El gobierno se doblega ante el FMI

Agustín Vargas Medina
Con una economía estancada, ingresos fiscales débiles y escaso margen de maniobra para cubrir su deuda, el gobierno federal aceptó ajustarse a los lineamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el diseño del programa económico del resto del sexenio del presidente Vicente Fox
Dicho programa —que será presentado a más tardar el 15 de noviembre a la Cámara de Diputados— tiene como prioridad pagar la deuda pública
En el aire se quedarán en el 2002 las promesas del presidente Fox en materia de política social, como elevar la calidad de vida de la población Otra vez tendrán que esperar mejores tiempos, porque sólo un escaso porcentaje del gasto programable será dedicado a programas de educación, salud y bienestar social
Los lineamientos para la elaboración de programa económico aparecen en el informe sobre la situación económica y financiera de México que el FMI concluyó el 25 de agosto, que se hizo público el 25 de octubre, a petición expresa del gobierno mexicano
Son tres los documentos sobre México elaborados por el FMI —englobados bajo el título de “Consulta del artículo IV del FMI sobre México”— y en ellos se pone de relieve, entre otras cosas, que los datos sobre el déficit fiscal y la deuda pública son mayores que los reconocidos por la Secretaría de Hacienda
Por ejemplo, el déficit fiscal aprobado por los legisladores para el 2001 no es de 065% del PIB, sino cuando menos de 41%, debido a los muchos compromisos heredados del gobierno de Ernesto Zedillo
De la misma manera, el monto total de la deuda pública, que ahora empieza a conocerse, representa un compromiso de pago para los siguientes años de alrededor de 4% del PIB
Así mismo, las proyecciones presentadas para el período 2002-2006 muestran que la reforma fiscal propuesta por Fox tiene un único propósito: llenar los huecos dejados por la sangría que sufrieron las finanzas públicas durante los últimos años, y que hasta el momento el gobierno ha mantenido oculta, dice el economista Juan Moreno, director de Proyecciones Macroeconómicas en la desaparecida Secretaría de Programación y Presupuesto, en la que trabajó 14 años
Doctorado en economía por la Universidad de Los Ángeles, California (UCLA), Moreno Pérez sostiene que tanto el FMI como el Banco Mundial siguen dictando, como lo hicieron en el pasado, la política económica de México, “y ya proyectaron prácticamente el programa para todo el sexenio de Fox”
Explica que las obligaciones impuestas por la enorme deuda están presionando para que se imponga un fuerte aumento en los impuestos
Las cifras
El esquema planteado por el FMI para el diseño del programa económico, parte del supuesto de la aprobación de la reforma fiscal, la cual considera ingresos adicionales por unos 114 mil millones de pesos para el 2002, los cuales se mantendrían constantes durante el resto del sexenio
Juan Moreno, quien elaboró el presupuesto alternativo para los años 1999 y 2000 planteado por el PRD, desmenuza las cifras de los documentos del FMI y detecta que el ingreso-gasto del gobierno federal y la lógica de la reforma fiscal tiene como objetivo cubrir parte del hoyo de las finanzas públicas para tratar de hacerlas manejables
Los ingresos del gobierno federal para el 2002 serán equivalentes a 164% del PIB (11 puntos porcentuales más en relación con el año pasado), o sea, alrededor de 935 mil 6668 millones de pesos Para los siguientes años, los ingresos como proporción del PIB, se mantienen casi iguales, para subir un poco más en el 2006
Para conseguir las metas de ingresos se tiene previsto un incremento de casi 2% en la recaudación de impuestos, para pasar de 105% en 2001 a 124% como proporción del PIB en 2002 Ese nivel se mantiene hasta llegar a 134% del PIB en 2006
El aumento sería un efecto de la reforma fiscal Es decir, el gobierno espera recaudar adicionalmente dos puntos porcentuales del PIB, para aumentar a 23%, 26%, 29% y 32% del PIB para los años 2003, 2004, 2005 y 2006, respectivamente
