Ultima llamada para el teatro nacional

Ultima llamada para el teatro nacional
Nadia Piemonte
Resulta reiterativo decir que el teatro en México vive días difíciles ¿Los ha tenido mejores? Sin embargo, ante una cartelera como la capitalina, sempiternamente inmersa en la mediocridad, tiene que insistirse en que las cosas no pueden seguir así ¿O es que se trata de un mal crónico, incurable ya?
La visión que al respecto ofrecen los directores Héctor Azar y Nancy Cárdenas es poco alentadora Contrasta con la opinión, mucho más optimista, del director Julio Castillo, que asegura que en 1976 “el teatro universitario fue brillante” A su vez, las autoridades hablan de nuevo de “buenos propósitos” y, desconsolada, la empresaria Margo Su se queja de que la ya de por sí precaria situación del teatro en México se ve ahora afectada por la crisis económica que padecemos
Héctor Azar apunta: en los teatros del DF, empresarios particulares, el Estado o grupos que han formado compañías, presentan una cartelera que “revela características estacionarias”
El autor y director teatral explica que, a su juicio, la evolución del teatro “o se ha detenido, o avanza a un ritmo que de tan lento, parece imperceptible” Acusa de “apatía e indolencia a las instituciones encargadas de impulsar el teatro, o, mejor dicho, a las personas que dirigen esas instituciones”
Y Azar se pregunta:
“¿Dónde quedarían los festivales teatrales dedicados a la juventud? ¿En qué basurero habitarán los productos y las esperanzas de aquel importante Festival de Otoño, dedicado a la búsqueda de nuevos dramaturgos ¡de México! y que no dieron oportunidad de institucionalizarse? ¿Por qué morirán las colecciones de textos teatrales, como únicas publicaciones en el país? ¿Qué se hizo el periódico teatral La cabra, única revista especializada en México? ¿Por qué cerraría sus puertas la Librería Teatral, única en la ciudad y en el país?”
“Todo ello debió continuar y no diluirse en el vitriolo de la envidia, el burocratismo o la demagogia”, agrega “Debemos aprender que existen iniciativas dignas de adquirir su desarrollo pleno, aunque no las hayamos producido nosotros”
DEPENDENCIA DEL TEATRO DE EU
Según Azar, en el teatro comercial se observa también, como en otros ámbitos de la vida mexicana, “la dependencia neurótica con los productos y subproductos del teatro norteamericano; el mismo coloniaje cultural que en el campo del teatro se manifiesta en la preferencia por el refrito, en sustitución de la verdadera creación”
Y también “las mismas representaciones de seudoteatro chilango, perverso y destructor de valores humanos; aquél que bajo la apariencia hipócrita de señalar la miseria humana busca exacerbar los instintos y el morbo de la bestia fiera, sin permitirle a la gente un conocimiento sano del sexo y sus atributos”
—¿Y qué ocurre con el teatro experimental?—, se le inquiere
—También perdió la brújula Entre tanto y tanto disparate vanguardista, acabó abandonado al más triste conformismo, corrosivo y mutilador
Azar agrega que el imperio decadente del narcisismo, del exhibicionismo, de la impúdica pose de dedicarse al teatro como pretexto gratificante de frustraciones personalísimas y carentes de ingenio creador “El tomar a la moda como excusa o evasión, que impida el encuentro del artista con su circunstancia La ira que dejó de ser santa El berrinche que no llegó a ser coraje El teatro, en fin, que `parece ser’, y los artistas que no llegan a serlo porque descubrieron el sube y baja de la chabacanería y lo confundieron con el escenario”
¿EL TEATRO BUENO DESAPARECERA?
