De Juan Pablo Becerra-Acosta

Señor director:
Una vez más tengo que ocuparme de dos textos de tu reportero Gerardo Albarrán de Alba (Proceso 1276 y 1278), relacionados con el Unomásuno que en 1977 fundó mi padre, Manuel Becerra Acosta, y que dirigió hasta 1989, cuando fue obligado a exiliarse por el régimen salinista
Al iniciar una entrevista con Luis Gutiérrez (Proceso 1278), Albarrán afirma, otra vez, que Manuel utilizó recursos públicos para crear Unomásuno Ya se lo aclaré hace 10 meses, cuando murió mi padre: la empresa editora del diario obtuvo un crédito de un banco y lo pagó todo, hasta el último centavo Así nació el periódico, y con la aportación —maquinaria y edificio— de un socio capitalista Albarrán me dirá que es el exgerente del periódico quien lo afirma Yo me adelanto y lo invito: Vaya usted, Albarrán, a los documentos Son públicos Eso solemos hacer los periodistas, los reporteros, no buscar vendettas declarativas en voz de otros por la incapacidad de aceptar nuestras pifias
De Gutiérrez, ¿qué decir si él mismo se exhibe? Pero bueno, primero le narro algo al lector Va

Distrito Federal, Calle de Cracovia, Barrio de San Ángel, 10 de mayo de 1988, jardines de la oficina del candidato priista a la Presidencia de la República, Carlos Salinas de Gortari
“Un servidor llegó hasta nosotros en ese momento y entregó un papelito al candidato Salinas lo leyó de un vistazo y tomó rumbo a la construcción
“Discúlpeme un momento ¿No quiere otro refresco? Negué con la cabeza al servidor, que se fue tras de Salinas hasta desaparecer Regresé a la banquita del jardín, deseando que terminara pronto la entrevista Que me dijera: adiós, tengo una urgencia, hasta luego
“Pero no Volvió hasta mí, siempre en mangas de camisa, como si hubiera preparado una nueva argumentación contra Manuel mientras hablaba por teléfono El modo me pareció extraño Seguía con las cacallacas contra el director de Unomásuno, pero no como si fuera una lata exclusivamente para él y para el gobierno, sino también para mí y para todos lo que trabajábamos en el diario Decía algo así como: ‘Yo sé que Manuel es muy difícil, que para ustedes debe ser muy complicado, que ha de resultar muy agobiante trabajar con una persona así’
“Y un nuevo remate, al ángulo:
“—¿Cómo podría Unomásuno trascender a Manuel Becerra Acosta, Luis?
“Me acalambré de golpe Sin duda había utilizado mal el verbo trascender Hubiera podido decir: ‘desplazar a Manuel’, ‘quitarlo de en medio’, ‘derrocarlo’, ‘sustituirlo’, pero trató de ser elegante usando el errático ‘trascender a Manuel’ Desde luego, entendí la expresión y me enojó muchísimo que Salinas me tratara de pronto como a un Regino cualquiera Qué se está pensando, carajo
“Sentí en la cara sus ojos Las comisuras de los labios oprimían ligeramente sus carrillos para dibujar una muy leve sonrisa, entre irónica y terrible Soslayé la respuesta, porque me sentía francamente atemorizado
“—Es imposible, licenciado No se puede
“—¿Por qué?
“—Es totalmente imposible Unomásuno es Manuel
“Salinas no dijo más Él mismo canceló el tema, como un bajón de cortina metálica ()”
