Salinas en Washington: defensa de sí mismo

Washington, DC – Los alborotos por la simple presencia de Carlos Salinas de Gortari no ocurren únicamente en México:
El viernes 6, comenzó a correr el rumor en esta capital de que ya había llegado el expresidente mexicano, tres días antes de que tuviera lugar un acto de conmemoración de los 10 años de la firma del Tratado de Libre Comercio, al que se invitó a Salinas Inmediatamente, varios reporteros montaron guardia en el hotel Willard Intercontinental, uno de los más caros y lujosos de la capital estadunidense, ubicado a poca distancia de la Casa Blanca
Pero la espera fue en vano Salinas no llegó el viernes Su arribo a Washington —la ciudad que alguna vez lo consagró como “el presidente más visionario de México”— estaba programado para el sábado 7
El foro Nafta at 10 (el TLC a los 10 años) tendrá como sede el edificio Ronald Reagan, una lujosa y moderna construcción propiedad del gobierno estadunidense, y fue organizado por el Woodrow Wilson Center Ahí estarán los exmandatarios de Estados Unidos y Canadá que impulsaron el acuerdo comercial: George Bush padre y Brian Mulroney, además de Salinas
Los tres personajes expondrán este lunes 9 sus puntos de vista sobre lo que ha significado el TLC para sus países, en momentos en que los campesinos mexicanos toman las calles para protestar por la inminente apertura comercial en el ramo agrícola
Se espera que Salinas haga una defensa de lo que negoció, a nombre de México En su libro de memorias México, un paso difícil a la modernidad, el expresidente se atribuye el mérito de haber pactado un período de gracia antes de proceder a la eliminación de los aranceles para los productos agrícolas —”un acicate para obligarnos a actuar con decisión a favor del campo”—, y afirma que fue “acertado” promover la apertura del sector
Sin embargo, para la prensa mexicana y la internacional lo atractivo no fue el tema del foro, sino la sombra de los escándalos políticos que siguen acompañando a Salinas de Gortari a todos lados Esto obligó al Woodrow Wilson Center, que dirige el exdiputado federal estadunidense Lee Hamilton, a cambiar el formato del acto
Debido a que fueron muchos los reporteros que solicitaron acreditación, con especial interés de la prensa mexicana, se suspendió la conferencia de prensa que iban a dar los tres exmandatarios El “desayuno-debate” con el que pensaba inaugurarse los dos días de discusión también se cambió, pues se suspendió la participación de los asistentes, periodistas entre ellos, quienes, según el formato original, podrían hacer preguntas a los expresidentes Lo mismo se hizo en el caso del almuerzo del mediodía
El ambiente político empezó a calentarse en la misma Casa Blanca aun antes de que corriera el rumor sobre la llegada de Salinas En la conferencia de prensa que el viernes 6 dio el vocero gubernamental Ari Fleischer, un periodista le preguntó si el presidente George W Bush estaba preocupado por el mensaje que estaría enviando su padre al reunirse con Salinas, quien ha sido criticado por el mandatario mexicano Vicente Fox
—Yeah —contestó Fleischer con ironía
Y, entre risas de los reporteros presentes en la conferencia, Fleischer sólo agregó: “Tengo por norma no hacer comentarios sobre los expresidentes y se la aplico a todos ellos”
El interés de la prensa mexicana por la presencia de Salinas de Gortari fue tan grande que hasta hubo periodistas enviados desde México, quienes también se hospedaron en el Willard Intercontinental, como lo hicieron incluso corresponsales de medios mexicanos acreditados aquí
El lunes 9, además del debate de los tres exmandatarios, debía celebrarse otra discusión sobre el tema del TLC, organizada por la Canadian Broadcasting Corporation (CBC), en la que estaba prevista la participación del conductor mexicano de televisión Guillermo Ortega, de Multivisión
Proceso se enteró de que, para facilitarle las cosas al expresidente, la embajada de México en Washington le ofreció apoyo logístico
La defensa
En su libro México, un paso difícil a la modernidad, Carlos Salinas opina y da información sobre la apertura del sector agrícola, negociada en el marco del TLC
En la página 116, afirma que el tema de la apertura en relación con el maíz provocaba “opiniones encontradas en México”, incluso en el gabinete:
