A dos siglos de su nacimiento

A dos siglos de su nacimiento
Lizardi o el fundador
José Emilio Pacheco
El “escritor constante y desgraciado” que agonizaba el 21 de junio de 1827 en una casa que todavía subsiste entre las ruinas de México pidió como único epitafio estas palabras: “Aquí yacen las cenizas del Pensador Mexicano quien hizo lo que pudo por su patria” Lo enterraron en el atrio de San Lázaro Más tarde hubo un corral de cerdos en ese lugar y desapareció todo vestigio de su sepulcro Cuando menos su memoria no corre peligro de ser embalsamada en la Rotonda de los Hombres Ilustres Algo de sus cenizas aún debe flotar en el polvo que se desploma sobre los barrios populares de la vieja ciudad, barrios que en su desamparada aniquilación siguen siendo en cierta medida el México de Lizardi

Este 15 de noviembre José Joaquín Fernández de Lizardi cumple dos siglos de haber nacido en la capital que él inventó literariamente Su posteridad es envidiable: cada año hay una edición de El Periquillo Sarniento; nadie le disputa el sitio de primer novelista que escribió en la América española; hombres como Luis González Obregón, Jefferson Rea Spell y Agustín Yáñez lo han vindicado del desdén que en 1812 inició José María Lacunza y alimentaron otros académicos a lo largo del siglo XIX atacándolo en nombre del buen gusto por el carácter popular de sus escritos y por ganarse la vida con ellos Finalmente la Universidad Nacional emprendió en 1963 el rescate de sus innumerables folletos y de los nueve periódicos que editó entre 1812 y 1827 A la fecha se han publicado seis volúmenes de su Obras Pero la literatura como tal le importaba muy poco a Lizardi El Pensador Mexicano quería el bien de su pueblo Y si los muertos pudieran enterarse de lo que sucede en este mundo, no tendría fin la amargura de Lizardi al ver que el México de 1976 no es muy diferente a la Nueva España de 1816 que él documentó para siempre en el Periquillo
En una tierra en que los pobres no pueden ser escritores porque escribir no da sino cuesta dinero, Lizardi encuentra un medio de exponer las ideas americanas opuestas a los intereses peninsulares: el folleto Por este medio Lizardi expresa el desplazamiento, la insatisfacción y la amargura de los criollos amestizados que reclaman el derecho a gobernar su país y al mismo tiempo temen que la violencia revolucionaria destruya la riqueza nacional, porque como uno de ellos la define la guerra de Hidalgo y Morelos les parece el “levantamiento de la clase proletaria contra la propiedad y la civilización”
El inicial repudio de Lizardi contra la “conjuración abominable” así como sus loas a Calleja y Venegas pueden ser o no sarcasmos, modos oblicuos asumidos ante las dificultades para decir la verdad Sus claudicaciones y reticencias son los ardides de hombre que sabe que no es un héroe y cuya única utilidad social es la escritura Pero lo que expone su novela es una condena inequívoca del sistema colonial y por ella nos corresponde juzgarlo
La circunstancia histórica —búsqueda de público, carestía de la imprenta— impone una modificación técnica: el Periquillo se venderá por capítulos sueltos Comienza en México la novela por entregas Al escoger al público y no a la nobleza como su mecenas, Lizardi inaugura nuestro mercado literario Pretende instruir a quienes no leen obras serias y lo hace en nombre de los que no pueden comprar sus escritos No escribe para los sabios; sólo para quienes tienen menos instrucción y menos experiencia que él Si disfruta de este privilegio su deber es comunicarlo: enseñar, divulgar el pensamiento reformista del siglo XVIII en su modalidad de ilustración cristiana o cristianismo ilustrado
La originalidad de Lizardi consiste en ser el primero en lengua española que utiliza la forma novelística con fines exclusivamente políticos El Periquillo Sarniento comienza a publicarse cuando la derrota de Morelos ha hecho perder toda esperanza de lograr inmediatamente la independencia y cuando la inquisición ha redoblado la censura a tal punto que prohíbe el tercer tomo por su condena de la esclavitud No hace falta leer entre líneas para darse cuenta de que el proyecto educativo y social de Lizardi sólo puede cumplirse en un México libre del dominio español
En este libro escrito frente a la censura y bajo el temor del regreso a la cárcel, se encuentra sin embargo toda la realidad social de la Nueva España en las postrimerías del virreinato: las deformaciones adquiridas en casa, la ineptitud de los profesores, la hipocresía como eje de conducta, el rechazo al trabajo, la búsqueda de prestigio, la conciencia torturadora del qué dirán, los abogados corruptos, los médicos asesinos, los sacerdotes irresponsables En sus capítulos aparecen también el machismo que produce la tiranía maternal y la tiranía maternal que produce el machismo, la tensión de dominio y dependencia que adultera y envenena las relaciones humanas, el hábito de la improvisación en todos los niveles, los centros educativos como expendios de títulos y proveedores de gente que no sirve para nada y no sabe qué ignora
Y asimismo: la Nueva España como el país en que todo está prohibido y todo se puede hacer gracias al “unto de México”: la mordida El desastre de la administración de justicia y el caos infernal de los hospitales El criollo como el hombre sin voluntad, el ser siempre disponible, el personaje eternamente manipulable que se forma en la escuela de la inautenticidad y se pasa la vida representando papeles El burócrata corruptible como un pícaro más nocivo que los ladrones y jugadores La doble explotación de las mujeres empleadas como criadas y amantes Las igualas, el acaparamiento, la adulteración de los productos, el gobierno como un negocio en que todos compiten no para servir sino para sacar del pueblo la mayor tajada, el dinero como ruina moral de los seres humanos y, en fin, la minería como culpable de la degradación porque creó treinta millonarios y cinco millones de pobres y miserables en vez de que florecieran la industria, la agricultura y el comercio
Lizardi subraya el aspecto moral de la novela para encubrir su contenido político: la crítica implacable del colonialismo El Periquillo Sarniento es el retrato del colonizado Esta clase de hombres es la que produce la opresión colonial, parece querer decirnos su autor El loro es un animal sin fuerza ni rebeldía que da la pata a quien lo solicita Ave de encierro que vive enjaulada y repite sin entender algunas palabras que le enseñan sus amos La sarna que padece es la enfermedad de la servidumbre novohispana Aparentemente la novela es nada más una condena del vicio y un elogio de la virtud Pero el vicio odiado es el coloniaje y la virtud a que se aspira es la independencia Desde luego nada de esto se halla en la superficie aunque es fácil leerlo si se recuerda que esta novela es literatura de emergencia escrita en circunstancias adversas y bajo la presión y la amenaza de las autoridades virreinales
Su estilo no es “rastrero ni hinchado” sino “casero y familiar” Lizardi expropia la literatura de manos de la clase dominante Escribir su novela en el habla popular es un acto que en términos civiles casi equivale a las campañas de Morelos En El Periquillo Sarniento José Joaquín Fernández de Lizardi rompe con las letras coloniales y funda la literatura mexicana cinco años de que exista México en tanto que nación

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