Lo anterior me lo acaba de enviar por correo electrónico mi amigo Ignacio Chávez de la Lama, quien también trabajó en Unomásuno Fue escrito por Vicente Leñero en La Jornada Semanal del 7 de julio de 1996 (Vicente: pregunta Nacho que por qué en La Jornada y no en Proceso) Leñero no se refería a Unomásuno y Manuel, sino a Proceso y a Julio Scherer Modifiqué los nombres Estoy seguro que Vicente me perdonará el atrevimiento de poner a un tipo como Gutiérrez en su piel y su mente, y que me prestará su texto modificado para ilustrar la relación entre éste y Salinas La diferencia es que Gutiérrez no defendió a Manuel; por el contrario, él mismo, aprovechando la animadversión que existía entre Salinas y mi padre, y entre Raúl Salinas Lozano (papá del expresidente) y el propio Manuel, y a sabiendas de que nuestro director estaba muy cerca de cerrar un trato de 4 millones de dólares para vender 49% de las acciones del diario (las cuales compró mi padre, no se las apropió de forma ilegítima, por lo que vuelvo a invitar a Albarrán para que vaya en búsqueda de los documentos) a un destacado inversionista, con el fin de modernizar Unomásuno y aliviarlo de deudas (debía al fisco, Albarrán, no evadía, hay una enorme diferencia), y teniendo conocimiento de que él (Gutiérrez) quedaría fuera del nuevo proyecto, se prestó a la traición, al golpe, y sí, se volvió un Regino más
Los Pinos, marzo de 1989, oficina del presidente de la República Salinas caminaba de un lado a otro, como armando un rompecabezas mental De pronto se sentó en un sillón frente a su testaferro Con esa mirada oscura, penetrante, cautivadora e intimidante a la vez, ordenó con una extraña mueca de satisfacción
—Manuel es buen periodista, Luis, pero me rompe el hígado De verdad Hay que trascenderlo Júntese usted unos amigos y yo lo ayudo Véalo con Fernando, con Gutiérrez Barrios Manuel tiene que entregar el diario e irse del país, ¡pero ya! Usted quedará como director, nomás júntese a unos amigos y yo los ayudo para que se gestione un crédito en Banobras Usted le va a comprar las acciones a nuestro prestanombres, a Ángel Borja, una vez que las entregue firmadas Manuel Le vamos a dar un millón de dólares para que firme, se vaya de México, y que todo sea jurídicamente incuestionable ¿Est* claro? Bueno, me avisa cómo va todo
¿Fui certero? Puede decir Luis lo que quiera, mentir más o menos, pero los hechos están documentados Sabio Manuel, fue profético cuando ya estábamos exiliados en Ferrage, en Las Ardenas de Bélgica: “Éste será Luis Ataúd Gutiérrez Sí, enterrará no sólo al Unomásuno, qué tristeza, carajo, sino a él mismo como periodista”
De Rafael Cardona (Proceso 1276), Luis ya me hizo el favor de ponerlo en su lugar, no del todo, pero baste eso por ahora, no vale la pena dedicarle a él muchas líneas: es tan menor Carroña (así lo bautizó su excompadre) como grandes sus fracasos donde se ha parado Ah no, soy inexacto: cuando fue Siervo Baroja sí tuvo éxito, este Cardonita sí triunfó en las difíciles y transparentes artes de ser lacayuelo
Atentamente
Juan Pablo Becerra-Acosta Molina
Respuesta del reportero
Señor director:
No es a mí, y mucho menos Juan Pablo Becerra, quien debe aclarar nada Tendría que haberlo hecho Manuel Becerra Acosta, pero no lo hizo En vida tuvo oportunidad, ante cualesquiera de los textos publicados sobre Unomásuno (Proceso 370, 371, 372, 373, 382, 431, 432, 539, 646, 647, 652, 656, 674, 675, 683, 866, 1038 y 1110) En uno de ellos se le entrevistó, y dijo lo que quiso Para documentar la memoria: Unomásuno se fundó con 7 millones de pesos solicitados en la Secretaría de Gobernación, no en una ventanilla de Banobras (Eduardo Deschamps, presidente del consejo de vigilancia de la Sociedad Cooperativa de Periodistas, Proceso 675) Los favores políticos, las componendas con el poder, no se documentan ni dejan registro en archivos públicos; están en la conciencia de los implicados cuando la hay
Atentamente
Gerardo Albarrán de Alba

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