El incremento en la recaudación de 2002 está compuesto por 17%, por concepto de aumento en el IVA y la reforma del Impuesto Sobre la Renta (ISR), más otro 03% que se espera con medidas administrativas, o sea que mejorando la recaudación
La estimación es que ese 17% se mantenga para los próximos años
Pero además, el compromiso de Hacienda es que el otro 03% vaya siendo acumulativo para el resto del sexenio, para quedar como sigue:
El primer año de la reforma fiscal, o sea el 2002, según la estimación del FMI y Hacienda, aumenta 03% la recaudación por las medidas administrativas; para el siguiente, 06%; y así sucesivamente para llegar hasta 15% como proporción del PIB Los otros ingresos (no tributarios) se mantienen constantes
Por el lado del gasto programable (el que se gasta en salud, educación, justicia, defensa, etcétera, y que no incluye los gastos por participaciones a estados y municipios, intereses ni los derivados del rescate bancario ni Pidiregas), se estima sólo un ínfimo crecimiento de apenas 04% del PIB, menos de 23 mil millones de pesos, que es lo que supuestamente beneficiaría a la población
Como proporción del PIB, el gasto programable para el siguiente año pasa de 151% a 155% (04% más) y ese porcentaje se mantiene durante todo el sexenio Se estima que ese gasto ascenderá a 884 mil 3192 millones de pesos en el 2002
El economista identifica en dónde se producen las mayores transferencias del presupuesto:
El Instituto de Protección del Ahorro Bancario (IPAB) recibirá 07% del PIB para el 2002, pero con un incremento de una décima de punto a partir del 2003 para mantenerse así hasta el término del sexenio
La amortización de los Pidiregas —proyectos de inversión públicos, pero financiados con capital privado—, absorberá recursos equivalentes a 10% del PIB durante el resto del sexenio Al fondo del rescate carretero (Farac), se destinará 02% del PIB
Se considera también el pago de otros intereses de la deuda escondida, que absorberán, en promedio, 10% del PIB en los años del 2001 al 2006
“La lógica de toda la reforma fiscal es para pagar el saqueo que se hizo con el Fobaproa, con los Pidiregas y con toda la deuda oculta El mayor ingreso no es para gastar más en educación y salud, como dice Fox, eso es una mentira Eso no aumentará, es para cubrir este hoyo y ahí está la proyección, validada ya por el FMI”, sostiene el economista Juan Moreno, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)
Con los mismos datos del FMI, el especialista aborda un escenario económico en donde el supuesto es la no aprobación de reforma fiscal El gasto programable, explica, necesariamente se tendrá que ajustar en la proporción en que se dejen de percibir ingresos (despido de burócratas, cierre de secretarías, cancelación de programas) y es por ahí por donde el presidente de la República está presionando
Pero de ninguna manera, dice el economista, se contempla dejar de cubrir los compromisos financieros derivados de las deudas ocultas y el saqueo de las finanzas públicas de los anteriores gobiernos O sea, la prioridad es pagar antes que el desarrollo social y el bienestar de la población
El maquillaje
Los lineamientos del FMI para el programa económico están íntimamente ligados a las cifras que durante muchos años el gobierno federal maquilló para presentar otro México, con finanzas públicas sanas y una economía en crecimiento
El ocultamiento comenzó en 1990, en el sexenio de Carlos Salinas, según los documentos del FMI titulados Mexico: Selected Issues y Mexico: 2001 Article IV, divulgados ampliamente en Internet
El déficit fiscal de ese año, según las cifras del gobierno, era de 26% del PIB, luego baja a 05%, para subir después, en 1992, a un superávit de 15% En ese período se venden los bancos y otras paraestatales, como Telmex Ese superávit se baja 07% un año después y termina el sexenio con déficit de 01% del PIB
Cuando comienza el gobierno de Ernesto Zedillo y estalla la crisis, las cuentas oficiales indicaron que el déficit era de 0%; en 1996, 03%; 1997, subió a 10%; en 1998, cuando se destapó la cloaca del Fobaproa, se elevó a 12%; baja en 1999 a 11%, y en el 2000 se ubica en 09% del PIB Para este año, el déficit estimado es de 065%