Tampoco es optimista la visión de Nancy Cárdenas Tan no lo es, que asegura que “o el Estado organiza realmente bien al teatro, nombrando consejos de artistas y desterrando a los burócratas, o el buen teatro desaparecerá de México”
Independientemente de otros problemas, el económico es actualmente el que con mayor contundencia amenaza a ese “buen teatro”, dice Nancy, consciente de que el tipo de teatro que ella escenifica “es el más afectado por la crisis económica”
Explica:
“El teatro menos superficial, el de concientización, no será elegido por el público —ya bastante escaso— para invertir en él su dinero sobrante, que será muy poco Dos devaluaciones al hilo llevarán al lógico aumento de precios en las taquillas y, esto, a la disminución de producciones importantes que de ninguna manera podrían sostenerse sin la ayuda oficial
“Creo que el próximo gobierno deberá fortalecer al teatro”, insiste, para salvar al buen teatro Aclara que el género menor, “por el que de ninguna manera siento desprecio”, no necesita ayuda económica Se sostiene por sí mismo, “tan sólo con el apoyo político” como lo es la libertad de expresión
Dice Nancy que algo similar ocurre con las obras musicales, “que son copia exacta de las extranjeras, porque de antemano se conocen los resultados económicos que tendrán Entonces, el problema está en el teatro que la Cárdenas llama “intermedio”, porque “no cuenta con verdadero arraigo” y porque el público “está en crisis: no querrá ver una obra que le despierte conciencia, porque ya tiene demasiados problemas”
Pese a todo, acepta que algo se ha logrado, “cierta corriente teatral, esa afición que iba en aumento” Pero teme que ese poco se pierda, porque “sería perjudicial para nuestro pueblo, ya que un pueblo sin teatro es un pueblo sin cultura”
EL TEATRO UNIVERSITARIO, BRILLANTE
El punto de vista del director Julio Castillo, de extracción universitaria, es mucho más optimista Confiesa que debido a sus ocupaciones vio poco teatro durante el presente año, pero señala: “Puedo afirmar que lo que llegué a ver, fue positivo”
Castillo, que ha obtenido varios premios internacionales y nacionales, apuntó: “El hecho de que se está montando espectáculos musicales es significativo Con este tipo de obras, el actor se vuelve más completo, porque se despoja de lo estático”
Dijo por otra parte que “el teatro universitario presentado este año puede calificarse de brillante Está a la vanguardia del teatro mexicano”
En cuanto al panorama futuro del teatro mexicano, el director expresó que seguramente “habrá grandes cambios durante el próximo sexenio Puede esperarse que se le permita a la gente que ha realizado algo positivo, que continúe su labor”
Al respecto, puntualizó que esta petición tiene un fundamento “Que no ocurra lo de siempre: al llegar otra gente al poder, sólo sus amigos —sean capaces o no— tienen oportunidades”
EL AUMENTO DE PRECIOS
“Lo triste —dice por su parte Margo Su— es que nadie entiende la necesidad de crear afición teatral”
La empresaria del teatro “Blanquita” se queja de “la cartelera débil y floja que se presenta en México”, pero sobre todo de los estragos de la crisis económica:
“Me presentan un presupuesto para focos y me quiero desmayar; la bandada de inspectores que visitan el teatro andan afilándose las uñas, pues saben que el primero de diciembre cambiarán de chamba; la corrupción impera, todo sube Así, el empresario teatral no puede realizar lo que quiere, porque sabe que jamás recuperará su inversión”
También habla de “su” teatro “A mí se me criticó —dice— cuando presenté la revista dirigida por Julio Castillo ¡Se pensaba que en mi teatro, el Blanquita, nadie entendería sus sutilezas! Pero mi público sí percibe lo bello y comprende lo que está viendo”
Para su consuelo, “existe el propósito de revisar lo relativo a un aumento en los precios de las entradas”, según informa el licenciado Raymundo Flores Bernal, subdirector de gobierno del DDF “Se accederá a lo que sea razonable, tomando en cuenta que hubo aumentos salariales originados por el alza del costo de la vida Se tratará, sin embargo, de mantener con precios más bajos las localidades populares, ya que el Departamento del Distrito Federal tiene un empeño de defender al público así como a los empresarios”
Por otra parte, “está por salir” un nuevo reglamento, “actualizado y hecho de acuerdo a las necesidades” Así lo informa el licenciado Carlos Islas Ricaño, asesor de la oficina de Espectáculos
El funcionario reconoce que el reglamento vigente “se parece a una obra cómica en ciertos puntos”, y asegura que el nuevo “será más elástico en materia de criterio y censura Se ayudará a los autores de buenas obras y se tratará de renovar el buen gusto de los aficionados a este espectáculo”
Otra vez, en fin, hay “buenos propósitos” La gente de teatro sólo pide que no se queden en eso

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