianza, en la nómina del personal comisionado del actual Comité Ejecutivo, la lista de parientes en primer grado sorprende: Por ejemplo, la actual esposa de Espino, María Enriqueta García Villarreal, tiene a cuatro hermanos dentro del sindicato en calidad de comisionados El propio Espino tiene a su hermana Guadalupe en la misma condición, y Horacio Péreznegron, exdirigente sindical y persona de confianza de Espino, tiene a dos hermanos, Griselda y José de Jesús
Gracias a esa estrategia de control corporativo, al más puro estilo priista, Espino pudo trascender su gestión Y, desde entonces, nadie le ha podido arrancar el control del sindicato, cuya Secretaría General ha ocupado tres veces en poco más de 20 años
Sin un contrapeso real enfrente, ni por el lado de la empresa ni por el del sindicato, Espino se convirtió también en una pieza clave del priismo A cambio de posiciones legislativas para su organización, más de una vez ofreció votos cautivos a diferentes candidatos presidenciales y, más recientemente, a jefes de Gobierno Así es como ha logrado llegar a la Cámara de Diputados y, ahora, a la Asamblea Legislativa del DF
Columna vertebral del sistema de transporte público, el STC tiene 106 estaciones subterráneas, 45 superficiales y 37 elevadas, transporta 45 millones de pasajeros diariamente en 269 trenes Sin contar la Línea “B”, tiene una longitud de 178 kilómetros y cuenta con 191 vías dobles Aunque la tarifa del metro es de 150 pesos, el costo real de cada pasaje alcanza los 6 pesos
Debido al inusitado crecimiento del sistema, la empresa ha tenido que contratar su propio cuerpo de vigilancia, de mil 193 elementos, los cuales son apoyados por mil 433 policías comisionados por la Secretaría de Seguridad Pública
En su afán por extender sus dominios dentro de la empresa, Espino llegó al extremo de nombrar, con el aval de la administración formal, al jefe de Servicios Médicos del STC y, no hace mucho, todavía se daba el lujo de elegir a los proveedores de los medicamentos
Además, administraba el fondo de ahorro, que mueve 14 millones de pesos mensuales, centros de desarrollo infantil, deportivos, almacenes, jefaturas de Unidad y Centro de Capacitación
Raúl Montero Zepeda detalla que, pese al hecho de que trabajadores sindicalizados ocupen importantes puestos administrativos puede verse como una conquista sindical, lo cierto es que, en la práctica, se ha convertido en una “relación perversa”
Según el dirigente de la corriente democrática, los trabajadores convertidos en funcionarios sólo sirven para hostigar, reprimir y controlar a la base laboral Ilustra lo anterior con el caso particular del Departamento de Personal: “Siendo una parte estratégica de cualquier estructura de la empresa, porque permite el ingreso, capacitación, integración, desarrollo y control del capital humano, el sindicato controla ese espacio en el STC, con lo cual no sólo mantiene una posición de poder, sino también de carácter político e institucional”
Más:
“El sindicato propone 90% de las plazas vacantes, sean éstas de pie de escalafón o no; por ese sólo hecho, la representación sindical exige que el personal propuesto sea evaluado psicométricamente hasta cinco veces en el curso de un año Y a pesar de que muchos candidatos no cubren el perfil del puesto, son contratados, con el consecuente riesgo en la operación del STC”
De acuerdo con la corriente opositora, la mayoría del personal recomendado por el sindicato pertenece a la organización priista Antorcha Campesina “Es un compromiso político del sindicato con dicha organización, para que los apoye en toda clase de actos políticos”
Aparte de las posiciones administrativas cedidas al sindicato, las diferentes administraciones del STC han engordado cuentas bancarias personales y patrimonio inmobiliario de los dirigentes sindicales
Sólo Espino posee, en varias cuentas bancarias, 4 millones de pesos, según datos obtenidos por los reporteros
Y la organización ha recibido diferentes sumas para un centro vacacional, que no existe más que en los acuerdos entre empresa y sindicato Se trata de un deportivo que se pensaba construir en Yecapixtla, Morelos, desde hace 11 años Entre 1989 y 1996 el sindicato recibió, en efecto, casi 700 mil pesos
El líder de la corriente democrática del Metro asegura que “no existe ningún terreno, ninguna propiedad, a nombre del sindicato oficial en Yecapixtla”
Sin embargo, en las negociaciones realizadas la semana pasada, Espino pidió a la empresa la liberación de 12 millones 800 mil pesos para la adquisición del centro vacacional de los trabajadores, que fueron depositados el 5 de septiembre de 2000 en la cuenta productiva Banorte No 706-00541-2, pero la dirección del STC respondió que el organismo no tiene ninguna obligación de entregar recursos a la organización sindical
Otro proyecto sindical financiado por el STC fue la construcción de un Centro de Desarrollo Infantil en Carracci número 13 En enero de 1993, la empresa aportó inicialmente 324 mil pesos, pero el sindicato regresó el dinero tres meses después, al no concretarse la operación de compra-venta del terreno
El 17 de marzo de 1993, la empresa entregó al sindicato 40 mil 128 pesos para cubrir el pago de amortización de intereses del crédito otorgado por Banpaís para la adquisición del inmueble enclavado en la colonia Mixcoac Dos meses más tarde, el 20 de mayo, el sindicato recibió 1 millón 500 mil pesos
Sin embargo, la obra nunca se ejecutó Fue la empresa la que se encargó de construir el centro de infantil, en 1996, pero en un predio expropiado por el gobierno del Distrito Federal, colindante con las oficinas centrales del organismo, y con un costo de 5 millones 895 mil 81 pesos
Otra de las operaciones cuestionables del sindicato tiene que ver con un autobús El 4 de agosto y el 4 de noviembre de 1993, Héctor Manuel Zavala Bucio y Rodiber Brindis Figueroa, entonces dirigentes sindicales, recibieron 1 millón 100 pesos para la adquisición de un camión
Dice Montero Zepeda: “Por muy lujoso que fuera, un autobús no costaba entonces 1 millón de pesos”
La unidad terminó en las oficinas del PRI, debido a que fue utilizada en la campaña política de 1994

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