Diego, sutil estrategia de combates ideológicos

DIEGO, SUTIL ESTRATEGA DE COMBATES IDEOLOGICOS
Raquel Tibol
El 8 de diciembre de este año Diego Rivera, muerto el 24 de noviembre de 1957, cumpliría 90 años de edad En los últimos tiempos tanto en México como en Estados Unidos su producción ha estado cobrando vigencia El desarrollo del fenómeno presenta una tendencia hacia la intensificación debido a la eficacia que para los ojos de hoy poseen muchas de las soluciones plásticas riverianas La rehabilitación estética y el remedo pictórico no han incluido, por ahora, el análisis de su personalidad inmersa en un tejido de contradicciones a veces impenetrable Militante político en las filas de los marxistas mexicanos organizados, sus indisciplinas, sus individualismos, sus inconsecuencias lo van poniendo una y otra vez fuera de las estructuras partidarias, a las que desea ardientemente pertenecer sin renunciar a cualquier arbitrariedad de sus propias iniciativas Como Leonardo de Vinci, Durero o Miguel Angel en las décadas más renovadoras y vibrantes del Renacimiento, negocia con la clase dominante (estadistas, industriales, financieros, alta burocracia) una plataforma propicia para su producción; pero ejerce con bastante frecuencia el derecho liberal-burgués de expresarse con imágenes críticas acordes con sus convicciones ideológicas socialistas y sus esporádicas militancias en organizaciones revolucionarias obreras, campesinas y antiimperialistas Los choques habidos entre el artista y sus patrones sucesivos a causa de esas imágenes críticas son más entendibles que las relaciones iniciales entre Rivera y sus contratistas Mas la perspectiva histórica lo va haciendo aparecer como un paciente y sutil estratega de combates ideológicos Hilemos un ejemplo:
En enero de 1929 Diego Rivera era secretario de la sección Mexicana de la Liga Antiimperialista de las Américas, para la cual dirigía la revista El Libertador Colaboraba estrechamente con él el líder revolucionario cubano Julio Antonio Mella, quien fundara en 1925 la sección cubana de la Liga y que al refugiarse en México en 1926 pasa a integrar el Comité Ejecutivo de la misma El 11 de enero de 1929 expira en la Cruz Roja Mexicana el joven Julio Antonio Mella, uno de los máximos animadores de los movimientos revolucionarios del continente Lo habían asesinado esbirros del dictador cubano Gerardo Machado protegidos por la policía mexicana Un multitudinario cortejo fúnebre llevó en hombros hasta el cementerio de Dolores el féretro con los restos de Julio Antonio Mella que habían sido velados en la sede del Partido Comunista Mexicano de la calle de Mesones El cortejo se detuvo frente a Palacio Nacional, llegó a la Facultad de Jurisprudencia, hizo alto en la calle de Abraham González donde cayera abatido por disparos hechos a quemarropa En una fotografía obsequiada recientemente por el secretario de Gobernación Moya Palencia al gobierno cubano, se puede ver a Diego Rivera marchando al frente adolorido y desafiante En su discurso luctuoso señaló la creciente absorción de los países latinoamericanos por el capital de Wall Street, autor intelectual de persecuciones y asesinatos de luchadores patriotas y antiimperialistas Pero he aquí que poco después, en ese mismo año de 1929 las relaciones de Dwight Morrow, socio de la Casa Morgan y embajador de los EU en México son tan cordiales que el pintor acepta el patrocinio de Morrow para decorar (aunque parezca absurdo) un recinto oficial mexicano, el Palacio de Cortés en Cuernavaca, entonces sede del gobierno morelense
Sus contactos con los monopolistas norteamericanos dan por fruto murales en el San Francisco Stock Exchange, en la California School of Fine Arts de San Francisco, en el Detroit Institute of Arts El recato temático en estas obras tiende a corregir las imágenes críticas contra el imperialismo y sus socios y sirvientes vernáculos que había pintado ente 1923 y 1928 en la Secretaría de Educación Pública y en la Escuela Nacional de Agricultura en Chapingo
La confianza ganada le abre en 1933 las puertas del Rockefeller Center y será allí, teniendo por contendiente directo a Nelson Rockefeller, el contratante, donde Rivera volverá a refrendar su convicción revolucionaria exaltando en la figura de Lenin las luchas triunfantes del proletariado Rivera da en el blanco La irritación de los señores del imperio sirve para demostrar que su prédica en pro de una cultura universal (“planetaria” diría hoy Rufino Tamayo) es falaz y que sólo están dispuestos a auspiciar un arte que se someta a sus intereses y los favorezca El deslinde de los campos volvió a repetirse en México, en lo que a Rivera concierne durante el gobierno de Miguel Alemán Su militancia en las fuerzas de la paz y su oposición expresa a la guerra fría y a la guerra de Corea hizo que Carlos Chávez y Fernando Gamboa se prestaran a ser los secuestradores del mural “Pesadilla de guerra, sueño de paz” Una vez más la estrategia riveriana permitía a través del arte precisar las posiciones del enemigo de clase

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