De haber sido reales esas cifras, las cuentas eran totalmente manejables y sólidos los fundamentos de la economía, por lo que resulta innecesaria una devaluación Después de ésta apareció el problema del Fobaproa, y aún así el déficit siguió siendo manejable, al menos según las cifras oficiales
Sin embargo, los documentos del FMI muestran otra cara:
Así, el déficit de 26% en 1990 era en realidad de 37%; luego baja en 1991 a 14% En 1992 se logró un superávit oficial de 15%, por la venta de bancos, pero en realidad era un déficit de 03%, que en 1993 pasó a 23%, y llegó a 35% al término del sexenio salinista, lo que explica la devaluación de finales de 1994
El engaño siguió para esconder y sacar de la contabilidad pública el quebranto provocado por las llamadas deudas contingentes: IPAB o Fobaproa, 654 mil 845 millones de pesos; Pidiregas, 151 mil 548 millones; fondos y fideicomisos, 143 mil 256 millones; programa de apoyo a deudores, 56 mil 348 millones —incluyendo las deudas del sector presupuestario y de la banca de desarrollo—, que elevaron el saldo de la deuda pública en el 2000 a 2 billones 305 mil 4952 millones de pesos, equivalentes a 4022% del PIB
Ante la presión por la falta de ingresos y el atorón de la reforma fiscal, en mayo de este año la Secretaría de Hacienda decidió hacer públicos los requerimientos financieros del gobierno, que al cierre del 2000 se ubicaron en 215 mil 2395 millones de pesos De enero a junio de este año, se sumaron otros 49 mil millones de pesos a las necesidades del gobierno
Lo que hizo el gobierno de Zedillo, dice Juan Moreno, fue utilizar los excedentes, por lo menos los de Pemex, y así consta en los informes de la Cuenta Pública Federal de cada año, para financiar de manera subrepticia al Fobaproa y luego al IPAB, pues el presupuesto asignado oficialmente no alcanzaba ni para pagar el total de los intereses de la deuda del rescate bancario
Durante los últimos años, explica, buena parte del rescate bancario fue financiado exprimiendo fiscalmente a Pemex Mediante un régimen fiscal discrecional, el gobierno federal se apoderó de todo el excedente petrolero, dejando a esa paraestatal sin fondos suficientes para invertir
Por ejemplo, el año pasado, Pemex registró ingresos totales por 100 mil millones de pesos y pagó por concepto de derechos e impuestos al gobierno federal 103 mil millones de pesos Es decir, pagó 3 mil millones de pesos más de los que generó en el ejercicio fiscal del 2000
Esa expoliación se compensó utilizando los ahora famosos Pidiregas, que consisten en contratos para que empresas privadas efectúen la inversión pública indispensable, pero que el gobierno federal tendrá que cubrir más los intereses fijados por las empresas
Mediante ese mecanismo se contrató una enorme deuda pública, que no se registró de manera transparente, y que representa presiones al gasto público en los siguientes años
De hecho, en el Plan Nacional de Desarrollo se destaca que el reconocimiento de los pasivos contingentes y “probables” del gobierno son los objetivos centrales para asegurar la “sustentabilidad fiscal de largo plazo”
Según la Secretaría de Hacienda, los resultados del informe de FMI “no son por lo general del dominio público y es prerrogativa única y exclusiva del país consultado el darlos a conocer”, aunque México era la excepción en no publicarlos, cuando la mayoría de los 183 países miembros del organismo sí lo hacían
Vicente Fox está reconociendo ahora la herencia que le dejó Zedillo “No tiene margen de maniobra —concluye Juan Moreno—, pero tampoco buscará a los responsables del quebranto financiero y del saqueo de las finanzas públicas, porque no se enfrentará a los banqueros, a inversionistas extranjeros y nacionales, muchos de los cuales le ayudaron en su campaña, y menos al FMI, que ya avaló el programa económico La salida fácil, antes que buscar alternativas, es cobrar más impuestos a la población, obligándonos con ello a pagar ese saqueo”

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