Luis Téllez, para entonces subsecretario de Agricultura, señaló que para realizar esa apertura se requerían obras de infraestructura en más de 4 millones de hectáreas; en aquellas donde no fuera posible resolver los problemas del minifundio y de la baja calidad de la tierra, había que construir una red social de protección que se tradujera en acciones de salud, educación y alimentación Un programa tan ambicioso exigía fijar con precisión los tiempos de la apertura y una coordinación institucional muy cercana, para asegurar recursos presupuestales durante todo el período de transición Les recordé mi argumento: fijar una fecha límite para que concluyera la transición a la apertura, así fuera una fecha muy lejana, se convertiría en un acicate para obligarnos a actuar con decisión a favor del campo (El secretario de Comercio, Jaime) Serra propuso que en la próxima reunión trilateral, a realizarse en Zacatecas, no se aceptara la idea de que liberaríamos el maíz, mientras se analizaba cuidadosamente la decisión final Quería conservar elementos que le permitieran planear la negociación
Continúa:
El 26 de noviembre (de 1991), volvimos a analizar cuidadosamente el caso del maíz El secretario de Agricultura, Carlos Hank González, comentó que lo mejor sería dejarlo fuera, ante la evidencia de que no resultaba rentable la producción a la mitad de los campesinos Pero ése era precisamente el problema: dejarlos sin otras oportunidades productivas y de ingreso significaba que la mitad de los productores y sus familias permanecieran en condiciones miserables Al mismo tiempo, Hank reconoció que en la Ronda Uruguay del GATT los mecanismos no arancelarios de protección iban a desaparecer, por lo que era inevitable que en ese foro tuviéramos que abrir el tema del maíz Ante eso, Serra argumentó, con razón, que si ese paso era inevitable, lo mejor sería darlo en el seno de la negociación del TLC y lograr el mayor período de transición posible; al mismo tiempo podíamos tratar de obtener beneficios de la apertura norteamericana en áreas agropecuarias atractivas para nosotros Hank hizo ver la negativa frontal de las organizaciones rurales a que el maíz entrara en la negociación También destacó que esas organizaciones estaban muy alentadas con el programa de 10 puntos que unos días antes habíamos anunciado para promover la revitalización del campo, en el marco de la reforma constitucional para devolver la propiedad de las parcelas a los campesinos La decisión sobre el maíz siguió pendiente (página 118)
El 18 de marzo (de 1992), por la noche, volvimos al tema del maíz en gabinete económico Se reiteró que en la negociación del GATT se iban a eliminar restricciones cuantitativas al comercio Como consecuencia inevitable tendríamos que abrir nuestros productos agropecuarios El peor escenario era vernos obligados a abrir el maíz sin haber obtenido nada a cambio Hank González argumentó que, en caso de abrir el maíz, era preferible aumentar los subsidios directos al campo que darle protección mediante aranceles Al mismo tiempo, presionó a favor de una desgravación a los insumos empleados por los productores rurales Fue una propuesta acertada Por otra parte, se precisó que nosotros ya otorgábamos a muchos de esos productos un subsidio superior al que les concedían los norteamericanos y los canadienses Herminio Blanco (jefe del equipo negociador del TLC) nos hizo ver que los métodos de protección agropecuaria eran muy diferentes en Estados Unidos y en Canadá Por mi parte, les recordé que los campesinos que no producían suficiente maíz lo compraban fuera de su parcela muy caro, dado que la sobreprotección facilitaba precios internos muy altos Por eso, la apertura iba a representar un doble beneficio para los agricultores más pobres: por una parte, precios más bajos del maíz que compraban; por otra, la obtención, por primera vez, de apoyos directos (página 136)
El 20 de noviembre, como cada año, se celebró en la Ciudad de México el desfile deportivo para conmemorar un aniversario más de la Revolución Mexicana A su término, convocamos al gabinete económico Durante ella, analizamos las perspectivas del Tratado de Maastrich y los avances en la Ronda Uruguay Francia y Alemania se habían puesto de acuerdo para avanzar más rápido hacia las metas previstas en la lucha por alcanzar la unidad monetaria europea; además, como resultado de las presiones alemanas, se decidió aumentar el número de miembros de la Comunidad para repartir los costos del apoyo a Europa central En la Ronda Uruguay, el destrabamiento que ese día ocurrió en materia agrícola hizo desaparecer el riesgo de una guerra comercial y eliminó la protección por permisos o licencias de importación; esto confirmó que habíamos acertado al promover la apertura del sector agropecuario durante la negociación del TLC (página 153)

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