100 famosos en La Habana

Diez personajes de la cultura y la política de México son recordados por 100 famosos en La Habana, un CD-ROMom interactivo con anécdotas, galería de fotos y música en 120 capítulos a lo largo de cinco siglos, que edita el Instituto Cubano del Libro a través de su editorial electrónica Cuba Literaria y Citmatel, en la tierra de José Martí
Son los músicos Juventino Rosas
(?-1894) y Agustín Lara (1897-1970); los escritores Amado Nervo (1870-1919) y Alfonso Reyes (1889-1959); los artistas Jorge Negrete (1911-1953) y María Félix (1915-2002); los presidentes Benito Juárez (1806-1872) y Lázaro Cárdenas (1895-1970), mientras que la sección de pintores universales se entrega exclusivamente a un par: David Alfaro Siqueiros (1896-1974) y Diego Rivera (1886-1957), ambos unidos por la amistad hacia el estudiante cubano José Antonio Mella, asesinado en México en tiempos del dictador Gerardo Machado
Colores Caribe
Siqueiros visitó Cuba en 1943 donde pintó para el Hotel Sevilla Nuevo día de las democracias, un mural conservado en el Museo Nacional, y regresó en 1960 para pronunciar una conferencia amorosa sobre Mella, “quien no fue un intelectual que quiso ver los toros desde la barrera, sino que bajó al ruedo y peleó”
Rivera evoca a Mella como pretexto para crear fantasía política, según recoge el CD-ROM de una entrevista que publicó la revista Bohemia 30 años después de fallecer el pintor Fue en la segunda visita que hizo a Cuba yendo hacia Nueva York, durante la revolución contra Machado, cuando desembarcó con Frida para almorzar y tomar agua de guanábana Al concluir escucharon balazos y poco después dos muchachos entraron, saludando:
-Compañero Rivera, le hemos servido de postre a Margiñat (uno de los sicarios de Mella)
Al regresar de Nueva York desembarcó para ir al mismo restaurante con Frida y otra descarga de pistola tronó, entrando esa vez sólo una persona:
-Camarada Diego, ahora le hemos servido al sobrecargo (del Morro Castle, otro de los asesinos de Mella)
-¿Es Machado? -preguntó Rivera
-Ese no, porque también es ñáñigo; pero pierda cuidado, ya morirá de mala enfermedad (El cubanismo ñáñigo se usa peyorativamente para los miembros de cofradías secretas de negros)
Negrete, María y Lara
¡Ay, Jalisco, no te rajes! intitula 100 famosos en La Habana la parte del ídolo Jorge Negrete, quien desde 1939 ya era popular en la isla y cuya primera visita en 1944 provocó tumultos A decir de la prensa habanera, “que nosotros recordemos, la Ciudad de La Habana no le ha dado nunca a artista alguno un recibimiento como el prodigado al actor y cantante mexicano, en la tarde del lunes 3 de enero”
La presencia de El Charro Cantor duró hasta febrero y al despedirse cantando ¡Ay, Jalisco, no te rajes! prometió volver, “no para actuar, sino a vivir un buen rato aquí Muy tranquilo, muy alejado de toda actividad teatral o cinematográfica ¡Qué delicia, unas vacaciones en Cuba!” Regresó el 27 octubre de ese mismo año suspendiendo una gira por Puerto Rico, para ofrecer una función que recaudara fondos, al enterarse de la desolación que había dejado un huracán en Cuba, con la frase: “Cuba es mi segunda patria”
María Félix lo confirma en el apartado La buena suerte de usar perlas legítimas, cuando en el verano de 1955 ella llegó por segunda vez a Cuba:
“Jorge murió sin haber logrado su sueño dorado de venir a La Habana conmigo Siempre me decía: ‘Amor mío, tenemos que ir juntos a La Habana para que veas cómo me quieren los cubanos Fui mucho muy feliz con él”
Lara tiene su sección como El señor de los boleros, donde se evoca una discusión antológica de El músico poeta con el trovador Sindo Garay, llamado por García Lorca El gran faraón de Cuba, sobre el verdadero origen del bolero una tarde de junio de 1952, en la famosa Bodeguita del Medio
Sobre las olas
Dos escritores mexicanos desfilan por 100 famosos en La Habana: Amado Nervo y Alfonso Reyes
Del primero, en Poeta del sentimiento del CD-ROM, el semanario El Fígaro lo recuerda haber parado brevemente con el vapor Alfonso XII, el sábado 15 de junio de 1918: tenía la mirada cansada y entregó para la publicación el poema El día que me quieras Moriría un año más tarde En cuanto a Alfonso Reyes en Del México vecino se resalta su adhesión a las luchas cubanas y sus versos de Trópico:
No es Cuba, donde el mar disuelve el alma
No es Cuba, que nunca vio Gaugin, que nunca vio Picasso
De Juárez, en Escalas del Benemérito se rememora su paso por La Habana en octubre de 1853, exiliado por Santa Anna y sin un centavo, donde sintió el racismo a los negros en su propia piel cobriza En Presencia Solidaria, se recuerda que Lázaro Cárdenas llegó el 25 de junio de 1959 para saludar durante cuatro días a la recién triunfante Revolución Cubana de Fidel y sus “barbudos”, con el pequeño Cuauhtémoc
La nota triste del CD-ROM es Juventino Rosas, autor de Sobre las olas, quien llegó de gira el 28 de marzo de 1894 y pasó los últimos días de su corta vida en Cuba para morir el 19 de julio de aquel año en Batabanó, donde en una tarja (Proceso 887) alguien grabó:
Que eternizada en el bronce y el granito, ofrenda inmortal de Cuba y México, viva en esta tierra hospitalaria del Mar Caribe, refugio de sus últimas tristezas, la memoria de Juventino Rosas l

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