Un plan para Colombia con repercusiones en Ecuador

Orlando Pérez

QUITO.- El Plan Colombia despierta temores… en Ecuador.
No es para menos: de ejecutarse, provocaría el desplazamiento de entre 35 mil y 150 mil campesinos colombianos a territorio amazónico ecuatoriano en el primer año de su aplicación; incrementaría el contrabando de armas y provisiones logísticas; y, como dicen los expertos, trasladaría la siembra de coca al otro lado de la frontera colombiana.
Peor aún: en territorio ecuatoriano se experimentaría la utilidad de los hongos Fusarium oxysporum y Pleospora papaveraceae para combatir los cultivos de coca, y con ello se afectaría el equilibrio ecológico de parte de la amazonia ecuatoriana, según denuncias de científicos y dirigentes indígenas.
Así, paradójicamente, el efecto militar de esta tarea conjunta entre Estados Unidos y el ejército colombiano se sentiría con mayor fuerza en territorio ecuatoriano que en el colombiano. De hecho, desde noviembre pasado se intensificó el control policiaco en la frontera entre ambos países.
Y es que desde el 12 de noviembre, cuando Ecuador firmó con Estados Unidos el convenio para la instalación de una base de monitoreo electrónico y aéreo desde la ciudad costera de Manta para combatir el narcotráfico en la región andina, las operaciones de los traficantes de armas se redoblaron, según fuentes militares en Quito.
En un solo operativo se capturó un embarque de 500 mil balas, el último fin de semana de junio. Al parecer, su destino era una compañía de las FARC. Para esas mismas fuentes, ésa es una prueba de que por la frontera podrían pasar más de 1 millón de balas por mes. Igualmente se confiscó, hace un mes en Guayaquil, una fábrica clandestina de insignias militares de las FARC que eran transportadas entre mercancía agrícola.

Las dos fortalezas

Las autoridades ecuatorianas aceptaron la instalación del Centro de Operación Avanzada de Estados Unidos cerca de la ciudad costera de Manta, a unos 800 kilómetros al suroeste de Quito. Dicha base, dijeron, es para apoyar el Plan Colombia y su función es combatir el noracotráfico.
Pero la instalación militar provocó las críticas dentro de Ecuador. El diputado socialista León Roldós señaló: “Es una ingenuidad pensar que una base de connotaciones políticas y militares solamente sirve para evitar el tráfico de drogas”.
El canciller Heinz Moeller le respondió: “No vamos a rectificar y menos anular ese convenio, porque está claramente definido su objetivo y el papel de cada uno de los firmantes”.
Esa base se creó después de que concluyó el acuerdo entre Estados Unidos y Panamá para asentar en el territorio del istmo el Comando Sur. Aunque no se permite el ingreso de la prensa, empleados de la base de Manta dicen que hay un gran movimiento de personal militar de Perú, Ecuador, Estados Unidos y Colombia.
Además, se prepara la pista aérea para recibir aviones de gran peso, así como toda la tecnología para el rastreo electrónico. También hay aviones de inteligencia electrónica, como los Awacks, y cisternas para combustible.
Como Manta también es un puerto, fuentes militares indicaron que ya ingresaron varios buques de bajo calado.
En la prensa colombiana circuló, al respecto, la siguiente información: “La base de Estados Unidos en Ecuador está estrechamente acoplada con la nueva Fuerza de Tarea Conjunta del Sur, compuesta por unos 13 mil militares colombianos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, así como de la policía”.
Y todo esto tiene estrecha relación con un punto estratégico en la lucha contra la guerrilla de las FARC: el cuartel o base militar Tres Esquinas, ubicada en territorio amazónico de Colombia, entre los departamentos con mayor cantidad de cultivos de coca y de control guerrillero: Caquetá y Putumayo.
Entre estas dos fortalezas militares (Manta y Tres Esquinas)  se combatiría a la guerrilla y el narcotráfico desde sus puntos neurálgicos: por aire, todo lo que pasa desde Perú hacia Estados Unidos, y por tierra, todo lo que alimenta a la guerrilla.

