la prosperidad que nunca llegó

Al concluir las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) —12 de agosto de 1982—, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari aseguró:
El Tratado significa más empleo y mejor pagado para los mexicanos Esto es lo fundamental, y es así porque vendrán más capitales, más inversión, que quiere decir más oportunidad de empleo aquí, en nuestro país, para nuestros compatriotas En palabras sencillas, podremos crecer más rápido y, entonces, concentrar mejor nuestra atención para beneficiar a quienes menos tienen
El secretario de Comercio, Jaime Serra Puche, principal negociador del TLC por México, reforzó:
Como México tiene una agricultura menos desarrollada que la de Canadá y Estados Unidos, se dará un impulso a la infraestructura, a los programas sanitarios y a la investigación de productos específicos Además, se podrán importar de esos países, sin ningún impuesto, tractores, segadoras, trilladoras, cosechadoras, empacadoras de forrajes, incubadoras, trituradoras, secadoras, hoces y guadañas, arados, mezcladoras de carne, lavadoras de legumbres, hortalizas y frutas, peladoras de papa, clasificadoras de camarón, fertilizantes, insecticidas y herbicidas
Por su parte, Estados Unidos eliminará de inmediato los impuestos que pone a los productos mexicanos El 61% de nuestras exportaciones agrícolas no los pagarán, cuando se trate de ganado bovino en pie, miel de abeja, nueces, flores —excepto rosas—, tequila, fresas, mijo, melaza de caña y ajos
El presidente Ernesto Zedillo y su secretario de Agricultura, Romárico Arroyo Marroquín, afirmaban, en mayo de 2000, que el TLC había propiciado un cambio estructural en el sector agroalimentario mexicano, al abrir nuevos mercados para los productos agropecuarios y establecer disciplinas en el comercio entre las partes, impulsar la inversión en el sector, la reconversión productiva y el aprovechamiento de las ventajas comparativas El análisis muestra que en los primeros seis años de operación se han alcanzado metas importantes, de acuerdo con los objetivos planteados al inicio de la negociación, y que se esperan mayores ventajas económicas en los próximos años
Según el presidente Zedillo, mientras que las exportaciones agroalimentarias de todo el mundo a Estados Unidos aumentaron 52% desde la entrada en vigor del TLC, las exportaciones agroalimentarias mexicanas a ese país crecieron alrededor de 80% En el mismo período, la Unión Europea y países como Australia y Nueva Zelanda, reconocidos mundialmente por el éxito de sus exportaciones agropecuarias, presentaron un crecimiento de 58, 18 y 19%, respectivamente, en las exportaciones de este sector a Estados Unidos
De esta manera, los productos mexicanos ocupan cada vez más una mayor proporción en los mercados de Canadá y Estados Unidos En cuanto a la importación de granos, oleaginosas, frutas y hortalizas, menos de 30% corresponde a productos cuya apertura comercial se debe al TLC Además, se ha incentivado la modernización del campo, a través de la liberalización arancelaria de insumos agropecuarios
En el mismo sentido, el gobierno de Vicente Fox presume de que este año el sector agropecuario creció 3% y que el Producto Interno Bruto del sector primario se ubica en 95%, lo que da confianza de que en el campo se pueden hacer negocios

Comentarios

Load More