daños a dos capelo en el museo de linares

GUANAJUATO, GTO – Han pasado meses y el ceramista Javier Hernández Capelo espera una respuesta del Museo de Linares en Nuevo León, que no llega
Hace más de un año, la exposición de aniversario del museo fue en honor al artista guanajuatense, y como resultado de negligencia y —acusa— de la irresponsabilidad del director José Mata Treviño, dos de sus obras fueron rotas e irreversiblemente dañadas
Se trata del mural Memoria y resplandor, que elaboró para una exposición dentro de la XXVIII edición del Festival Internacional Cervantino en el Museo de la Alhóndiga de Granaditas, y de un tibor monumental, decorado con ángeles músicos
El mural fue hecho pedazos en casi 50% antes de la transportación desde el Museo de Linares hasta Tlacotalpan, en enero pasado, cuando iba a llegar a esa ciudad veracruzana para una exposición como parte de las celebraciones por la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad
El tibor ni siquiera pudo formar parte de la exposición en el Linares, en septiembre de 2001 Fue roto cuando se estaba haciendo la instalación, luego de haber formado parte de muestras en el museo Franz Mayer y en la de Cinco siglos de arte popular mexicano de San Idelfonso, entre otras
Y aunque el director José Mata y el patronato del museo han admitido la responsabilidad de esta institución y ofrecido responder al artista, hasta ahora no lo han hecho Todo es promesas y disculpas Capelo denuncia que ambas piezas están valuadas en casi 1 millón de pesos en total, para efectos del seguro
Odisea y silencio
La pesadilla de Capelo, ceramista especializado en mayólica, cuyas piezas exporta a Estados Unidos y Europa desde hace casi 25 años, comenzó el año pasado
José Mata Treviño visitó el Museo de la Alhóndiga y lo invitó a presentar una selección de piezas de cerámica, placas y esculturas en ocasión del aniversario del Museo de Linares (yo había pensado en retirar el tibor para llevármelo a mi casa, pero Mata lo vio y me lo pidió) Había sido elaborado por el artista hace unos 12 años con medidas de 180 metros de alto, por unos 90 centímetros de diámetro
El mural Memoria y resplandor se compone de 54 placas de 50 centímetros por un metro, talladas en relieve y algunas modeladas En su primera fase técnica, fue horneado en Monterrey (ahí es donde se encuentran el material apropiado y los hornos de alta temperatura especializados); luego volvió a los talleres de Capelo en esta ciudad, donde incluso utilizó arenas de granulometría del desperdicio de las minas
El tibor se rompió en el Linares, antes de inaugurar la exposición de Capelo (José Mata envió una carta al seguro en la que decía que el tibor había llegado roto desde Guanajuato Pero el mismo personal del museo aclaró todo, lo desmintió) En cuanto al mural, éste fue requerido por las autoridades municipales de Tlacotalpan, quienes hicieron una solicitud al ayuntamiento de Guanajuato para que enviara una muestra de arte representativo en enero de este año (me lo pidieron, y entonces se le solicitó a José Mata que mandara el mural a Veracruz De ahí volvería a Guanajuato)
El mural llegó en un transporte inadecuado, envueltas las placas en un material muy ligero y amarradas con un mecate que se atoró en una armella fijada al interior del vehículo La madera cedió y se vino abajo con todo y placas Más de 40% de ellas se rompió, algunas quedaron en pedacitos Las autoridades de Tlacotalpan vieron cómo llegó el mural y no lo quisieron recibir; llamaron a un agente del Ministerio Público que levantó un acta Todavía Mata Treviño me pidió autorizar que se liberara el transporte que envió, y yo lo hice de buena fe, cuenta Capelo
El mural quedó guardado en una biblioteca y luego Mata me dijo que ya había hablado con el seguro —Comercial América— y no le había resuelto aún nada Después me di cuenta de que me estaba mintiendo
El 15 de agosto, Capelo envió una primera carta dirigida al patronato —a través del secretario de éste, Eduardo Garza—, en la que narró lo ocurrido, reclamó la irresponsabilidad de Mata Treviño y pidió se le resolviera esta situación Pero tampoco hay respuesta
—¿Ha pedido ayuda de alguna instancia oficial, del estado o del municipio?
—No he querido hacerlo, he querido arreglar esto personalmente La última vez les dije que se quedaran con las cosas, porque yo no puedo ir a contratar un abogado en Linares para pelear esto Pueden ponerlas donde ellos quieran, restaurarlas Pero ni me las regresan ni nada

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