El éxodo

Sobre el desplazamiento de campesinos
del sur de Colombia a la provincia de Sucumbíos, al norte de la amazonia ecuatoriana, los informes de la policía registran el ingreso de 5 mil personas para asentarse como colonos en la selva.
Ante ello, varias organizaciones humanitarias y de las comunidades indígenas de Ecuador preparan sus territorios para una eventual “avalancha” de desplazados, según señaló a Proceso el dirigente indígena de la Amazonia, Adolfo Shacay.
Representantes de ocho nacionalidades indígenas de la Amazonia se reunieron el miércoles 19 en plena selva ecuatoriana para analizar las implicaciones del Plan Colombia y la utilización del hongo Fusarium Oxyporum en los cultivos ecuatorianos en la zona de Sucumbíos.
Agrupados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia (Confeniae), bajo la presidencia de Adolfo Shacay, millón y medio de indígenas se defenderían del Plan Colombia, porque “se está amenazando a las distintas nacionalidades indígenas asentadas en Colombia, cuyos espacios han sido prácticamente invadidos por fuerzas irregulares que utilizan a los pueblos indígenas como escudos humanos.
“Es propicio alertar a la comunidad internacional de que se van a producir desplazamientos humanos de indígenas amenazados. Los indios van a abandonar sus tierras, que serán utilizadas por las compañías petroleras para explotar petróleo. Es un tema complejo y existe mucha preocupación para los pueblos indígenas”, acotó el dirigente.
Además, denunció que el hongo acabaría con las plantaciones de yuca, naranjilla, arvejas y con la fauna más débil de la zona: mariposas, pequeñas aves, hormigas y peces.
Organizaciones como la Cruz Roja Internacional, Médicos sin Fronteras y la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) preparan y coordinan acciones para un posible éxodo de indígenas amazónicos, campesinos cultivadores de coca, que huirían de la guerra colombiana.
Sin embargo, los mentores del Plan Colombia defienden una tesis contraria: los recursos de ese plan incluyen 20 millones de dólares para promover otros cultivos, desarrollar programas agrícolas con los campesinos de la zona y mejorar sus condiciones de vida.
Incluso, el embajador de Colombia en Ecuador, Eliseo Restrepo, aseguró: “La aplicación del Plan Colombia no aumentará la migración hacia los países vecinos”.  Para él, los cultivadores de coca van donde haya trabajo: si ahora es la coca, mañana puede ser el café.
El riesgo, según los analistas, es que los narcocultivadores se movilizarán a otras zonas de cultivo, entre éstas Ecuador.
Y para ello, se trabaja en otra dirección: acabar con la producción de hoja de coca con el hongo Fusarium oxysporum.
Diego Pérez, director del Centro de Investigaciones de Acción Popular de Colombia (Cinap), denunció que las tareas de fumigación en el sur de Colombia se han intensificado en los últimos días. Esos trabajos incluyen a varios municipios cercanos a la frontera con Ecuador, en la zona del
Putumayo.
Entrevistado vía telefónica por Proceso, Pérez señaló: “Las implicaciones no son sólo de las operaciones militares aéreas, sino también de los efectos que podrían causar las fumigaciones masivas aéreas con glifosato y la utilización del hongo”.
Según varios científicos ecuatorianos, las cepas de este hongo -diseñado para matar cultivos de narcóticos (coca, amapola y mariguana)- matarían a variedades “parientalmente cercanas a la coca”, de las cuales dependen otras especies animales y vegetales y, con ello, se afectaría el equilibrio ecológico de la zona.
Además, no ha sido probado en terrenos con las características de la región donde se piensa utilizar. De hecho, se probó en Bolivia y Perú pero fue rechazado por los organismos estatales de medio ambiente.
Estos hongos, dijeron, son altamente tóxicos para animales y humanos. Los pájaros que se alimenten de semillas contaminadas estarían en peligro y el consumo de las hojas de coca -que es legal en Perú y Bolivia- puede representar una amenaza para la salud.
El Fusarium oxysporum fue obtenido en laboratorio durante la Guerra Fría, adquirió la categoría de arma biológica y estuvo en poder de Estados Unidos y la Unión Soviética, de acuerdo con ambientalistas estadunidenses y europeos que proscriben su uso, explicó el martes 18 el diario El Nuevo Herald.
El 6 de julio, el diario The New York Times reveló que el gobierno de Colombia aceptó, “bajo la presión de Estados Unidos, probar la efectividad del hongo Fusarium Oxyporum’’. Lo hizo “a regañadientes”, en vísperas de que el presidente Bill Clinton firmará la ayuda de mil 300 millones de dólares para el Plan Colombia. De acuerdo con The New York Times, senadores republicanos dijeron al gobierno de Andrés Pastrana que solamente aprobarían la ayuda si aceptaba experimentar con el herbicida.

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